CONDICIONES DEL SOCIALISMO
1.- En la Crítica del Programa de Gotha (1875), Marx se refería así a lo que crea las bases para aspirar políticamente al socialismo: “<El trabajo sólo es fuente de riqueza y de cultura como trabajo social>, o lo que es lo mismo, <dentro de la sociedad y a través de ella>. Esta tesis es, indiscutiblemente, exacta, pues aunque el trabajo del individuo aislado (presuponiendo sus condiciones materiales) también puede crear valores de uso, no puede crear ni riqueza ni cultura. Pero igualmente indiscutible es esta otra tesis: <“En la medida en que el trabajo se desarrolla socialmente, convirtiéndose así en fuente de riqueza y de cultura, se desarrollan también la pobreza y el desamparo del obrero, y la riqueza y la cultura de los que no trabajan>. Esta es la ley de toda la historia, hasta hoy. Así, pues, en vez de los tópicos acostumbrados sobre “el trabajo” y “la sociedad”, lo que procedía era señalar concretamente cómo, en la actual sociedad capitalista, se dan ya, al fin, las condiciones materiales, etc., que permiten y obligan a los obreros a romper esa maldición social” (Sección I, itálicas no están en el original). Destacamos: a) solo el trabajo social crea riqueza y cultura (es decir vida en sociedad que puede ser conflictiva); b) los caracteres del trabajo social no las ‘ideas’ sociales determinan la socio-historia; c) la conflictividad que puede contener el trabajo social generan tanto pobreza y desamparo para algunos sectores sociales, obreros y pequeños campesinos, por ejemplo, como opulencia y poder para otros sectores, propietarios y banqueros, por ejemplo; d) la propiedad sobre el trabajo humano (la separación entre trabajo y grupos humanos, determinada por el monopolio de medios de producción) genera así menos humanidad para todos (rebaja el carácter de la existencia humana genérica), así se presente como ‘legalidad’, ‘democracia’ o ‘humanismo’ ; e) en el capitalismo la conflictividad sistémica se torna enteramente visible como antagónica y negativa para la especie y, por tanto, potencialmente visible (y por ello exigible en términos de emancipación particular y genérica) como teoría para un sector de la población (la que encarna el trabajo vivo y sostiene la posibilidad de un modo de producción sin desagregaciones radicales). La gran “virtud” del capitalismo es que torna sociohistóricamente transparente y polarizado el conflicto de clases [su economía centra las fuerzas que producen vida (obreros) y las enfrenta tendencialmente con quienes explotan esta existencia y producen muerte (capitalistas industriales, financieros y agrarios)]. En su decisiva y simplificada conflictividad-violencia se contiene la aparición de una emancipación sociohistórica de la especie que puede ser leída místicamente como “redención”. No leerla analíticamente, contiene suicidio ya que la lucha de clases no conduce mecánicamente al triunfo revolucionario de una de ellas sino que puede terminar asimismo con el “hundimiento de las clases en pugna” (Manifiesto del Partido Comunista, Burgueses y proletarios, 1848), es decir con un colapso generalizado. El papel político del ‘marxismo’ pasa por aprender a leer este conflicto de clases, acabar con su orientación hacia la ruina generalizada y llevarlo a una toda nueva sociedad mundial centrada en la universalidad de una especie humana donde, como horizonte o tendencia, la libre utilización de la agencia de cada uno (libertad) sea condición para la agencia de todos (“En sustitución de la antigua sociedad burguesa, con sus clases y sus antagonismos de clase, surgirá una asociación en que el libre desarrollo de cada uno será la condición del libre desarrollo de todos” (Manifiesto del Partido Comunista, final Segunda Sección).
2.- Trotsky, inserto en una movilización revolucionaria específica, discute en su “Resultados y perspectivas” (1906) las condiciones previas de este socialismo. Lo hace combatiendo concepciones políticamente falsas, aunque ampliamente difundidas en el espacio político ruso, y señalando asimismo las determinaciones efectivas que se siguen de la propuesta política marxista. Entre las ideas falsas destaca: el socialismo debe esperar para efectualizarse que el desarrollo técnico (tecnológico, en realidad) reduzca a un mínimo el motivo de beneficio personal, la existencia de iniciativa personal, de espíritu emprendedor y de riesgo que coloque en primer plano la producción colectiva. Pero, observa Trotski “«El predominio casi ilimitado de la gran industria en todos los ramos de la economía» significa en las condiciones del capitalismo, como hemos dicho, la proletarización de todos los productores pequeños y medianos en la agricultura y en la industria, es decir la transformación en proletariado de la población total. Pero el predominio ilimitado de la técnica mecánica en estas grandes empresas reduce a un mínimo la necesidad de trabajo vivo y convierte así a la mayoría preponderante de la población del país -ha de pensarse en el 90 %- en un ejército de reserva que vive, a costa del Estado, alojado en un lugar a propósito. Suponemos el 90 %; pero nada nos impide ser lógicos e imaginarnos una situación en la que toda la producción consiste en un único autómata perteneciendo a un único sindicato y necesitando como fuerza de trabajo viva sólo un único orangután amaestrado” (itálicas no están en el original). Trotski observa, en 1906, la tendencia del capitalismo a prescindir del trabajo humano (hoy, en el siglo XXI, se la llama ‘población sobrante’. En América Latina, territorio de la periferia, se la ha denominado “excluidos”, “marginales”, “no-personas”, ‘trabajadores superexplotados’, “desechables”). El capital tendría que sostener viva a toda o casi toda la población sin extraer más plusvalía de ella. O, en su defecto, anular a esa población. Esto es lo que se sigue del análisis marxista. O el suicido del capitalismo o un genocidio sin precedentes en la historia de la humanidad. El capitalismo contiene la no factibilidad de la especie. De aquí que una alternativa al capitalismo en sentido fuerte (disyuntiva) resulte obligatoria.
El segundo ‘antecedente’ falso para el socialismo observa Trotski es la “posibilidad de predominio de la producción cooperativa”. Operaría doblemente como factor económico y cultural. Esto, indica Trotski, solo sería factible si las cooperativas estuviesen a la cabeza del proceso de producción. Pero… “Las cooperativas no pueden llegar a la cabeza del desarrollo industrial, no porque el desarrollo económico todavía no haya progresado suficientemente, sino porque lo ha hecho demasiado”. El capitalismo torna ‘cooperativo’ la articulación del trabajo vivo con el trabajo muerto solo si potencia la acumulación de capital. En este sentido también es ‘cooperativo’ (puede asimismo disfrazar la extracción de plusvalía bajo la figura jurídica de una cooperativa de trabajadores). En todo caso el sector cooperativo solo puede funcionar como subsidiario económico-político-cultural del sistema capitalista, no como mecanismo político-cultural alternativo. Escribe Trotski: para ponerse a la cabeza del sistema “…las cooperativas tendrían que expropiar automáticamente a todas las empresas capitalistas, después de lo cual sólo quedaría reducir la jornada laboral hasta el punto en que todos los ciudadanos tuviesen trabajo, regulando el volumen de producción de las diferentes ramas para evitar las crisis. De esta forma estaría construido, en sus rasgos fundamentales, el socialismo. Y añade lo que más le importa: “De nuevo aparece claro que no hay ninguna necesidad de la revolución o de la dictadura del proletariado”. Para Trotski y Marx lo central es que se de una efectiva revolución proletaria.
3.- El tercer antecedente que promueven quienes no consideran necesaria una revolución proletaria para acercarse o realizar el socialismo es la consolidación de una conciencia de clase: “…que, al fin y al cabo, trae consigo la unión espiritual de la mayoría aplastante de las masas populares”. Para Trotski esta consolidación resulta no-factible: un “…capitalismo -empujando a los pequeños productores hacia las filas del proletariado y a la masa proletaria hacia las filas del ejército de reserva industrial- dará a la socialdemocracia la oportunidad de unir espiritualmente la mayoría aplastante (¿90 %?) de las masas populares e ilustrarlas. Realizar esto es igual de imposible, en el mundo de la barbarie capitalista, que el dominio de las cooperativas en el imperio de la competencia capitalista”. Hemos transformado los “imposibles” de Trotski por no factibles. “Imposible” es lo que el sistema prohíbe. No-factible lo que resulta irrealizable desde la condición humana. Añade Trotski, con ironía: “Claro está que si fuera posible, la «mayoría aplastante de la nación unida en la conciencia y el espíritu, destituida, de una manera natural y sin complicaciones a los pocos magnates capitalistas y organizaría un orden económico socialista sin revolución ni dictadura»” (no todas las itálicas están en el original).
3.1- Para Marx y Engels una revolución proletaria y su dictadura resultan factores necesarios para la configuración del socialismo.
4.- Introduce a continuación Trotski una consideración enteramente político-conceptual: “El desarrollo técnico, la concentración de la producción y la elevación de la conciencia de las masas, son indudablemente condiciones previas del socialismo. Pero todos estos procesos tienen lugar simultáneamente; no sólo se empujan e impulsan mutuamente sino que también se demoran y limitan recíprocamente. Cada uno de estos procesos, que se realiza en un nivel superior, requiere un desarrollo determinado de otro proceso en un nivel más bajo. Pero el desarrollo completo de cada uno de ellos es imposible una vez que los otros se han desarrollado, a su vez separadamente, por completo.// El desarrollo técnico (tecnológico) encuentra indudablemente su valor límite en un único mecanismo robot que extrajese materias primas del seno de la naturaleza y depositase los bienes de consumo terminados ante los pies de los hombres. Si la existencia del capitalismo no estuviese limitada por las relaciones de clase y la lucha revolucionaria resultante de ellas, entonces tendríamos que suponer que la técnica -cuando se hubiese acercado al ideal de un único mecanismo robot, en el marco del sistema capitalista- suprimiría también automáticamente el capitalismo” (no todas las itálicas están en el original). Y añade: “La concentración de la producción, resultante de las leyes de la competencia, supone la tendencia interna a proletarizar a la población entera. Si aisláramos esta tendencia, tendríamos quizá un motivo para suponer que el capitalismo llevaría a cabo su obra; pero ello siempre que el proceso de proletarización no se viese interrumpido por un cambio revolucionario, el cual es inevitable -dada la correlación determinada de las fuerzas de clase- mucho antes de que el capitalismo haya convertido a la mayoría de la población en un ejército de reserva recluido en viviendas similares a cárceles (itálicas no están en el original).
4.1.- Trotski introduce en este apartado una clave central para asumir el carácter del marxismo. Se trata de la conciencia (espíritu) para sí del movimiento obrero revolucionario- Escribe: “Quisiéramos empezar con el proceso mencionado en último lugar, el crecimiento del nivel de conciencia. Esto, como sabemos, no acontece en academias donde pudiera concentrarse artificialmente al proletariado durante 50, 100 ó 500 años, sino en plena vida de la sociedad capitalista sobre la base de una lucha de clases incesante. La conciencia creciente del proletariado da una nueva forma a esta lucha de clases, le otorga un carácter más profundo y provoca una reacción correspondiente de la clase dominante. La lucha del proletariado contra la burguesía tiene su propia lógica, que se agudiza más y más y que desembocará en una solución del asunto mucho antes de que las grandes empresas dominen en todas las ramas económicas. Va de suyo que un crecimiento de la conciencia política se apoya en el incremento numérico del proletariado, de donde la dictadura proletaria supone que la fuerza numérica del proletariado es suficientemente grande como para romper la resistencia de la contrarrevolución burguesa. Pero eso no significa en absoluto que la «mayoría aplastante» de la población tenga que componerse de proletarios y la «mayoría aplastante» del proletariado de socialistas conscientes. En todo caso, está claro que el ejército revolucionario consciente del proletariado tiene que ser más fuerte que el ejército contrarrevolucionario del capital; aquí, las capas intermedias inseguras e indiferentes de la población tienen que estar en una situación tal que permita que el régimen de la dictadura proletaria las arrastre al lado de la revolución y no hacia las filas de sus enemigos. La política del proletariado, naturalmente, tiene que contar conscientemente con esto” (itálicas no están en el original). Enfaticemos un solo punto: no se genera un pueblo en lucha o un movimiento social revolucionario desde la academia. La realidad de la lucha de clases es la escuela del marxismo y del nivel de su conciencia en la militancia revolucionaria en una formación social dada.
5.- La última parte de este apartado la ocupa Trotski en la consideración de la dictadura del proletariado en cuanto determinación previa del socialismo. Trotski entiende que “La política es el terreno donde las condiciones objetivas previas se entremezclan con las subjetivas y donde ambas se interinfluencian. En condiciones técnicas y socioeconómicas determinadas, una clase se fija conscientemente el objetivo determinado de conquistar el poder, concentra sus fuerzas, calcula la fuerza de su adversario y decide en consecuencia”. La última descripción (la correlación de fuerzas) corresponde básicamente al análisis de coyuntura. Las condiciones objetivas y subjetivas al análisis de situación social. La política se ocupa del control del carácter del poder estatal. Tampoco en relación con este último objetivo el proletariado es un sujeto absoluto (“absolutamente independiente” escribe Trotski): debe asumir y enfrentar “una serie de elementos objetivos: la política de las clases dominantes, las instituciones estatales existentes (el ejército, la enseñanza clasista, la Iglesia estatal), las relaciones internacionales”. Lo que está en sus manos es la conciencia, la disposición, la iniciativa.
5.1.- En relación con la conciencia lo decisivo es que el movimiento obrero haya asumido plenamente su “interés objetivo”, la finalidad de su acción, el proceso en el que ella se inserta. “Es menester que comprenda que para ella no hay otra salida que el socialismo; es necesario que se una en un ejército suficientemente fuerte como para conquistar en lucha abierta el poder político” (no todas las itálicas están en el original).Esta determinación del concepto-deseo está por encima del momento de desarrollo de las fuerzas productivas, o de la cantidad e incidencia económica de los obreros existentes. La conciencia-deseo (voluntad) efectivos pueden sobredeterminar estas condiciones objetivas. Dentro de ciertos límites, la voluntad da sentido a las condiciones. Trotski advierte sin embargo de inmediato que no debe ser malentendido: “Sólo los viejos blanquistas podían poner sus esperanzas en la iniciativa salvadora de las organizaciones conspiradoras que se habían formado sin contacto con las masas; o bien los anarquistas -sus antípodas-, que confían en un impulso espontáneo de las masas sin saber dónde conducirá; la socialdemocracia entiende por conquista del poder una acción consciente de la clase revolucionaria”. ‘Blanquista’ hace referencia a Luis A. Blanqui (1805-1885) quien estimaba se podía llegar al socialismo mediante organizaciones conspirativas. La mención de Trotski al anarquismo (M. Bakunin [1814-1876]), principalmente) se vincula con la propuesta de abolición del Estado de este último. El marxismo defendía la tesis de extinción del Estado tras una dictadura proletaria.
5.2.- Trotski incorpora ahora una reflexión sobre la espiritualidad socialista. “…muchos ideólogos socialistas (…) hablan de la preparación del proletariado para el socialismo en el sentido de su transformación moral. El proletariado y «la humanidad» en general necesitarían ante todo perder su vieja naturaleza egoísta; en la vida social deberían predominar los impulsos del altruismo, etc.”. A Trotsky esta consideración le resulta basada “en consideraciones moralistas triviales” ya que supone que “--- la psicología socialista tiene que existir antes del socialismo; en otras palabras, que es posible inculcar a las masas una sicología socialista sobre la base de las condiciones capitalistas”. En esta propuesta se confunde la psicología socialista con aspirar conscientemente al socialismo. Esto último nace de la psicología de clase del proletariado (experiencias de contraste) mientras que la primera surge de una “ausencia de motivos egoístas en la esfera de la vida económica, es decir de una presencia de la cooperación y el altruismo en las relaciones económicas. Entre ambas, psicología socialista y psicología revolucionaria del proletariado se dan relaciones, pero no constituyen la misma cosa. “La lucha común contra la explotación hace brotar en el alma obrera indicios preciosos de idealismo, de camaradería solidaria y de espíritu de sacrificio desinteresado pero, al mismo tiempo, la lucha por la existencia individual, el espectro de la miseria, la diferenciación dentro del mismo estamento obrero, la presión de las masas ignorantes desde abajo y la actividad corrompida de los partidos burgueses, impiden el despliegue completo de estos indicios preciosos” (itálicas no están en el original). El espíritu socialista solo puede surgir de la ruina total de las condiciones capitalistas de existencia. “Si el socialismo tan sólo se hubiese propuesto crear una nueva naturaleza humana dentro del marco de la vieja sociedad, no sería más que una nueva edición de las utopías moralistas. El socialismo no se propone la tarea de desarrollar una psicología socialista como condición previa del socialismo, sino la de crear condiciones de vida socialistas como condición previa de una psicología socialista” (itálicas no están en el original).
6.- El objetivo central de la argumentación de Trotski en el apartado “Las condiciones del socialismo” resulta ineludible: las condiciones de producción del socialismo tienen un núcleo duro insalvable: La construcción del socialismo tiene como condición la revolución proletaria y su plena conducción política aunque sus fases procesuales reivindiquen objetivos burgueses y campesinos. Se trata de la revolución ininterrumpida o permanente.
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