Seminario Hinkelammert
HINKELAMMERT: EL SITIO DESDE EL QUE SE DISCUTE LA EMANCIPACIÓN
1.- En 1984 la jerarquía mundial de la iglesia católica decidió entregar su aporte directo a las guerras que se libraban en América Central y en las que participaban inevitablemente, en todos los bandos, cristianos y católicos porque la población del área se declara mayoritariamente de estas confesionalidades. La fe religiosa confiere más ardor al empeño político y puede dotarlo, además, de un sentido trascendente no sociohistórico. El documento vaticano tuvo como título “Libertatis nuntius”. Su apartado 6 (Una nueva interpretación del cristianismo) contiene, en los numerales 9 y 10, el mensaje político central que se quería entregar en el comunicado: “9. El presente documento sólo tratará de las producciones de la corriente del pensamiento que, bajo el nombre de « teología de la liberación» proponen una interpretación innovadora del contenido de la fe y de la existencia cristiana que se aparta gravemente de la fe de la Iglesia, aún más, que constituye la negación práctica de la misma.// 10. Préstamos no criticados de la ideología marxista y el recurso a las tesis de una hermenéutica bíblica dominada por el racionalismo son la raíz de la nueva interpretación, que viene a corromper lo que tenía de auténtico el generoso compromiso inicial en favor de los pobres” (itálicas no están en el original). Se trataba de un signo de ALTO para que los creyentes cristianos (incluyendo sus pastores ordenados) no tomaran partido en las luchas que se daban contra las dictaduras en el gobierno, las oligarquías dominantes y contra el imperio que considera el área centroamericana como de su propiedad exclusiva. El asunto había sido anticipado por uno de los Documentos de Santa Fe que orientaban la política de la administración Reagan hacia América Central y América Latina: “La ofensiva cultural marxista <Antonio Gramsci (1881-1937), innovador teórico marxista, estudió las relaciones entre los valores que tienen los pueblos para la creación de un régimen estatista. Gramsci argumentaba que la cultura o la red de valores en la sociedad mantienen su primacía sobre la economía. De acuerdo con Gramsci, no serían los trabajadores los que conquistarían un régimen democrático sino los intelectuales. Para él, la mayoría de los hombres tiene los valores ordinarios de su sociedad pero no son conscientes del por qué mantienen esos puntos de vista o de cómo los adquirieron. Se desprende de este análisis que es posible controlar o moldear el régimen a través de un proceso democrático si los marxistas y los intelectuales podrían lograr esto dominando la cultura de la nación, lo que implica un proceso para lograr una fuerte influencia en la religión, las escuelas, los medios de comunicación y las universidades. Para los teóricos marxistas, el método más prometedor para crear un régimen estatista dentro de un ambiente democrático es la conquista de la cultura de esa nación. Fieles a este patrón, los movimientos marxistas en Latinoamérica han sido dirigidos por los intelectuales y los estudiantes, no por los trabajadores.// Es en este contexto en el que se debe entender la teología de la liberación: como una doctrina política disfrazada de creencia religiosa con un significado anti-papal y anti-libre empresas destinada a debilitar la independencia de la sociedad frente al control estatista. Es un regreso al galicanismo del siglo XVII, cuando los soberanos por derecho divino buscaban cómo subordinar a la Iglesia tradicionalmente independiente. De esta forma, vemos la innovación de la doctrina marxista injertada en un antiguo fenómeno cultural y religioso>” (DSF II, 1988, itáalicas no están en el original).
1.1.- Pese a su debilidad conceptual la Instrucción Vaticana tuvo éxito. El inicio de una fase de decadencia política de la TLL, si se la mide por su capacidad de convocatoria, puede datarse en 1984. Dramáticamente Óscar Arnulfo Romero fue asesinado en 1980. El equipo de jesuitas, sito en El Salvador, en 1989. Entre ambos sucesos, el documento vaticano. La temprana decadencia de la TLL fue acompañada por la deserción de algunas de sus figuras fundantes. Entre ellas, el hermano menor de Leonardo Boff, Clodovis Boff, quien argumentó su arrepentimiento en un artículo: Teología de la liberación y vuelta al fundamento” [http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/205710.html.].
2.- La discusión de Hinkelammert en relación con Clodovis Boff (“A propósito de Clodovis Boff”, págs. 253-267) no desea ubicarse como un juicio acerca de la verdad o falsedad de lo que él afirma, sino como examen del “marco categorial dentro del cual argumenta y juzga” y en el que lo que dice puede “parecer o ser cierto” (p .254). C. Boff, quien sigue a Benedicto XVI en su alocución en Aparecida (Celam, 2007). A juicio de Hinkelammert lo que preocupa a Boff es que de la opción de fe religiosa por Cristo se va necesariamente al pobre, pero de una opción por el empobrecido no se va necesariamente a Cristo. La opción por el empobrecido dejaría de ser monopolio de una iglesia cristiana (o de todas), en el sentido de conferirle identidad exclusiva y excluyente en cuanto institución.
2.1.- Hinkelammert ve que una ‘opción por los empobrecidos’ está en Marx, especialmente en sus trabajos de juventud. Pero también se puede encontrar en Rosa Luxemburgo o en Gandhi y también en las teologías de la liberación “que surgen o han surgido en el interior de otras religiones mundiales” (p. 255).
3.- Si el cristianismo no tiene el monopolio de una opción por los pobres para autoconferirse identidad, ¿cuál sería entonces su centro? Hinkelammert se contesta: “Clodovis da la respuesta de que Cristo es el centro del cristianismo”. Pero añade: “… para poder poner a Cristo en el centro del cristianismo realmente existente, tiene que vaciar completamente los contenidos correspondientes. Hay que concentrarse en Cristo, hay que entregarse a él, hay que partir de él en todo. Pero Clodovis nunca precisa quién es este Cristo (…) Y cuando hace referencia al mensaje de Jesús, se trata siempre del mensaje con su opción por los pobres” (p.255). Pero ya se ha visto que esto es ‘humano’ y no específicamente ‘cristiano’ alega Hinkelammert. Y añade un comentario: si C. Boff quisiera identificar no al cristianismo, sino a una iglesia-institución, requiere de la pareja amigo-enemigo (virtud//pecado). Pero el mensaje de Jesús no se mueve en esos términos. La fe que Jesús muestra y enseña no se mueve en esos planos de separatidad y rechazo absolutos. Y concluye: esto “…es fatal para una iglesia que quiere afirmar su poder. Necesita sustituir la fe de Jesús por la fe en Jesús”. La fe de Jesús puede extenderse universalmente. La fe en Jesús admite encerrarse en una iglesia. O sea, en una institución que se declara ‘superior’. Ahora, las emancipaciones no se discuten solo desde iglesias, sino que principalmente fuera de ellas, aunque se las porte. Hacen parte de una fe antropológica, no de una fe religiosa, aunque esta última puede concurrir en la primera. Hinkelammert termina de opinar sobre el punto con otro diagnóstico: “Cuando la legitimidad de las iglesias qua institución es subvertida desde dentro por su propia Buena Nueva, las iglesias se sienten amenazadas” (…). Responden con “un nuevo fundamentalismo (…) Este fundamentalismo dogmatiza y extrema exigencias éticas, siempre y cuando no implican amenazas para el poder y ningún cambio de sistema” (p. 257).
4.- A continuación, y tras una larga cita de Marx, retoma su referencia a que la injusticia se lleva a cabo cumpliendo la ley (p. 261). Menciona aquí el análisis marxista de una sociedad capitalista que sostiene una igualdad formal en lo que es una sociedad de clases. Quiere ver esta última relación desde la pareja exclusión-inclusión y la discusión chilena sobre marginalidad que desemboca finalmente en la anterior. En la TLL toma la forma de una opción por los pobres (empobrecidos, en realidad). Para todos los casos la exclusión-explotación se mueve dentro de la ley formal, es justa en cuanto producción sistémica, obligatoria para el sistema. Ante ella no basta una condena moral, La condena ha de tener carácter político-cultural. Ninguna autoridad de esta sociedad asumirá radicalmente esta crítica. La iglesia católica sabe que existirá, bien o mal, como institución y autoridad haga o no una opción por los empobrecidos. No hacer la opción significa matarlos. Para ella la elección está entre permanecer como iglesia institución o asumir el movimiento de Jesús, la fe de Jesús. Clodovis Boff se imagina el poder divino funcionando a través de las instituciones. Pero el movimiento de Jesús (opción por los empobrecidos) es una praxis y no se encierra en institución alguna o puede hacerlo en todas ellas. Consiste en una nueva espiritualidad que conmueve y transforma todas las instituciones.
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