F-3090 Seminario cristianismos y marxismos en AL
AVANCE SOBRE TITULO DEL PROGRAMA (año 2017)
1.- Entiendo el nombre institucional del seminario es “Marxismo y Cristianismo”. Como todos los nombres, este título se llena de acuerdo al criterio de quien lo lea. “Marxismo” es un nombre cómodo (en América Latina también un tipo de descalificación) que puede designar, por ejemplo, una concepción del mundo generada por las conflictividades de la sociedad contemporánea, una lectura compleja de lo político y la política en estas mismas sociedades, una teoría o modelo de los modos de producción y de las transiciones entre ellos, que podría entenderse también, con cierto facilismo, como “teoría de la historia”. Como ‘concepción del mundo’ se abre a ideologías tales como el marxismo-leninismo o el trotskismo o el guevarismo, siempre ejemplificando. Puede contener incluso filosofías: está en los criterios de la Escuela de Fráncfort, o en el pensamiento de Antonio Gramsci (1891-1937), Ernst Bloch (1885-1977) o Louis Althusser (1918-1990). Un sociólogo, Alvin Gouldner (muerto en 1980), distinguió (sin tornarlas incompatibles) en la obra de Marx-Engels (marxismo originario) una vertiente científica y otra política presentes en su obra. De este modo, las aproximaciones a los contenidos del término ‘marxismo’ pueden resultar muy variadas.
2.- “Cristianismo” posee asimismo sus complejidades. No parecen idénticos, y a lo mejor ni siquiera cercanos, manifestar una fe religiosa cristiana que darse una identificación clerical cristiana (católica, adventista, o de la Iglesia Universal del Reino de Dios). También ‘cristianismo’ puede designar visiones del mundo influenciadas más o por los evangelios, o por la lectura de Pablo de Tarso (crítica de la ley) o por la tradición clerical católica, esta última la más significativa para los latinoamericanos porque hace parte de su cultura difusa y también de muchos de sus contenidos morales (el rechazo a la fecundación in vitro o a la homosexualidad, por ejemplo, o el culto mariano socialmente muy teñido de ‘milagrerismo’). También podría distinguirse entre reconocerse como laico cristiano o como sacerdote (u obispo) católico. Y también entre el cristianismo como asamblea de fieles (existen de distintos tipos) y el cristianismo como aparato clerical (este último se centra en su jerarquía).
3.- Además de la complejidad, o polisemia, de los términos o conceptos básicos del título del seminario, la secuencia e incidencia de estos términos en América Latina puede discutirse. El cristianismo llegó a lo que se designa como América Latina y el Caribe con la invasión ibérica (s. XVI) y se aposentó como sensibilidad dominante (oficial) y de dominación durante los siglos siguientes (Colonia). Los criterios y sensibilidades ‘cristianas’ se imponían e impusieron. Ser habitante de estas tierras suponía llamarse católico. La situación no cambió sino en la transición entre los siglos XIX y XX. Los socialismos en cambio, entre ellos el comunismo marxista, llegan a estas tierras a finales del siglo XIX, son de minorías, y nunca han constituido (ni siquiera el socialismo democrático de la segunda parte del siglo XX) un nuevo bloque de poder en nuestra realidad (excepto quizás polémicamente en Cuba). En política y cultura, “marxista” puede perfectamente utilizarse como anatema entre los latinoamericanos. En cambio “cristiano” solo puede utilizarse como anatema en disputas particulares muy específicas que versen más sobre identificaciones clericales y la identidad cristiana “verdadera”. Este último punto también afecta a los minoritarios “marxistas”. Entre ellos también pueden darse disputas y muy violentas acerca de su identidad “verdadera”.
De modo que ahora el título del seminario ya ha venido a ser: Cristianismos y marxismos en América Latina. Más pretencioso (y quizás más útil) sería Cristianismos y marxismos desde América Latina, pero en términos básicos ‘América Latina’ no interpela al mundo (no se la asume proactiva), sino que el mundo interpela a los latinoamericanos y a sus Estados y poblaciones, de modo que este segundo título obligaría a determinaciones socio-históricas que exceden con mucho el ciclo universitario institucional. Así que nos quedaremos con “Cristianismos y marxismos en América Latina”.
4.- El punto anterior nos permite avanzar otro alcance. “América Latina y el Caribe” es un nombre cómodo para designar realidades complejas por diversas, desagregadas y conflictivas. En un área pequeña de esta realidad, América Central (o Mesoamérica) costó mucho a finales de este 2015 ponerse de acuerdo sobre el tránsito de cubanos (ilegales desde su salida de Ecuador) que aspiraban a llegar a EUA. Las diferencias llegaron a trizar el SICA (Sistema de la Integración Centroamericana). Imagino ustedes al menos perciben las distancias existentes en la sensibilidad dominante costarricense y la realidad de Nicaragua o la experiencia de Venezuela durante este siglo XXI. Tal vez resulten pequeñas/diminutas porque la población costarricense es de poco número, pero se trata asimismo de diferencias/distancias político-culturales que afectan a todos los latinoamericanos y a sus realidades socio-políticas internas. 'América Central' resulta también un nombre cómodo para poblaciones que suelen diferir y enfrentarse internamente en muchos aspectos.
Tal vez por esto un aspecto del seminario remita a cómo cristianismos y marxismos han podido llegar a ser factor de articulación o desagregación para las sociedades latinoamericanas. Unas sociedades que están muy lejos de construirse como comunidades ciudadanas, étnicas, geopolíticas o humanas.
_________________________________