Universidad Omega, Nª 118,
agosto del 2021.
 

 

   Escucho una entrevista en el noticiero de Canal 7 (Costa Rica) del mediodía a la señora Kitty Monterrey, a quien recientemente se le quitó la ciudadanía nicaragüense, por alegadas fallas de procedimiento. La señora Monterrey fundó y es presidenta del Movimiento Ciudadanos por la Libertad, organización que intenta ligar constructivamente la oposición al régimen encabezado por la pareja Murillo-Ortega que busca su relección presidencial en elecciones que ya están a la vuelta de la esquina. Si entiendo bien, el MCL ha aspirado a la articulación constructiva de quienes se oponen a Ortega-Murillo de modo de vencerlos en las urnas. Ortega ya fue derrotado tiempo atrás (1991) por Violeta Chamorro (n. 1929) en elecciones precedidas por una guerra civil levantada por EUA, guerra que tuvo como finalidad tornar no factible un gobierno sandinista, mortificar a la población nicaragüense, y mostrar que EUA no permitiría ningún tipo de gobierno de inspiración popular (que eso representó inicialmente el sandinismo), cercano a Cuba y Venezuela, en América Central. La señora Chamorro (su esposo fue asesinado por decisión de Anastasio Somoza) hizo un gobierno que la página de Internet describe así:” En 1991 Chamorro puso en marcha un programa de ajustes mediante el cual multiplicó los precios de los bienes de primera necesidad y de las tarifas públicas. Realizó una devaluación del córdoba (moneda nicaragüense) en un 400 %. La subutilización de la mano de obra de la población económicamente activa alcanzó el 50 % en 1992, y el 52 % en 1994. El desempleo abierto alcanzó casi el 24 % de la fuerza de trabajo (en 1994). La devaluación de la moneda fue la mayor en la historia del país. En 1993 se inicia la liberalización del mercado y la privatización de algunas empresas. El desempleo abierto creció considerablemente, en 1994 representó casi el 24% de la fuerza de trabajo.  En los años 90, durante la Administración Chamorro, la empresa estatal de los ferrocarriles fue clausurada por falta de rentabilidad, y vendida.  Chamorro fue apoyada por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional”. A cambio de su ‘neoliberalismo’, “…el Banco Mundial y el Banco de Desarrollo condonaron el total de la deuda externa del país”. En relación con la guerra civil administrada por EUA y con este gobierno de Chamorro es que nace políticamente la actual pareja gobernante (Ortega-Murillo). Quienes hablan del actual desastre nicaragüense, evitan mencionar la guerra de los 80’s y el retorno a la ‘normalidad´ del país con doña Violeta. Durante su mandato el 16% de los empleados públicos fue despedido. El presupuesto de salud se recortó un 50%. La señora Chamorro, perdonó 17.000 millones de dólares que EUA debía pagar por su papel en la guerra civil de los 80. Chamorro recortó el presupuesto de educación. En seis años de gobierno logró que el analfabetismo volviera a trepar del 13% al 35%. La primera de estas cifras la consiguió el gobierno sandinista de los 80. A   finales de los 70 el analfabetismo nicaragüense era superior el 50%.


   Este artículo no pretende defender a la pareja Murillo-Ortega. Gobiernan para su familia y amigos y hacen ‘gestos’ hacia los sectores populares. Inmovilizan y arrinconan a sus opositores manipulando la legislación. Ortega fue sandinista antidictatorial y antiimperialista. Hace mucho que olvidó esos heroísmos. Hoy es otro nicaragüense que amasa ganancias.


   Pese a sus heridas, Nicaragua no exhibe la peor situación de los países centroamericanos. Con seguridad en Guatemala se existe con mayor incertidumbre. Y Honduras hace de plataforma para las incidencias estadounidenses. Entre los cinco países con mayor pobreza en América Latina la región mete tres: Guatemala, Honduras y Nicaragua. El más pobre no es del área: Haití. Su 60% de pobreza y miseria no encuentra competidor. Y cosa curiosa, un país inscrito en la OCDE, México, resulta ser el que muestra el mayor crecimiento de la pobreza extrema. Pasó, en estos años de la pandemia, del 11.1% de la población al 17.4%, informa la Cepal.


   Sin duda la realidad de Nicaragua (la heroica tenaz y la codiciosa que no ceja) la acerca a sus vecinos centroamericanos. Una articulación política y económica constructiva regional lograda con discusión/acuerdos que se cumplen (más el apoyo internacional) quizás lograse cambiar una historia regional sobrecargada de ínfulas, religiosidades que no conducen al cielo y codicias imposibles de sostener sin producir miserias e injusticias que claman al cielo. A América Central sólo podría salvarla un diálogo entre sus señores (algunos países europeos podrían organizarlo) con acuerdos de políticas públicas que le permitiesen seguir siendo corredor de tránsito hacia Estados Unidos (el corredor se ha tornado muy peligroso para mujeres y niños) y gestor de un base económica regional que, apoyada en sus sectores nacionales más honestos (en todo el mundo los hay), hiciera avanza a sus poblaciones hacia la salud, la educación, el empleo digno y la reducción sostenida de la violencia. Se trataría de una América Central que nunca ha existido y por ello quizás el resto del planeta (empezando por EUA) podría intentar respetarla. Soñar a veces se torna difícil, pero por los hijos y nietos, vale.
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   Conversación

 

Ana, Berta, Julio, Hernán y otros (Costa Rica). - Pero un Sistema de Integración Centroamericana ya existe. ¿Para que otro?

HG. – Sí, existe el SICA, del cual forman parte además Panamá (que creo es también Estado fundador), Belice y la República Dominicana. Uno de sus objetivos es la integración centroamericana para llevarla a ser una “Región de Paz, Libertad, Democracia y Desarrollo”. Existe formalmente desde 1993, o sea va a cumplir tres décadas, pero no creo su labor pueda ser valorada constructiva, aunque pueda mostrar aciertos. Y el área ni es región de paz (aunque hayan desaparecido los conflictos armados de finales del siglo XX) ni tampoco reinan en ella derechos humanos. No es seguro que el aparato institucional del SICA (que concede altos salarios a sus funcionarios) pueda alcanzar sus metas. Habría que transformarla en una institución en que se discute, propone y supervisa la ejecución de programas en educación, salud y empleo, por hacer tres referencias, para las poblaciones del área. Salud, educación y empleo serían prioritarios y para ellos se buscaría financiamiento internacional y regional cuya utilización sería controlada tanto por instancias regionales como por los donantes o por quienes transfieren recursos. El centro de ejecución centroamericano sería reducido, no devengaría salarios desproporcionados, supervisaría proyectos y tendría que dar cuenta de su desempeño a todos los que financian los programas. Estos programas y su ejecución serían objeto de una evaluación por logros permanente. Reducir pobreza y eliminar la miseria serían prioritarios junto a asegurar salud y crear empleo y vivienda digna para todos los centroamericanos. Se funcionaría con programas piloto que, comprobado su éxito por el logro de objetivos, se adoptarían para toda la región. Todos los programas deberían contemplar el daño ambiental y su recuperación. Si el SICA puede hacerlo, que lo haga. Pero es poco probable que pueda hacerlo. Existe más para sus funcionarios que para las poblaciones del área. Este nuevo esfuerzo articulador actuaría más en beneficio de las poblaciones que de sus funcionarios. No elimino que se tratase de un SICA (solo centroamericano y panameño) reconfigurado. Pero estimo preferible otra instancia, más de trabajo, operativa. Los centroamericanos han de aprender a estimarse desde sus bases.

Berta, Hernán. No terminamos de entender la idea de este trabajo operativo.

HG. – Bueno, en parte tienen que asumir sus alcances los gobiernos y sus poblaciones. En un ejemplo, imagino a nicaragüenses y costarricenses reconfigurando su área fronteriza de modo de tornarla un espacio de saludo y abrazo cordial sin abandonar las exigencias propias de la migración y el libre tránsito. Abandono de las policías y militares. La frontera como espacio de reconocimiento y amistad. Reconocimientos mutuos. Esto, sin perder rigor. Y recordando que las personas que se movilizan utilizando estas fronteras suelen ser mayoritariamente sectores humildes que desean promoverse como seres humanos. Desde luego, la calidez no se agota en las fronteras. Y, por supuesto, podría existir un pasaporte centroamericano, además del nacional. Sin costo para el usuario. Obsequio de los ciudadanos centroamericanos a través de sus Estados.

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