F-3090 Cristianismos y marxismos en América Latina
CRISTIANISMOS Y MARXISMOS EN AMÉRICA LATINA
1.- Desde las presentaciones y discusiones anteriores se hace factible re-instalar los campos temáticos respecto a una aproximación entre cristianismos y marxismos (y, consecuentemente, entre cristianos y marxistas) en América Latina. Queda establecido que ‘ser cristiano’ no implica integrarse sólidamente o de alguna manera a las iglesias católica, protestantes o carismáticas existentes en el espacio latinoamericano. Los centros que se ubican en el campo de una teología de la prosperidad no se consideran aquí parte de las religiosidades debido a que su inclinación clientelar se orienta a ganar dinero. Se trata de un fenómeno social de otro tipo: el uso de la confianza religiosa ajena para capturar fondos.
1.1.- La teología de la prosperidad sostiene que salud y riqueza se derivan de una voluntad de Dios y que las donaciones a sus iglesias (de la prosperidad) aumentarán los bienes del donante. Su referente son los individuos creyentes a quienes Dios proveerá salud y riqueza presentadas como las condiciones para una existencia feliz. Enfermedad y pobreza en cambio revelan una maldición divina. El discurso funciona desde una lectura selectiva de la Biblia y en las asambleas pueden darse “milagros” o “sanaciones” que muestran a los fieles que Dios habla por sus pastores/predicadores. La prédica-espectáculo se relaciona con el teleevangelismo y el uso de otras formas mediáticas actuales.
2.- La experiencia de la segunda mitad del siglo XX muestra la dificultad, muy próxima a la no factibilidad, de conciliar la participación de iglesias institucionales cristianas latinoamericanas significativas con procesos de transformación social radical que, desde otro ángulo, resultan necesarios. Una de las razones es que en estas iglesias opera con particular densidad un cristianismo cultural inercial que enfatiza la distancia entre fe religiosa y salvación con acciones o procesos políticos que contemplen cambios sociales necesarios en la composición de la propiedad, las funciones del Estado o una cultura democrática, por hacer tres referencias que remitirían a una reforma agraria, el carácter no patrimonial del Estado y la escasa incidencia ciudadana positiva en las instituciones democráticas. Como contraejemplos de esta situación puede recordarse que en la década de los setenta del siglo pasado un pueblo, el nicaragüense, mayoritariamente cristiano, protagonizó una insurrección victoriosa contra una dictadura familiar sostenida por EUA, y que el sector empobrecido rural mexicano que se levantó en Chiapas (1994) sin duda contaba con combatientes cristianos. En ambas situaciones la fe religiosa de los combatientes no constituyó un obstáculo para integrarse a la lucha armada en un caso antidictatorial y en el otro por un México sin discriminaciones y libre para trazar su propio camino como nación.
2.1.- Un contraejemplo de los contraejemplos mencionados puede hacerse recordando la experiencia de Unidad Popular chilena (1970-73). Se trata de la única muestra mundial para avanzar hacia el socialismo (con fuerte tonalidad marxista) por una vía institucional. En ella grupos cristianos minoritarios participaron por medio de partidos políticos (Movimiento de Acción Popular Unitaria, MAPU, Izquierda Cristiana, por ejemplo) y también mediante secciones, también minoritarias, extra-iglesias, que intentaron ligar su sentimiento religioso con discernimientos revolucionarios (el más importante fue Cristianos por el socialismo, de breve duración). En el caso de los partidos su influencia fue poco más allá de instalar militantes o simpatizantes en cargos públicos donde su capacidad de acción e irradiación resultaban muy limitadas. Cristianos por el socialismo, por su parte, careció tanto de un discurso claro como de capacidad para crear y dirigir un movimiento social de creyentes religiosos (o un frente social de creyentes religiosos) que incidiera en los cambios que proponía el gobierno de Unidad Popular. El resultado fue que la polarización del país, agitada por EUA, y los enemigos del Gobierno, incluyó tanto a una mayoría de los cristianos institucionalizados (católicos y protestantes) como a los cristianos inerciales determinados por la sensibilidad religiosa dominante. La falsa polarización democracia/dictadura o cristianos/marxistas facilitó que una dictadura empresarial-militar instalada después de un golpe de Estado aplicara un implacable terror de Estado que refundó Chile.
3.- Desde el ángulo de los marxistas, la situación es distinta. Su sectarismo ideológico tradicional, fue golpeado duramente por la liquidación de las sociedades del socialismo histórico a inicios de la década de los noventa. El sectarismo combinaba unilaterales desviaciones cientificistas (toda la racionalidad era monopolio de los marxistas), orgánicas (el Partido de Vanguardia era el eje de la revolución y conducía el Estado) y socio-culturales e ideológicos (el obrerismo irreal y la dictadura proletaria). Algunas banderas positivas, como el antiimperialismo y la integración o articulación social popular con eje en los trabajadores como fase de la generación de una nación y como sostén del régimen democrático y del carácter del Estado, quedaron oscurecidas (o perdieron sentido) por las desviaciones señaladas.
3.1.- Su fracaso sin embargo no resulta metafísico (o sea absoluto). La sensibilidad y la capacidad de análisis del marxismo original y del inicial proceso cubano y sus alcances contienen la suficiente energía como para repensar las condiciones para una transformación revolucionaria de América Latina y luchar por materializarla. La mundialización en curso exige asimismo esta transformación por cuanto amenaza con una crisis ambiental y demográfica planetaria en el mismo movimiento económico y cultural que dibuja en el horizonte el inevitable sacrificio de una “población sobrante”. Nunca quizás fue tan urgente sentir/discernir/imaginar desde el marxismo la realidad vigente. Excepto, claro, que los producidos como vulnerables, dentro de los cuales se encuentra la mayoría de latinoamericanos, deseen o el suicidio o el aplastamiento.
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