1.- Uno de los estereotipos más extendidos respecto del pensamiento de Marx y Engels (y extendido a Lenin) es que el último, Lenin, habría estimado que la religión es el opio del pueblo. En un seminario que se interesa por los vínculos entre cristianos y marxistas, o entre algún cristianismo y algún marxismo, conviene ocuparse de este estereotipo. La expresión “opio del pueblo” la utilizó inicialmente Marx en un texto temprano de 1844 “En torno a la crítica de la Filosofía del derecho de Hegel”, en su Introducción. Dice así: “La miseria religiosa es, al mismo tiempo, la expresión de la miseria real y la protesta contra la miseria real. La religión es el sollozo de la criatura oprimida, el estado de ánimo de un mundo sin corazón, porque es el espíritu del estado de cosas carentes de espíritu. La religión es el opio del pueblo.” Es el tercer párrafo gramatical. En el primero nos ha advertido que habla sobre la situación alemana.

   2.- El texto nos dice dos cosas sobre la religiosidad y una sobre la religión. Esta última es una ‘miseria’. Pero sobre la religiosidad afirma que expresa la miseria real y que la expresa como protesta. En cuanto protesta es un sollozo, o sea la manifestación de un estado de ánimo, en un mundo que no admite la protesta más que como sollozo (individual o grupal) porque él mismo carece de espíritu. Marx desea para los alemanes una protesta/acción política, no solo un sollozo. Una lucha política podría abrir a las gentes un mundo en el que su espíritu no fuese una miseria. O sea no un opio que hace soñar y debilita, sino una fuerza vital que lo lleve a producir nuevos mundos y a apropiarse de ellos. Pero la gente que solloza hace bien en sollozar. El opio consiste no en el sollozo sino en permanecer en él, sollozante, sin reconocer lo que el sollozo significa políticamente para el ser humano.

    2.1.- El mundo que “carece de corazón” es el mundo de las mercancías que contiene trabajo humano no reconocido y que torna al circuito mercantil en dueño de los seres humanos y de sus producciones. Se trata de una fetichización examinada por Marx al final del Capítulo I del Libro Primero de El capital. Es una idea que recorre, entonces, todo su trabajo. En el texto que citamos se condensa así: El fundamento de la crítica irreligiosa es: el ser humano hace la religión; la religión no hace al ser humano.  

   3.- Marx es hombre de su tiempo y también escoge y expresa algunas de sus tendencias culturales. La positivista y naturalista, por ejemplo. Las recoge de la Enciclopedia (no reconocer autoridad exterior de ningún género) y de Darwin. Engels hace algo semejante y formula así este doble ingreso en texto de 1878 y en un párrafo sobre religión: “… la religión no es otra cosa que el reflejo fantástico que proyectan en la cabeza de los hombres aquellas fuerzas externas que gobiernan sobre su vida diaria, un reflejo en que las fuerzas terrenales revisten la forma de poderes sobrenaturales (…) cuando… sea el ser humano quien proponga y quien disponga (…) desaparecerá este último poder extraño que hoy se refleja todavía en la religión, y con esto desaparecerá también el propio reflejo religioso, por la sencilla razón de que ya no habrá nada que reflejar” (AntiDühring, Sección Tercera, # V). El sentimiento religioso se extinguirá. Como el Estado. Pero no lo hará sino hasta cuando los seres humanos se hayan apoderado de sus producciones y, con ellas, de sus existencias.

   3.1.- Engels, a diferencia de Marx, no habla aquí de la situación alemana, sino en términos básicos. No distingue, por lo tanto, entre fe religiosa, religiosidad, iglesia/ institución y aparato clerical. Propone un mundo enteramente apropiado por los seres humanos (sin alienación). Quizás esto último, un total encuentro universal entre subjetividad y objetividad, un tipo de final de la Historia operando en la espiritualidad de las personas, no resulte factible a la especie. Quizás los individuos de la especie siempre produzcan sentimientos religiosos porque también siempre experimentarán experiencias de contraste. La liquidación de las iglesias autoritarias, en cambio, parece factible. Igual que su desempeño como aparatos clericales. Pero, tampoco serán eliminables por decreto. Esto sería equivalente a considerarlas existentes también por solo decreto. En realidad viven ‘como sollozo efectivo (y como ‘alegría’ o ‘ánimo’)’ en el espíritu de las gentes. Ver en la religiosidad de las gentes únicamente ‘sollozo’ solo significa que se les juzga desde un exterior (extraño) a ellos. El ‘sollozo’ la emoción, el sentimiento, hacen parte de las experiencias cotidianas de las gentes. Ninguna ‘racionalidad’, ni la del Cielo o histórico-política, puede esfumarla.

    4.- En realidad, Marx/Engels y Lenin no se interesaron en religiosidades e iglesias institucionales sino en cuanto a su función político-cultural o puntual o sistémica. Si funcionaban como aparatos clericales resultaban parte del enemigo. Si no funcionaban así, se las debería o ganar o al menos neutralizar. Pero ninguno de ellos era "ateo" porque 'ateo' es un calificativo que proviene del mundo religioso. No se habla, por ejemplo, de "adeos" (referido a los deístas), pero sí de "asesinos de Dios" (deicidas). Esto último es sólidamente ideológico y arbitrario. No experimentar fe religiosa hacia una divinidad determinada, no significa carecer de fe del todo o carecer de la capacidad para experimentar una realidad trascendente. Para los individuos de la especie resulta factible experimentar fe y adherir a trascendencias no-religiosas. El punto no implica ninguna inferioridad moral, que es lo que busca denotar el estereotipo.

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F-3090  Seminario Marxismo y Cristianismo en América Latina