Seminario Hinkelammert


HINKELAMMERT: CRÍTICA DE LA RELIGIÓN Y MARX

1.- Que el pensamiento de Hinkelammert sea claramente interlocutor de Marx queda patente con fuerza en la organización del volumen “La maldición que pesa…”.Su Segunda Parte, titulada La crítica de la religión (p. 177) se inicia con un tridente: la Crítica de la Economía Política, la Crítica de la Religión y el Humanismo de la Praxis. Peculiarmente, en la Tercera Parte general de su estudio, El pensamiento crítico hoy (p. 209)  de su estudio, se aleja de alguna “tradición marxista” inspirada a su juicio en la lectura de un  Prólogo no terminado para la Crítica de la economía política/1859 (p. 273). En este texto de Marx se encuentra la mención (no la teoría) sobre una aparente relación causal entre una base económica (infraestructura) y una superestructura político-cultural que ha gestado tanto una variedad de marxismo ‘vulgar’ como la crítica despectiva de opositores que la consideran señal de un burdo economicismo. Curiosamente Hinkelammert no menciona que este prólogo de 1859 tenía como antecedente un “Introducción General a la Crítica de la Economía Política/1857”, también no terminada y que se ve, en el siglo XX, como apertura a los Grundrisse. En esta Introducción Marx maneja la categoría de totalidad (relación, unidad, identidad y conflicto antagónico de diferencias: concreción dinámica), para nada causal, respecto a la cual se tendrá en el seminario otro acercamiento con posterioridad. Los antagonismos generan la ‘unidad’. Y también posibilitan, desde dentro, porque no existe afuera de la totalidad, la transformación necesaria.

2.- Retornando a la Sección del libro que hoy nos interesa, Hinkelammert comienza refiriendo a un humanismo de la Revolución Francesa (Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, 1789). Le ve un frente abstracto-negativo: la reducción del ser humano al propietario-masculino que puede explotar a otros, incluso tornándolo esclavo (pese a señalar en sus primeros artículos que “Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos” y que “Las distinciones sociales sólo pueden fundarse en la utilidad común”). El segundo artículo es más conflictivo todavía: “La finalidad de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles del hombre. Esos derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión”). Hinkelammert ve en estas limitaciones de la Declaración…la posibilidad de crítica y superación. De hecho así ha ocurrido en el proceso hegemónico  de despliegue de derechos humanos. De cierta manera han superado parte de su abstracción inicial pero siguen siendo portados por individuos sin considerar, o tratándolas como no determinantes, las relaciones sociales. Es decir, ignorando la producción social de los caracteres también sociales de los individuos. En su vertiente positiva, Hinkelammert se refiere a la introducción de la categoría de ‘ciudadanía’. Para él, “Con eso introduce la base de la democracia moderna” y “desata un movimiento de derechos humanos que va definir las luchas futuras de emancipación” (pág. 180). Se trata de afirmaciones polémicas. Sobre un ciudadano o ciudadana -cuyo hábitat es la sociedad civil- pueden recaer discriminaciones étnicas, salariales, de ocupación, rurales, urbanas, de nacionalidad, de sexo-género, legales. Una nicaragüense rural morena que no ha terminado su preparatoria puede ser incorporada a la sociedad costarricense urbana pero recibirá discriminaciones múltiples incluyendo las permanentes amenazas de expulsión si protesta. En el frente democrático, la producción generalizada aunque formal de ciudadanos no genera ni voto responsable ni régimen democrático de gobierno. Dirigentes del PLN, constituido desde una Guerra civil (1948) que reclamó entonces ‘voto efectivo, no reelección’ llamando recientemente (2018) a votar en la segunda ronda por un Partido Restauración Nacional neopentecostal para evitar un triunfo de un Partido de Acción Ciudadana (internamente débil, pero más moderno) es un buen ejemplo local de esto. El régimen somocista en su momento y el orteguista actual (Nicaragua) han sido resultado de un sufragio universal o generalizado de ciudadanos. Un desafío aquí es que todo ciudadano porta raíces sociales que el sufragio universal desdeña. Otro es que los candidatos personifican relaciones de poder (reales o ambicionadas) abstraídas también por el disfraz ‘ciudadano’. Hinkelammert cierra así este apartado: “El ser humano como ciudadano o ciudadana no es necesariamente burgués, sino puede volcarse a una emancipación más allá de los límites de la sociedad burguesa dada” (pág. 180). ‘La’ sociedad burguesa es una abstracción. Lo que existen son sociedades burguesas que se dan distintos tipos de constitucionalidad. En lo que coinciden estas últimas es en que no existe alternativa para las distintas expresiones del ‘orden’ capitalista. Este ‘orden’ no admite ejercer violencia  ni tampoco ser violentado. También es un orden estable, en el sentido de 'consumado' Dice, por ejemplo, el artículo 98 de la Constitución de Costa Rica: “Los ciudadanos tendrán el derecho de agruparse en partidos para intervenir en la política nacional, siempre que los partidos se comprometan en sus programas a respetar el orden constitucional de la República”. Por supuesto, esta legalidad admite cambios, pero los tramita ella misma desde poderes constituidos que no admiten réplica y, por ello, estos cambios resultan complejos, lentos y puntuales y no aspiran a una transformación del carácter con que la totalidad social la sella. Hinkelammert enfrenta esta realidad al señalar que las luchas  (resistencias) en el seno de las sociedades burguesas contienen un “nuevo humanismo que es humanismo del sujeto viviente frente a la reducción del humanismo burgués al humanismo de propietarios en una sociedad de mercado que ya tenía la tendencia a reconocer un solo derecho como derecho humano: el derecho de propiedad” (p 180, itálicas no están en el original). La crisis del humanismo actual, en su opinión, se sigue de esta reducción. Añade que la formulación de un humanismo y la crítica de la religión van siempre unidas. Por ello va a ocuparse de la crítica de Marx a la religión. Ella, al mismo tiempo que ser expresión del ‘pensamiento crítico’ contendría otro “humanismo”.

2.1.- La síntesis del anterior planteamiento se encuentra en el numeral 2 de lo que Hinkelammert considera paradigma de la crítica del Marx joven a la religión: “El pensamiento crítico hace <su propia sentencia en contra de todos los dioses del cielo y de la tierra> en cuyo nombre <el ser humano sea un ser humillado, sojuzgado, abandonado y despreciable> o tratado como tal” (p. 183, itálicas no están en el original). Se notará que existen dioses del cielo (que no pueden ser sino una producción social que puede revestirse como fe religiosa individual) y dioses de la tierra por fuerza producción social (socio-histórica), imperios que se presentan (aparecen en la conciencia) como ‘naturales’. Si existe un ‘humanismo’ aquí hace referencia a la sociedad (o totalidad social) y no a cada individuo. La sentencia de Marx es contra un determinado tipo de relacionamientos sociales decantados en instituciones sociales y sus lógicas. Hinkelammert realiza un comentario enteramente desplazado de esta última lectura: “Marx dice algo que para nuestras ideas sobre Marx es completamente extraño: Dios se hizo ser humano. No lo dice en un sentido religioso, pero sí en un sentido antropológico. También dice lo que hace un ser humano, cuando llega a ser el ser supremo –si se quiere, un Dios—para el ser humano. Otra vez concluye algo que no corresponde con nuestra imaginación corriente. El ser humano ahora echa por tierra todas las relaciones, en las cuales <el ser humano sea un ser humillado, sojuzgado, abandonado y despreciable” (p. 183, itálicas no estáan en el original). Pero no es el ser humano, o el individuo sin más, el que hace esto, sino la sociedad. Más específicamente, un sector (o sectores de ella) de la sociedad al que se atribuye una fuerza determinada que es enteramente sociohistórica. O sea, gestada por la totalidad y que,al mismo tiempo la resiste y enfrenta.
_______________________________