F-7144 Marxismo y teoría política

MARX-ENGELS: UN ELOGIO DIALÉCTICO DEL CAPITALISMO

1.- El ‘elogio’ que Marx Engels hacen del capitalismo en el Manifiesto del Partido Comunista ha servido incluso para el título de un libro de ensayos acerca de la modernidad y el modernismo: “Todo lo sólido se desvanece en al aire” (Marshall Berman). El título se apoya en este texto específico: “La burguesía no existe sino a condición de revolucionar incesantemente los instrumentos de producción y, por consiguiente, las relaciones de producción, y con ello, todas las relaciones sociales. La continuidad/conservación del modo de producción vigente era, por el contrario, la primera condición de existencia de todas las clases industriales precedentes. Una revolución continua en la producción, una incesante conmoción de todas las condiciones sociales distingue la época burguesa de todas las anteriores. Todas las relaciones estancadas y enmohecidas, con su cortejo de creencias e ideas veneradas durante siglos, quedan rotas; las nuevas  se hacen añejas antes de llegar a osificarse. Todo lo que era sólido y estable es destruido; todo lo que era sagrado es profanado, y los hombres, al fin, se ven forzados a considerar críticamente sus condiciones de existencia y sus relaciones recíprocas” (itálicas no están en el original).

1.1.- La descripción contiene sin embargo su filo e ironía. El imperio burgués crea un todo nuevo mundo (ni nacional o local ni estable), pero al mismo tiempo genera la clase social que puede cambiar emancipadoramente el carácter de este nuevo mundo y torna transparente o evidente la polarización de la lucha de clases. Ella no se disimula ya directamente bajo mantos místicos trascendentes aunque imponga un saturante ethos fetichizado inscrito en una generalizada producción de mercancías. En este sentido se entiende una referencia temprana realizada por Marx en su Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel: “La miseria religiosa es, al mismo tiempo, la expresión de la miseria real y la protesta contra ella. La religión es el sollozo de la criatura oprimida, es el significado real del mundo sin corazón, así como es el espíritu de una época privada de espíritu. Es el opio del pueblo”. ‘Opio’ no significa aquí tanto una sustancia analgésica sino una fuente de visiones fantásticas (la ilusión religiosa como fuerza motriz de la historia) que ha de superarse mediante una reflexión crítica revolucionaria que conserva, superándolo, lo que el fantástico sentimiento religioso tiene de pasión. Sociohistóricamente esta superación implica la interlocución, crítica de la economía política mediante, con un lugar epistémico político cultural que potencie una revolución factible del estado de cosas. Marx y Engels encuentran este referente en el movimiento obrero inherente al dominio burgués inevitablemente mundial. La revolución emancipadora radical tiene una forma nacional pero su contenido es universal. El capitalismo genera, aunque niegue, las condiciones para finalizar la pre-historia y dar comienzo a la historia.

1.1.1.- Que la historia tenga un comienzo particularizado y no un origen universalizado implica que la especie humana carece de finalidad: es al mismo tiempo producción de sentidos con una orientación compleja (emancipación o liberación) y socio-histórico proceso abierto a horizontes de sentido: caminos por recorrer apropiándoselos más que resultados finales.

2.- En escrito de 1875 “Crítica del Programa de Gotha” [Glosas marginales al Programa del Partido Obrero Alemán],… Marx da forma a los contenidos anteriores “Cada paso del movimiento real vale más que una docena de programas. Por lo tanto, si no era posible —y las circunstancias del momento no lo consentían— ir más allá del programa de Eisenach, habría que haberse limitado, simplemente, a concertar un acuerdo para la acción contra el enemigo común. Pero, cuando se redacta un programa de principios (en vez de aplazarlo hasta el momento en que una más prolongada actuación conjunta lo haya preparado), se colocan ante todo el mundo los jalones por los que se mide el nivel del movimiento del Partido”. La confusión analítica enseña la debilidad orgánica.

2.1.- En este mismo texto, Marx señala: “En una fase superior de la sociedad comunista, cuando haya desaparecido la subordinación esclavizadora de los individuos a la división del trabajo, y con ella, el contraste entre el trabajo intelectual y el trabajo manual; cuando el trabajo no sea solamente un medio de vida, sino la primera necesidad vital; cuando, con el desarrollo de los individuos en todos sus aspectos, crezcan también las fuerzas productivas y corran a chorro lleno los manantiales de la riqueza colectiva, sólo entonces podrá rebasarse totalmente el estrecho horizonte del derecho burgués y la sociedad podrá escribir en sus banderas: ¡De cada cual, según sus capacidades; a cada cual según sus necesidades!” (I, # 3). En escrito temprano, de 1845, había fantaseado o ironizado respecto del futuro emancipado para los seres humanos: “… (el hombre ha sido) cazador, pescador, pastor o crítico, y no tiene más remedio que seguirlo siendo, si no quiere verse privado de los medios de vida; al paso que en la sociedad comunista, donde cada individuo no tiene acotado un círculo exclusivo de actividades, sino que puede desarrollar sus aptitudes en la rama que mejor le parezca, la sociedad se encarga de regular la producción general, con lo que hace cabalmente posible que yo pueda dedicarme hoy a esto y mañana a aquello, que pueda por la mañana cazar, por la tarde pescar y por la noche apacentar el ganado, y después de comer, si me place, dedicarme a criticar, sin necesidad de ser exclusivamente cazador, pescador, pastor o crítico, según los casos” ("La Ideología alemana” (I, 1 Historia). El Estado ha dejado de ser una comunidad ilusoria desplazado por la apropiación comunitaria y diferenciada que los seres humanos hacen de sus existencias/producciones.
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