PRENSA Y MUNDO ACTUALES I

   El periódico “La Nación S.A.” (Costa Rica) publicó en su edición del viernes 13 de diciembre de este año 2019 dos artículos que se refieren al carácter de la prensa actual y a una realidad política que amenazaría a esta prensa. El primero fue escrito por Andrés Cañizales y el segundo por Alfonso J. Rojas. Cañizales es periodista y venezolano y Rojas se identifica como analista de políticas públicas. Probablemente es costarricense. Los textos son artículos extendidos, uno con foto amplia ocupa una página, y el otro, con fotografía pequeña, 4/5 de una página. Cañizales  (“Presidentes contra la prensa” es el título de su trabajo) comienza caracterizando así a los políticos que tilda de 'populistas'. “A los líderes populistas les encantan los medios de masas porque les permiten difundir sus ideas. Pero odian el periodismo que hace preguntas difíciles y trata de hacerles rendir cuentas. Precisamente por eso tenemos que defenderlo”. En su artículo, “populista” determina a dirigentes políticos tan diversos como Donald Trump, Jair Bolsonaro y Manuel López Obrador.

   El concepto político “populismo” tiene su historia. Surgió inicialmente en la Rusia del último tercio del siglo XIX y designaba al naciente socialismo ruso. Quería decir que los dirigentes socialistas debían aprender de la realidad de sus pueblos antes de pretender erigirse en sus guías. Nutrirse de pueblo poseía un sesgo antiintelectualista. Desde aquí, evolucionó para designar políticas y dirigentes que veían en los sectores rurales (campesinos) a los principales actores de los procesos revolucionarios y apreciaban en las tradiciones productivas de estos sectores las semillas de un socialismo nacional. Quienes utilizaban así ‘populismo’ eran los marxistas rusos iniciales. Obviamente le daban un sentido negativo, de desviación, a las posiciones de este ‘populismo’. El carácter campesino-nacional se oponía claramente al carácter obrero internacional o mundial de la revolución. De modo que desde una apreciación positiva y de clase, populismo llegó a tener una connotación política negativa. Curiosamente en Estados Unidos el término tuvo una derivación parecida. Su Partido del Pueblo (People’s Party, surgido en 1890) era apoyado  principalmente por granjeros pobres y con ideas progresistas y antielististas. Por tratarse de sectores humildes sus opositores hablaban de ‘populismo’ con un alcance peyorativo. Los populistas carecían de capacidad para alcanzar sus metas. Se debe a la sociología estadounidense de la mitad del siglo XX (E. Shils, 1910-1995) una transformación del concepto. El populismo vino a ser una ideología de resentimiento tanto de sectores urbanos como rurales y podía darse en sociedades de todo tipo y gestado tanto en contextos urbanos como rurales. La animosidad populista se dirigía contra un orden/violencia social impuesto por alguna clase dirigente que se atribuía y ejercía el monopolio de la propiedad, el poder, el status y la cultura. Como resentimiento de espectro amplio los populismos alcanzaban expresiones muy diversas: bolchevismo, nazismo, macartismo (EUA), peronismo, etcétera. Movilizar los sentimientos irracionales de las masas para ponerlas en contra de las minorías (entendidas como élites) era la tarea política del populismo. Por supuesto su aparente triunfo contenía su derrota. No se puede, para este imaginario, alcanzar éxito desde el resentimiento. Este concepto de ‘populismo’ alcanzó valor académico.

   Desde su fijación académica, el ‘populismo’ ya podía ser utilizado ‘científicamente’ y de cualquier manera. En lo que aquí interesa se llamó “populistas” a los movimientos reformistas latinoamericanos y más ampliamente del Tercer Mundo. Fueron ‘populistas’ el peronismo, el varguismo y el cardenismo. Los nombres indican el sesgo personalista de estas movilizaciones en Argentina, Brasil y México. La personalización indicaba un tipo de liderazgo (Perón, Getulio Vargas, Lázaro Cárdenas) y a la vez una débil institucionalización. Había nuevos derechos y responsabilidades para una parte de la población discriminada pero estos nuevos derechos  y responsabilidades se seguían de la acción de un líder omnipresente. El populismo resultaba propio de una emocionalidad (aunque contuviese una racionalidad) verdadera e intransferible hacia un líder y por ello se alejaba de la pluralidad social y también de la institucionalidad democrática contraponiéndose a ellas. Para sus opositores, aunque Perón y Evita, Vargas y Cárdenas resultaran electos se trataba de un tipo de dictadura. La ferviente movilización popular (masas) y su estilo ciudadano resultaba para los grupos tradicionales algo repugnante. El populismo era incompatible con los regímenes ‘democráticos’ de clase minoritaria  hegemónica. Por la época, el populismo podía asociarse con el fascismo.

   Cuando los términos entran y salen de las academias suelen adoptar presencias curiosas. Un autor de inspiración marxista, Ernesto Laclau (1935-2014) quiso criticar la lucha de clases (reducida a una oposición binaria básica) mediante el reconocimiento de que en una sociedad contemporánea se expresan diversos o distintos antagonismos, económicos, generacionales, de sexos-género, etc. Así, la hegemonía del grupo dominante debe enfrentar una diversidad de antagonismos o resistencias y puede sostener su dominación contribuyendo a una desagregación objetiva de la sociedad con tratamientos subjetivos hacia determinados sectores populares. En algunos momentos se concede algo a cierto grupos (mujeres, por ejemplo) y en  otros a otros (sectores de trabajadores, por ejemplo). Los sectores populares resultan así fragmentados objetiva y subjetivamente y la dominación mantiene su compleja articulación sustancial. De aquí que el populismo consista ahora en un llamamiento a la articulación popular para que se transforme en una efectiva fuerza social transformadora o revolucionaria. Mayoría de diversos (a veces fragmentados) contra la minoría de privilegiados. Como la articulación de diversos sectores populares confiere otro sentido a la sociedad civil burguesa la opción política del populismo pasa por una articulación constructiva de las demandas populares antisistémicas. Estrictamente el término “populismo” encontraba ahora un sentido positivo (mayoría oprimida articulada contra minoría hegemónica), superaba el sesgo reductivamente nacionalista y podía ser asociado, por ejemplo, con las luchas anticoloniales y decolonizadoras, antimperialistas y tercermundistas y de sexo-género o ambientalistas. Los marxistas tradicionales tildaron a Laclau de revisionista y neomarxista y sus planteamientos no superaron significativamente los círculos ‘intelectuales’. Pero también por vez primera, algunos políticos destacados e interesados en la transformación social se llamaron a sí mismos ‘populistas’. La pareja Kirchner (Argentina, 2003 en adelante) se consideraba sin problema alguno populista. Obviamente, este populismo posirivo presentaba como desafío político a resolver su caudillismo.

   Desde esta somera historia no resulta extraño que en esta etapa pre-suicida de la mundialización en curso el término ‘populista’ se puede aplicar a cualquier personalidad o régimen que cause irritación o molestia a los grupos dominantes. Se trata de una fórmula vacía: ‘populista’ es todo lo que de cierta manera desagrada o no termina de agradar a los circuitos hegemónicos. En el mismo movimiento, ‘los ‘populismos’ resultan antidemocráticos. Se puede traducir: todo lo que nos resulte positivo es democrático. Lo que nos disgusta, antidemocrático. O sea populista. Se entiende ahora el título del primer articulista: “Presidentes contra la prensa”. La empresa periodística es democrática y los presidentes populistas no lo son. El asunto no tiene sentido más allá del ruido de las palabras: en realidad las empresas periodísticas constituyen núcleos de poder socio-cultural y los presidentes asimismo ocupan sitios de poder político-cultural. El título del artículo reclama más poder para la prensa ‘independiente’ y menos poder (o ninguno) para los presidentes ‘populistas’. Los medios serían ‘independientes’ y ‘democráticos’ y los políticos ‘populistas’ estarían presos por sus ideologías-intereses y atacarían a la prensa independiente y democrática. Resulta un esquema cómodo aunque no exista manera de explicar cómo la prensa de hoy resultaría ‘independiente’ de su sociedad desde la que y para la cual produce ‘información’. Por mucho tiempo en Occidente la iglesia católica ha reclamado para sí misma esta condición autónoma singular pero la ha justificado por su naturaleza divina. Los medios masivos no lo dicen pero también resultan ‘verdaderos’ y ‘democráticos’ por su inspiración de pleno servicio ciudadano ausente de toma de partido. Tanto la institución católica como los publicistas de los medios masivos argumentan ideológicamente. Ni la institución católica puede probar que Dios la prefiere ni los publicistas de los medios dominantes valorarse voz única-verdadera de una ciudadanía compleja y determinada por el Estado.

   No es raro entonces que el articulista venezolano que comenzó refiriéndose a los populistas mencionando a Trump, Bolsonaro y López Obrador dedique toda la penúltima última sección de su  artículo (siete párrafos) para hablar del chavismo y de Maduro. Le desagradan. Comienza así: “Usar el Estado para castigar a determinados medios de prensa por seguir una línea editorial crítica es propio de dictadores.// Convertir la suscripción a medios, la publicidad y el control del acceso periodístico en armas es un asalto a la libertad de prensa, de expresión y de información, y plantea obviamente una amenaza grave a la democracia.//  Por ejemplo, Hugo Chávez, quien gobernó Venezuela catorce años, atacaba todo el tiempo a la prensa en un intento por menoscabar su credibilidad y retratarla como un enemigo del pueblo”. ¿De dónde obtendría su capacidad crítica y democrática la prensa dominante? ¿De la satisfacción de una ciudadanía abstracta? Esta prensa tiene propietarios privados (accionistas clase A) y el medio hace parte política de sus negocios privados. Actualmente su a-criticidad se sigue principalmente de que su línea informativa (propia de periodistas profesionales) ha sido invadida por su línea editorial (que manifiesta las realidades complejas, deseos y temores de sus propietarios). En América Latina cada publicación periódica de los medios dominantes es un ladrillazo diario o semanal oligárquico y neoligárquico contra determinados sectores ciudadanos y sus distintas raíces. El articulista Andrés Cañizales no lo estima así. Por esto fácilmente estima que todas las fuerzas vivas de la sociedad, su ciudadanía (y también los militares), deben apoyar a la ‘prensa libre e independiente’ contra los ataques políticos populistas. Es lo que pide: “La sociedad civil debe defender de viva voz a la prensa, con iniciativas conjuntas entre la ciudadanía, los medios y sus defensores.//Todo enemigo de la prensa libre es enemigo de la democracia. No podemos decir que no nos advirtieron”. Ahora, lo efectivamente existente no es ‘la’ democracia sino regímenes democráticos de gobierno. Y lo que la ciudadanía podría defender ardorosa y populistamente no es a los medios-propiedad de los más poderosos sino respeto al ejercicio profesional del periodismo en cada medio. Ese respeto, que alguna vez quizás existió, está extinto o en proceso de extinción.
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PRENSA Y MUNDO ACTUALES II

   El segundo texto de la orquestación de la sección editorial del periódico La Nación S.A. del viernes 13 de diciembre del 2019 lleva como título “Democracia interrumpida” y tiene como autor al costarricense Alfonso J. Rojas quien se presenta como analista de políticas públicas. El título de su artículo es polemizable. ‘La democracia’ es un concepto-valor. Los ‘regímenes democráticos’ consisten en realidades institucionales centradas en las formas de gobierno de las sociedades contemporáneas. También existieron regímenes democráticos en sociedades antiguas, como la ateniense, pero la noción de ‘ciudadanía’, por mencionar uno de sus componentes, era excluyente. En Atenas, inicialmente, solo comprendía a cierto tipo de varones ‘libres’ y, en alguna de sus formas, por su etimología, estos varones serían o artesanos o campesinos, o sea productores, un insustituible demos. Los nobles no estaban incluidos como tales en el régimen democrático. Esto porque a su dominio político-forma de gobierno unilateral se le conocía como aristocrático y, para sus críticos, como oligárquico.  Así ‘democracia’ sería el gobierno en el que participan artesanos y campesinos (originalmente paralianos, diacranos y tetes, que eran mayoría), el demos, y no solo los eupátridas (la nobleza opulenta, una minoría). La mayoría pobre aunque libre podía constituir una ciudadanía no confiable. En cambio la autoridad eupátrida (aconsejada por filósofos) podía alcanzar una racionalidad más eficaz para el bienestar social de todos. El régimen democrático más amplio es relativamente tardío (s. VI a.C.,) en Atenas y demandó una reorganización económico-social y político-cultural (Clístenes, 570-507 a.C.). En las sociedades contemporáneas el voto universal de trabajadores, mujeres y jóvenes es una realidad recién en el siglo XX. Este sufragio general o universal, ciudadano, no se afirma en una economía que torne generalizadamente libres, por igual o parecidamente, a todos. De lo que quiere hablarnos Alfonso Rojas, sin embargo, es de algunos regímenes de gobiernos democráticos, no de ‘la’ democracia y de su basamento social. Ahora, aunque se intente hablar generalizadamente de los regímenes de gobierno democráticos contemporáneos éstos resultan propios de sociedades específicas y no se puede discurrir adecuadamente acerca de ellos mediante generalizaciones. Al régimen democrático de gobierno estadounidense corresponde una historia económico-política-cultural propia y un papel internacional que no es, por ejemplo, la realidad socio-histórica que los países centroamericanos han podido darse en los siglos XIX a XXI, o sea en el período que corresponde a su contemporaneidad. Incluso el régimen ‘democrático’ guatemalteco no resulta comparable, por ejemplo, con el régimen democrático costarricense. Esto porque las historias de sus poblaciones e instituciones son muy diversas. Uno tiene ejército y el otro no, por mostrar la gran distancia.

   Hecha la anterior salvedad, el primer punto que toca Rojas es el del valor inicial y potencial de la Internet que él determina como “un gran instrumento de libertad y equidad” por tratarse de “…un salto sin precedentes en la democratización de la información (…) comparable únicamente con la invención de la imprenta por Gutenberg (alrededor de 1400-1468) hace unos seis siglos” (paréntesis no está en el original). Rojas contrasta este ‘salto sin precedentes’ con la realidad actual de esta Internet: “…en unos pocos años, el proceso tomó un giro oscuro. Sin que nos diéramos cuenta, las grandes empresas de tecnología empezaron a vender nuestra información privada a organizaciones con intereses cuestionables.// Además, ganaron preeminencia comunidades de fascistas, pedófilos y todo tipo de perversidades e ideologías radicales. No nos percatamos rápidamente de que la mencionada democratización iba a implicar también la formación de comunidades contraproducentes para el ideal democrático”. Obviamente se trata de una argumentación curiosa: el “sin que nos diéramos cuenta” solo puede remitir a un sorprendido Rojas y a quienes se le asemejan porque, como veremos más adelante, literatura crítica sobre la información y comunicación en las sociedades contemporáneas existe mucha y de calidad. Ahora, en lo que remite a los contenidos que menciona un turbado Rojas, el fascismo, por ejemplo, surgió mucho antes (1918) de la constitución de Internet (1969), y adquirió entonces mayor notoriedad que ahora; los protocolos Web que complementan a Internet son de 1990. Fascismo e Internet se ligan a su manera con requerimientos militares propios de algunas de las sociedades contemporáneas que desean liderar el mercado mundial. Se trata de tecnología e ideología surgidas desde tramas de poder-impotencia y que buscan materializar hasta tornar irreversibles esos poderes o menguar o revertir impotencias. Internet es una producción político-cultural de la sociedad contemporánea como también lo es el fascismo. En ambos concurren el poder político-militar y la guerra. Esto no quiere decir que ellos agoten todo su sentido. Pero sí que hacen parte de su sentido. Ni Internet ni los protocolos web nacieron solamente para que la gente se comunicara mejor y más. Nunca Internet ha sido imaginada como productora de paz, excepto que ésta pase por el auge irrestricto de los mercados capitalistas. La fortuna irrestricta del capital contiene arrasamientos de gentes y también de, quizás había que mencionarlo primero, de la Naturaleza. Internet y los protocolos web pueden albergar la posibilidad o potencialidad de una mundialización sin violencia, pero también nacieron y mantienen la posibilidad de utilizar la información para ganar guerras. Nacidos desde sociedades altamente violentas (Guerra Fría, Guerras Mundiales, racismos, producción masiva de empobrecidos y migrantes triplemente no deseados, etc.), Internet, protocolos y fascismo contienen, cada cual a su modo, violencia.

   Agreguemos: pedofilia designa un tipo de enfermedad que también existía antes de que se produjera Internet. La Red y los protocolos web pueden ser utilizados para gestar comunidades de pedófilos y de ciudadanos que combaten a los pedófilos y, desde luego, asociaciones de expertos, entre ellos médicos, que comparten información sobre esta enfermedad e intentan sanarla o al menos disminuir su dañina peligrosidad social. También Internet sirve a las familias en estos últimos alcances y, desde luego, a la policía. Pero Internet no crea la pedofilia. La pedofilia la crean las sociedades humanas, entre ellas las cristianas y la sociedad que produce Internet. En el seno de comunidades de creyentes religiosos que se golpean el pecho y piden milagros a María, con y sin Internet, pueden darse tortuosos pedófilos activos. Por supuesto no existe una relación necesaria ni directa entre creencia religiosa y pedofilia. La observación se inscribe en la necesidad de evitar los argumentos fáciles y las causalidades socio-políticas sencillas y ‘transparentes’ como las esgrimidas por Alfonso Rojas. La pedofilia además tiene entre sus antecedentes relaciones asimétricas de poder. Uno de sus referentes, por ejemplo, sería Darth Vader. Se trata de un personaje famoso, popular. Aplaudido y temido. El lado oscuro de la fuerza, reza la propaganda comercial centrada en gestar referencias icónicas. Ojalá este lado oscuro se limitara contemporáneamente a un Darth cinéfilo. Y más ojalá todavía existiera un efectivo lado claro de la Fuerza y tuviéramos la capacidad de advertirlo y realizarlo políticamente.

   Volviendo a las menciones de Rojas, el lado claro de Internet estaría en su potencialidad no solo para informarnos respecto a la peligrosidad de los enfermos pedófilos, sino de la existencia de estos enfermos, la necesidad de su tratamiento socio-político y médico y la posibilidad de generar en nuestros entornos más cercanos realidades complejas que tiendan a erradicar la pedofilia. O al menos que se dé un movimiento que tienda a erradicar que los sentimientos pedófilos constituyan un factor de culto que eleva las taquillas de atractivas películas. Para que existan pedófilos irredentos la sociedad ha de producirlos y propagandizarlos. Volveremos más adelante sobre este punto.

   A comienzos de la década de los sesentas del siglo pasado un autor Marshall McLuhan (1911-1980) puso en circulación, desde el seno de su conceptualización, una frase: “El medio es el mensaje” que indica que el contenido de un determinado mensaje es producido por la sociedad que lo emite (y las relaciones de poder que en ella posibilitan esta emisión) y que el mensaje es internalizado por sus receptores (en este caso masivos) bajo la forma de una acomodación a las relaciones de poder que constituyen la posibilidad del mensaje. Por ello la información que Internet produce sobre las guerras actuales (en las que se pueden incluir los racismos, etnocentrismos, pedofilias e individualismos espurios) contiene también su exaltación/conformidad. Forma y contenido del mensaje planetario hecho posible por Internet es asimismo un masaje que lleva a aceptar a los así informados-uniformados la mundialización en curso, con sus brillos, penumbras y peligros suicidas. Las ‘interrupciones’ de los regímenes democráticos no provienen, en este sentido, de que Internet se abra al fascismo y la pedofilia, sino que la pedofilia y el fascismo son componentes activos de lo que produce Internet (los requerimientos de un mercado global). El enfoque de Alfonso A. Rojas es que Internet potencia la fuerza eventual de fascistas y pedófilos (por referir dos de sus enemigos, pero el ‘enemigo real’, al parecer de Rojas, es el comunismo, según veremos), pero la sociedad había producido antes en su seno pedofilia y fascismo (y también la posibilidad del comunismo) así que no se asiste a un mal uso de Internet y de sus protocolos sino que las desviaciones que contiene la sociedad-economía que produce Internet acoge ahora antiguas perversiones y disfunciones y maneja ahora en ella sus desviaciones y potencialidades bajo una forma que les era anteriormente extraña: ahora pedofilia y fascismo se tornan mercancías (o sea universales). Así, dentro de las desviaciones están las que con transparencia tienen un contenido suicida: la producción de poblaciones sobrantes y el daño ambiental irreversible (ambas tienen un alto costo democrático) que Rojas no advierte o no desea advertir.

   Rojas parece creer que existía ya ‘la democracia’ y que el fascismo, por ejemplo, es un incidente anormal, minoritario/individual, de la sociedad. El fascismo contiene un discurso sobre el poder. Este discurso lo torna posible la sociedad contemporánea, no es el resultado de alienígenas o enfermos. Mussolini ni Hitler son enfermos mentales. Tampoco lo es Truman que ordena lanzar armamento atómico sobre población japonesa no-combatiente para que impere ‘la democracia’. Mussolini, Hitler y Truman son producciones sociales. También lo es la Madre Teresa (utilizo su nombre como estereotipo de caridad). Pero Internet no nace desde el esfuerzo misionero particular de atender población enferma empobrecida. Nace desde las necesidades de las guerras y de tornarlas masaje (o sea que la guerra sea asumida como su inversión: recomponga y de salud. Su más notoria expresión actual es la declaratoria de guerra global preventiva contra el terrorismo). No existe una sociedad 100% sana y racional que produce democráticamente Internet sino una sociedad ‘democrática’ que ya contiene, fascismo, pedofilia y masacre como vertientes y contenidos de su autoritarismo racional por retornar a dos de los referentes negativos mencionados por Rojas y añadir un tercero. ‘La democracia’ no produce Internet. Internet la producen sociedades capitalistas (que se dan regímenes ‘democráticos’ de gobierno). Internet fue creada para ganar guerras incluyendo las de los mercados. Todos sus otros alcances constituyen subproductos, hermosos o bestiales.

   Queda así desplazado el eje del artículo de Rojas. Para él, una Internet invadida o capturada por extremos enemigos sociales, perturba e interrumpe la democracia. Por el contrario, Internet es producida por sociedades que ya albergan alteraciones disfuncionales no democráticas: excluyente economía para minorías, autoritarismos irracionales, como los étnicos y los patriarcales, liquidación codiciosa del hábitat, por citar cuatro. Las antiguas disfunciones sociales alcanzan nuevo nivel y excitan nuevas disfunciones. Las antiguas parodias/recurrencias ‘democráticas’ se dan nuevas máscaras. Siempre han sido grotescas, pero a algunos las nuevas máscaras pueden resultarles inéditas. Es más de lo mismo. Lo inédito es la sorpresa y el temor que reemplazan a la cándida por religiosa confianza en el progreso. Un progreso que, en la especie, siempre ha contenido realizaciones positivas (extensión de la capacidad de vida útil, por ejemplo) y potencialidades negativas (instrumentos de guerra con capacidad de destrucción masiva, por ejemplo).

   En todo caso los temores de Rojas son todavía más pueriles. Retorna a la Guerra Fría: “Putin lanzó una ofensiva mediática sin precedentes al transformar RIA Novosti (parecido al Sinart de Costa Rica [sic]) en dos agencias de propaganda: RT y Sputnik News. La movida funcionó y, posteriormente, producto de ‘victorias’ mediáticas, tras la invasión a Ucrania en el 2014, el aparato de propaganda  ruso decidió ampliar sus horizontes y enfocarse en desestabilizar Occidente. Ya no solo se trataba de promover las acciones del Gobierno ruso, sino de hincar al Atlántico Norte”. Rusia no puede competir contra un eventual Atlántico Norte. El Atlántico Norte, con sus diferencias internas, se da su propia lógica competitiva: rápidos y furiosos (Fast & Furious) es una alusión identitaria del capitalismo armado acerca de su propia capacidad destructiva y autodestructiva. La gula sin control (representada por la ruda carrera automovilística ilegal) lleva  al suicidio pero mientras dura la carrera se gana dinero, status, mujeres (la serie es viril-patriarcal) y se triunfa. El suicidio como meta no importa si se tiene éxito. Fast & Furious no es un invento ruso ni chino. Es como un sector de Occidente se ve/siente unilateralmente a  sí mismo. La gula es ciega y furiosa, instántánea. Carece de futuro. Es presente exitoso en su forma pura: religiosidad laica. No requiere enemigos. Contiene toda finalidad en la rapidez-furia misma. Obviamente no requiere de democracia ninguna. El régimen democrático resulta juicioso a su modo y ritmo, lento, cansino. Mejor rápido, furioso, suicida. La retórica funcionaria de Trump lo representa bien: “¡Córtenle la cabeza!”. Vale para todo el que a juicio de él, le falla.

   Sin saberlo, Rojas da su propia descripción de los alcances de la furiosa rapidez suicida: “En consecuencia, Estados Unidos, Europa y América Latina estamos en jaque por populismos patrocinados desde fuera de cada país. La situación es difícil y no apunta hacia la mejora a corto plazo. En este contexto, se hacen aún más admirables esfuerzos como el de la sección #NoComaCuento de este periódico, un intento por exponer las tendencias y mentiras de intereses perversos”. En menos de seis líneas Rojas pone al lado de Estados Unidos y una parte de Europa ¡a América Latina! (como si ésta existiera como unidad y jugara en Grandes Ligas) y a una sección menor del periódico en el que escribe, NoComaCuento que el mismo medio describe como “…herramienta que busca analizar la veracidad de la información que circula en redes sociales”. Estas “redes” las producen costarricenses cuyo vocabulario y mentalidad rápida y furiosa no va más allá del “H… de P….”, “Porta a mí mae” y “Come m…”. Un buen número de costarricenses ni siquiera se ha enterado que el país que habita está posicionado en América Central y que cada uno de ellos vive desde siempre en sociedad. ¿Estarán pues para asumir conflictos geopolíticos y político-culturales del planeta? Y ¿alguien, en las grandes redes de la desinformación mundial, estimará que su población o uno de sus periódicos (paladín de la desinformación local) podrían cooperar en sanear este mundo? Rojas ha escrito que Internet y los protocolos que la acompañan están siendo utilizadas por los enemigos de Occidente para hundir el mundo democrático y finaliza aplaudiendo un subproducto local del pitufo medio en que escribe insinuando que en uno de sus esfuercillos (que rebosan mala intención) se inscribe la gran tarea de salvación de nuestra era y del planeta. Uno de los ambiguos méritos de los costarricenses es no ser ni rápidos ni furiosos. Prefieren la comodidad ganada a veces con poco esfuerzo. También, mirar sin ver. Alguna vez miraron, vieron y su entonces principal dirigente político ganó un Nobel de la Paz. Ojalá su población sana que existe, como en todo lugar, pudiera dialogar con el mundo. Pero esta población ‘sana’ suele preferir enrejar las casas y atender sus negocios particulares como si el mundo tuviese poco o nada que ver con su realidad. También es una población pequeña con fuerte presencia abierta y difusa estadounidense. Quizás, entonces, no hay de piña.
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Conversación

Hilda, Patricio, Miguel (Costa Rica).- No entendemos el concepto de ‘democracia’ que usted explica. ¿Caben o no en ella quienes acumulan riquezas?

HG.- Seguramente enredé las cosas. En la antigua Atenas y hasta el siglo VI a.C el régimen de gobierno era aristocrático. El término quiere decir que gobiernan los excelentes, los mejores en claridad mental y virtud, los con más voluntad y capacidad de estudio. Obviamente no se puede ser aristócrata por herencia o fortuna, o por designio divino, sino porque se da muestras de ciertas capacidades en elación con la existencia social. Esa capacidad puede estar ligada con los poderes que confiere la riqueza. Así, aunque conceptualmente no exista la necesidad, la aristocracia puede llegar a ser oligarquía. La oligarquía consiste en que unos pocos gobiernan, o sea deciden por todos. El término ‘democracia’ designaba en cambio al demos=pueblo. En este ‘demos’ caben excelentes y no tan excelentes y también pésimos. Por esto autores de enorme prestigio filosófico (Platón, Aristóteles) se inclinan porque gobiernen los mejores, los ‘aristos’ y no el demos. Modernamente el ‘demos’ es la sociedad civil (constituida por deberes y derechos determinados por el Estado). El principal mérito de la ciudadanía contemporánea es su apego a la legalidad. La expresión ‘república’ democrática quiere decir que la ciudadanía elige a sus gobernantes periódicamente y que éstos gobiernan de acuerdo a las leyes (Estado de derecho) y que la legislación (en la que concurren diversos poderes diferenciados) obliga a gobernantes y gobernados. El régimen democrático y republicano moderno supone el imperio de las leyes para todos (el pueblo es aquí toda la ciudadanía) porque la res-publica (la vida en sociedad, la cosa pública) es responsabilidad de todos, no de algunos. Los gobernantes lo son transitoriamente y resultan de elecciones cuyo resultado es incierto, lo deciden los ciudadanos con su sufragio. Todos los candidatos cumplen con los requisitos que fija la legislación para serlo y su triunfo o derrota lo resuelve el voto ciudadano. Pero ésta es la sociedad contemporánea, no la antigua Atenas. Las condiciones actuales son otras y no se decide aquí si el antiguo régimen democrático de gobierno era mejor o peor que el actual. Lo único que se quiso indicar es que el régimen de gobierno democrático puede ser visto en determinados momentos y situaciones como negativo. Y que los regímenes aristocráticos, y autoritarios, al descomponerse la feudalidad en Europa (Occidente), fueron desalojados por revoluciones republicanas y democráticas. Se mantiene la idea de que lo que existe son gobiernos democráticos, no La Democracia que es un concepto-valor propio de discursos. Ningún pueblo-ciudadanía se da La Democracia. Con su voto periódico confirma su régimen democrático de gobierno, estable pero susceptible de cambios permitidos por la legislación. Por supuesto la riqueza y la pobreza, si son legales, resultan asimismo legítimas. En el límite, ‘normales’, porque riqueza o miseria pueden considerarse responsabilidad exclusiva de cada individuo o familia. La legitimidad tiende a seguirse de la legalidad. La última puede cambiarse en el marco jurídico dispuesto por la Constitución respectiva.

Hilda, Patricio, Miguel y otros.- ¿Usted no cree, entonces, que cada quien produce su destino? Libertad supone responsabilidad.

HG.- A finales de los sesenta del siglo pasado se hizo una película en Estados Unidos, Easy Rider (Busco mi destino, en español). Se produjo independientemente de Hollywood. Básicamente narraba un viaje en moto de unos hombres jóvenes que se dirigían a un carnaval en Nueva Orleans. Los jóvenes eran un par de hippies, o un tipo de ellos, digamos, que obtenían parte de su financiamiento comerciando droga. Se les une parcialmente un abogado borracho. O sea, personajes fuera o en el límite de la gente standard. Los jóvenes de las motos son asesinados a escopetazos por ciudadanos semirurales, lugareños ‘normales’ que se escandalizan con su comportamiento. A esos ciudadanos les parece que el ‘indecente’ está mejor muerto que vivo. ‘Easy Rider’ puede ser traducido como ‘conducción fácil o cómoda’. Se es libre para manejar la vida como se quiera, pero se conduce en una sociedad y esta sociedad contiene asimismo otros individuos cuya relacionalidad propicia la muerte de afuerinos que utilizan motos, no se cortan el cabello, se drogan, mantienen relaciones sexuales fáciles y no trabajan. “Si quieres manejarte a tu gusto, te asesinamos” es el mensaje de los ciudadanos correctos, trabajadores, monógamos, jefes de familia, cristianos. El film fue muy exitoso. La historia de la película recibió la influencia de un film italiano de gran calidad pero algo más oscuro, “Il sorpasso” (El adelantamiento, 1962), en el cual un estudiante universitario joven, bueno, formal, muere en un rebasamiento automovilístico porque ha resuelto acompañar transitoriamente a un irresponsable conductor que estima que la existencia consiste en “jugársela”. A diferencia de un sector de los conductores de motos en Costa Rica (que parecen estimar  lo mismo) y del estudiante del film, el individuo que precipita el accidente mortal (y que sobrevive sin mayor daño) tiene dinero para financiar sus vértigos. Las películas que menciono, muy distintas de mi relato, son de mucha calidad. Facilitan reflexionar sobre la existencia ‘libre’ en sociedad. Por eso las medio-cuento. Ustedes sacarán conclusiones. También advertirán, espero, que el título español de Easy Rider transfiere quizás la responsabilidad por sus asesinatos a los motociclistas. Pero ellos solo querían manejarse con libertad y disfrutarla. Estimaban quizás que con ello no lesionaban a nadie. En español también il sorpasso recibió una traducción curiosa: “La escapada”. El estudiante que “escapa” de su responsabilidad, muere. El conductor irresponsable no sufre daño alguno. Escapa. Como se advierte nuestra cultura-historia hispana nos dice que “vivimos en un valle lágrimas”. Viviríamos “atrapados sin salida”. Es nuestra raíz católica y oligárquica. Esta raíz no puede sino proyectarse política y culturalmente. Ojalá pudiéramos abandonar de ella lo que nos hace peores y mantener y reforzar lo que mejora nuestra convivencia.

Héctor, Luis (Costa Rica).- Usted afirma que el sufragio general o universal, ciudadano, no tiene sustento en una economía cuya dinámica no torna a los individuos generalizada o universalmente libres. Todos libres por igual o parecidamente.

HG.- De los individuos y de su libertad y la libertad que les ofrece una sociedad puede hablarse de muchas maneras. Por ejemplo, la libertad individual, lo que se llama la ‘agencia’ de los individuos quiere decir que cada uno tiene la capacidad de discernir lo que quiere, de darse los medios para alcanzar eso que quiere y de disfrutar los logros alcanzados y, quizás, de comunicarlos a otros para alegrarlos o para servir de ejemplo. Ahora, una sociedad como la costarricense no potencia a todos una libertad como la descrita. Aunque la educación primaria es obligatoria algunos no llegan a ella (quizás entre un 3 o un 7 por ciento) y de esa mayoría más de un 25% no la termina. La mayoría  de estudiantes de primaria puede distinguir las letras al finalizarla pero no comprende lo que lee y su manejo de las matemáticas es bajísimo. En las sociedades modernas estas deficiencias poseen costos para un ejercicio de la libertad. Si abandonamos el terreno de la educación la pobreza en Costa Rica supera el 20% de la población y la miseria llega a un 6 ó 7 por ciento. Entonces la inversión de recursos (que en parte es cuestión económica) tiene que ayudar a estos sectores con educación poco funcional y situación económica más que difícil. La situación se complica para todos porque existe una mayoría de población que no tiene las dificultades señaladas. Las brechas tan amplias entre sectores de una misma sociedad no ayudan a la libertad de nadie. A quienes algo o mucho tienen los obliga a poner rejas o a refugiarse en espacios muy custodiados y a quienes poco o nada tienen los hace mirar hacia el narcotráfico o hacia agresividades pasivas o activas. Entonces en las distancias económicas concurren variables políticas, culturales y sociales. Costa Rica no se diferencia en esto de otras sociedades del área latinoamericana. Por supuesto no se acerca a Haití que muestra un 75% de población en pobreza-miseria.

Berta, Eugenia (Costa Rica).- Estimamos existe una seria inadecuación, que podría deberse a la mala voluntad, en su enfoque. Cuando Alfonso Rojas titula su artículo “Democracia interrumpida” ella (La democracia) es sinónimo de “mundo occidental cristiano”. No remite a regímenes democráticos específicos ni al capitalismo de sus sociedades. Entonces sí existe ‘La Democracia’ que es el mundo occidental. Los ‘otros’, por su poder, son Rusia y China.

HG.- Les agradezco la atención que me prestan. También que me escriban. Buena parte de mi discusión respecto al artículo de Alfonso Rojas se centra precisamente en lo que ustedes ven o sienten en él. Que se trata de un Occidente amenazado por una Internet y sus protocolos (tecnologías) creadas en el Occidente capitalista y que hoy son utilizadas por sus rivales o enemigos o por delincuentes disfuncionales para derrumbar a este Occidente. Ahora, sobre la gestación de Internet, si averiguamos algo, existen dos grandes discursos ninguno de los cuales falsea al otro. Uno lo liga con un Proyecto Rand (Research And Development) que es un laboratorio de ideas al servicio de las Fuerzas Armadas de USA y con la  Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa del mismo Estado. Rand es una agencia creada por los requerimientos de la Guerra Fría. Esta agencia creó Darpanet que después pasó a llamarse Internet. Otra de sus creaciones fue el Sistema de Posicionamiento Global (GPS, por sus siglas en inglés) hoy utilizado por militares y civiles. Uno de los objetivos del Darpanet era el espionaje para utilizar políticamente la información contra los Estados “enemigos” o “sospechosos”. Aquí Internet habría dado sus primeros pasos entre 1958-59. El otro discurso limpia a Internet de su referente político-militar y atribuye la red a un intercambio científico-académico entre las universidades de Los Ángeles (UCLA) y Stanford (también en California). En este relato los primeros pasos de la red se habrían dado en 1969. Los relatos no resultan incompatibles. Tienen en común que ambos rebaten que la red se hubiese creado en EUA para evitar un ataque nuclear. Nadie niega en cambio que la red se inserte en programas que permitan lanzar un ataque nuclear masivo y evitar al mismo tiempo la réplica. Esta última trágica escena militar es muy propia de la Guerra Fría. Obviamente las grandes potencias, e incluso las no tan grandes, desean darse esta capacidad de atacar con armamento de destrucción masiva y evitar la réplica o del todo o parcialmente. En todo caso, Internet siempre nació de la mano de la investigación con fines militares y, por ello, políticos. Aquí ‘política enfrenta a amigos contra enemigos. El único enemigo bueno es el enemigo muerto. Por ello, para matarlo más rápido y mejor,  incluye el espionaje tanto de las fuerzas militares como de los civiles en su existencia personal y social. Al articulista Rojas le preocupa lo que puede hacer la red por los enemigos de Occidente o por redes sociales “enfermas” y enemigas, pero Internet surgió desde las necesidades de espiar y aplastar ‘enemigos’ o de detectar a tiempo los que podrían surgir. En Costa Rica el OIJ, las municipalidades, la policía y algunas empresas utilizan cámaras para detectar (y después probar en los tribunales) acciones delictivas. Si en un correo electrónico usted escribe a una amistad que querría pasar unos días en la playa, la próxima vez que abra ese correo encontrará propaganda que lo invita a alojarse en hoteles o residencias de playa. Existe un aparato que vigila-espía actuando (en el límite), como Batman, y también se manifiesta como algunos particulares defendiéndose de ataques depredadores o adelantándose a competidores. La idea surgió temprano en Occidente. Se la llamó Leviathan y la creó un filósofo de prestigio: Thomas Hobbes (1558-1679). Puede que el mundo moderno sea democrático (Hobbes no lo era), pero produce enemigos y competidores y los vigila. Basta recordar que la serie Guerra de Galaxias enfrenta a Laia y Han Solo, Luke y Chuwaca (demócratas) contra el Emperador y Darth Vader (la parte oscura, no democrática). Un poco tardía se muestra la estrecha preocupación democrática de Alfonso Rojas. El liberal Occidente democrático siempre se ha interesado en espiar para aplastar a los enemigos de ‘su’ democracia. Si les permite sobrevivir es porque con ellos y con su existencia hace buen negocio. Un régimen que se da medios para espiar y controlar a todos sus ciudadanos para detectar entre ellos a sus “enemigos” puede nombrarse como un régimen democrático específico pero no puede atribuirse ser La Democracia. Esta atribución resulta ideología y propaganda. Un régimen democrático y republicano que desea ser aceptado como planetario requiere reconocer distancias y diferencias y superarlas sin guerra. No quiere decir que haga esto hoy, pero debe sostener esta propuesta como horizonte y trabajar para acercarlo. No hemos tenido ese mundo y quizás nunca lo tendremos. La especie mantiene su proximidad con los chimpancés (imperar con violencia) y rechaza acercarse a los bonobos (superar los conflictos con amorosa cordialidad). Los bonobos parecen haber escuchado al menos un eco de la propuesta de Jesús. Quienes dirigen la experiencia humana, no.

Carmen, Sebastián (Costa Rica).- ¿Por qué Darth Vader sería pedófilo?

HG.- Creo recordar que solo vi la primera película de Guerra de Galaxias. En ella, Darth Vader “revela” que Luke Skywalker, uno de los héroes republicanos, es su hijo. Así, la familia Skywalker contiene villanos y héroes que se atraen-destruyen. Concluyo que un adulto Darth se siente atraído por un joven Luke y desea llevarlo al lado oscuro para que no experimente amor-solidaridad sino ausencia de toda consideración constructiva hacia los otros y psicopáticamente desee destruirlos. Es una trama propia del adulto enfermo hacia el joven o niño sano que expone en un mismo movimiento y sin siquiera proponérselo fragilidad y necesidad de acompañamientos automoderados. Darth se relaciona con su hijo mediante deseos que tensionan euforia y sadismo. Lo quiere en su bando y al mismo tiempo muerto. El centro de su deseo consiste en degradar. Licencias que me permito ante el cine de Hollywood. Pero el punto es que la pedofilia es un dato de la experiencia humana. Y lo que se ha rechazar enérgicamente de ella incluye ganar dinero con su “sanación” y no detectar la enfermedad antes que el pedófilo ataque. Cuando el delito ya se ha cometido me inclino al aislamiento de por vida del delincuente. En todo caso, Internet no está en el origen de la pedofilia. Amplía sus posibilidades y negocios, eso sí.

Roberto (Costa Rica).- ¿Por qué “no habría de piña” para Costa Rica?

HG.- América Central está en la Cuenca del Caribe y ello la torna lugar geopolítico estratégico para el dominio mundial de EUA. Además es vecina del Canal de Panamá. Se recordará que en 1989-90 EUA invadió Panamá (administración Bush) y que en esa misma década desató una Guerra de Baja Intensidad en América Central (administración Reagan), ambas con entera independencia de las normas internacionales, tanto que la primera fue condenada por la OEA y la Asamblea General de la ONU. El gobierno de EUA llamó a la invasión de Panama “Operación Causa Justa”. Tal vez lo era, pero también habrían sido “justos” los derrocamientos de Pinochet en Chile y de Videla en Argentina, por citar dos dictaduras criminales y corruptas. Pero el Cono Sur es un área muy distinta a la de América Central. EUA puede colaborar con asesinos en cualquier lugar del mundo si sus intereses se cumplen e intentar derrocar delincuentes si sus intereses parecen estar en peligro. Esta consideración no es fatalista. Solo indica que si los Estados del área caribeña desean realizar acciones para tomar algo de su historia en sus manos han de articularse constructivamente como realidad caribeña, continental e insular. No resulta exactamente tarea fácil.

Ana, Germán (Costa Rica).- ¿Cuál sería el principal desafío del régimen democrático costarricense?

HG.- Existen varios desafíos. Menciono dos de tipo político-cultural. Se trata de un régimen democrático sin una cultura ciudadana y por ello sin ciudadanía. Hay que sumar que en la transición entre los siglos XX y XXI lo poco que había de partidos políticos tendió a disolverse y a perder identidad. Sin una ciudadanía efectiva y sin partidos (que estudian y proponen permanentemente) resulta difícil hablar de un régimen democrático. Una de las razones por las que no existe ciudadanía (sociedad civil) es que el Estado ha devenido patrimonial y clientelar. De esta manera su accionar no interpela a ciudadanos ni los representa sino a individuos y grupos interesados centralmente en sus intereses específicos y no en la marcha del país. Está fresca la elección del 2018 cuando el electorado se dividió entre cristianos bíblicos y los otros, los degenerados. Los cristianos bíblicos consiguieron el 40% de los votos en la segunda ronda. Al momento de escribir estas líneas un reglamento de aborto terapéutico que trata a la mujer embarazada y al personal médico que la atiende como ciudadanos (con derecho legal para decidir y realizar un aborto) vuelve a dividir a la población (no a los ciudadanos) y los obispos católicos declaran que quien realice un aborto hecho posible por la legislación queda expulsado de la salvación. Por fortuna esto último, la salvación, lo resuelve Dios y no los obispos. Pero la ausencia de una cultura ciudadana se advierte asimismo en la liquidación y suicidio de motociclistas. Se vende motos impunemente a conductores temerarios en un país que carece de calles y carreteras que sirvan para correr, donde no existe policía suficiente que eduque vialmente a todos y con un sector de conductores de otros vehículos que desprecia  desde sus automóviles, camiones y buses a todos los otros: peatones, ciclistas, motoristas, automovilistas, policía. Son ejemplos para ilustrar el desafío. Pero también hay un sector de empleados públicos en el área de salud que no se ve como ciudadano y que tampoco reconoce a quienes llegan a la Caja como tales. No son todos, pero son un grupo que se hace notar. Entonces aparece no solo el tema del motociclista suicida sino también el de enfermos y ancianos maltratados, basureados. En un régimen ciudadano nada de esto debería existir. Podrían darse casos aislados, que corresponden a situaciones específicas, pero no tendencias sociales permanentes cuyo referente es un sistema. Solo he querido ilustrar un tema complejo.



¡VAMOS A LA OCDE!

   El viernes 20 de diciembre del 2019 el periódico La Nación S.A. publicó una entrevista a la ministra de Comercio Exterior de Costa Rica, Dyalá Jiménez Figueres. El titular que encabeza la nota es optimista: “El Estado ya mejoró con el proceso OCDE”. La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) es un organismo internacional fundado en 1961 del que hacen parte 36 Estados del mundo. La Organización busca coordinar sus políticas económicas y sociales. Su sede central se encuentra en Francia. Entre los Estados-economías ubicados en América Latina que pertenecen a la OCDE están México (1994) y Chile (2010). Las cifras entre paréntesis corresponden a los años en que esos Estados fueron aceptados en la OCDE.  Casi ¼ de siglo México; va para las dos décadas Chile. De Chile se tuvo malas noticias en este año 2019. Después de 17 años de dictadura brutal (la primera experiencia de gobierno neoliberal del planeta) y de casi dos décadas de gobiernos electos, un sector de su población se levantó en distintas ciudades del país para esfumar la propaganda que mostraba a Chile como la más solvente de las economías del área y como una sociedad a imitar. Quienes violentamente protestaban reclamaban cuestiones básicas: mejor educación pública (que permitiera a sus hijos competir en su búsqueda de trabajo), salud (cuyo costo es prohibitivo para la mayoría), final de la sinvergüencería  (estafa de las pensiones) y consideración (que los viesen y tratasen como gentes no como paralelos alienígenas). La última es una radical petición de derechos humanos. Bordea el surrealismo: que nacer como personas implique ser tratado como un ser humano y no ignorado. Menos que animal. Se trata de una demanda a la sociedad y al Estado. Dramática. Inicialmente parece habérsela atendido porque la dirección política concedería realizar cambios en la Constitución que posibilita ignorar que algunos sectores de la población son gentes, personas. La OCDE, lejana en Francia, al parecer no se ha enterado de estas protestas chilenas. Que todos los ciudadanos de un Estado miembro de la organización sean estimados seres humanos al parecer no se encuentra dentro de sus fines.

   El otro país latinoamericano, México, con casi ¼ de siglo en la OCDE, muestra las siguientes discutidas cifras: algo menos del 50% de la población vive por debajo del umbral internacional de pobreza según estimaciones del Banco Mundial. Pero el gobierno mexicano (2015) reconoce solo una cifra del 42% en pobreza y miseria porque utiliza otra metodología para medirla. Cualquiera sea el que tiene razón en estas cifras a esos millones de empobrecidos carentes de vivienda, salud, educación y vulnerables (algo más de 40 millones en la estimación más baja, más de 60 millones en la más alta) los tiene sin cuidado. Cada anochecer esos millones de personas se recuestan inseguros donde pueden y cada mañana, si despiertan, se levantan todavía más inseguros que el día anterior. Es probable que la OCDE no esté enterada de estas situaciones. México aprobó todas las pruebas y exigencias ocdeanas. Aparentemente la medición de la precariedad humana no figura dentro de esas pruebas. Si añadimos a la pobreza-miseria mexicana la existencia de las guerras por las drogas (que afecta negativamente a militares y policía y a los ciudadanos) convendría que existiera. Tal vez a su precariedad, México añada una provisoriedad de la existencia humana para números muy altos de su población. En todo caso, México pertenece a la OCDE. Y Costa Rica en algún momento será aceptada como miembro de este exigente grupo. Pero las cifras y situaciones de Chile y México que mencionamos nos dicen que OCDE no es la pomada del oso. Se puede ser parte de OCDE y de la higiene que ella inspira y producir millones de vulnerables y crueles vulnerabilidades quizás irreversibles.

   En la entrevista mencionada en las primeras líneas de este artículo se habla así de OCDE: “… es una organización de adhesión voluntaria que promueve la excelencia en las prácticas de políticas públicas”. En el idioma español, ‘excelencia’ significa o “superior calidad o bondad que hace digno de singular aprecio y estimación algo” descripción que quizás (nuestra opinión es negativa) podría convenir a OCDE, pero no a cada uno de sus Estados/sociedades por separado. Así, lo que se podría predicar de OCDE no se puede predicar de cada uno de los Estados/sociedades que lo componen. Nadie que se precie de honesto podría admirar (apreciar/estimar) las realidades públicas (que afectan a las prácticas privadas) de México y Chile. Sin embargo, ahí están y nadie (que se sepa) cuestiona su pertenencia. Costa Rica espera que su admisión se produzca en el año 2020 que está por comenzar (o en curso, según la fecha en que se lea este comentario).

   Se recordará que OCDE surgió a inicios de la década de los 60 del siglo pasado. El clima político-cultural que lo hizo nacer es el robustecido por el desenlace de la Segunda Guerra Mundial. Se llama desarrollismo (todas las economías/Estados/poblaciones del planeta llegarán al desarrollo (en ese tiempo se lo veía como industrialización) como lo han hecho las economías centrales. A ello aspiraba el Plan Marshall (European Recovery Program) con que Estados Unidos intentó la recuperación post-guerra de una parte de Europa Occidental y también de algunas regiones asiáticas. El Plan Marshall fue en parte expresión de la Guerra Fría (buscaba evitar una mayor influencia soviética en Europa) y también parte de un proceso de mundialización del capitalismo. La economía más beneficiada fue la del Reino Unido. EUA intentó una Alianza para el Progreso hacia América Latina en 1961 (más como réplica al proceso revolucionario cubano que a otra cosa) que no funcionó y expiró a finales de la misma década. La Alianza… aspiraba a remover los obstáculos que impedían alcanzar el desarrollo a las economías-sociedades latinoamericanas. Incluía como una de sus principales reformas estructurales la reforma agraria.

      En América Latina (que no tuvo mayor participación directa en la Segunda Guerra Mundial) el ‘desarrollo’ se leyó mayoritariamente como una combinación de crecimiento económico sostenido con justicia social de alguna manera asociado con la encíclica papal Populorum Progressio (1967). Obviamente no se han conseguido esas metas. Más importante, el desarrollismo como clima político-cultural vigente expiró a finales de la década de los setenta del siglo pasado. La nueva tendencia se centró en el crecimiento económico inscrito en una economía mundial (mundialización) con predominio del gran capital y las tecnologías de punta. Para el desarrollo el rendimiento económico resultaba incompatible con la prostitución infantil. Para el clima político-cultural del crecimiento económico la prostitución infantil es un referente de los mercados. No resulta justo ni injusto (aunque pueda valorarse ilegal). Se trata de un tipo de oferta mercantil. Si existe oferta es porque hay demanda de ese servicio. Si existe demanda, se creará la oferta, diga lo que diga la legislación. La prostitución infantil será más cara (y quizás también más peligrosa), eso es todo. La OCDE en todo caso nació con el desarrollismo, no la ‘espiritualidad’ del crecimiento (mundialización) en curso.

   Resulta factible ahora leer algunas de las declaraciones de la Ministra de Comercio Exterior Dyalá Jiménez en la entrevista que le hizo el funcionario de La Nación S.A. Básicamente valora que el Estado costarricense ya mejoró su funcionamiento a partir de su relacionamiento (todavía preliminar) con OCDE. Su opinión tiene un muy bajo punto de partida. En relación con una pregunta directa del funcionario del periódico, “Ha mejorado el Estado con el proceso de adhesión a la OCDE?”, explica: “Es (…) una llave para un mejor Estado, que atienda las necesidades de toda la gente. Porque cuando usted va a la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) o cuando usted manda al niño a la escuela, o va a la Red de Cuido, o va al ICE Instituto Costarricense de Electricidad, al INS (Instituto Nacional de Seguros), usted necesita saber que esa institucionalidad entiende cuál es la finalidad que usted busca y, además, que entiende que trabaja para usted”. Lo que ha contestado la Ministra es que un ciudadano costarricense ha de ‘ubicarse’ con tanta propiedad como le sea posible respecto a cuál es su necesidad y cómo podría la institución a la que recurre ayudarle a resolverla y que además entiende que esa institución trabaja para usted. Parece de sentido común. Si hay un fuego en su casa, usted llama al servicio de Bomberos. Si alguien se ha herido en su casa o en la del vecino, usted se comunica con la Cruz Roja. Es de sentido común. Pero si el costarricense no ha tenido ese “sentido común” sino hasta ahora, y esto gracias al trabajo preliminar con OCDE, cómo explicar que ese ‘sentido común’ no exista. La siguiente respuesta de la Ministra no aclara el asunto: pregunta el funcionario del periódico: “¿Cómo se expresa esa mejoría en casos específicos?”. La Ministro no contesta con sus ejemplos iniciales, sino que recurre a la educación: “Venimos trabajando con la OCDE desde el 2009 (¡diez años!) para que le apliquen al país el Programa de Evaluación Internacional de Alumnos, que se le conoce como programa o prueba PISA. Nos pide con parámetros o niveles objetivos que usa para todos los países y permite que nosotros sepamos por dónde tenemos que ir cambiando. Y uno de los cambios que se dieron fue la manera en que se enseña matemáticas. En el 2013 se instaló en el país, en el Ministerio de Educación Pública, una nueva metodología para enseñar matemáticas” (itálicas no están el original).

   La respuesta de la Ministra no calza con su primera contestación. Las familias costarricenses de ingresos medios o bajos creen “saber” que la escuela pública hará que sus hijos mantengan posiciones o trepen en la escala social. Es decir, ven la escuela (con todos sus niveles) como medio de ascenso social. Al enseñar, la escuela promueve el ascenso social o al menos asegura que se lo mantenga. Obviamente es un mito. Los niveles sociales en América Latina no dependen directamente, al menos para la mayoría, de haber cursado la escuela sino que se relacionan con el lugar social en el que se nació. El hijo de médicos será también médico o ingeniero. O piloto de Fórmula Uno. Los contactos de sus padres le facilitarán sus primeras clientelas o relacionamientos. El hijo de albañil de ocasión tendrá oportunidades como obrero o también de albañil. Puede ser tentado por el narco. La hija de campesinos pobres vendrá a la ciudad, quedará embarazada y será mamá. Por supuesto no se trata de una ley de la historia. Pueden suceder muchas otras cosas, mejores o peores. Pero en sociedades de status (y las latinoamericanas todavía lo son) “el que nace para maceta del corredor no pasa”. Además la Ministra entiende poco de educación. No se trata de “enseñar”, sino de “crear experiencias de aprendizaje”. Que el niño y el joven internalice el “querer aprender” y el “aprender a desaprender” como referente de existencia. Si le enseñan, el niño y el joven, en especial los de hoy, se aburre. Tiene suficiente con el papa, el abuelo, la mamá y el tío en casa (al que se agrega su hermano o hermana mayor). La Ministra Jiménez está atada a la regla del “hay que enseñar a los estudiantes”. El fondo del asunto no es el resultado de las pruebas PISA (ocasional, como todo) sino la preparación de quienes han de tener la capacidad para generar y guiar experiencias de aprendizaje (los antiguos maestros y profesores) como una actitud ante y con la existencia personal y social. También significa el establecimiento de un único sistema de nacional de Educación Pública. Nada de Colegios para opulentos y Liceos y escuelas para capas medias y empobrecidos. Esto significa muchos cambios, distintas prioridades de inversión, mejor remuneración para los conductores de experiencias de aprendizaje (y menor número de estudiantes estables), fin del autoritarismo en las aulas y fuera de ellas, vínculo estrecho y formativo entre escuela, familia, sociedad y economía, etc. Si la OCDE no colabora con todo esto, en especial abriendo mentes para que transiten desde el autoritarismo a la colaboración pues la OCDE, en relación con la educación, no servirá de mucho.
 
   En términos generales las declaraciones de la Ministra Jiménez se refieren más a los procedimientos y formas que a los contenidos y criterios estratégicos: por ejemplo: “Otro tema en el cual nos ha ayudado mucho la OCDE es entender y convencernos de que la red de cuido no solo es una muy buena idea sino que hay que fortalecerla”. “Otro es entender que los países deben tener muy buenos sistemas de estadísticas (…) nos sirven para ir orientando a dónde podemos poner más recursos y más prioridades”. Que se requiera consejo extranjero para esto no habla en exceso bien de las autoridades públicas costarricenses. Otra simpleza es: “Todas las empresas del Estado que se están gobernando (sic) y que tienen gerentes que los pagamos todos los costarricenses, por lo cual necesitábamos mejorar cómo designábamos y nombrábamos a los presidentes ejecutivos, como se hacía con los miembros de la junta directiva, cuál es el rol de una junta directiva”. Costa Rica tiene un Estado como se ha entendido siempre en América Latina: clientelar y patrimonialista. Aquí se repitió en coro y desde siempre el dicho que viene quizás desde la Colonia ibérica “No quiero que me den sino que me pongan donde haiga”. Si el Estado se caracteriza como clientelar y patrimonialista entonces el nivel de corrupción de las instancias públicas, corrupción en su doble alcance de extravío de carácter y malversación, enriquecimiento ilícito, etc. resulta inatajable. En Costa Rica también se repite el dicho “lo malo de las argollas es no estar en ellas”. Las leyes se redactan con asesores contables que dicen a algunos diputados clave cómo redactarlas para que permitan la elusión de impuestos. La anécdota más divertida, desde cierto sentido del humor, de Costa Rica en relación con la OCDE fue que esta organización internacional exige que quienes hacen parte de ella revelen el destino personal de las ganancias económicas. En Costa Rica saber cuánto ingresan las familias multimillonarias es secreto resguardado por sociedades anónimas. Los grandes millonarios no daban ninguno de sus múltiples brazos a torcer. Finalmente, según leí en la prensa, se llegó a un ‘acuerdo’ con espíritu local. Solo algún funcionario del Banco Central podría enterarse del nombre e ingreso de las personas naturales ocultas por la maraña de las sociedades anónimas. Obviamente no los puede revelar (excepto quizás por orden judicial). El punto toca la elusión de impuestos asunto que en Costa Rica y América Latina es materia de contadores, diputados y abogados. Se redacta la legislación para que permita la elusión. Y todo el mundo mira para otro lado. La maña probablemente nos viene también desde la Colonia. A la OCDE le interesa por lo de los paraísos fiscales, el financiamiento de grupos terroristas, el crimen organizado y la transparencia financiera, etc. Después de muchas discusiones y remilgos se acordó este 2019 un Registro de Transparencia y Beneficiarios Finales (RTBF) que permite conocer las personas que efectivamente se benefician del misterio hecho posible por las sociedades anónimas. El registro lo manejará el Banco Central y tendrán también acceso a él las autoridades del Ministerio de Hacienda y del Instituto Costarricense de Drogas, suponemos que con autorización judicial. Pero el RTBF resultó de una pelea ardua.

   Todavía una última referencia: en la OCDE milita México desde 1994. En este país la corrupción pública es de tal nivel que los corruptos solicitan vacaciones pagadas ¡y las obtienen! Es un chiste mío. Cruel para los mexicanos de a pie. Si México es tolerado por la OCDE, pues ella no tiene las condiciones para dar respuesta a los más urgentes desafíos de nuestras poblaciones indígenas y asociadas. A OCDE le interesa además la eficacia del aparato estatal como garantía del crecimiento económico sano, no directamente el papel de la sociedad civil para los robustecimientos de sociedades democráticas y republicanas. Que OCDE haya aceptado a México y Chile lo muestra. El muy probable ingreso de Costa Rica a la OCDE en el 2020 ojalá influya en un eventual cambio de rumbo tanto de OCDE como del país. Y, con ellos, del mundo.
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Conversación

Matilde, Hilda, Sonia, Jacqueline (Costa Rica).- Nos parece que usted critica a la Ministra porque se trata de una mujer. Si fuese varón, aplaudiría.

HG.- Lamento haberles dejado esa impresión. La ministra Jiménez es una destacada profesional y su cargo actual fue resuelto por el Presidente de la República. Imagino nombró a una persona por sus capacidades (la Ministra tiene una trayectoria de estudios y desempeños notables) y la entrevista fue responsabilidad del funcionario de La Nación S.A. y de los editores del periódico. Ha sido reproducida completa en este pequeño estudio al final del libro. No me muevo en los espacios locales e internacionales en que se ha desempeñado por años la señora Ministra, no la conozco ni la conoceré en persona y mal haría en atacar a alguien que solo conozco por referencias (en este caso una entrevista). Mi comentario no versa sobre ella y su centro es un mensaje básico: la OCDE no es la pomada canaria (dicho sobre algo que sanaría de todos los males). Tampoco grasa o pomada de oso (que en algunas partes quiere o quiso decir lo mismo).

Lidia, Maggie, Francisco (Colombia).- Nos interesó la breve observación que usted hizo sobre educación. Nosotras y nosotros somos maestros y profesores y trabajamos en el sector público. ¿A qué se refiere con “acompañar experiencias de aprendizaje”? Gracias por sus comentarios.

HG.- A ustedes gracias por interesarse. Dicho sumariamente un desafío central de la educación pública en América Latina se sigue de la gran distancia que existe en lo que se dice en el aula y la experiencia de vida que las y los estudiantes tienen en su existencia en casa y barrio o espacio social más amplio. Es como si a las moscas les predicaran comportarse como cóndores o aviones Boeing. Se les quiere enseñar cosas que ellos saben no se viven. Ahora, desde hace más de un siglo se sabe que la especie aprende sobre todo haciendo e imitando. Por eso los escolares aprenden más en los recreos y en los baños de las escuelas que en las aulas. Por eso conviene que maestros y profesores en lugar de “enseñar” lo que no existe tengan la capacidad de conseguir que los estudiantes de todos los niveles discutan y logren discernir lo que se vive en sus hogares, barrios o países. Si lo hacen podrán ser mejores ciudadanos. Más, se interesarán en ser ciudadanos porque de ello resultará una mejor experiencia de vida. Y el profesor deja de ser una autoridad y pasa a ser miembro de un colectivo que reflexiona desde sus experiencias a moverse críticamente en sociedad. Es en buena medida la propuesta de Paulo Freire quien fue básicamente un pensador social. El maestro acompaña estudiantes desde su propia experiencia y, con ellos, aprende y desaprende. Todos aprenden y desaprenden. Es una gran y bella profesión la de ‘maestro’ cuando se la entiende así. Y desde luego debería existir un solo sistema Nacional de Educación. La separación entre educación pública y privada fortalece sociedades de status. Las sociedades de status y no de emprendimientos y rendimientos no potencian la capacidad fundamental de aprender a desaprender que es una manera de referirse a una criticidad constructiva, propia del principio de agencia humano.

Lidia, Maggie, Francisco.- ¿Entonces usted critica las pruebas PISA?

HG.- Las ‘pruebas’ o exámenes a escolares son parte de procesos de aprendizaje. Valen mucho o poco o nada (perjudican) en relación con ellos. A las pruebas PISA concurren estudiantes que probablemente han tenido ‘procesos de aprendizaje’ variados. El conocimiento de estas variaciones para quienes administran estas pruebas podría ser muy valioso. Las pruebas standard, en cambio, suelen mostrar solo resultados, no procesos que concurren en esos resultados. Hablo en términos básicos. Los resultados son siempre menos interesantes para el investigador que la información acerca de los procesos que conducen a esos resultados. Por supuesto se invierte (gasta) mucho más en conocer los procesos que los resultados. Pero es una inversión que rinde porque permite (a todos), sin empeñarse a ciegas, mejorar.

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