Seminario La maldición que pesa sobre la ley

Crítica política de las sociedades perfectas

1.- En un libro que está en el inicio de su pensamiento político (Las Armas Ideológicas de la Muerte, 1981, 2ª edic., revisada y ampliada) Franz J. Hinkelammert advierte que el encuentro no meramente práctico/utilitario entre cristianismo y marxismo se resiente porque el primero carece de la noción de praxis. “…el cristianismo no es la “verdad” del marxismo. En el análisis marxista se llega a la concepción de esta trascendencia (el reino de la libertad) como resultado de la teoría social y como orientación de la praxis. En la línea del mensaje cristiano, sin embargo, se llegó a ella por la imaginación de la trascendentalidad realizada. Del cielo llegó a la tierra, y se mostró incapaz de agarrarse a ella. La falta de un concepto de praxis –históricamente comprensible- no se ha podido mantener como mensaje de liberación para ser invertido (en el sentido de trastrocado) en el cristianismo antiutópico” (págs.316-317, paréntesis no están en el original). Esta apreciación varía en sus trabajos últimos (La maldición que pesa sobre la ley (2013), por ejemplo), especialmente porque ellos tienen como uno de sus centros la encarnación de Jesús como mito fundante del cristianismo. Este mito no renuncia al cielo, pero lo trae también como exigencia aquí a la tierra. Lo trae principalmente como condena crítica y resistencia.

1.1.- ¿Resistencia a qué? A las instituciones (de cualquier tipo) e institucionalidades que se erigen por encima de los seres humanos y los oprimen despreciando su carácter de hijos de Dios (fe de Jesús) libres y creadores. Se trata de los sábados que matan del evangelista Lucas: “Yo, el Hijo del hombre, soy quien decide lo que puede hacerse, y lo que no puede hacerse, en el día de descanso (Lucas 6: 5). Ninguna institución humana ha de estar por encima de las necesidades de los seres humanos. Ni la familia, ni el mercado, ni el Estado, ni las religiosidades e iglesias. Si  en el cielo no existirán opresiones que lesionen la existencia y el disfrute, tampoco en la tierra han de existir.

2.- El punto se relaciona directamente con las discusiones contenidas en “La maldición que pesa sobre la ley. Las raíces del pensamiento crítico en Pablo de Tarso, 2013, 2ª edición ampliada). El tema amplio es que el Pecado se comete cumpliendo la ley que torna vinculantes las instituciones que discriminan y rebajan a los seres humanos. De aquí que Hinkelammert vea en Pablo de Tarso un antecedente más de la Teoría Crítica que de un pensamiento crítico como afirma el título del libro. De aquí también que más que la asamblea de fieles de Pablo de Tarso el ligamen que vincula a cristianismo y marxismo (y a ciertos tipos de cristianos y marxistas) pueda ser una opción política por los empobrecidos (fe de Jesús). Esta opción por los empobrecidos (con su crítica radical de la institucionalidad que los produce) se vincula con la extensión que este libro de Hinkelammert dedica a la crítica de la economía política y a la crítica de la religión en Marx y su arribo, desde ellas, a un ‘humanismo de la praxis’ como expresión de una reflexión trascendental. El punto se detalla en una reflexión singular que Hinkelammert dedica a Clodovis Boff (cap. 9) y a la pretensión de éste respecto a que solo un cristocentrismo clericalizado conduce a la salvación. La discusión de Hinkelammert facilita recaracterizar la noción tradicional católica de ‘salvación’ y entenderla como cielo en la tierra y… tierra en el cielo. Sin embargo, esta discusión queda abierta. Aquí Hinkelammert objeta a Marx en su examen de los límites de los seres humanos (reflexión trascendental). Escribe Marx en un texto inacabado de 1859 en el que incluso avanza lo que parece corresponder a una Filosofía de la Historia de la Europa Occidental (Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política): “Por eso, la humanidad se propone siempre únicamente los objetivos que puede alcanzar, porque, mirando mejor, se encontrará siempre que estos objetivos sólo surgen cuando ya se dan o, por lo menos, se están gestando, las condiciones materiales para su realización”. Puntualiza Hinkelammert: “Creo que es exactamente al revés. La humanidad se propone objetivos que no puede alcanzar y a partir de éstos descubre aquello que se puede alcanzar (lo factible) a la luz de los objetivos que no puede alcanzar” (pág. 332, paréntesis no está en el original). De esta manera la acción instrumental reconoce sus límites (lo no factible y no alcanzable abre el mundo de las posibilidades) y la fe religiosa cristiana asume su papel de aguijón en la historia (un tipo de praxis), sin desvincularse de la crítica marxista de la experiencia sociohistórica, y cristianos y marxistas no se enredan (por separado o conjuntamente) en metas no factibles determinadas por ‘ilusiones trascendentales’ de sociedades perfectas y sacrificiales.
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