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Universidad Omega, N° 79,
Octubre 2019.


   “40 Days for Life” (40 Días por la Vida) es una movilización-campaña gestada en Estados Unidos en 1998 y que, desde entonces, informan sus organizadores, ha logrado movilizaciones en los  cinco continentes. En opinión de María Lourdes Varela, Directora del Movimiento para América Latina, la campaña de este 2019 será “la más grande que hemos tenido a nivel internacional”. La cruzada consiste principalmente en hacerse presente orando como solución al aborto. Mientras mantenga este rasgo es una movilización ciudadana, con base religiosa, legítima. Suponemos y deseamos que en todos los lugares donde se rezará (y marchará, imaginamos) existe una ciudadana libertad religiosa que posibilita el marco político para el movimiento y sus campañas. La inspiración religiosa se hace evidente en declaraciones de la misma María Lourdes Varela: “Estamos muy contentos con esto (la presencia mundial de orantes) porque nosotros creemos que la oración es finalmente la solución al aborto. No para lograr  que sea ilegal, sino para que sea impensable”. La oración, obviamente, se hace a Dios (el Único, para los monoteístas), o a otros dioses. Él o  Ellos realizarán la conversión planetaria que hará que la total erradicación del aborto sea, quizás, la única hasta hoy convicción político-cultural compartida por la especie en todo el planeta. Sin duda un milagro. Si se logra, las oraciones podrían orientarse a la eliminación de las guerras, la discriminación (por sexo-género, edad, ‘raza’, locación, cultura, etcétera) y la explotación. Se recordará que el medioevo católico (que no fue planetario) se vistió con guerras, asesinatos, inquisidores enardecidos y empobrecimientos extremos incluyendo la corrupción del papado y el genocidio y la voluntad etnocida en lo que hoy es América Latina y el Caribe. Por lo tanto una conversión planetaria conseguida mediante oraciones y presencia pública calificaría, sin duda, de milagro. Qué divinidades lo sostendrían, será discusión posterior. Deseamos no incorpore violencias. Incluimos entre ellas no impedir el libre tránsito de persona alguna, ardoroso deseo de los costarricenses.

   Sin embargo, la violencia se hace presente ya en algunas declaraciones de quienes se inscriben en 40 Días por la Vida. En algunos casos, probablemente sin intención, por inadvertencia o ingenuidad cultural. Puede ser el caso de la dirigente Varela. Dice: ““Nadie puede pensar que el asesinato de un bebé en el vientre es la solución a cualquier problema”. En algunos países del mundo el aborto (sin más) es legal. No se le puede llamar “asesinato” porque estos últimos califican como delito y han de ser indagados y sus alcances resueltos por el poder judicial respectivo. Si es legal, la aborción no será indagada ni llevada a los tribunales (excepto se haya, violado procedimientos legales). Quizás la inadvertencia en el lenguaje de María Lourdes Varela provenga de otra de sus convicciones: “Nuestro enemigo es Satanás. Por lo tanto, el arma es la oración. Y obviamente la fe”. Se refiere a la fe religiosa, un tipo especial de fe. Hay otras. La antropológica, por ejemplo. Cuando se habla de fe religiosa hay que ser cauteloso porque no todos los seres humanos la tienen y ella tampoco opera de la misma manera en todos quienes la han recibido. Es un don. No tenerla no constituye una discapacidad. Se puede haber recibido la fe religiosa y ser un miserable. Y se puede no experimentar fe religiosa alguna y ser persona y ciudadana/o admirable. Keylor Navas es un portero con fe religiosa y su calidad la reconoce todo el mundo futbolero (excepto quizá el presidente del Real Madrid). Pero otros porteros tienen una fe religiosa semejante y les hacen goles de escándalo. Misterio trascendental.

   El papa actual, Francisco, comparte la violencia de María Lourdes Varela (inadvertida quizás esta última por ella). El papa, hablando a centenares de sus devotos, lanzó la siguiente frase refiriéndose a una forma de aborto terapéutico (que es el que se discute hoy en Costa Rica): “Es como contratar un sicario para resolver un problema”. Aquí el exabrupto se encuentra con la infamia. Hoy un sicario es un delincuente. Médicos profesionales que realizan un aborto legal para salvar a la madre o para evitar el nacimiento de un bebé que no podrá alcanzar plena aptitud humana actúan porque una legislación los apodera. En ningún caso se trata de delincuentes o asesinos. Conviene recordarlo. No todos los ciudadanos son creyentes religiosos. Y el ciudadano se mide por la legislación, no por sus creencias personales (ni siquiera la religiosa). Violencia extrema e indebida la del papa Francisco. Se debería orar por su arrepentimiento y para que, con humildad,  solicite excusas.
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Marta, Óscar (Costa Rica).- ¿El ciudadano se mide solo por la legislación? Imaginamos  que además tiene que respetar a los otros.

HG.- El ‘respeto’, bajo su forma de miramiento o deferencia, está presente en muchas formas en la legislación y su violación es penada. Por ejemplo, no se puede robar ni maltratar la propiedad de los otros. Menos atentar contra su vida. Se castiga mostrarse públicamente en actos juzgados indecorosos. Salir a la calle desnudo, por ejemplo. U orinar públicamente. Tampoco se puede insultar o manosear a otras personas. O difundir cosas que ellos hacen cuando en realidad nunca las han hecho (difamar). Las acciones ‘irrespetuosas’ contra otros pueden resultar contravenciones o delitos. Los funcionarios públicos solo pueden realizar las acciones que la legislación les indica. Y los ciudadanos, en su existencia privada, pueden hacer todo lo que no esté expresamente tipificado como contravención o delito. En Costa Rica incluso los hijos pueden acusar a sus padres en los circuitos judiciales por acciones consideradas irrespetuosas y delictivas contra ellos. Ahora, cuando el papa Francisco iguala en público a profesionales médicos con sicarios (o sea con asesinos a sueldo) les está faltando gravemente el respeto a esos profesionales. Lo hace además sabiendo que nadie va a querellarse contra él. Ahora mi opinión es que el papa se está faltando el respeto a sí mismo, a su cargo y a sus responsabilidades. Lo hace además porque sabe el público le va a aplaudir la barbaridad y su dicho va repetirse por todo el mundo. Estimo que el papa equivoca, y gravemente, el camino.

Roberto (México).- ¿Cómo se relaciona el aborto con derechos humanos?

HG.- El aborto legal y seguro, confiable, ha sido básicamente una demanda de las mujeres. Ahora, la mayoría de países del mundo rechaza la legalidad del aborto a petición de la mujer interesada. En América solo Puerto Rico, Cuba y Canadá lo aceptan, creo, y esto durante el período en que la salud de la madre no se vea afectada (entre 3 y 6 meses de embarazo). En EUA es legal desde 1973 y dentro de los tres primeros meses. En Europa, unos 20 Estados reconocen como legal la petición de una mujer que desea abortar. Entre ellos Suecia, Alemania, Bélgica, Holanda. Otros lo aceptan solo durante los tres primeros meses. Por supuesto no todas las personas o familias tienen los medios para viajar a los lugares donde el aborto es legal, seguro y costeable. Esto quiere decir que a una mayoría de mujeres en el mundo no se les permite decidir sobre su cuerpo, vida y persona. No son libres, aunque su embarazo provenga de una violación criminal múltiple o  de una elección personal o compartida inadecuada. En este campo los varones pueden equivocarse, pero las mujeres no. A ellas se las dirige hacia el aborto clandestino, inseguro y normalmente penado con cárcel. Para muchas mujeres supone una condena a muerte. Y desde luego una condena cultural. Una organización como American Rights Watch estima que un 13% de las mujeres que se ven forzadas a un aborto clandestino, muere. Pero el trato degradante y el rechazo cultural tienen asimismo costos emocionales para la personalidad de la mujer que aborta clandestinamente e incluso para la que lo hace legalmente. Las muertes y los desequilibrios de personalidad podrían evitarse legalizando el aborto y tornándolo seguro y aceptado culturalmente como una decisión de la libertad de cada mujer a procrear. También los embarazos no deseados podrían disminuirse con más información certera a varones y mujeres sobre los anticonceptivos y su sexualidad. Los anticonceptivos seguros no deberían ser mercancías que aseguran grandes ganancias a algunas empresas. Se torna necesaria una mayor presencia de los Estados en estos campos. La primera aproximación para evitar los abortos pasa por una educación sexual temprana para varones y mujeres niñas-jóvenes. Familia, escuelas y Estado deberían proveerla. En otro ángulo, también se ganaría si las madres solteras fuesen plenamente aceptadas por sus familias y las comunidades en que habitan. La legislación incluso podría favorecerlas para encontrar empleo si lo requirieran. Por desgracia la aceptación de la madre soltera sigue siendo poco común. Las madres solteras suelen encontrar alguna acogida entre otras mujeres y distintos tipos de desprecio por parte de los varones. Los grupos religiosos además han establecido una guerra que afirma derechos absolutos para el embrión o feto y ningún derecho a la mujer sobre su cuerpo y existencia De este modo incluso el aborto terapéutico (salud de la madre y desempeño del engendrado) es valorado como crimen. Para estos grupos la madre eventual carece de todo derecho. La ilegalidad del aborto también niega atención medica segura o eficaz las mujeres. Configura otra discriminación. Los abortos clandestinos suponen asimismo la violación al derecho a la seguridad que sobre su vida debería alcanzar todo ciudadano. La condena por razones religiosas a la figura del aborto también viola derechos humanos de las mujeres a ser respetadas en sus decisiones personales. Ya señalamos que el irrespeto brutal se extiende al personal especializado que realiza el aborto legal (que protege a la mujer o a su familia) cuando el papa Francisco los define públicamente como “sicarios” buscando él un muy polémico aplauso fácil. Entonces sí. Derechos humanos están comprometidos cuando se discute (y especialmente cuando se rechaza frontalmente) el aborto incluso terapéutico.

Irene (Costa Rica).- ¿Por qué tanta dureza contra el papa Francisco?

HG.- Un papa es una figura con proyección mundial, aunque no se sea católico. Sus palabras sobre aspectos ciudadanos tienen peso acorde con esa proyección. No es el peso que se confiere a cualquier hijo de vecino. Y su salida toca uno de los núcleos de la existencia moderna. Toda la población es ciudadana, para el Estado respectivo, pero no toda la población es católica o judía o shiita. El aborto terapéutico bajo sus distintas formas (proteger a la madre o descartar al embrión para evitarle una existencia en extremo desventurada) es una disposición que busca respetar a los ciudadanos y a su co-existencia social. Se puede discrepar sobre ellas (discrepar es un derecho ciudadano, o sea político), pero no resulta sano atacarlas con ocurrencias facilistas. Lo que se dice para el papa Francisco vale para todas las autoridades con proyección mundial. Deben respetar sus cargos. Si no lo hacen, exponerlos no es duro sino necesario y ciudadano.

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