En Universidad, N° 1745,

febrero 2008. 

 

    El éxito idiosincrático y económico de El Chinamo navideño (se prepara versión para la ex Semana Santa) y la Bee Movie han propiciado la aparición de ardientes humoristas locales en la transición entre los años 2007 y 2008. La última propuesta cómica la protagonizó H. Medford, técnico del equipo de fútbol costarricense quien, amparado en Buster Keaton, declaró en televisión que él “sabe” que algunos no lo quieren en el puesto. ¡Por supuesto, Hernán! No lo quieren los afrocostarricenses que resienten su éxito, los blanquiñosos que preferirían algo más ario (o arias), los ‘periodistas’ que saben que mencionarlo “vende”. También quienes entienden algo de fútbol, ven que el proceso va mal y podría seguir peor, y otros muchos que ambicionan el cargo. Y el técnico puede agradecer que Guimaraes tiene empleo porque si no existiría una conspiración (Canal 7 a la cabeza) para implantarlo. Lo cómico es que Medford conoce la “solidaridad” del medio y sabe que su carta es conformar un plantel (grupo cohesionado) que haga un juego digno, aunque pierda (los otros también juegan). Eso embotaría serruchos. Pero, como El Chinamo de Jesús, Medford gesticula para otro lado.

   La corneteada anterior fue precedida por la publicitación de un proyecto de ley que busca que el Fiscal General del país sea empleado de la Asamblea Legislativa y del Presidente de turno. El funcionario dependería de los diputados, es decir de “políticos” electos en bloque por argollas e intereses clientelistas que se fingen partidarios aunque obedecen a padrinos o círculos con altísima concentración de poder. Alguien dijo sobre el plan: “Costa Rica pasaría de un Estado de Derecho a un Estado de Corrupción”. Exageró, porque el Estado de derecho es aquí una polémica más que un dato. Pero, como con Medford, el asunto podría ir todavía mucho peor. Lo jocoso es que el autor del proyecto, diputado del difunto Pusc, “Wellcome” Venegas, lo valora serio y democrático. Por ahora el artista está casi solo. Lo animan Condoleezza Rice y el innombrable mero mero de los acusados por el crédito finlandés. Porcionzón lo estudia. 

   Quien la voló, sin embargo, es el editorialista de La Nación S.A. Anticipando en una semana el Día de los Inocentes y enfrentando a El Chinamo, expuso la tesis de que, por pagar varios fantastillones de impuestos (¢1.950,821 millones, exactamente), entonces su empresa lleva toda la razón siempre. Jocosidad transgresora y filosófica. Hasta el momento se estimaba que pagar impuestos era una obligación legal. Desde ahora es prueba de certeza moral. Según el Seinfeld tico, el pago de impuestos suscita, además, odio en ‘demagogos, zánganos, corruptos, populistas, ideólogos, angelistas y obreristas’. Podría montar un dúo con José María Figueres a quien, por ‘olvidarse’ de declarar un millón de dólares (¡¡legales, legales!!), lo corrieron de una chamba internacional.

   En el Nuevo Año, Porcionzón se tambalea. Jerry Seinfeld vuela a Costa Rica a filmar interiores. El mundo se apresta a declarar el humor costarricense como una nueva maravilla Borat.