F-7144 Marxismo y teoría política

MARXISMO Y TEORÍA POLÍTICA

1.- El seminario tiene como título ‘Marxismo y teoría política’. Pero por “marxismo” solo entendemos en él principalmente el posicionamiento original de Marx-Engels y algo de los trabajos de Lenin y Trotsky en el siglo XX. Al darse el seminario en América Central se da un espacio asimismo al carácter y alcance del proceso revolucionario cubano. Sin embargo no se considera lo que Perry Anderson (n. 1938) llama “marxismo occidental” ni tampoco el impacto de la Revolución China (1945-1949) desde la que se constituyó la República Popular China, Estado y experiencia que fueron parte significativos del despliegue del marxismo político durante el siglo XX.

1.-1.- Una primera observación inevitable al marxismo original, prolongado por Lenin y Trotsky, es que se trata de un marxismo de clase. En la Sección I del Manifiesto del Partido Comunista se encuentra la fórmula citada tanto por entusiastas como por adversarios y enemigos: “Toda la historia de la sociedad humana (…), es una historia de luchas de clases”. Sin embargo, ‘clase social’ es un concepto inserto en la categoría ‘modo de producción’. A la frase anterior, tan repetida, la prolonga el siguiente texto: “Libres y esclavos, patricios y plebeyos, barones y siervos de la gleba, maestros y oficiales; en una palabra, opresores y oprimidos, frente a frente siempre, empeñados en una lucha ininterrumpida, velada unas veces, y otras franca y abierta, en una lucha que conduce en cada etapa a la transformación revolucionaria de todo el régimen social o al exterminio de ambas clases beligerantes”. Ya no se trata de un concepto  (que tiene lugar en una producción analítica o teórica) sino de la designación de grupos humanos o sectores sociales. El concepto ‘clase social’ se materializa en su expresión socio-política y cultural: movimientos sociales que tienen concreciones diversas: esclavos, siervos de la tierra o gran propiedad agraria, y las contrapartes que los determinan: propietarios y ciudadanos libres, patricios (y, curiosamente,  plebeyos), nobles y aristócratas y siervos, maestros artesanos que pagaban salarios y el carácter de su relación: opresores y oprimidos. Se trata de una relación violenta aunque ninguna mano resulte manchada con sangre. Se puede avanzar un estereotipo sobre el marxismo original: sería violento. Quienes aman la paz deben adversarlo.

1.1.1.- Si la clase social, el proletariado, es un concepto y el movimiento obrero su personificación político-cultural, este último es el resultado de distintas determinaciones: económicas (recibe salarios y vive de este recurso), socio-políticas (con suerte va a escuelas públicas y obtiene instrucción limitada, el machismo perjudicará especialmente a las hijas de familias obreras), políticas (un sector significativo de ellos tenderá a votar por los candidatos de sus opresores) y político-culturales (mayoritariamente disfrutará con rancheras y cumbias y no con Mozart y el ballet). Existirá así objetivamente un sector obrero (en sí) de la sociedad con una subjetividad sobredeterminada por la sensibilidad dominante y subjetivamente un movimiento obrero (para sí) que tiende (porque lo busca) a superar las condiciones que lo limitan y a crear una nueva realidad. El movimiento obrero resulta así revolucionario. La clase obrera, por diversas razones, puede no serlo del todo.

1.2.- La clase obrera hace referencia a un modo de producción. Se trata, el modo de producción, de un concepto que se sigue de una aparente intuición obvia: para vivir (existir) los seres humanos requieren producir sus medios de vida (alimentos, vestidos, habitación, por ejemplo). Esto quiere decir: trabajar: El trabajo supone una energía humana (y su base biológica) y medios de trabajo (útiles primero, instrumentos después) y un hábitat sobre el cual se trabaja (Naturaleza). La continuidad de la especie y del trabajo que la sostiene requiere del vínculo sexual: el ligamen entre economía y sexualidad resulta inevitable en la especie. Pero la especie hace pasar esta economía y sexualidad por su cabeza (sentimientos, ideación, raciocinio, imaginación de un futuro u horizonte, recuerdo de un pasado o memoria). Un modo de producción es una manifestación de una forma de existencia de la autoproducción humana y supone siempre relaciones sociales (cooperación que puede contener violencia): esta cooperación constituye una fuerza productiva. Esta fuerza productiva puede entrar en conflicto con la productividad (espiritualidad/materialidad) del trabajo. Desvirtuando la temprana interpretación economicista de la concepción materialista de los modos de producción, escribe Engels a J. Bloch: “Según la concepción materialista de la historia, el elemento determinante de la historia es en última instancia la producción y reproducción en la vida real. Ni Marx ni yo hemos afirmado nunca otra cosa que esto: por consiguiente, si alguien lo tergiversa transformándolo en la afirmación de que el elemento económico es el único determinante, lo transforma en una frase sin sentido, abstracta y absurda (Engels, Carta a J. Bloch, 21, Sept., 1890).

2.- Hemos avanzado así en la clarificación de dos tergiversaciones comunes en relacion con el marxismo: el obrerismo político-cultural de Marx-Engels remite al movimiento obrero. Y la economía no es la causa de la política ni de lo político.
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