1.- En sus inicios, la filosofía occidental se expresó como filosofar. Surgió de experiencias de contraste de personas y colectivos en el mundo de la existencia griega. Esta existencia era parte de un puente que ligaba a comunidades griegas con África (Egipto), Asia (Turquía), Europa del Este (Albania, Macedonia, Bulgaria) y el Mar Mediterráneo (Italia). Así, con alcances varios, el pensamiento griego fue interpelado por tradiciones culturales africanas y asiáticas, pero quienes sostienen su distancia de ellas acentúan que el filosofar griego se diferencia por estar centrada en una investigación racional que establece rupturas con el pensamiento religioso y con la tradición. El filosofar griego tendría su origen en un ethos racional y secular, inevitablemente personal, cuyas primeras señales fueron comunidades cuyos miembros intercambiaban dudas, dificultades e investigaciones que hacían parte de un patrimonio identitario colectivo y existencial. El filosofar era parte de una manera de estar vivos. El término ‘filósofo’ aparece por primera en una sentencia de Heráclito (535 a.C.-484 a.C.): “Es necesario que los hombres filósofos sean buenos indagadores de muchas cosas”. El concepto reseña una práctica, la de investigar para comprender, y también un campo amplio que debía determinarse: muchas cosas, o sea todo incluyendo el ser de quien investigaba. Acerca de todo, debía y podía darse una explicación y la explicación misma lo comprendía todo. Distinguiendo entre la belleza de la elocuencia y el rigor y valor práctico del conocimiento efectivo, Platón (vía Sócrates) señala que “sabio” es un término que solo conviene a la divinidad, pero que quien investiga con tesón las cosas y su fundamento admite el nombre de ‘amigo de la sabiduría’ (filósofo) “o algún otro por el estilo” (Fedro, 278): filósofa alguien que desea saber, que sabe como resultado de su esfuerzo/disciplina y es capaz de comunicar su saber. Desde estos sentimientos culturales se origina el filosofar.
1.1.- En el marco anterior es que ha de ser entendido el aforismo griego inscrito en el templo de Apolo en Delfos: “Conócete a ti mismo” y del cual Sócrates (470 a.C.-399 a.C.) hizo una insignia: el ser humano más sabio no puede estar seguro de nada; ha de seguir investigando (muchas veces traducido como “solo sé que nada sé). “Conócete a ti mismo” puede ser interpretado también como “Cuida de ti”. El antecedente de este posicionamiento se encuentra probablemente en Heráclito (s. VI a. C): sondear el alma humana nunca termina. No puede trascenderse porque carece de límites.
2.- La sensibilidad cultural que anima el origen del filosofar entre los griegos se caracteriza entonces por el ánimo de investigar para saber de uno mismo y del mundo de la existencia. Supone todas las ciencias y exige su comunicación (con su valor de aprendizaje y enseñanza) tanto como su puesta en práctica. Los comienzos (históricos) del filosofar se encuentran en los colectivos o escuelas conocidas como jónica, pitagórica y eleática que se ubican entre los siglos VI y IV a.C. Entre sus rupturas con el pasado se encuentra una crítica de la cosmología religiosa griega (politeísmo antropomórfico) hasta ese momento vigente y la universalidad de la razón humana en un mundo que cambia al combinar la oposición, el desgarramiento y la estabilidad (dialéctica). Esta universalidad y cambio constantes tornan factible y necesaria la comunicación.
3.- El juicio sobre el filosofar que contiene la gestación del inicio de una Filosofía como ámbito específico de la cultura occidental aparece temprano, con Platón y Aristóteles en los siglos V y IV a. C, y se acentuará con la adopción de los puntos de vista de ellos durante la fase europea de Cristiandad que puede fecharse entre los siglos IV (Concilio de Nicea) y el siglo XVI (Concilio de Trento). Una diversificación y expansión del campo para La Filosofía se encontrará en el variado despliegue del Renacimiento europeo (ss. XV y XVI), la movilización político-cultural desencadenada por el proceso de Reforma protestante (s. XVI), a los que debe entenderse como factores que contribuirán a transformar las comunidades preindustriales, rurales y tradicionales, en sociedades industriales y urbanas modernas. El nuevo campo de la filosofía y del filosofar se hará patente con la Revolución Científica (ss. .XVI y XVII), la Ilustración (ss. XVII y XVIII) y la Revolución Industrial (ss. XVIII y XIX). Todos estos procesos tienen como centro Europa occidental. Puede discutirse si América Latina ingresa a estos procesos con sus guerras civiles (llamadas de Independencia) del siglo XIX. Discusiones sobre una filosofía y un filosofar latinoamericanos se producirán recién a finales de la primera mitad del siglo XX. La discusión será académica aunque con alcances políticos. No procederá de un ethos amplio, ni lo afectará significativamente.
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F-4003 Seminario Filosofía y sociedad