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Universidad Omega,
N° 31, marzo 2017.
  

   La crónica en que el Semanario Universidad (N° 2170, marzo 2017) narra el final de la candidatura a la Presidencia de Johnny Araya en marzo del 2014 incluye una declaración de éste que condensa el nivel de la política costarricense cuando se reúnen “altos dirigentes”, “éticos periodistas” y poderosos empresarios. Dice Araya que se le ‘lenguó la traba’ y le entró el Pisuicas al espíritu cuando al leer el documento de su retiro debió decir que se iba para abrir espacio a un acuerdo interpartidario. Según Johnny: “Yo no lo expliqué bien (…) Era una oportunidad muy valiosa para impulsar una agenda nacional. La forma como lo comuniqué y se hizo público no fue lo correcto y eso generó confusión”. Gracias a su oportuno “extravío” (recuérdese que leía un documento), el PLN, el PUSC, Otto Guevara y los “diputados cristianos” atacaron sin tregua la primera administración de un inexistente PAC y a un presidente Solís que hasta el día de hoy no termina de descifrar cómo se administra esta pulpería. La foto con que el semanario ilustra la ‘confusión’ del señor Araya muestra a tensionados o cabizbajos seguidores del “líder” y un relajado y casi sonriente Antonio Álvarez Desanti (ya había sido electo diputado) que daba su primer paso hacia una candidatura presidencial este 2018. Lo sostiene un enemigo visceral de Araya: Óscar Arias. Controla detalles del negocio el hermano Rodrigo. Álvarez en su momento fue jefe de campaña de su ‘amigo’ Johnny. Hoy es empresario cercano a La Nación S.A.

    Johnny Araya sin embargo tenía razones para experimentarse confundido al leer su documento de fuga electoral. La noche anterior fue citado a la residencia habitual de Álvarez Desanti para escuchar a dos grandes apóstoles del dinero local, los señores Manuel Francisco Jiménez (Grupo Nación) y René Picado (Televisora de Costa Rica, la del trencito) en presencia de un empleado del primero, el señor Armando González, y un profesional que tiene un nicho significativo en Canal 7, el señor Ignacio Santos. Se trató de una reunión privada entre dueños económicos del país, uno de sus funcionarios, uno de los rostros más difundidos de la televisión, el dueño de casa y el azorado Johnny. El dueño de casa ha de saber por qué citó a esa figuras y no otras, pero se niega a explicarlo. Los periodistas ‘independientes’ señalan uno desconocer por qué se les convocó para esa peña, por lo demás privada y legal, y el otro (el señor Santos) dice que él asiste a muchas reuniones con las personas más diversas “algunos verdaderos personajes, y sí, cuando no queda otra, también con políticos” (LN: 5/03/2016). Santos es el ‘periodista’ que produjo el videoshop con que Figueres Olsen quiso retornar por primera vez a Costa Rica para entrar en la elección presidencial pasada. Por algún motivo a Santos en esa ocasión ‘no le quedó de otra’ y hasta se pagó el viaje a Europa. El promocional videoshop fracasó.

   En todo caso un encuentro entre exponentes del Gran Dinero local, un candidato presidencial y su manager, y ‘periodistas’ selectos, en pleno espectáculo electoral, constituye noticia política especialmente si su contenido se mantiene secreto hasta el día de hoy porque Araya se muestra confundido todavía, Álvarez Desanti no suelta prenda y los ‘periodistas’ apelan o a su ética profesional o al desgano que le generan citas con quienes no constituyen “verdaderos personajes”.

   El encuentro de selectos constituyó un factor para las renuncias de dos mujeres periodistas de La Nación S.A. en el período. Una Jefa de Investigación (Giannina Segnini) y la Directora (Yanancy Noguera). Nadie las recuerda y ellas se fueron sin hacer ruido. Eso sí, ambas se tapaban sus narices con pañuelos al abandonar las instalaciones que hoy jefea irrestrictamente Armando González R. Este último gastó dos páginas de la sección editorial de un domingo para comentar lo que valora un “refrito” del Semanario Universidad. En realidad se trata de un trabajo periodístico que interesa a la ciudadanía (que aún existe, pese a La Nación S.A. y el católico Canal 7) sobre una sesión en la que estuvieron algunos que sabían a que iban (siempre lo saben), otro que tanteaba territorios a ver si salvaba una o varias plumas y uno al que habrá que reconocerle silente astucia. La que perdió en la discreta reunión fue la población mayoritaria costarricense. Como diría la propaganda de Canal 7: “Estará de Dios”.
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   Conversación 

   Carlos (Costa Rica).- No me quedó para nada claro el título del artículo.

   HG.- Quizás usted nunca vió al Chapulín Colorado. El héroe, cuando estimaba haber hecho un buen movimiento final, reflexionaba en voz alta: "No contaban con mi astucia". En la reunión privada de estos dueños del país, "periodistas" y políticos notorios todos salieron diciendo "no contaban con mi astucia" (incluyendo a alguien a quien no se había mencionado al momento de escribir el artículo, un señor Carlos González, pariente del Presidente Ejecutivo de La Nación S.A.), pero dos días después al menos uno de ellos caía en cuenta que se lo habían servido de bobo. La escasa información filtrada muestra que al día de hoy no termina de caerle la peseta.

   Linda (Costa Rica).- No veo por qué se quiere hacer un escándalo de una sesión entre particulares que tienen derecho a reunirse a conversar sobre asuntos que les interesan o competen. Pienso que tras esto existe mala fe e ignorancia. Fue una conversación como se dan miles cada día en Costa Rica y ya.

   HG.- Como diría un jesuita, escándalos no hay, sino escandalizados. Y quien esto escribe no está entre ellos. Que se reúnan privadamente políticos de merecido o dudoso alto rango con empresarios muy poderosos y "periodistas" (uno de los cuales es empleado o funcionario de los segundos) nada tiene de perverso. Que las reuniones privadas, para conversar o jugar dominó o discutir asuntos de interés mutuo, no se hagan extensiva a los diputados de casa propia, al tesorero de campaña o al Comité Ejecutivo Superior Nacional (o al menos a su Presidente), es por lo menos curioso/pintoresco, especialmente cuando ninguno de los dueños del dinero dice nada sobre la reunión y uno de los "periodistas" dedica tres páginas de su sección editorial de los días domingos a aclarar lo que determina como "refrito" del Semanario Universidad. En realidad no se trata de un refrito porque el mismo funcionario reconoce que el "refrito" añade información relevante a lo que en su momento publicó La Nación. S.A. (LN: 05/03/2017): cita los nombres de quienes participaron y de quien la organizó. En lo primero incluso se equivoca.  No habla de otro de los plutócratas de La Nación S.A. de apellido González, quien también fue citado o se citó solo. La doble presencia de los adinerados de un grupo muestra la importancia que dieron a la sesión organizada por Álvarez Desanti. Tal vez habían sido derrotados antes en un juego de tablero chino.


   Escándalo hace en cambio el funcionario de La Nación S.A. quien titula en su segundo domingo de apariciones (página completa): "El fracaso de la aberrante comisión investigadora" y denuncia al Gobierno: "La mal disimulada coalición de gobierno integrada por un Frente Amplio y un sector del Partido de Acción Ciudadana" por la presentación en la Asamblea Legislativa de un intento de Comisión que investigaría lo que en esa reunión ocurrió y el papel que algunos de los medios periodísticos del país se atribuyen respecto del derecho de los ciudadanos a estar apropiadamente informados. La ira del "periodista" lo lleva a calificar de "fracasada" a una Comisión que nunca existió sino como propuesta. Los diputados tiene el derecho de proponer lo que se les ocurra. Por ejemplo, una multa de un millón de dólares y 100 años de presidio para una dama cuyo chihuahua defecó en la calle. Que los otros diputados le consientan la barbaridad es asunto distinto y que le den trámite legal es  todavía otro asunto. Y si le concedieran el visto bueno con su voto, no faltará quien apelará esta resolución a la Sala Cuarta y ésta la enterrará por jurídicamente impropia. De modo que la intención de crear una Comisión no resulta idéntica a su existencia. Como el "periodista" no hace la distinción puede añadir que "la maniobra parece extraída  del manual del chavismo" y le da ánimos para caer sobre sus inexistentes integrantes todos ellos "molestos" por las publicaciones de La Nación S.A. y Canal 7 (el segundo no es un medio idéntico al primero). El "chavismo", como se sabe por las 'informaciones' de la misma Nación S.A., es el mismísimo Demonio y por ello antidemocrático.
El punto es discutible: que se sepa el Diablo da los mismos derechos y deberes a todos quienes pecan y los acoge de esta manera en su casa. Es cierto que el Pisuicas no pone a votación el sistema demoníaco, pero lo mismo hace el capitalismo de los países centrales y el falso capitalismo de economías-sociedades como la costarricense. El 'chavismo' puede contar con legislación e instituciones favorables en Venezuela porque durante cierto lapso ganó todas las elecciones por un margen amplio (en una incluso la oposición en error capital se retiró de la contienda). En Costa Rica el PAC que ni siquiera es un, en el alcance de único, partido, controla nada. Ni Sala Cuarta ni Poder Judicial, ni Contralogía, ni Asamblea Legislativa, ni opinión menos todavía organizacióbn) de masas, ni medios masivos, ni el MOPT, ni los Bancos, ni la CCSS. De hecho cuando el presidente Solís deja las llaves de su oficina en Zapote el guarda no le abre mientras no llega el informe de la diligente y útil DIS corroborando la identidad del investido. Venezuela en vida de Chaves se parece políticamente tanto a Costa Rica en cualquier momento como estéticamente Disneyworld o  el Circo del Sol al Verano Toreado o al Chinamo.


   Como se advierte, las publicaciones editoriales de La Nación S.A. (y ni hablar de su línea "informativa") podrían generar plétoras de escandalizados, pero en el país no se escucha suspiro. Antes se decía que los escándalos no duraban cuatro días, pero ahora ni siquiera se producen. La población parece ocupada en otras cosas. En suicidarse en motos, en construir carreteras sin previos estudios, en elegir diputados "cristianos", en aceptar resignadamente el narco en todas las playas. Conste que no mencionamos la "Sele" para no herir susceptibilidades y culpabilidades como alguna ya mencionada. Como se ve, doña Linda, aquí no estamos escandalizados ni deseamos que alguien se escandalice. Podríamos describirnos como lóbregamente divertidos.

 

   Alonso (Costa Rica).- Entiendo que lo que el señor Director de La Nación quiere evitar es que aquí perdamos nuestras libertades, como es la realidad de Venezuela.

   HG.- Bueno no me parece que la mayoría de costarricenses conozca la realidad de Venezuela, cuya historia en el siglo XX, por decir algo, no comienza con la presidencia y el liderazgo de Hugo Chávez. El Director de La Nación S.A. lo sabe y escribe: "... no quiero exagerar los peligros. No estamos en Venezuela". Pero todo su artículo es desmedido,como he mostrado. Poco apegado a la realidad. La intención de aprobar la Comisión no tenía posibilidad alguna de fructificar. Quien aparecía promoviéndola pertenece al PAC "dudoso" y no es, por su historia, cercano del Frente Amplio. Por "PAC dudoso" entiendo personalidades como el diputado Víctor Morales o el responsable de la DIS, Mariano Figueres Olsen. Existen varios PAC, el institucional, el de Ottón y este de "dudosos" porque están en el gobierno y con él porque son afines a ciertas personalidades del PAC, pero no siguen línea partidaria alguna, si es que el PAC la tiene. Tal vez ya el presidente Solís tenga su propio PAC. Desde el punto de vista orgánico el PAC resulta muy débil. Pero los costarricenses tampoco saben mucho de Venezuela. Aquí antes era corriente que alguien diera una dirección así: "De la casa de Matute Gómez, ochenta varas este". Pero Santos Matute Gómez fue  medio hermano de Juan Vicente Gómez, un dictador venezolano famoso por su voluntad de exaccionar recursos públicos en su beneficio personal. Murió en la década de los treinta del siglo pasado. Su medio hermano no le iba a la zaga. Pidió refugio en Costa Rica después de la caída de Juan Vicente. De aquí fue expulsado porque su comportamiento sexual pareció excesivo a muchos josefinoas de ese tiempo. Bueno, la historia política de Venezuela es la historia de los Matutes y Vicentes Gómez. Venezuela carece de toda tradición democrática. Si el mandatario no exacciona, lo hacen sus cercanos y protegidos, correligionarios o empresarios favorecidos. Esta corrupción fue factor del ascenso y triunfo de Hugo Chávez y su movimiento patrótico. La historia política de Costa Rica no se parece a la de Venezuela. Aquí pueden darse corrupción y venalidad pero no con la continuidad y vigor venezolanos. Cualquier semejanza entre Costa Rica y Venezuela se da en el marco de una fantasía que desea atraer aprobación fácil. Antes se sacaba apoyos llamando a los 'otros', 'comunistas',  'nicas', 'orteguistas'. Ahora se les arroja "chavistas". Y ya está. Son el Pisuicas. Y el que lanza el grito, un  santo o Jesús crucificado. Para este estilo los argumentos salen sobrando. Y ni siquiera toco el tema de si los costarricenses son "libres". En las sociedades modernas para ser "libres" hay que transitar por ser "ciudadanos". Ningún observador externo calificaría la existencia de los costarricenses como la de una ciudadanía. Basta con observar el desprecio por la vida de los otros (y de uno mismo) en las carreteras.

 

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