Seminario Hinkelammert Emancipación y redención
INTRODUCCIÓN A LA TEORÍA DE LA DEPENDENCIA
1.- La ‘Teoría de la dependencia’ resultó de distintos esfuerzos por pensar la realidad económico-social y político-cultural latinoamericana desde la trayectoria específica del área y con perspectiva emancipadora, antiimperialista-anticapitalista y tercermundista. Se gestó bajo el impacto del inicial proceso democrático-revolucionario cubano (1959) y su rápido tránsito hacia una revolución antimperialista y socialista. En lo inmediato, sus autores (André Gunder Frank [1929-2005] especialmente] rechazaban el enfoque desarrollista de la CEPAL (sustitución de importaciones e industrialización y capitalización [nacional, regional] con fuerte conducción estatal), gestado desde la depresión de los años 30 y por la Segunda Guerra Mundial (que trajo un descenso de la exportación de commodities para los latinoamericanos). El universo capitalista no podía producir ‘desarrollo’ planetario. En una de sus primeras publicaciones Frank señaló: “"Al igual que Paul Baran, creo que el capitalismo, tanto mundial como nacional, es lo que en el pasado produjo el subdesarrollo y lo que sigue generándolo en el presente" (Capitalismo y subdesarrollo en América Latina: estudios sobre Chile y Brasil). Hinkelammert se interesa, de parecida manera, no solo en el subdesarrollo (espacio-situación que genera diversas formas específicas de muerte/asesinato) sino en la mundialización (mercado capitalista mundial-total) que implica desagregación y muerte y, al mismo tiempo, hace que se las tema y se escape de ellas mediantes ‘ideologías del desarrollo’ y sensibilidades de aplastamiento o luchas entre el Bien y el Mal (Armagedón), en las que Mal consiste en aspirar a una digna universalidad para la especie y trabajar intelectual y políticamente por conseguirla. Hinkelammert ubica su crítica en una lectura de los mitos fundantes en la experiencia actual de Occidente: el mito del progreso infinito y el mito del poder que produce vida dando muerte (asesinando población y matando el planeta). Prometeo y Abraham, por dar dos referencias. Cuando un dios se hace humano, los seres humanos resultan dioses. Asesinato es suicidio. No parece exactamente teoría de la dependencia. Pero la interpreta e interpela. Filosófica o conceptualmente, si se quiere.
1.1.- Otros autores significativos de la Teoría de la dependencia son Theotonio Dos Santos (1936-2018), Ruy Mauro Marini (1932-1997) y Celso Furtado (1920-2004). Los primeros trabajaron desde distintos ángulos tanto el aporte de las economías latinoamericanas a la acumulación mundial de capital como una caracterización de la composición y carácter de las clases en el capitalismo de la periferia. La transformación política (revolución) iba de la mano con los enfrentamientos de un eje de clase para los sectores populares, y las categorías sociales que se le adscribían, en su lucha contra las oligarquías ‘latinoamericanas’ socias económico-políticas y culturales menores de la lógica imperial de acumulación mundial. La lucha de los sectores populares latinoamericanos con eje de clase se daba contra el sistema de clase falsamente nacional y mundial. Lo popular devenía actor antiimperialista, anticapitalista y socialista. El rostro popular armado, principalmente inspirado por Ernesto Che Guevara, fue estudiado por Vania Bambirra (1940-2015) en “10 años de insurrección en América Latina”, un examen de lo que fue entonces la presencia de una Izquierda Revolucionaria latinoamericana. Hinkelammert recuerda, en un par de líneas, positivamente al Che, en su “La maldición que pesa sobre la ley…”. Refiriéndose a los mitos del poder y a la reacción popular (mediante mitos de liberación) contra ellos, lucha en la que entiende que el sistema “perdió su monopolio sobre el mundo de los mitos (p. 336), menciona diversos frentes de la Teología latinoamericana de la liberación y añade “… en este punto es importante la presencia de alguien como el Che Guevara, pues él muestra una espiritualidad, que es muy secular, pero es una espiritualidad tan auténtica como la de otros” (p. 337). Quiere decir que la inmanencia del compromiso político-cultural del Che contiene y avisa una trascendencia humana, un ethos trascendente legítimo.
2.- Para una de sus principales comentaristas, Fernández Nadal, Hinkelammert descubrió en su residencia en Chile tanto la Teología latinoamericana de la liberación como la Teoría de la dependencia. Esto no le impidió discutir amistosamente con el autor de una Teoría de la marginalidad (Roger Vekemans [1921-2007]). La teoría de la marginalidad tiene un carácter reformista-desarrollista y clientelar. El pensamiento de Hinkelammert se ocupa más bien del análisis radical de los mitos que sostienen tanto las expectativas de los grupos que buscan la reproducción de un sistema que mata como las de sectores que, considerándose ‘de izquierda’, hacen una traducción progresista o ‘revolucionaria’ de estos mitos. Hinkelammert no se considera a sí mismo religioso porque su interés se centra en la espiritualidad humana, que antecede a la fe religiosa, ni tampoco se valora ‘de izquierda’ porque se ocupa de la crítica de los “dioses terrestres” o ídolos que sostienen su dogmatismo/fracaso durante el siglo XX. Le llama a eso “reflexionar sobre lo humano” desde su negación o ausencia. Se ocupa del retorno del sujeto reprimido, falsificado. La omnisciente mano invisible (mercado universal) resulta de una idolátrica espiritualidad antihumana. Pero también se sigue de ella un socialismo amarrado a una filosofía de la historia: el comunismo que consuma toda humanidad factible aunque sus conductores anulen libertades excusándose con la meta de una fetichizada sociedad perfecta. Para Hinkelammert en ambos bandos se trata del aplastamiento del sujeto (Vida Humana-Planeta).
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