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Universidad Omega,
N° 94, agosto 2020.

  

   Ignoro cuántos propietarios de buses manejan como choferes sus unidades de trabajo, pero como una prensa nacional se refiere a ellos como “transportistas”, preciso que me refiero a los propietarios de esos buses. Estos dueños configuran asociaciones como la Cámara de Autobuseros de Guanacaste o la Cámara Provincial de Autobuseros de Costa Rica. Existe asimismo una Cámara Costarricense de Pequeñas y Medianas Empresas Autobuseras de Ruta Regular lo que deja en claro que se trata de señores que, normalmente, contratan choferes y mecánicos y otros tipos de personal para brindar servicios a quienes lo requieren. Desde que algunos medios costarricenses calificaron de “ley de usura” lo que quería ser una ley “contra la usura” conviene precisar de qué se habla. Especialmente en estos tiempos, a la vez apremiados, bruscos y monótonos, determinados por una pandemia planetaria.

   Bueno, este sector de empresarios de parte del transporte terrestre de pasajeros realizó una marcha en San José el pasado martes 29 de julio (no fastidiaron ni molestaron a conductor o peatón alguno. Nadie reclamó su tortuguismo como suele hacerse con escándalo (¡se está violando derechos humanos! ¡Son terroristas!) si desfilan trabajadores y estudiantes. Quizás los buses fueron escasos. Una fotografía (tal vez de ese momento) muestra mínimamente cuatro cuadras de fila, pero al parecer a nadie afligieron. Bien hecho.

   Los empresarios autobuseros salieron porque requieren ayuda gubernamental para enfrentar los perjuicios que les causa la pandemia. No están solos. La actividad económica, en casi todos los puntos del planeta, sufre daños severos. Por dar un ejemplo, en EUA aproximadamente 17 millones de personas perdieron sus empleos desde marzo pasado. Se trata de una tendencia que no se detendrá. La merma de empleos afecta la demanda de bienes, y todos, asalariados, empresarios y Estado, son golpeados aunque no necesariamente de idéntica manera. Quienes colocan flores y verduras en los mercados, o los propietarios de restaurantes pequeños y medianos, tienen dificultades graves para sostenerse (especialmente los últimos si alquilan sus locales), pero el autobuserismo pierde ingresos aunque no del todo (hay clientelas relativamente estables) y sus gastos fijos (inversiones) pueden encontrar simpatías en los grupos financieros. Así, su afectación existe (no puede ser de otra manera) pero no es la de quien lo pierde todo. Se deja de ganar y, al hacerlo, se dan daños iniciales y el horizonte es oscuro. Quien lo sufre vive un drama y solo puede requerir ayuda a otros empresarios no buseros, a los bancos y semejantes o al Gobierno/Estado. Eligieron, con su marcha, a este último quizás porque no cobra o cuando cobra se enreda y cobra mal. Una razón menos antipática es que el Estado ha de velar por el bienestar de todos y en este “todos” entran los empresarios autobuseros. Eso sí, este grupo empresarial se mostró algo acelerado. No solo pidieron ayuda gubernamental sino que le indicaron que los recursos para poner en marcha un eventual tren eléctrico deben adecuarse “a la necesidad real del país”. Esta ‘necesidad real del país’ la encarnan ellos y así, siempre según la nota periodística, “los fondos públicos previstos para el tren eléctrico se pueden utilizar como partidas de auxilio para el sector autobusero de ruta regular”. En el pedir no hay engaño (a veces), pero los fondos públicos para ese proyecto no han de ser cuantiosos porque se trata de un proyecto cuyo estudio se desea en este momento se financie con créditos internacionales (Fondo Verde del Clima y BCIE) y difícilmente esos entes lo prestarían para el salvataje de un grupo económico, por significativo que él sea. Sin el dinero inicial, no habría estudios y sin estudios el proyecto (que integrará, se espera, a los autobuseros) no puede avanzar. Así, una respuesta estratégica para el movimiento de personas y mercaderías (que incidiría positivamente en el PIB anual) se diferiría quizás hasta cuándo. Quizás, en un mundo pos pandemia, medio siglo o un siglo. El tren (por ningún motivo entregado al señor Carabaguías) debería estar funcionando por lo menos hace 15 años. Beneficia a todos.

   Acelerados en este tiempo sobran. Por ejemplo, y recientemente, el obispo de Tilarán, empeñado más en satanizar y condenar que en acompañar, convertir y salvar. Pero de él ya se ha hablado. Sin que sea una sorpresa, La Nación S.A. dedica una página entera a Donaldo Hernández Reyes, un varón joven nicaragüense que, desde su país, reporta cómo se vive el ataque de la actual pandemia. Entre otros medios, Hernández Reyes colabora para Teletica, Multimedios, CB24 y Tica Visión. Solo lo conocía por Teletica, pero me alegra tenga acogida amplia. La Nación S.A. (01/08/2020) titula la página entera que dedica a Hernández: “Me dicen que transmito humildad y simpatía”. Bueno, con seguridad quienes se lo dicen así lo experimentan y como se trata de afectos, nada hay que objetar. Pero Hernández Reyes es periodista y como tal, además de humildad y simpatía, ha de hacer sentir a quienes lo leen o escuchan que están siendo informados. Durante un par de meses, y en su breve  espacio de Teletica, Hernández Reyes no informaba sino que adversaba al gobierno actual de Nicaragua. Ningún insulto especial pero tampoco información alguna. Para él, el gobierno mentía y otros informantes lo desnudaban. Al quinto día ya se experimentaba que su información era caricatura. Como el asunto se repetía monocorde, pues conseguía irritar. Nunca una fuente (entiendo para los periodistas opositores es difícil conseguir información oficial) de ningún tipo. El gobierno (Ortega o  su señora) dicen AA y “fuentes bien informadas” dicen que NO AA y NO AA. Insisto, caricatura de reportero. Primero se sonreía uno, luego irritaba ver liquidada la profesión. ¡Y ocurrió el milagro! Alguien le dijo a Hernández que debía informar y no hacer proselitismo. Y desde entonces, hará unas dos semanas, es otro. Identifica fuentes (incluso las muestra en pantalla), las separa, de gobierno y contra el gobierno, y se acerca a un reportero. O lo es. Tal vez su madre le aconsejó y él hizo caso. O un amigo sintió piedad. Le deseamos que su renacimiento, esta vez como periodista, se mantenga. Y que no lo metan preso ahora que informa. Las dictaduras son así. No solo cometen crímenes y se equivocan sino también perpetran estupideces.

Conversación

Paulo (Costa Rica).- Entre esos empresarios habrá algunas mujeres, supongo. Como usted habla de señores.

HG.- Pues no sería raro que las hubiese. Podrían haber de menos y de más edad. También jóvenes. Y otras versiones del ser humano. Pero todos tendrían en común ser empresarios propietarios. Se manifestaron como tales. En las manifestaciones de trabajadores y funcionarios y estudiantes estimadas "terroristas" y atentatorias contra derechos humanos también se dan distintas expresiones de la ciudadanía y todas son condenadas por igual. Quien esto escribe no condena a empresarios y empresarias. Solo observa que una de sus demandas resulta excesiva porque satisfacerla podría significar el fracaso o retroceso de un plan todavía embrionario respecto a un tren eléctrico. Este último favorecería a todos porque no excluye las actuales formas de transporte. Se articula con ellas para mejorarlas. Supongo es la idea. No es mía. Distintos profesionales y autoridades la han mencionado muchas veces.  

Celeste, Paulo (Costa Rica).- ¿Usted es partidario de Daniel Ortega?

HG.- Estimo hay varios Danieles Ortegas. Uno, con sus hermanos, estaba en la Direción sandinista que enfrentó a Somoza y consiguió finalmente hacerlo huir del masivo levantamiento popular nicaragüense. Sin el testimonio de lucha de los jóvenes sandinistas, Somoza no habría sido derrotado. Puesto que Daniel estaba allí, su comportamiento de entonces resulta admirable. Ahora, el Daniel Ortega sandinista revolucionario no era ni guevarista ni marxista-leninista. Hacía parte del sector "tercerista" del sandinismo. Esta tendencia era más bien socialdemócrata. Luego viene el Daniel presidente de los ochentas que debió enfrentar una guerra financiada por EUA y que probablemente también participó de la "piñata" sandinista. Si estuvo en la repartición de bienes, pues entonces ya no me parece admirable. Creo debería retornar lo mal habido con intereses y pedir disculpas. Y está este tercer Daniel que gana la actual presidencia tras instalarse como figura "sandinista" en la política señorial y corrupta que, por desgracia, ha caracterizado históricamente a Nicaragua. Tampoco me parece admirable este Daniel Ortega aunque creo tiene el respaldo de sectores populares. Entiendo que la filiación política inicial de Daniel Ortega era socialdemócrata. Como el inicial PLN costarricense de Figueress Ferrer y Oduber. De modo que ni el heroico ni el que parece bellaco sigue sus rasgos del marxismo o de Cuba. Tampoco de los socialdemócratas honestos que, seguramente, debe haberlos.
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