Universidad, N° 2028,

febrero 2014.

 

   Conocidos los resultados de la elección parlamentaria y presidencial, saltan a la vista los claros perdedores de esta fase: la maquina electoral del pseudo partido Liberación Nacional, el líder único y absoluto del alguna vez ideológico y audaz Movimiento Libertario, el acomodaticio PASE y el periodismo que practica La Nación S.A., mientras la bruma no se disipa para el PUSC (rescata puestos en la Asamblea pero no resuelve su agonía interna). También los ganadores político-electorales: PAC y Frente Amplio. El triunfo de éstos, ambos apostando desde perfiles distintos, a la decencia y a una Costa Rica sin exclusión, torna ganadora asimismo a la mayoría ciudadana. En política, y para emergentes como PAC y FA y la mayoría ciudadana, triunfo significa inicio y refuerzo de un proceso en que se puede ganar pero también fracasar. Los políticamente infumables en Costa Rica son los menos, pero también poderosos. Y reman a favor de la corriente. Apuestan a un capitalismo global centrado en una economía de deseos individuales que resulta en Costa Rica letal tanto para la inclusión de amplios sectores de la ciudadanía como con cualquier tipo de economía sostenible.

   El aspirante presidencial de los infumables, señor Araya, susurra que su partido ha cometido errores y él va a corregirlos, pero el desafío no está en los errores, sino en el camino elegido desde la primera presidencia de Óscar Arias por el que se hace llamar PLN. Es la ruta del “fin de las ideologías” y del “gato eficaz” ocurra lo que ocurra socialmente. Trocha del crecimiento económico sin cautela social alguna. Política productora de poblaciones sobrantes en todo el mundo y capaz de destruir, quizás irreversiblemente, el vigor del planeta para sostener la vida en él. ¿Qué hará con este camino Juanito? Porque tampoco es fácil contenerlo o alterarlo. Si lo pretendiera, tendría que edificar una fuerza con los rivales que él afirma liquidar con campañas del miedo de las que se jacta.

   Araya narra que enfrió a Villalta arrojándole chavismos, comunismos y extremismos. Dice congelará a Solís por ser ficha nueva, o sea sin experiencia en robar. Para Juanito, no tener historial de robo y clientelismo incapacita para gobernar. Araya habla de lo que ha hecho el PLN por el país y apunta acciones de Figueres Ferrer, Oduber y Luis Alberto Monge. Pero las “figuras” del PLN de hoy tienen rostro de Eduardo Doryan, Anabel González y Figueres Jr. y en sus instituciones destaca un fosco Ministerio de Obras Públicas y Transportes. El PLN actual pone rieles al desahucio del carácter de la Caja Costarricense de Seguro Social. Como sentencian, entre otros eructos, los opulentos: “Cada quien merece la salud que puede pagar”. Se refieren no solo a individuos sino a pueblos. Contra ese camino hay que trabajar. Johnny es romero de ese camino. ¿Se atreverá? Su “campaña del miedo”, que descalifica enemigos y no opositores en justas democráticas, o sea institucionales, dice que no. ¿Le entrará a la otra lacra, el clientelismo? ¿Podrá hacerlo sin apoyarse en el PAC, el FA y en la ciudadanía decente? Araya ni siquiera acepta exista el punto. Es invento extremista.

   Otra mención. Entre quienes estiman Juanito será nuevamente derrotado surge la idea de paralizar/destruir un eventual gobierno PAC sumando votos y concupiscencias de legisladores infumables, a quienes se llama de “centro derecha”. PLN, PUSC y ML sumarían 29 escaños y podrían gobernar desde el Congreso (J. Guardia: LN: 11/02/2014). Otro jactancioso ronquido de quienes desean mantener la caca existente. La Asamblea es un espacio político complejo que se debe trabajar políticamente. No es solo un rejuntado de números y mociones. En casi todos los hoy infumables existe un ciudadano honesto. Revivirlo para beneficio de todos y del mundo es por lo que vienen votando los costarricenses. Será inspirador y extraordinario lo sigan haciendo.
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