Universidad Omega, Nº 121,
Semnario Universidad,
marzo 2022.

 

    Leo hoy, 18 de marzo del 2022, en El País internacional, que el presidente de China, Xi Jinping, ha indicado al presidente de EUA, Joe Biden, que la OTAN y Estados Unidos deberían mantener conversaciones, o sea dialogar, con Rusia, es decir con su autoridad política, para resolver “las causas de la guerra” en Ucrania. La conversación entre los presidentes, vía telemática, se prolongó casi dos horas y, en opinión del mandatario chino, resultó ‘constructiva’ y ‘sincera’. El diálogo parece haberse producido tras el mensaje que Biden proporcionó a la prensa respecto a que advertiría a China de abstenerse de cualquier tentación de “ayudar a Rusia” en la guerra contra Ucrania. Del asunto informan los periodistas Macarena Vidal y LiyIker Seisdedos. El mandatario chino al parecer ignoró del todo la pretensión de Biden de gobernar también en China y en cada lugar de mundo.

   “La crisis en Ucrania se ha deteriorado hasta un punto que no nos gusta ver”, habría dicho Xi Jinping, quien además consideró que las prioridades inmediatas para atajar el conflicto deben ser la continuación del diálogo y las negociaciones, “evitar víctimas civiles, prevenir crisis humanitarias y poner fin a la guerra lo antes posible”. Según la versión china de la reunión, su presidente utilizó la palabra “guerra”, que su Gobierno ha evitado —al igual que el término “invasión”― para referirse al ataque ruso contra Ucrania. China, indicó su jefe de Estado, “desempeña un papel constructivo” para resolver la crisis y está dispuesta a continuar la ayuda humanitaria a Ucrania y otros países que la requieran.

   Como había hecho antes, también en conversación telemática, con el presidente francés Emmanuel Macron y el canciller alemán Olaf Scholz, a comienzos de este mes de marzo, el dirigente chino reclamó el apoyo internacional para las conversaciones de paz que se dan entre Kiev (Ucrania) y Moscú (Rusia). Afirmó Xi Jinping que “cuanto más complicada es la situación, más necesario es mantener la calma y la racionalidad” sin perder nunca <la valentía política>”. Sin duda la sabiduría del dirigente chino se afirma en su cultura milenaria y a la vez difícil. Como a muchos pueblos, a China no se le ha regalado nada.

   Agrega la nota periodística que Xi Jinping también exigió el levantamiento de las sanciones que Occidente ha impuesto contra Rusia como castigo por la invasión porque su gobierno (el chino) valora que perjudicarán la recuperación económica global: “Desencadenarán problemas graves en el comercio global, las finanzas, el sector de la energía, el de la alimentación y las cadenas de suministro, algo que empeorará las dificultades de la economía mundial y causará <perdidas irreparables>”. Lo que se requiere, en cambio, señaló el dirigente chino “…es apoyo internacional para las conversaciones de paz que tienen lugar entre Kiev y Moscú. Cuanto más complicada es la situación, más necesario es mantener la calma y la racionalidad”.

   En su nota, los periodistas no dicen si Xi Jinping mencionó que el gran rehén del conflicto entre Rusia y Ucrania es Europa. No se trata solo del suministro de combustible. Una eventual escalada siniestra del conflicto actual pone a Europa como blanco del armamento atómico ruso. Nadie debería atizar esta posibilidad. El poder destructivo de EUA y de su OTAN quizás pudiese desvanecer a Rusia y a buena parte de sus pobladores, pero el costo para Europa podría ser asimismo un ‘final de los tiempos’. Parece el momento de abandonar toda arrogancia y escuchar a la ancestral sabiduría china. Todos podrían resultar beneficiados, Centroamérica incluida, en lo que hasta el momento es una mala, o pésima, hora.
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   Conversación

     Manuel (Costa Rica). - ¿En qué consistiría una “escalada siniestra” del actual conflicto? ¿No es ya suficientemente malo?
   
   H.G.- Pues, si nos referimos al espacio geográfico del conflicto y a sus desafíos inicialmente ellos solo comprendían a las poblaciones ruso-parlantes residentes en territorios ucranianos (Lugansk, Donest y Mariupol), a la apropiación rusa de la península de Crimea (2014), y a la aspiración geopolítica del gobierno de Ucrania para ser incorporada a la OTAN. También al paso, algo más lejano, desde la Unión Soviética a Rusia. Algunos de estos puntos parecen ya resueltos, bien o mal, mejor o peor, prácticamente, como lo de Crimea y lo de las repúblicas ‘independientes’ de Donest, Lugansk y Mariupol, incorporadas de hecho a Rusia. El mal trato de estas poblaciones pro-rusas es lo que permitió a Putin hablar en su momento de ucranianos ‘nazis’ o ‘pronazis’. También aparece por el momento resuelto (según una declaración del presidente de Ucrania) que Ucrania no será incorporada a la OTAN. Lo nuevo y resuelto sin mayor reflexión colectiva es el castigo económico que EUA ha resuelto contra Rusia. El asunto debió discutirse primero entre los Estados poderosos del capitalismo y después, con una posición resuelta por las principales economías occidentales, como un calendario gradual de sanciones que facilitara una toma de posición no militarista por parte de Rusia. Pero no se hizo así, la situación adquirió nuevos matices de endurecimiento y una economía mundializada resentirá en cada país (perjudicando siempre a los más pobres) la invasión de Ucrania por Rusia. La decisión debió tomar otra figura. Una que alcanzara resultados, pero que no enconara todavía más las conflictividades existentes. Y que no hiciera de una crisis particular un mal planetario. El gobierno ruso es, desde luego, actor central. Debió discutir su aproximación conflictiva a Ucrania (en todos sus alcances) con los principales Estados Europeos y, desde los resultados de esta discusión, en conversación con EUA. Más lento, más seguro. Una economía-política recibe de mala manera soluciones unilaterales, vengan de EUA o de Rusia. La experiencia reciente de Afganistán lo prueba. Los terroristas que lanzaron los aviones contra las Torres Gemelas no tenían razón. Los ejércitos que invadieron Afganistán, para castigar esa acción, tampoco la tenían. Terroristas y ejércitos fracasaron. El terrorismo se combate quitando las condiciones que lo producen, no aniquilando individuos terroristas. A los terroristas los producimos entre todos. Todos tenemos que empeñarnos en transformar las condiciones que los producen. Más trabajoso y lento, sin duda. Pero podría funcionar. Liquidar efectos sin tocar sus causas puede despertar aplausos, pero no soluciona los desafíos porque no los enfrenta en su complejidad. Y tal vez no lo hace porque no deseamos admitir responsabilidades en relación con esos desafíos.