Universidad, N° 2040,

mayo, 2014.

 Dice el refrán que a quien no quiere caldo se le dan o dos o tres tazas. A los que señalamos que la decisión de mantener la DIS por parte del nuevo Presidente era polémica, añadiendo que si se buscaba legitimar la tarea estatal de husmear, para prevenir conspiraciones contra la nación costarricense, mantener la DIS anclada a la Casa Presidencial resultaba torpe, se nos sirvió la tercera taza. El señor Solís  nombró como Director de la Dirección de Inteligencia y Seguridad, al señor Mariano Figueres Olsen. Don Mariano es hijo de la icónica referencia local y regional José Figueres Ferrer. Tiene también mamá, pero ella, aunque ha sido diputada, no constituye un bastión de la historia costarricense, aunque seguramente es una dama querida y respetada por quienes hacen parte de su entorno.

    El señor Mariano Figueres partió mal. Dio declaraciones a la Nación S. A. cuyos funcionarios aprovecharon para titular en ángulo derecho, abajo, de su portada: “Figueres: el que ande en malos pasos, debe temerle a la DIS”. El título es impropio. Figueres, igual que cualquier hijo de vecino, sabe que ningún ciudadano o residente costarricense debe “temerle” a dependencia estatal alguna. El Estado costarricense es de derecho. No es Ciudad Gótica. Luego, sus ciudadanos y quienes residen en su territorio, pueden dar los pasos que quieran, brincar incluso, mientras ello no configure delito o alguna otra figura jurídica próxima. Si uno llega hasta la página 6A del periódico, allí está el reportaje completo, se advierte que Figueres, mejor o peor, desea que la DIS espíe para allegar información a los circuitos judiciales. La torpeza de Figueres no consiste tanto en lo que declaró, sino en dar declaraciones al funcionario de La Nación S.A. como si se tratara de prensa seria. El periódico no lo quiere y desea mostrarlo como incompetente. Medio lo logra. Tampoco se ha enterado don Mariano que por aquí llevar asuntos a los tribunales no equivale a sanción. Los fiscales se encargan de embarrar la prueba. Si es por “malos pasos”, habría que poner el ojo en cierta prensa y en los circuitos judiciales. Por supuesto, ni sesgo ni ‘error’ constituyen delito.

   Pero, bueno, este Figueres es tercera taza de caldo. Ojalá no provoque indigestión.

   Don Mariano presenta además otros inconvenientes. Prolonga el apellido Figueres en la gestión pública. Esto borra el grito del candidato y Presidente Luis Guillermo Solís: “¡Con Costa Rica no se juega!”. ¿No jugó acaso con ella el hermano de don Mariano? ¿Es decir, el hijo dilecto de la señora Olsen? ¿No? ¿De verdad no jugó? Nos damos por enterados. Sobre todo porque el junior dilecto no la pegó en esta elección, pero jura vendrá a arrasar el 2018. Aunque don Mariano sea del todo ajeno al asunto, es preferible mantener el apellido fuera de circulación política, por razones de higiene. El prócer legítimo es Don Pepe. Quizás dentro de 17 generaciones convenga que un Figueres consiga altos rangos para beneficiar a Costa Rica. Por ahora, mejor no refrescar el apellido. Varios, tiempo atrás, coquetearon con la idea de que doña Muni Figueres Boggs fuera presidenta. ¡Machalá, machalá! Por fortuna la dama se enterraba solita.

    Lo bueno de los refranes es su universalidad relativa. Permite usarlos por doquiera. Conviene servir otra taza de caldo al Presidente, señor Solís. Las relaciones de Costa Rica con Nicaragua son con su Gobierno, Estado y población, no con la persona de Daniel Ortega. Costa Rica será vecina de Nicaragua por un tiempo largo. Los problemas actuales de Costa Rica con Nicaragua se resuelven en tribunales internacionales y se gestaron en parte por errores de funcionarios costarricenses (Tijerino/Castro). No viene al caso no invitar en persona al Presidente de Nicaragua a la toma de posesión del nuevo Presidente de Costa Rica. Si no llega, asunto de él. Las relaciones internacionales pasan por personalidades pero las trascienden. Para las poblaciones centroamericanas un objetivo deseable es una positiva articulación regional. Favorecería a todos. Personalizar las disputas internacionales es aldeano o jingoísta. Esta taza de caldo viene con un grano de maíz: no sería peor idea entablar negociaciones secretas con Nicaragua a ver si los países se ahorran gastos en disputas quizás evitables. Lo hacen las potencias. ¿Por qué no Costa Rica y Nicaragua? Tal vez la DIS pueda indagar si existe riesgo en ellas. Si informa no son factibles, entonces hay que iniciarlas.

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