Seminario Hinkelammert
RECONSTITUCIÓN DEL PENSAMIENTO CRÍTICO II
1.- El segundo aspecto principal del pensamiento crítico que Hinkelammert considera indispensable reconstituir, desde el Marx “clásico”, es el materialismo histórico. La descripción sumaria más directa de una concepción materialista de la historia la dio Engels en una carta a J. Bloch del 21 de setiembre de 1890. Dice en su inicio: “Según la concepción materialista de la historia, el factor que en última instancia determina la historia es la producción y la reproducción de la vida real. Ni Marx ni yo hemos afirmado nunca más que esto. Si alguien lo tergiversa diciendo que el factor económico es el único determinante, convertirá aquella tesis en una frase vacua, abstracta, absurda”. Hinkelammert no recoge esta referencia, sino que elige un párrafo del Prólogo del artículo no terminado por Marx “Para la crítica de la economía política/1859”. En su opinión aquí se encuentra la ‘teoría’ de la base y superestructura. En ella, la segunda estaría “condicionada” por la primera. Para otros comentaristas menos finos la base económica sería la causa de la superestructura donde se ubicarían como epifenómenos el Estado y la cultura. Es uno de los Marx más difundidos porque permite calificarlo como ‘grosero materialista’. Escribe Marx: “…en la producción social de su vida los hombres establecen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una fase determinada de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia”. Con independencia de la fidelidad de la traducción este segmento dice: a) que en la estructurada producción social de su existencia los seres humanos son portados por relaciones sociales que resultan independientes de su voluntad y necesarias. Individuos y grupos serían aquí sujetos “pasivos”, no activos; b) que estas relaciones corresponden a una inevitable producción económica de la sociedad y que ella es condición de todo otro tipo de producción social (cultural, por ejemplo). “Condición” quiere decir que concurre (está presente de algún modo) en todo otro tipo de producción social. Lo que Engels ha escrito es que para vivir/comer los seres humanos requieren trabajar (economía). Si no lo hacen, no pueden realizar ninguna otra producción porque mueren. Pero trabajar contiene sentir, discernir, imaginar. Si se trata de una sociedad, proponerse religiosidades, arte y Estado, por citar tres referente. Cualquier trabajo humano es complejo. O mejor, cualquier acción humana resulta compleja, incluso estornudar.
1.1.- Hinkelammert desea prolongar este texto de Marx: “Cuando se estudian esas transformaciones hay que distinguir siempre entre los cambios materiales ocurridos en las condiciones económicas de producción y que pueden apreciarse con la exactitud propia de las ciencias naturales, y las formas jurídicas, políticas, religiosas, artísticas o filosóficas, en una palabra las formas ideológicas en que los hombres adquieren conciencia de este conflicto y luchan por resolverlo. Y del mismo modo que no podemos juzgar a un individuo por lo que él piensa de sí, no podemos juzgar tampoco a estas épocas de transformación por su conciencia, sino que, por el contrario, hay que explicarse esta conciencia por las contradicciones de la vida material, por el conflicto existente entre las fuerzas productivas sociales y las relaciones de producción”. Hinkelammert tiene claro que Marx nunca estimó que la economía fuese la causa de las espiritualidades y así lo dice en nota al pie de página: “… Marx no tiene una teoría de la causación de la superestructura por la base”. Y en el cuerpo central ha escrito: “Marx posteriormente no ha desarrollado más este análisis” (p. 273). De modo que no es a partir de él que se ha de reconstituir el materialismo histórico. Por ello resulta sorpresivo que lo haya citado. No viene a cuento.
1.1.1.- La sorpresa respecto a la referencia utilizada por Hinkelammert resulta todavía mayor si se considera que Marx escribió en 1857 una “Introducción general a la Crítica de la economía política” donde sí se dan textos significativos sobre el carácter del materialismo histórico. Tanto que el escrito, también inacabado, ha sido utilizado en el siglo XX como Prefacio a los Grundrisse (editados por vez primera en 1939-41)- Una sola referencia, por ahora. Escribe Marx: “… cuando se habla de producción, se está hablando siempre de la producción de individuos en sociedad”. Es la noción de sociedad-totalidad. Adiós base y superestructura. Todo está en todo y se expresa de distinta manera. Eso es lo que ‘analiza’ el materialismo histórico. Por lo demás, se trata de una forma situada y específica de praxis.
2.- Podemos ahora retornar a Engels y su carta a Joseph Bloch. Inmediatamente después del texto ya citado, escribe: “La situación económica es la base, pero los diversos factores de la superestructura que sobre ella se levanta --las formas políticas de la lucha de clases y sus resultados, las Constituciones que, después de ganada una batalla, redacta la clase triunfante, etc., las formas jurídicas, e incluso los reflejos de todas estas luchas reales en el cerebro de los participantes, las teorías políticas, jurídicas, filosóficas, las ideas religiosas y el desarrollo ulterior de éstas hasta convertirlas en un sistema de dogmas-- ejercen también su influencia sobre el curso de las luchas históricas y determinan, predominantemente en muchos casos, su forma. Es un juego mutuo de acciones y reacciones entre todos estos factores, en el que, a través de toda la muchedumbre infinita de casualidades (es decir, de cosas y acaecimientos cuya trabazón interna es tan remota o tan difícil de probar, que podemos considerarla como inexistente, no hacer caso de ella), acaba siempre imponiéndose como necesidad el movimiento económico. De otro modo, aplicar la teoría (el materialismo histórico) a una época histórica cualquiera sería más fácil que resolver una simple ecuación de primer grado” (es decir, sumar y restar).
2.1.- Todavía añade Engels: “Somos nosotros mismos quienes hacemos nuestra historia, pero la hacemos, en primer lugar con arreglo a premisas y condiciones muy concretas. Entre ellas, son las económicas las que deciden en última instancia. Pero también desempeñan su papel, aunque no sea decisivo, las condiciones políticas, y hasta la tradición, que merodea como un duende en las cabezas de los hombres”. Y todavía añade: “En segundo lugar, la historia se hace de tal modo, que el resultado final siempre deriva de los conflictos entre muchas voluntades individuales, cada una de las cuales, a su vez, es lo que es por efecto de una multitud de condiciones especiales de vida; son, pues, innumerables fuerzas que se entrecruzan las unas con las otras, un grupo infinito de paralelogramos de fuerzas, de las que surge una resultante --el acontecimiento histórico--, que a su vez, puede considerarse producto de una fuerza única, que, como un todo, actúa sin conciencia y sin voluntad. Pues lo que uno quiere tropieza con la resistencia que le opone otro, y lo que resulta de todo ello es algo que nadie ha querido” (itálicas no están en el original). De modo que de causalidad de la economía, nada. No se da existencia humana sin producirla económicamente. Pero el modo diferenciado en que esta producción inevitable anima el experimentar-discernir-imaginar humano es otro asunto.
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