Encuentro con estudiantes de la

Universidad de Costa Rica, junio 2008.

 

    EL PENSAMIENTO ÚNICO

    Junio, 2, 08


   En español, “pensar” posee un registro amplio que va desde “imaginar” hasta “incitar” pasando por “sopesar reflexivamente” y otras escalas. El ‘pensamiento’, no hay de otra, comparte su polisemia y por ello “pensamiento único” puede designar una sensibilidad unidimensional, una doctrina dogmática o una invitación a liquidar a los “otros”. Por supuesto los alcances, casi al antojo, pueden venir combinados.

   Liquidar a los ‘otros’ desde el pensamiento único puede hacerse materialmente (se los mata), simbólicamente (se les liga con el Mal absoluto, o casi) o jurídicamente (se los pone fuera de la ley). La gestación del pensamiento único, con sus odios, promociones y racionalizaciones, es variopinta. Su finalidad es desahuciar a los distintos/rebajados y a sus instituciones y afirmar la identificación propia. El pensamiento único posee su raíz en el etnocentrismo, peculiaridad humana, pero sesgado por la decisión de discriminar y aplastar a los diversos.

   La tradición señorial y católica, propietarista y patriarcal, latinoamericana es óptima para el pensamiento único. Esta tradición mira con furia o desdén flojo nuestras raíces plurales y las situaciones (la existencia sexual, por ejemplo) en que algunos, muchos o pocos, resuelven optar por caminos propios. Así, el desarrollismo del siglo XX decidió liquidar a campesinos y poblaciones indígenas. Migrarían y se integrarían. O sea, desaparecerían. Se trató de una política pública. Con el neoliberalismo actual, lo que no se somete pronta y disciplinadamente a la racionalidad del mercado global resulta sucio, perverso, empobrecedor, odioso.

   Este año ha arreciado la práctica del pensamiento único en Costa Rica. Un economista arremete contra todo lo que odia para denunciar que la Universidad Nacional gastará millones en una, afirma él, hamponesca Semana Bolivariana que avivará a Castro/Chávez entre hipos de cerveza y guaro. Cuando se le indica que lo que afirma es falso, replica que lo que él hace es “denunciar el uso de recursos públicos para la propaganda chavista”. Añade, ‘son sus impuestos’ (LN: 02/06/08). Las universidades tienen contralores internos para evitar el mal, o ilegal, uso de recursos. Su empleo lo vigila también la Contraloría General de la República. Lo que irrita al economista es que se discuta lo que él no quiere y sobre todo que las universidades públicas gocen de autonomía. Fuera del pensamiento único podría apelar a la Sala IV o propiciar una reforma a las leyes sobre universidades. Pero, poseso de pensamiento único, busca aplastarlas.

  Otro profesional costarricense, un médico, advierte que el Dalái-lama quiere la desmilitarización del planeta. Para él, eso lo transforma en una “figura peligrosa” (LN: 22/05/08). Léase, don Dalái es candidato a Guantánamo o al asesinato. Pintoresquismos del pensamiento único.

   El pensamiento único no es privilegio local. Discutiendo el desafío de los precios del petróleo, “The Economist” califica a los lugares donde se encuentra este recurso de “feos regímenes” no occidentales. Menciona a Rusia y Venezuela (LN: 02/06/08). Ya se ve, el petróleo y sus ganancias pertenecen legítimamente a Occidente, no a esas ‘gentes brutas’. Como en Irak, algo hay que hacer contra ellas.


 
    MODERNIDAD Y PENSAMIENTO ÚNICO

    Junio, 5, 08

 

   El ‘pensamiento único’ no es privativo de una cavernaria Costa Rica, sino que está en la gestación del imaginario occidental moderno y, desde este origen, se ha proyectado, con expresividad varia, hasta la realidad de hoy. Las sociedades modernas respiran la sensibilidad de las economías dinerarias europeas, que desembocarán en la acumulación de capital, y sus protagonistas (banqueros, comerciantes, políticos, artistas, científicos, artesanos, burgueses, un sector del clero) valoran lo que construyen, su presente, como lo mejor y último, o consumación, de lo que la humanidad logra hacer ocurrir. La ‘humanidad’, por supuesto, son ellos. Marco Polo y Da Vinci son “luz en la colina”. También es suya la imagen de Batman vigilando su Ciudad Gótica.

   En filosofía, una actitud que inicialmente designó una turbación o angustia ante o por lo real (su variedad y mudanza), esta confianza/certeza moderna de estar haciendo lo mejor y más consumado recibe el bello nombre de Iluminismo o Ilustración. Es un nombre gráfico: cuando todo estaba a oscuras o enpenumbrado, he aquí que el dinero ‘prende las luces’ y es posible (por necesario) informarse. No se hace un buen negocio a oscuras.

   Para negociar, sin embargo, no bastan luces. Quienes trafican deben ser iguales, o al menos testimoniar una igual manera de pensar. El intercambio exige una similitud. Se postula entonces un entendimiento universal, una razón universal: la que faculta calcular negocios y contar ganancias. Descartes y Kant, por ejemplo, nombres sacros en la Bolsa de Nueva York, trabajan sobre el poderío de la mente (subjetividad) y su rango único/universal.

   Advertimos que “único” es sinónimo de universal y éste de europeo y burgués propietario/comerciante, filósofo. Cuando la Ilustración pide que cada quien tenga el coraje de pensar por sí mismo, posiciona una razón que operaría idéntica en todos. Si las acciones de un alguien parecieran no expresar esa razón, pues podrá considerarse o no humano o menos humano. O, más grave, antihumano. La diferencia, propia de la especie, la razón única la sitúa como otredad discriminable.

   En la ideología, se habla de una razón/discernimiento universal blindada por la experiencia y el poder. Los datos sensibles la tensionan. La razón universal no produce lo real, sino que la experiencia provee materiales, fija límites y prueba su valor. Se trata de una razón práctica, tecnológica. Se acuña otro lema: conocer es poder. Es una razón tecnocrática. Quien no puede, es quien no conoce. Pero en último término solo “conoce” (crea) la acción del capital. Sostiene todo esto un sistema que concentra poder (dinero, armas, prestigio, Razón/Conocimiento/tecnología) y lo utiliza.

   El mundo (quiere decir todas las gentes) tiene que aceptar, contento, esta universalidad de la ciencia, de la tecnología, del capital. Califica como Progreso Universal. Quien lo estorba es un otro que merece, y recibe, el acoso y la muerte. Una muchedumbre de muertos, gente que no pudo/supo defenderse, es la mejor prueba de la superioridad del Progreso.

   En este 2008, es al menos una polémica que el Progreso Universal no la haya emprendido contra el planeta y su capacidad para sostener la vida. Si termina por abatirlo, será otra ‘prueba’, esta vez irrefutable (con nadie para contarlo), de la superioridad del ‘pensamiento universal’, o sea ‘único’.


 
    PENSAMIENTO ÚNICO, FINAL DE LA INTRIGA

    Junio, 7, 08


   Una sociedad que se ve como consumación racional/práctica de la humanidad y se designa como tal, carece, en sentido estricto, de antecedentes,  también de sociedad vecinas y, asimismo, de un más allá. Las formaciones sociales anteriores a ella resultan valoradas bárbaras, atrasadas, salvajes, tradicionales u oscuras. Existieron solo para que, por separación evolutiva, se llegara a la ilustrada sociedad moderna.

   Cuando se culmina el camino de la Humanidad (etapa “científica” de la experiencia humana, recitó un famoso en el siglo XIX), tampoco hay espacio para sociedad vecinas o alternativas. Las atrasadas deben avivar el tranco para arrimarse al progreso o participar de él. Las que con fervor se quieren distintas (o sea no capitalistas, quizá también arrimadas, por otra ruta, al pensamiento único) son penadas como hostiles e irracionales. Y a las que buscan, desde el capitalismo, construir algo mejor, se las azota como imposibles. Puede llamárseles utópicas, mas el vocablo es polisémico y carga imágenes que el sistema estima indeseables. Es cierto: en sociedades de pensamiento único no se favorecen los senderos que llevan a ningún lugar y que solo sirven para caminar.

   Así, resulta propio que una sociedad que consuma la historia se experimente como el Final de ella y como sentido último (y único) de la  humanidad posible. Por esto los alienígenas que buscan destruir a la Humanidad, o someterla, atacan siempre en Estados Unidos. Un ET extraviado en Yucatán o Zimbabwe sería peor que absurdo: nadie creería su historia y, ¡horror! tampoco nadie iría a ver el film. El Final de la Historia es parecido al católico Reino de Dios, pero sin Espíritu Santo. Solo ámbito sin tiempo. Reina el aburrimiento, pero queda el hobby de atacar a los “otros”. Éstos son los producidos como vulnerables que siguen malmuriendo en el lodo de la historia (el Tercer Mundo, y, con él, América Latina, digamos).

   La imagen del Final de la Historia facilita ver el carácter saturador o totalitario de las sociedades modernas. El mundo objetivo producido por la acumulación de capital y su universo de cosas comprables se torna idéntico a las subjetividades (o interioridades personales). Se trata de un torbellino de cosas (ex-humanos, androides, robots, Naturaleza) atropellándose en una fuga hacia adelante para consumir, maximizar ganancias y no hastiarse. Así, ‘Tercer Mundo’ designa un lastre o penuria de las personas. Se es tercermundista en Nueva York o Bonn si uno rechaza aceptar el Final de la Historia (que todo será-siempre-más de-lo-mismo).

   Se ve el que el Final de la Historia, supuesto del pensamiento único, convoca sadismos. No es tan aburrido, como imaginó alguien, porque siempre existirá alguno, o muchos, a quien acosar, reificar, invadir, asesinar. Es necesario que por aquí no sople el Santo Espíritu. La jerarquía católica se sentirá en casa.

   La sociedad unidimensional que imaginó/denunció Marcuse era totalitaria, al igual que el pensamiento único y el Final de la Historia. Por ello, rigurosamente antihumana. No existe paradoja en que sus activistas publiciten este totalitarismo como advenimiento del Reino del Individuo. En efecto, la humanidad, ese proceso sin meta, solo puede resultar de emprendimientos colectivos.


 
    EL PENSAMIENTO ÚNICO EN IBEROAMÉRICA

    Junio, 8, 08.
 

   La obsesión por el pensamiento único no es novedad en América Latina porque la conquista de esta tierra y la liquidación/integración de su gente originaria se hicieron combinando las necesidades de una guerra de apropiación y las doctrinales del catolicismo. Ambos totalitarios, aunque no  típicamente modernos. Las guerras de apropiación expropian a los ‘otros’ mediante violencia extrema, matándolos si es del caso, y esclavizándolos, si sobreviven. Estas guerras excitan repulsas, aunque ellas se muestren solo como gemido. El atizado catolicismo era “la furia de Dios sobre la tierra”. Su verticalidad no admite ni la queja: quien suspira es soberbio, desafía lo que Dios le destina “en este valle de lágrimas”. El clero consuela a los sufrientes, pero de previo les exige bautizarse.

   Tras un tiempo duro, un siglo, ni los indígenas lo fueron tanto (ni tantos), ni los españoles (y otros) abiertos guerreros. El catolicismo siguió  totalitario porque carece de otra. Es su filón. Los guerreros, ahora grandes propietarios, controlaban gente y negocios. La iglesia, también afincada, que para eso fue a la guerra, se ocupaba de arraigar almas.

   En este reino oficial y ríspido la Naturaleza era católica, las vacas eran católicas, los gatos eran católicos, la propiedad era católica: el mundo era católico. Los obispos bien informados no. Saludos, plegarias, el ceño que aprecia el día, acoplamiento sexual, pudores, la forma de servir el agua dulce. Todo era católico (nombres de poblados, ríos, caminos). Las almas iban católicamente al Cielo/Infierno. La Virgen aparecía y pedía católicamente a la gente (católica) rezar católicamente el rosario (conmueve al Hijo, católico ídem). Si la Virgen no venía, estaban los católicos santos. Más único que este pensamiento, difícil. Se era católico aunque no se lo fuera. El mundo se dividía en curas, creyentes, hipócritas y herejes. Y por supuesto en blancos, mestizos, mulatos, pardos, negros, indios, propietarios, señores, señoras, peones, sirvientas, trashumantes, párrocos, jerarcas, generales, etc. En este reino cada quien era cada quien y “cada oveja con su pareja”. De aquí el desacomodo.

   En esos siglos, Platón, Aristóteles, Agustín y Tomás, alienígenas, nos pensaron hoscamente a los de aquí, y por algunos de aquí, vía ideas selectivas único/verdaderas jerarquizadas por las necesidades de la gran propiedad (agraria y comercial) y el control clerical que adelantaba la Vida Eterna. La pesadilla nos hizo señoriales, patriarcales, crueles, militaristas a escala ratonil, hipócritas, gárrulos, analfabetos y, también, resistentes. Tendemos a no escuchar a nadie. Es la cultura señorial, oligárquica, apatronada, casi siempre estúpida, ostentosa a veces. También aturdida y, azarosamente, benigna. Sociedades fracturadas. Economías desagregadas.

   Como un mundo señorial/católico no es universalmente vivible, y como no nos escuchamos, pues desde siempre nos ha ido mal. Así, cada cierto tiempo, dueños de la tierra y la existencia y celadores de almas, deciden retornar a los orígenes: el pensamiento único, la salvación, nuestra constitución humana, volverá a venirnos de afuera, quizás mediante la guerra. Es la adscripción a modelos. El pensamiento único es entre nosotros también intelecto cobarde, ‘pensarcolonizado.
 


    EL PENSAMIENTO ÚNICO HOY

    Junio, 11, 08
 

   El pensamiento único se expresa hoy como neoliberalismo, nombre ambiguo. Los antecedentes de este tipo de neoliberalismo están en autores como F. Hayek (m. 1992) o M. Friedman (m. 2006), o más jurásicamente en A. Smith (s. XVIII), pero en la actualidad se les ha olvidado y solo se repiten, como mantras, algunas de sus observaciones (la mano invisible pero peluda, por ejemplo, o la no factibilidad del socialismo por ausencia de precios de mercado), o sea como conjuros, que también la dominación requiere de cierta magia.

   Smith, Hayek y Friedman tuvieron, cada uno a su manera, alguna pretensión ‘científica’ y ‘filosófica’, en cambio los habladores de este actual pensamiento único alejan cualquier restricción que ofenda la santidad del dogma. Como en Estados Unidos el neoliberalismo, o liberalismo a secas, es artículo de exportación (no se practica porque la demencia tiene límites), receptores privilegiados resultan los grupos dominantes de América Latina, no porque escuchen o asimilen mucho, sino porque las condiciones objetivas, que ellos mismos se han fabricado, solo les permiten decir “yes”. El pensamiento único reasume entre nosotros su forma primordial de pensar colonizado.

   Muestra del pensamiento cuya única respuesta es “yes” es un artículo de D. Boaz publicado en el Wall Street Journal y reproducido en un diario local. Boaz pertenece al Instituto Cato (no es error, por “Gato”; se sigue del nombre latino Cato (en español, Catón (Cato Uticensis)). Este Cato tiene sede en Washington y sus valores explícitos son libertad individual, gobierno limitado, mercados libres y la paz.

   Boaz se ocupa del “colectivismo” que sostendría los discursos de Obama y McCain en la campaña electoral estadounidense (2008). Por supuesto, él no vota por ninguno de ellos. Allá el pensamiento único es fiera minoría agitativa. Lo que de Obama irrita a Boaz es que ‘instiga’ (usa ese verbo) a los graduandos universitarios de Estados Unidos para que empleen parte de su calidad en el servicio colectivo sin mencionarles las virtudes del comercio y de los logros individuales. Dice que Obama critica a quienes quieren “tomar su diploma (…) e ir únicamente detrás de una casa grande y buenos trajes y todas las otras cosas que nuestra cultura del dinero les dice que deberían comprar”. Boaz estima que, con esa crítica, Obama ‘menosprecia’ a quienes levantaron Estados Unidos (comerciantes, empresarios y manufactureros) e ignora el trabajo que da comida, ropa y comodidades. Por ello lo descalifica absolutamente con el mote de candidato “demócrata”.

   Ni siquiera en la cita aislada que Boaz hace de Obama dice éste lo que él entiende. Obama señala “ir únicamente…”. Se lo puede traducir como que el trabajo social voluntario facilitará a los graduandos discernir mejor la “cultura del dinero”. Boaz, airado, lo considera menosprecio e instigación.

   Al conservador McCain no le va mejor. Dijo en algún momento, según Boaz,  que los ciudadanos deberían servir a “un propósito nacional” que va más allá de los intereses de cada cual. Boaz le reprocha denigrar con eso la vida de las gentes y su voluntad de buscar su propia felicidad. Acusa a McCain de querer que todos los estadounidenses se alisten en las fuerzas armadas. Bueno, el hombre respalda las invasiones de Afganistán e Irak y el asesinato de las poblaciones de esos territorios. Geopolíticamente tiene sentido, aunque humanamente resulte asqueroso. Pero a Boaz no le repugna la masacre, sino que se hable de “propósito nacional”. Brincarse al individuo ensimismado o egoísta es para él la peor matanza. Se ve por qué el neoliberalismo carece allá de peso electoral. El estadounidense, además de individuo ha sido producido, sin conflicto, como patriota. Mel Gibson, australiano, hizo millones (individuales) con su adulador film “El Patriota”.

   Boaz resiente no la guerra, sino que ella lleve a la gente ‘normal’ a abandonar sus negocios. Atribuye a Obama y McCain decir “que nuestra vidas normales no son lo suficientemente buenas, que buscar nuestra felicidad es ‘contentarse con uno mismo’, que construir una empresa es “seguir nuestra cultura del dinero”, que trabajar para dar una mejor vida a nuestra familias es una ‘preocupación obtusa’”. Pero Obama ve el servicio comunitario como una empresa. Y una superpotencia no puede ignorar la guerra.

  El discurso de Boaz es oportunista. Busca sacar provecho de los muertos en Afganistán e Irak. Como Rambo, culpa unilateralmente a los políticos profesionales y por ello desecha que ‘la felicidad de la gente común en Estados Unidos’ pase también por invasiones y guerras. Los catones del pensamiento único en Estados Unidos atacan a obamas y mccaines porque el voto ciudadano, mejor o peor, no los pone a ellos en sus lugares.

   El pensamiento único no solo falsea lo que dicen/hacen aquellos a quienes quiere destruir, sino que relacionan este falseamiento con un imperativo moral. Se vio que Boaz atribuye términos como “instigar”, “menospreciar”, “denigrar” al discurso de quienes detesta. Reserva para sí el monopolio de los valores de la Guerra de Independencia estadounidense (“vida, libertad y búsqueda de la felicidad”) y la identificación con el ciudadano ‘común’: “Cada vida humana cuenta. Su vida cuenta. Usted tiene derecho a vivirla como usted así lo desee, de buscar su propia felicidad”. El pensamiento único se representa como el mundo de los valores buenos y universales (están en todos los individuos) y deposita en los otros todos los valores malos.

   Lo anterior facilita llamar hipócritas a quienes se desea infamar. Boaz reprocha a Obama ganar más de 4 millones de dólares por año, vivir en una casa de 1.6 millones, vestir “corbatas impecables” y, al mismo tiempo, menospreciar a los graduandos que desean ir tras una casa grande y buenos trajes. En las cuentas de Boaz, McCain, gana más de 6 millones de dólares anuales y tiene siete casas, por lo cual no podría hablar de “propósito nacional”. En su afán por censurar a Obama, Boaz, cita lo que dice la esposa del candidato: “… Obama les pedirá que trabajen. Él demandará que dejen de lado su cinismo… Que se exijan ser mejores. Y a que se involucren (…) nunca permitirá que vuelvan a sus vidas normales sin involucrarse y sin informarse”. Boaz escarnece a la señora afirmando que Obama desea “las almas” de los estadounidenses.

   Ahora, Boaz también las disputa. Finaliza su artículo recordándole a los estadounidenses su iglesia y su Dios: “Usted tiene derecho a derivar satisfacción de sus logros y, si usted persigue al todopoderoso dólar, puede que descubra que está siendo conducido, como por una mano invisible, a hacer cosas que mejoran la vida de los demás”.

   No había de otra. Donde actúa el pensamiento único, entre teólogos anda el juego.

   Ah, cuando Boaz califica a Obama/McCain como “colectivistas” quiere decir que conducen el país al comunismo. Son Stalin.
 

    PENSAMIENTO ÚNICO Y ASIATIZACIÓN DEL MUNDO

    Junio, 13, 08
 

       La forma actual del pensamiento único y colonizado en América Latina superó ya, al menos en Chile, las fases rudimentarias del achicamiento disfuncional del Estado o del Consenso de Washington, constantes en los últimos veinte años del siglo XX. Desde su penuria, hoy “sueña” en grande. Advierte, por ejemplo, que la capacidad de producción, con las tecnologías actuales, es infinita (!) y que la economía tiene sed-voracidad de “consumidores”. Ellos están en Asia, no en Occidente. La gula corporativa, y con ella las subordinadas economías latinoamericanas, tiene entonces que mirar a Asia. Es la primera forma de “asiatización” del mundo. En sencillo, es la hora de ¡venderle a China!

   La fijación en China no es para nada casual. El geógrafo y vicerrector de la Universidad Gabriela Mistral de Chile, R. Riesco Jaramillo, es enfático: “(en China)… no hay leyes laborales, no hay leyes ambientales, no hay nada de eso (…) Hay una cosa muy china, están diciendo ‘mire a mí eso (las conquistas sociales) no me interesa, lo que me interesa es abandonar la pobreza en vida mía’. Al chino no le interesa trabajar (solo) ocho horas ni conquistas sociales, le interesa ganar dinero y salir de la pobreza” (LN: 09/06/08).

   Para el geógrafo chileno “salir de la pobreza” es idéntico a consumir. Si se consume no importan ni las condiciones sociales ni los costos ambientales. Léase, se esfuman dignidad (virtual) humana y planeta. La producción infinita con su hambre por consumidores tienen un común denominador: ganar dinero, mucho dinero, como sea.

   Se trata de una visión “a lo bestia” (dicho de un jurásico cómico español) de las observaciones de J. Rifkin sobre las economías de velocidad, el cliente transformado en socio y el valor crematístico de la esperanza de vida. En su ansia por “fugarse de la pobreza” las poblaciones asiáticas se harán socias del capitalismo de servicios y entregarán amarillo pellejo, cuerpo, alma y existencia social a la lógica de la acumulación de capital. La “asiatización” no es sino el triunfo final del metafísico y divino Occidente capitalista, pelos más, pieles menos. El mundo de acuerdo a Oppenhaimer.  

   Riesco Jaramillo es enfático: “Cuidado con las leyes sociales, porque el socialismo aseguró a todo el mundo ciertas conquistas por el derecho de existir, como educación y salud gratis, pero ese sistema sucumbió”. Para este avispado pensamiento único, el terrorismo ‘real’ son las leyes sociales. Hay que acabar con ellas y seguir el ejemplo chino (que no es chino, sino subproducto ‘espiritual’ de Occidente): producir infinitamente para consumir infinitamente.

   El académico chileno, modesto, no se ve dominando el mundo. Pero siente que lo domina porque él también va montado en la gigantesca ola que reventará en la playa.

   Como advirtió hace mucho C. Lévi-Strauss, el pensamiento único (falsa o efectivamente etnocéntrico) puede conducir al suicidio. Aunque sus versiones colonizadas resuenen pintorescas.
  
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    Referentes:

    Alcántara, Francisco: “Derrochando el dinero público”, en La Nación (periódico), 20/05/08, San José de Costa Rica.
    Alcántara, Francisco: “Ya sabemos de donde viene el dinero”, en La Nación (periódico), 02/06/08, San José de Costa Rica.
    Berman, Marshall: Todo lo sólido se desvanece en el aire. La experiencia de la modernidad, Siglo XXI, 8ª edic., 1995, México.
    Boaz, David: “El colectivismo de Obama y McCain”, en La Nación (periódico), 06/06/08, San José de Costa Rica.
    Friedman, Milton y Rose: Libertad de elegir. Hacia una nuevo liberalismo económico, Grijalbo, Barcelona, España, 1982.
    Gutiérrez Góngora, Jaime: “’Reflexiones’ del Dalái Lama”, en La Nación (periódico), 22/05,08, San José de Costa Rica.
    Hayek, Friedrich. Camino de servidumbre, Universidad Autónoma de Centroamérica, San José de Costa Rica, 1986.
    Lévi-Strauss, Claude: Raza y cultura, Cátedra/Ediciones UNESCO, Madrid, España, 1993.
    Kant, Inmanuel: ¿Qué es la ilustración?,
    http://kant.idoneos.com/index.php/310434
    Marcuse, Herbert: El hombre unidimensional, Seix Barral,     Barcelona, España, 1986.
    Oppenheimer, Andrés: Cuentos chinos. El engaño de Washington, la mentira populista y la esperanza de América Latina, Plaza&Janés, México, 2005.
    Riesco Jaramillo, Ricardo: “Los chinos quieren ganar dinero, no conquistas sociales” (entrevista) en La Nación (periódico), 09/06/08, San José de Costa Rica.
    Rifkin, Jeremy: La era del acceso. La revolución de la nueva economía, Paidós, Barcelona, España, 2000.
    The Economist (29/05/08, Nueva York): “El retortijón”, en La Nación (periódico), 02/06/08), San José de Costa Rica.
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