Universidad Omega, N°88,
junio 2020.
 

 

1.- El curso de la actual pandemia muestra que el  mundo humano actual es uno solo. La pandemia mata en China, en Italia, en Brasil, en EUA, (en África, donde aún persisten los efectos del ébola), en todos lados. El virus ataca  biológicamente a las poblaciones y golpea asimismo las economías recargando las cifras del desempleo, la pobreza, la marginalidad y miseria y las enfermedades curables, aunque inatendidas. En Costa Rica torna noticia tanto las cuarterías capitalinas (la última es el reconocimiento público de éstas en Pavas, área antes invisibilizada [se califica a sus cuarterías  de vecindarios problemáticos y con altos niveles de pobreza] porque cercana a ella se encuentra Rohrmoser donde residen tanto el Nuncio papal como Óscar Arias). En referencia a la pandemia,  Costa Rica de manera singular ha sido inicialmente una excepción porque, además de contener una población pequeña, se ha dado históricamente una política de seguridad social cuya última solidez tiene ya más de medio siglo. Y los profesionales y trabajadores que la personifican (todos empleados públicos) han estado a la altura. Se esfuerzan con los pacientes, postergan el temor a la infección y se experimentan solidarios. Constituyen la principal cara de una lucha que se da porque la derrota resulta políticamente inaceptable. El tesón de este personal, que tiene al parecer más raíz étnica que política, resulta culturalmente admirable.

2.- En otro frente, prácticamente paralelo (se trata de voces individuales pero que expresan a sectores determinantes de la población), se instalan quienes recuerdan y reiteran que antes de la pandemia el país ya enfrentaba una crisis fiscal (el Estado gasta mal más que lo ingresa) y que la situación suscitada por la pandemia ha de ser aprovechada para avanzar una transformación fiscal que empequeñezca la salida de dineros públicos (principalmente vía el pago de salarios y pensiones) y transfiera empresas y activos públicos y semipúblicos al sector privado en un único movimiento que confirma  y aumenta la seguridad jurídica de la empresa y propiedad privadas y encubre sus obligaciones impositivas. Verificar estas últimas hoy solo puede hacerse con una autorización judicial. Quizás no todos sus actores sean conscientes de ello, pero se trataría de aprovechar la pandemia para ganar una guerra: contra el Estado empresario, contra el Estado dilapidador, contra el Estado ineficiente. Se mantiene en reserva el carácter clientelar de este Estado (es un rasgo latinoamericano) porque en relación con él se estableció el dicho costarricense: “Lo malo de las argollas es no participar en ellas”. En toda América Latina el Estado potencia buenos negocios privados que en ocasiones coinciden con las familias de los políticos de turno. También los regímenes impositivos favorecen la evasión y la elusión excepto para los salarios registrados en contratos y las compraventas en mercados abiertos. En estas áreas las deducciones resultan automáticas. Existen asimismo  empresas que gozan de regímenes especiales garantizados mediante legislación específica. El ejemplo más claro es el régimen de Zonas Francas. Pero hace poco un “escándalo del cemento chino” se resolvió asegurando los intereses del duopolio Cemex-Holcim quienes consiguieron su carácter (fijando normas ‘técnicas’ que solo ellas podían cumplir) durante la administración de Abel Pacheco (2002-2006). Quien lo desafió (un empresario que tenía alguna historia como proveedor de servicios al Estado) ha de enfrentar acusaciones por ‘anomalías’ financieras en los circuitos judiciales. La perdedora es siempre una ciudadanía que paga por servicios y productos que quizás podrían conseguirse de mejor calidad con precios más bajos (sobre el asunto puede leerse acerca del negocio del azúcar el reciente artículo del economista Denis Meléndez Howell, “El truco del arancel a la importación del azúcar” (La  Nación S.A., 26/06/2020. Una réplica al artículo de Meléndez Howell apareció en el mismo periódico el miércoles 01 de Julio.  Lo firman representantes de la Federación de Cámaras de Productores de Caña y de la Cámara de Azucareros). Costa Rica siempre clasifica entre los países más caros de América Latina. Para un evaluador que la pone en el Número Uno, la muy desprestigiada Venezuela ¡ocupa el segundo lugar!
(https://www.vix.com/es/imj/mundo/147704/los-paises-latinoamericanos-mas-caros-para-vivir).

2.1.- Pero lo que interesaba destacar es que la pandemia en curso (que se expresa como múltiples crisis sin que ella sola constituya su factor decisivo) permite verificar la existencia en una sociedad como la costarricense de dos sectores: quienes privilegian el desafío de salud sin dejar de lado la crisis fiscal pero dejándola como segunda prioridad, y  quienes privilegian la crisis fiscal y hacen del desafío en salud un problema menor para priorizar la reforma del Estado como solución de la crisis fiscal. Un argumento recurrente aquí es que la crisis fiscal antecedió  a la crisis viral y que esta última acentúa la crisis fiscal de modo que comenzar a salir de los desafíos fiscales (crisis económica) significa cooperar con la salida de la crisis en salud. Existe un tercer sector que ataca uno de los efectos de la epidemia mediante solidaridad con quienes más la necesitan. Se constituye mediante  sentimientos que pueden llamarse étnicos (aunque supongan en este caso un Estado) y de solidaridad socio-nacional. Se pone de manifiesto mediante la ayuda cordial y sin paga en víveres y servicios. Los tres grupos,  que podrían resultar no estancos, tienen su fundamento en la historia del país. El tercer grupo enfatiza lo político/comunitario. Los dos primeros, la política. Los tres se constituyen identitariamente mediante ideologías diferenciadas: una de solidaridad étnica (que puede extenderse a nicaragüenses residentes pero no a nicaragüenses migrantes recientes), otra de eficacia social del Estado (sostener saludable a la ciudadanía) y una tercera economicista: lo prioritario es siempre la salud de los capitales y sus mercados. Esta última en todas partes tiene un corolario: la única economía saludable es la capitalista sin afeites. Se debe dejar que ella decida quien vive y quien muere, cómo vive el que vive, y qué justifica o explica la vida o la muerte de cada quien.

2.2.- Si en un país tan pequeño se dan estas distancias (quizás no salvables) en momentos de vida o muerte (situaciones límite), resulta imaginable pensar las dificultades para que las gentes se comuniquen políticamente en el subcontinente latinoamericano.
 
3.- Finalmente, una nota curiosa protagonizada por una organización (IDEA Internacional), que se desea planetaria y en cuya dirección figuran latinoamericanos. IDEA… se radica en Suecia, pero su Secretario General es  Kevin Casas Zamora (cuando residía en Costa Rica era cuadro emergente de Liberación Nacional, fue Vicepresidente de la administración Arias en los años 2006-07. Debió renunciar al revelarse que fue uno de los redactores del Memorándum del miedo (dirigido al presidente Arias), documento en el que se proponían presiones incluso gansteriles contra los alcaldes en cuyas regiones no ganara el Sí en el referéndum que finalmente aprobó el TLC con EUA. El exvicepresidente es ahora guía/gurú planetario del régimen democrático  mundial. Como la pandemia en curso ha exigido el ejercicio de poderes (constitucionales, en todo caso) estatales de emergencia, quienes dirigen IDEA llaman a defender la democracia (sería el sistema más efectivo para manejar crisis mundiales y proteger derechos ciudadanos) porque los regímenes autoritarios, con la excusa de la pandemia, la estarían atacando. Casas Zamora específicamente ganó doctorados en universidades de prestigio mundial, pero no asistió a las sesiones en que alguien explicó que la democracia es un concepto-valor y que lo que existen son regímenes democráticos de gobierno (que pueden o no coincidir en sus instituciones). En los políticos regímenes democráticos el eje ideológico de ellos es la ciudadanía (pueblo, sociedad civil) establecida por la legalidad (Constitucional). Cuanto más vigorosa por consciente y organizada es la ciudadanía (con sus intereses variados y hasta encontrados) más democrático políticamente es el régimen. Si existe discriminación contra las mujeres, menos democrático. Si existe discriminación contra los sectores rurales, menos democrático. Si existe discriminación incluso sólidamente institucionalizada contra las niñas rurales de ascendencia indígena (caso de Guatemala, por ejemplo), menos democrático.  Ahora, las más publicitadas crisis mundiales de los últimos tiempos son el costo/daño ambiental generado por el carácter de la economía planetaria (con sus éxitos tecnológicos y su violencia social y ecológica) y la cabeza de las democracias del planeta (EUA) no se empeña en solución alguna. La otra crisis la han protagonizado los emigrantes triplemente no deseados. La principal democracia del mundo (utilizando el lenguaje de Casas), otra vez EUA, resolvió levantar “muros” para impedir que esos emigrantes ingresen a su territorio. Amenaza incluso con balearlos. O sea, al menos esta democracia planetaria no admite ‘ciudadanos planetarios’. En Europa hay países con régimen democrático de gobierno que aceptan a estos emigrantes. IDEA Internacional podría explicarnos cómo es que entre ‘las democracias’ existen algunos países más democráticos (EUA no está entre éstos) y otros menos democráticos (EUA podría tener cabida aquí). Ah, y por qué no denuncia a los “menos democráticos”. ¿O habrá que llamarlos “autoritarios” para denunciarlos por indeseables?

3.1.- Bueno, con IDEA internacional, muy referida elogiosamente en Costa Rica estos últimos días, nos aparece una nueva figura/tendencia. A los solidarios étnicos, los socialmente eficaces y los economicistas se añaden ahora los defensores democráticos planetarios. Y, por supuesto, está el subgrupo complejo de quienes desean resolver los asuntos a patadas. Como se advierte, no es sencillo hablar de lo político y la política en América Latina. Ni en épocas de aparente calma ni en tiempos de evidentes crisis.

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Conversación

Inés, Luisa, Antonio (Colombia).- ¿No están en peligro los regímenes democráticos, entonces?

HG.- Como todas las instituciones humanas las de los regímenes democráticos (la votación ciudadana responsable/efectiva, por ejemplo) presentan dificultades de distinto tipo que pueden tener alcance nacional o internacional. Lo que resulta en exceso imaginativo es que regímenes a los que se valora autoritarios (fascistoides, terroristas, etc.) estén hoy conspirando contra los valores democráticos extendidos (aunque sea de palabra) por todo el mundo. Para conspirar contra algún régimen democrático hay que lesionar su economía, capturar la sensibilidad ideológica de su población y mostrar un poderío (real o ficticio) que persuada a los eventuales ganadores y perdedores del Estado o Estados afectados que toda resistencia resulta inútil. Por ejemplo, en 1970-73, el gobierno de Estados Unidos (básicamente la pareja Nixon-Kissinger) resolvió que un  régimen “comunista” electo (Chile, Unidad Popular) resultaba un mal ejemplo para el continente y un peligro para el mundo. Por lo tanto conspiró contra la economía de ese país y sedujo a sus Fuerzas Armadas y a sectores políticos de derecha y centroderecha de ese país. Tampoco le costó demasiado persuadir de la necesidad del golpe a las oligarquías latinoamericanas y a sus medios de comunicación. Se dio el golpe, resultó exitoso (quienes se oponía al golpe carecían de todo poder militar) y su réplica fue básicamente la solidaridad hacia los chilenos que emigraban o escapaban por parte de países como México y Suecia. Como se advierte, tras un golpe contra un régimen democrático como el chileno hay poderes económicos (la economía chilena fue quebrada fácilmente), convicciones ideológicas (los golpeados eran “comunistas” lo que equivalía a que si no  se los liquidaba ellos liquidaban a los otros) y facilidades operativas (las FFA.AA. chilenas, los principales medios masivos latinoamericanos y del mundo y hasta algunas iglesias aplaudían). Los vencidos no tenían capacidad militar de  resistencia alguna y en menos de dos semanas todo estaba saldado. Los golpistas iban a refundar Chile. Y lo refundaron. Sin problemas excesivos hasta este 2020.

Ahora, lo de Chile fue contra un país pequeño, de la periferia. A la Venezuela actual se le ha querido aplicar una receta semejante a la que se aplicó en Chile. A lo de Chile, se añadió la hostilidad de vecinos como Colombia y Brasil. Venezuela del siglo XXI no es el Chile de 1973. Sus fuerzas armadas no aceptan dar un golpe de Estado (al menos hasta hoy). Militarmente, entonces, habría que invadirla. EUA (con Trump), Colombia (gobernada hoy por una derecha implacable), Brasil (con un mandatario hincha de Trump) podrían desatar esa guerra. Quizás la ganen militarmente. Pero la perderían políticamente y no podrían “refundar” Venezuela. Si la invasión se diera hoy (27 de junio, 2020) un costo eventual para Trump sería su derrota interna en las elecciones en las que aspira a que lo reelijan.  Con independencia de lo que él imagine, una mayoría de asesores intentaría desalentarlo. “Ganar primero y garrote después”, le dirían, no exactamente al oído. Estoy hablando de actores que tienen mucho a su favor. Imaginen actores (Rusia, China, Irán, Corea del Norte, Siria, Nicaragua y alguno más) conspirando contra  los “valores democráticos” en el Reino Unido, Francia, Suecia, EUA, etc. Quiero recordarles que los últimos (particularmente EUA mandan en la OTAN, el principal aparato político militar del mundo). Entonces estamos ante un imaginario irresponsable que desea vender un ‘producto’ que los instale como ‘intelectuales demócratas puros’ del Mundo Libre. Que fatuidad e irresponsabilidad constituyan su realidad no elimina su peligro porque cualquier bandera extremista y falsa puede encontrar eco en los circuitos más poderosos del planeta. Y ser “poderoso” no es algo que se diga sino que se demuestra. EUA y la OTAN (con conducción estadounidense) tienen suficiente armamento nuclear para destruir el planeta muchas veces. Algunos incluso en Costa Rica aplaudirían la barbaridad. El desafío más grave que enfrenta todo régimen democrático actual es su fragmentación ciudadana y el desinterés ciudadano irresponsable. Fragmentación e inocuidad-irresponsable implican su inexistencia. Ante ciudadanías fragmentadas y que se limitan a mirar mucho absurdos podrían prosperar. Lamento la extensión de esta respuesta.

Selma, Cristina, Bertold (Costa Rica).- Nos parece que usted eludió mencionar un quinto sector que ha acompañado todo el proceso pero que el éxito de la política de “burbujas” mantuvo en un segundo plano. Es el de los falsos ciudadanos que quieren darse fiestas y celebraciones como si no pasara nada.

HG.- Como sector es cierto, no lo menciono. Pero se trató  de una inadvertencia voluntaria. En estos últimos días de junio probablemente se asista a un fracaso parcial de la anterior política preventiva de salud (la de las ‘burbujas’) y se ingrese a otra etapa. El sector que ustedes mencionan tiene básicamente dos frentes: uno es el de la contratación de fuerza de trabajo sin la cual la recolección agraria y ciertas empresas no pueden sostenerse y el otro creo se precipita porque un sector de la población, por motivos variados (incluye carencias habitacionales) se experimenta cansado/tenso por el aislamiento, cultural y socialmente no lo resiste porque no tiene alternativas para él y le resulta más gratificante retomar antiguos patrones de existencia. Incluso el “éxito” de las políticas de salud concurre para que se fortalezca (o al menos adquiera mayor presencia social, policial y periodística) este sector. Estimo asimismo  que al cansancio se ha añadido menos claridad en la enunciación y el sentido de las conductas que determinan las autoridades de salud. Se la resiente rutinaria o poco convincente. Con los meses se le ha perdido confianza porque “mantenerse en casa” se dice fácil pero tras muchos días puede generar ruido excesivo ya que no todas las casas constituyen necesariamente un “hogar”. Si usted mueve a las fuerzas policiales para asegurar que todos permanezcan en ‘burbujas’, el asunto puede agravarse. Son ya meses de tensión y ella puede advertirse en todos los frentes y manifestarse incluso con violencia. El jefe del OIJ se mostró públicamente defendiendo la actuación de su oficina con declaraciones de pésimo gusto acerca de una mujer joven asesinada. La madre de la asesinada presentó un reclamo ante lo que consideró insuficiente celo policial. Si un jefe policial pierde los estribos es de imaginarse lo que pasará en la sensibilidad de otros sectores de la población. Ahora, estas señales pueden ser indicios de una derrota. Ojalá no sea así. Todos debemos aprender a aguantar hasta que aparezca la vacuna.

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