Taller de trabajo, ICAES,

Costa Rica, abril 2008. 

 

    Escenarios políticos en Costa Rica: institucionalidad, sistema político, soberanía, democracia y participación social (1)
___________________________

    Mi agradecimiento a quienes me invitaron a participar en este encuentro de Comités Patrióticos. Y a ustedes por su presencia esta mañana, por estar trabajando y testimoniando compromiso.

    Presentación: intervenciones de ustedes. Los compañeros que convocan y organizan estos días de trabajo nos sugirieron examinar los papelógrafos que ustedes han venido llenando en las paredes exteriores de esta sala. De sus intervenciones elegí dos. Alguno de ustedes pregunta: ¿Deben seguir los Comités Patrióticos? Y otra u otro: ¿Qué deben expresar los Comités Patrióticos? Entonces, aunque traigo una intervención, quiero comenzar por estas dos cuestiones que, estimo, se refieren a desafíos básicos del país y para ustedes.

    ¿Deben seguir los Comités Patrióticos? Por supuesto que sí. Deben seguir. Lo dice este anciano que no pertenece a estos Comités y que probablemente no puede valorar la vivencia social y el crecimiento humano que experimentan quienes trabajan en ellos, o sea ustedes. O sea, lo dice un ignorante. Pero no me avergüenzo de tener opinión. Esto porque si leo la prensa de los grupos dominantes en este país (que es prácticamente toda la prensa) me encuentro con que en ellos existen dos factores o gentes que no soportan, que los irritan profundamente y que desearían no existieran y que, si se puede, querrían destruir. Uno de ellos es los Comités Patrióticos. Los refieren con minúsculas, o les agregan comillas al calificativo: comités “patrióticos”. Si es tanto el rencor y el odio de esta gente, que en su peor manifestación combina codicia y mala fe, entonces ustedes deben ser algo positivo, bueno para Costa Rica. Si la Costa Rica que ellos quieren pasa por el aplastamiento de los Comités Patrióticos, entonces ustedes son buena gente y, con sus defectos y limitaciones, deben seguir existiendo. El otro factor que los dueños del país no soportan y al que hay que destruir es a Ottón Solís, quien seguro no es santo de la devoción de muchos de ustedes, pero no me voy a referir a por qué parecen no quererlo. Una sola nota: el sistema no tolera a un político ni corrupto ni venal. Y Solís hasta el momento amenaza con serlo. Pero la cuestión es también con ustedes: el sistema no tolera Comités Patrióticos, no tolera el esfuerzo de ustedes por avanzar en un emprendimiento colectivo nacional, social y humano.

    La segunda pregunta es ¿qué deben expresar los Comités Patrióticos? Entiendo que es una pregunta por el carácter básico de estos Comités, por algo que se está construyendo, que ustedes están construyendo. Bueno, puedo avanzar una respuesta de catecismo sabatino. Creo que los Comités, desde su diversidad, deben incidir políticamente en la transformación del carácter del poder en Costa Rica. No estoy diciendo que ustedes sean los únicos que deben hacerlo, ni tampoco que ustedes sean el factor central que debe empujar en este sentido. Digo que estratégicamente entiendo así lo que ustedes deben expresar. ¿Cómo se operacionaliza lo que digo, al menos en principio? Bueno, deben buscar incidir en las instituciones y lógicas de poder mediante las cuales hoy se trata a otros como objeto. Y desde esa crítica/superación deben construir poder o poderes que surgen o se generan desde sujetos autónomos, que quiere decir que se autodeterminan, con autoestima, porque son personalidades integradas o en proceso de serlo, y que ofrecen esta autoestima a otros en un emprendimiento colectivo. Este emprendimiento puede ser su Comité, sus comunas, sus cantones, su vida de pareja, Costa Rica, América Central, el continente americano, el planeta. Mi opinión es que esto es lo que ustedes deben esforzarse por expresar con sus formas de organización y lucha, con su incidencia, con sus trabajos, organización y movilizaciones. Se dice fácil, como toda palabra, pero se torna difícil hacerlo. Ustedes lo saben porque lo están intentando. Tal vez podamos volver sobre ello más adelante, en este panel, en esta conversación.

    Todavía quiero referirme a dos nuevos puntos que ustedes privilegiaron en los papelógrafos y que, al leerse aquí, también me parecen importantes. Siempre en términos esquemáticos. Ustedes se preguntan, ¿cómo organizar al pueblo? Una precaución: es bueno que ustedes se acostumbren a utilizar la expresión ‘pueblo’ y sus derivados, como ‘popular’, mediante una categoría del pensamiento, no como un término del habla diaria. Hecha la advertencia, que no ampliaré, digamos que la experiencia, tanto de política partidaria como de educación popular, indica que solo se le puede organizar desde sí mismo. Desde sus necesidades sentidas y expresadas. Luego, hay que aprender a escuchar a los sectores populares.  El peligro inmediato aquí es lo que algunos llaman “seguidismo”. Y hay otro desafío que es cómo pasar desde lo específico que sienten los sectores populares en su barrio, cantón o comuna, a lo más básico, a lo nacional, por ejemplo. Pero para conversar de esto tal vez tengamos una oportunidad más tarde. Por el momento, insistimos: la organización liberadora de los sectores populares tiene que partir de sus necesidades sentidas y expresadas en espacios de encuentro popular. Los Comités Patrióticos pueden ser entendidos como espacios de encuentro y debate. El segundo aspecto que me llamó la atención ahora es la cuestión de si los Comités Patrióticos solo protestan pero carecen de propuesta. Por supuesto, dicho así, esto es falso. La sola existencia de los Comités constituye ya una propuesta respecto de cómo hacer política, de cómo estar en ella ciudadana, civil y socialmente. Pero lo que probablemente quiere decir este planteamiento es que los Comités carecen de un programa nacional, como lo tendrían, por ejemplo, el Gobierno o el mercado global. Y si es así, entonces lo primero es reparar en que los Comités son diversos, plurales y específicos, radicales pero posicionados en lugares singulares no solo administrativo-geográficos sino también sociales y culturales. De aquí que, en principio, no sea de su responsabilidad levantar un programa nacional aunque sí pongan de manifiesto la voluntad de construir, desde su particularidad, un emprendimiento social que sea, al mismo tiempo, constructor de una nación inclusiva. Pero ésta es una propuesta básica y un horizonte, no un programa y no es negativo que sea así. Además los Comités estuvieron empeñados en agitar y organizar para el No, es decir en relación con una movilización electoral específica, y esto no daba tiempo para otra cosa. Y los Comités trabajan con financiamiento propio y escaso. Entonces, se dan muchos factores. Pero el principal es que tratándose de movilizaciones populares y de Comités Patrióticos, en la situación de Costa Rica y en relación con el proceso de consolidar el neoliberalismo,  la protesta ya es propuesta. También sobre este asunto se puede realizar una discusión más amplia.

    Pasemos entonces a lo que yo preparé antes de enterarme, sumariamente, de lo que a ustedes les interesa. La invitación que se me hizo fue a participar en un panel con el titulo “Escenarios políticos en Costa Rica: Institucionalidad, sistema político, soberanía, democracia y participación social”. Haré una aproximación, en tres puntos, a partir de una consideración elemental sobre los escenarios. No haré argumentos completos, sino solo indicaciones básicas, y referencias como ejemplos, para mantenerme dentro del tiempo exigido.

    1.- Escenarios políticos. Los escenarios políticos están constituidos y determinados  por una tensión entre la institucionalidad del sistema político, en sentido amplio,  y los actores sociopolíticos que condensan y expresan fuerzas sociales.

    El sistema político costarricense, en sentido amplio, y conceptualmente más enriquecedor, por propio,  comprende factores económicos, como la propiedad y apropiación, jurídicamente sancionadas, geopolíticos, como el estar en una zona considerada “frontera estratégica” por Estados Unidos de Norteamérica, un sistema estatal y un régimen de Gobierno nacional y municipal. También factores político-culturales, como las iglesias y los medios masivos, y las dominaciones patriarcal y generacional, y colectivos humanos que el sistema identifica básicamente como ciudadanía, partidos políticos y grupos de presión que pueden expresarse en términos parlamentarios o no parlamentarios. Las acciones de estos colectivos, y sus personalidades y decantaciones institucionales, como los partidos o las movilizaciones sociales, conforman los escenarios políticos principales y secundarios, y también los virtuales y factibles, para una determinada situación política. Esto quiere decir que existen escenarios políticos más oficiales (Casa Presidencial-Asamblea Legislativa o elecciones, por ejemplo) o pre-establecidos, menos oficiales (generados por actores políticos emergentes o tradicionales) y virtuales, es decir que son posibles pero los actores, por diversos motivos, no los efectualizan. La literatura latinoamericana habla de escenarios posibles (los que el sistema declara como tales), imposibles (construidos por sectores contestatarios o alternativos) y no factibles (que la experiencia humana, en un cierto momento, no puede producir). En este vocabulario, de inspiración popular, lo ‘imposible’ es lo decretado como tal por el sistema y las necesidades de su reproducción, pero se puede hacer. Más, es necesario llevarlo a cabo. Los Comités Patrióticos buscan incidir en los escenarios posibles y oficiales, como los del referéndum, y también producir escenarios imposibles, como el cara a cara orgánico, social, civil y ciudadano que anima a los mismos comités y a la movilización popular contestataria.

    Por fuera de este sistema, que podríamos considerar formal, se encuentran los  grupos que sostienen un trabajo no parlamentario sistémico (porque levantan, por ejemplo, una sensibilidad y racionalidad alternativas a las que imperan en el sistema) y, por fuerza, los grupos insurreccionales o, más ampliamente, revolucionarios. Hoy día quienes participan de de esta última sensibilidad son valorados “terroristas”, es decir no-personas, o sea grupos e individuos a quienes la legalidad no les reconoce ningún fuero jurídico. Aunque estos grupos existen en este momento en Costa Rica, no me ocuparé de ellos ni de los escenarios que constituyen, por acción o reacción, no por menosprecio sino porque entiendo que los Comités Patrióticos nacieron en su momento y se esfuerzan hoy en un tipo de trabajo parlamentario aunque también radical.

    2.- Sobre la construcción de escenarios políticos. Dicho con una imagen espacial, y obviamente esquemática, los escenarios políticos parlamentarios en los que se expresa la cotidianidad del sistema político formal se constituyen o desde arriba o desde abajo.

    Los que se constituyen desde arriba se apoyan en la institucionalidad vigente y en su inercia, digamos, en el respeto ideológico y social por las instituciones sacralizadas y su “espíritu” en un sentido amplio: sufragio, división de poderes, patriarcalismo, prestigio, Tribunal Supremo de Elecciones, presidencialismo, “tiquicidad”, el mito del “país excepcional”, etc. Los escenarios que se constituyen desde abajo, que pueden ser antipopulares, no-populares, o populares (donde “popular” es una categoría de análisis, no un mero vocablo o palabra), suelen apoyarse en diversas expresiones y ámbitos del poder local: emplazamientos geográficos, empresas, movilizaciones sociales, movimientos sociales. Por supuesto puede darse un poder local popular y otro antipopular. O poderes locales populares y antipopulares.

    ‘Poder’ hace referencia a una autonomía (relativa) que se expresa como capacidad para fijarse objetivos propios y medios para alcanzarlos.

    Entiendo que los Comités Patrióticos desean autocaracterizarse como poderes locales populares. Sin embargo pudiera ocurrir que, por inercia, inadvertencia o propósito explícito, algunos de ellos, se construyan desde arriba. Los espacios que se constituyen unilateralmente ‘desde arriba’, por cierto tipo de autoridad o inercia, no son populares.
Un observador externo podría equivocarse, pero probablemente afirmaría que la multitudinaria concentración final por el No, con ocasión del referéndum, obedecía a un imaginario inercial de la política desde arriba y electoralista. Allí la gente participaba, en el mejor de los casos, como clientela social o ciudadana (en el peor, como ‘masa’) y algunos dirigentes afirmaban, en el número de esta clientela y en su entusiasmo, sus pretensiones de protagonismo electoral. No existe nada perverso en esto. Es solo un ejemplo de cómo la distinción, por supuesto polarizada, entre ‘desde arriba’ y ‘desde abajo’ puede afectar negativamente a movilizaciones populares. Las movilizaciones y presencias populares deben irradiar una lógica o racionalidad propias. Sus gentes deben ‘sentirse’ en ellas diferentes. Es una cuestión decisiva para la consideración de una subjetividad popular y alternativa, que es un aspecto de que los compañeros han propuesto como hegemonía, capacidad de convocar y dirigir, y también para la comprensión del carácter de un Sujeto Popular.

    Sobre el poder local. La categoría “poder local” no hace referencia a una situación administrativo-geográfica, o a la cobertura de la incidencia de ese poder, sino al carácter e intensidad del poder que se ejerce e irradia: popular o no popular, para los movimientos sociales populares. O ‘democrático’ que es uno de los rasgos formales del sistema costarricense, o ‘antidemocrático’ como lo ponen de manifiesto los poderes locales expresados en el grupo La Nación, por ejemplo, o en los empresarios que amenazaron a sus trabajadores durante la pasada votación del referéndum. El engaño propagandístico y  el fraude electoral y la coacción ilegal no califican como procedimientos democráticos, aunque quienes deberían determinarlos y castigarlos, como el Tribunal Supremo de Elecciones, no los consideren ni fraude ni engaño ni coacción.

    3.- Situación actual de Costa Rica. La situación actual de Costa Rica podría ser descrita así:

    Los principales escenarios políticos están determinados por la propiedad capitalista y su lógica y por la actividad del Gobierno central que expresa casi unilateralmente esta misma lógica que hoy es la lógica, como tendencia, de un mercado global. Junto a ellos se expresan poderes locales antipopulares, como los constituidos por los medios masivos comerciales, las sondeadoras de opinión y la iglesia jerárquica. Efectos y ejemplos de este dominio son la descalificación de la oposición parlamentaria institucional en la Asamblea Legislativa, con centro en la aprobación de la agenda complementaria del TLC, y la temprana propuesta de candidaturas presidenciales continuistas desde la cúpula presidencial, así como la imposición de los climas de inseguridad y retorno de la paz que están orientados no solo contra la delincuencia sino también contra la movilización social contestataria y popular. Del mismo modo pueden interpretarse el auge de los bailando o cantando por sueños y el esfuerzo por publicitar un torneo de fútbol que hace rato ya no da para más o la escenificación comercial de vacas urbanas (por supuesto, no es responsabilidad de los artistas la utilización que se hace de sus creaciones).

    Junto a estos escenarios, ‘serios’ o ‘frívolos’, que expresan una altísima concentración de poder, enviado desde la cúpula y ejecutado/administrado por yes men y secretarias ejecutivas, sectores sociales que no se benefician de las lógicas de dominación, especialmente las socioeconómicas, comienzan a crear escenarios propios, con cierta autonomía, asediados tanto por los dispositivos de los aparatos de poder como por sus propias conflictividades internas y sectoriales. La reciente huelga de un sector de maestros y profesores, un grupo de presión, ilustra este punto. Durante este año 2008 llama la atención que, pese a los deterioros palpables de la atención en salud y la seguridad ciudadana, o la prolongación del conflicto con Alterra o la no-discusión ni de la agenda de implementación ni de una agenda social “de consolación”, o el encarecimiento abrumador de la existencia, ligada a la voluntad del gobierno de no negociar sino con yes men o equivalentes, otros sectores sociales, estudiantes, sindicalistas, agrupaciones ciudadanas o de usuarios de servicios públicos, no hayan constituido al menos los embriones que saquen la existencia política de los escenarios enteramente controlados por los sectores reinantes. La solidaridad con maestros y profesores en huelga, por ejemplo, fue escasa. Lo que está en juego en la determinación de escenarios políticos es el trabajo por la legitimidad político-cultural, legitimidad que hoy se está regalando inercialmente al gobierno y los grupos que lo sostienen. Pareciera evidente que el país, entendido desde el ángulo de los sectores contestatarios, entró en una especie de resaca fatalista tras la resolución del referéndum: no habría de piña. Habría que superar esta resaca, si es que es tal.

    Excursus sobre escenarios, partidos políticos y ‘ariato’. Interesa destacar la ausencia de los partidos políticos que suelen llamarse ‘tradicionales’, como el PUSC y el PLN, en estos escenarios principales y secundarios o emergentes. También el PAC muestra un papel reactivo y defensivo y no logra darle carácter, su carácter (si es que lo tiene) a estos escenarios. Otros actores partidarios, como el Frente Amplio, no logran incidir significativamente debido quizás a su poco número y escasa capacidad de presión. En ausencia de partidos ideológicos, los escenarios aparecen determinados por un pragmatismo que disfraza un posicionamiento neoliberal y que puede reconocerse como “arismo”. Con su temprana decisión de comenzar la campaña del 2010, y de establecer desde ya que debe ganarse, y dándose la capacidad para designar el candidato oficial, el “arismo” (compuesto por los hermanos Arias, su argolla personalizada, yes men, secretarias ejecutivasservicios ‘periodísticos’ y clientelas) amenaza con transformarse en “ariato”, es decir en la dictadura de de una trama empresarial-familiar que se arropa con los colores del antiguo PLN. Si lo vemos en términos del Estado social de derecho, de la defensa y avance de las instituciones democráticas, de la conformación de un régimen ciudadano con horizonte republicano, generados al fragor del conflicto armado del 48… este “ariato” eventual puede ser caracterizado como una “contrarrevolución arista”. Con él, Costa Rica pasa tardíamente a reiterar la experiencia política del PRI mexicano y, en términos básicos, a “centroamericanizarse” en el peor sentido antipopular y antirrepublicano que puede darse a este vocablo.
___________

    Sin duda poseen responsabilidad en este sentimiento de resaca antes mencionado los Comités Patrióticos, la oposición en la Asamblea Legislativa y el trabajo y organización, o desorganización, de los grupos de presión que se podrían considerar populares, como los sindicatos del sector público o los diversos frentes cooperativos. Las ONGs que acompañan a estos procesos no parecen tener un discernimiento de los desafíos claves de la situación (como el de la legitimidad de los sectores contestatarios) o, si lo tienen, carecen de capacidad para comunicarlo.

    La referencia a la no constitución de espacios que legitimen civil y ciudadanamente los planteamientos críticos y contestatarios, que debería ser objeto de un trabajo constante, y la débil disputa en los escenarios dispuestos por los grupos dominantes, se torna más deficitaria si se estima que sectores que participaron en la lucha por el No tienen como horizonte las elecciones del 2010. Eximo de esta apreciación al PAC que nació para buscar el triunfo en las elecciones. Luego, no se le puede reprochar su electoralismo aunque él sea una de sus debilidades. Ahora, estas elecciones solo pueden disputarse significativamente, es decir con opción de triunfo contra el arismo y su vocación de ariato, si se legitiman espacios de participación social, ciudadana y civil y se solucionan algunas de las más elementales carencias de financiamiento, desviaciones personalistas, candidatismos y ausencia de medios masivos de difusión más allá de Internet. La cuestión electoral del 2010 está ahí, no puede obviarse aunque no tiene porque constituirse en todo el horizonte para los sectores populares y para la ciudadanía y civilidad que aspira a otra manera de estar en política. Debe entenderse que el programa neoliberal, encabezado políticamente hoy por los hermanos Arias, se juega su carta definitiva, la de la consolidación que ellos estiman irreversible en las próximas elecciones. El mejor escenario social popular y ciudadano es uno que les propine una derrota y que, de paso, entierre definitivamente a quienes todavía se hacen llamar PUSC.

    Para una oposición nacional o popular o civil o ciudadana, que se proponga, por ejemplo, rescatar la Caja Costarricense de Seguro Social y avanzar hacia una nueva Constituyente (sin el señor Corrales, por favor) esto significa, en Costa Rica, ganar la presidencia y una alta cuota de diputados y municipalidades que le permitan al nuevo gobierno resistir el asedio interno e internacional y gobernar para asegurar un nuevo triunfo en el 2014. Quedan menos de 2 años para esa elección. No parece una tarea fácil. Menos si recién se la está empezando o no se la lanza y comprende del todo.

    Una alternativa a ese resultado electoral, que no es obviamente el único horizonte ni tampoco todo él, sería avanzar hacia una legitimidad político-cultural que facilite que aunque no se tenga la presidencia o la asamblea legislativa ni las municipalidades quienes las ocupen deban aceptar la interpelación e intervención ciudadana y civil popular.. La verdad, no veo ningún trabajo estratégico en ese sentido, quizás es un problema de mi visión, y el plazo además es en exceso breve considerando el peso inercial y la agresividad de las formas actuales de dominación.

    Es probable que se haya llegado a esta situación acumulando errores de larga data. Habría que determinarlos y asumirlos corrigiéndolos. Hay activos: el cara a cara social y ciudadano que parecen expresar los Comités Patrióticos (cuidado, porque podría no ser tan efectivo), su lucha y su capacidad de convocatoria. La tesis inicial del PAC originario sobre la corrupción política. También existen activos virtuales: la crítica reconstituyente de las instituciones sociales, la bandera de una educación de calidad, un movimiento social de derechos humanos, la crítica de las instituciones democráticas, la agenda social contra el hambre la miseria, entendidos como violaciones a derechos humanos, y las discriminaciones, en fin, muchos frentes factibles. La guerra civil del 48 se hizo bajo varias de estas banderas. Luego, ésa es una guerra que se puede considerar un activo de la memoria popular. Y ustedes, los Comités Patrióticos, son lectores y actores de esa memoria. Herederos populares de esa memoria/raíz.

    Es decir, activos de diverso tipo existen. Pero se ven amenazados y debilitados por el personalismo, la desagregación, el politicismo (incluyendo el electoralismo), la ausencia de percepción estratégica, la debilidad de las respuestas financieras, la falsa radicalidad gritona, la ausencia de una relación de apoyo mutuo entre los sindicatos de las instituciones públicas y los usuarios. Si esta última relación de apoyo mutuo se hubiese trabajado, el programa neoliberal en curso desde la década de los noventa habría levantado tal oposición social y ciudadana que los Arias, La Nación y el capital corporativo habría tenido que imponerlo, represión abierta mediante, arriesgando la quiebra del régimen actual e incluso una eventual y durísima derrota aplastante.

    Ninguna situación política, excepto el aplastamiento, es enteramente desesperada. Pero tampoco ninguna salida ciudadana alternativa o social popular es fácil en las condiciones latinoamericanas y costarricenses. No existe manera de recorrerlas cómodamente. Y ninguna de ellas prosperará si no se analizan con rigor y pasión las trabas internas que conducen a la inefectividad, a la ausencia de imaginación y tesón, y a la derrota. Estoy seguro que ustedes quieren ser efectivos, que poseen la tenacidad y el horizonte de futuro que el pueblo de Costa Rica se merece y que se empeñan en este momento en el trabajoso día a día que potencia para amanecer con una nueva esperanza de vida digna para todos. Pero para ello hay que avanzar en la crítica de los escenarios tradicionales y en la constitución de los nuevos escenarios sociales, civiles y ciudadanos en los que se forja ya la Costa Rica del emprendimiento colectivo, la heredera de sus mejores tradiciones ciudadanas y civiles. Aquellas que los inspiran y nutren a ustedes para soñar y luchar.
________________

 

      (1) Intervención en el panel "Construyendo estrategia política de los Comités Patrióticos", 19 de abril del 2008. Intervienen en el panel Rocío Alfaro y Henri Mora. Se reproduce aquí la presentación básica a la que se han agregado elementos generados en el panel.

Coronado, Costa Rica, 19 de abril del 2008.