Discutiendo la distinción entre lo político y la política y el papel de las identificaciones inerciales y las identidades autoproducidas en ellas y sus relaciones un (a) estudiante introduce una reconceptualización de las enemistades o conflictividades políticas (remitidas normalmente en exclusividad al campo de los escenarios políticos). Señala:
 
“Las doctrinas más conservadoras se valen de categorizaciones sólidas y aparentemente consolidadas para rotular a los y las integrantes de una sociedad. Estas posiciones sociales son sitios epistémicos impuestos, no autoproducidos y se asumen de forma inercial”.
   “Los regímenes utilizan categorizaciones sólidas para poder funcionar bajo un determinado orden. No son herramientas exclusivas de regímenes neoliberales o capitalistas; también son ampliamente utilizadas en la izquierda. Se relacionan más con los sectores conservadores ---que bien pueden ser izquierdistas o derechistas”.
   “Comprender la identidad como un proceso reinventivo es esencial para construir una sociedad más receptiva al cambio. La posibilidad de expresión libre que tienen los individuos de una sociedad, está condicionada por la propensión de la misma a permitir identidades transicionales y no absolutas”.

1.- Como una secuela del proceso revolucionario francés, y específicamente del período de la restauración borbónica (1815-1830) se ha socializado en las sociedades modernas el imaginario de una izquierda y derecha políticas. Esta última la compondrían los sectores que, de diversas maneras, se encuentran satisfechos con el ‘orden’ social y sus instituciones y las lógicas que las animan. Su referencia eje sería la libertad (del individuo ante el Estado y el gobierno, por ejemplo). La izquierda, en cambio, tendría como referente nuclear la igualdad, ya como posicionamiento ante las jerarquías sistémicas monárquicas y o ante la desigualdad determinada por la producción y apropiación burguesa u oligárquica de la riqueza social. Las izquierdas se interesarían en cambiar el orden vigente, sus instituciones y las lógicas que las animan. Las derechas en conservarlos. Una de las fuentes de este imaginario de izquierdas igualitarias y derechas libertarias enfrentadas es el analista italiano N. Bobbio (1909-2004), probablemente mal leído y esquematizado a la carrera. En efecto, en la especie humana los individuos son singulares, y por ello un igualitarismo abstracto, no tiene cabida. Pero en las formaciones sociales hasta hoy conocidas la división social y técnica del trabajo también contiene desagregaciones y distancias (conflictividades) sociales, políticas y culturales, generacionales y sexuales, de modo que un igualitarismo abstracto tampoco es de recibo, por socio-históricamente irreal. De la libertad puede decirse algo semejante. La especie se expresa natural y culturalmente situada en relación con entornos y subjetividades que cada individuo nunca domina por completo. Su libertad siempre estará limitada por estos condicionamientos. No puede significar entonces, libertad para hacer cualquier cosa. En el mismo sentido, las formaciones sociales humanas se dan un orden/violencia cuya violación implica castigos que pueden alcanzar hasta la pena de muerte. Ese orden-violencia esta interiorizado como ‘espíritu’. Su trasgresión se liga entonces con diversas formas de sufrimiento. Solo reparando en observaciones como éstas puede hablarse de libertad y responsabilidad humanas. Una acción puede darse como libre en cuanto intencional, pero sus alcances pueden generar procesos ni pensados ni deseados.

2.- Es útil recordar asimismo que ideológicamente la separación entre derechas e izquierdas como un continuo de la política suele utilizarse para rechazar ambos polos (a los que se tilda de extremos) y proclamar una 'identidad' de centro (moderada y progresiva).

3.- En las sociedades actuales conviene relegar el imaginario político de una continuidad polarizada que debe evitarse o rechazarse para permanecer en un centro ‘razonable’. Esta razonabilidad podría resultar irracional, por ejemplo, si se considera desafíos como el deterioro del hábitat natural, las migraciones no deseadas y el desempleo sistémico (población superflua o sobrante), por citar tres.

4.- El desplazamiento del imaginario de ‘izquierdas’ y ‘derechas’ en una línea continua que las enfrenta como polos puede realizarse como su reemplazo, para entender lo político y la política, por la forma más compleja de una oposición objetiva y subjetiva entre sectores conservadores y sectores transformadores de la sociedad. Lo que se desea o conservar o transformar es básicamente las instituciones, su lógica y su referente sistémico. Ni las instituciones ni el sistema (o sistemas) pueden verse: de las primeras se experimenta sus materializaciones, del segundo sus señales. Esto significa que pueden experimentarse y que han de pensarse. Sentir, discernir e imaginar constituyen factores de las experiencias de contraste. El campo conservador, con sus sentimientos, discernimientos y prácticas, contiene a grupos e ideas reaccionarias, a conservadores ‘naturales’ (que aceptan el cambio cuando proviene de la naturaleza de las cosas) y a conservadores sistémico-funcionales que pueden incluso promover adaptaciones funcionales que no alteren el sistema. El campo de los sentimientos y discernimientos transformadores se dice de grupos que buscan cancelar o superar disfunciones y grupos que se organizan, o dan pasos, para cambiar el sistema. En la vertiente conservadora el sujeto (de la permanencia sin ruptura) es la lógica central del sistema, de aquí su autoritarismo y su aparente ceguera. En el frente transformador los sujetos del cambio son seres humanos que se expresan como sectores sociales y ciudadanos y sus articulaciones eventuales. El espectro del cambio es plural y diverso y admite conflictividades, quizás sistémicas, y por ello demanda política y culturalmente espacios de encuentro, reconocimiento y articulación constructiva. Los grupos conservadores suelen darse partidos y personalidades líderes. Quienes luchan por transformaciones han de darse mesas permanentes de trabajo que alimentan/sostienen a partidos (organizaciones) y personalidades.
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