Universidad, N° 2008

septiembre 2013.

 

        
   En La Nación S.A. digital del 2 de septiembre un subtítulo anuncia “Liga Árabe a favor de intervención en Siria mediante la ONU”. La “noticia” proviene de la Agencia EFE y su cuerpo, no su título, enfatiza que la Liga Árabe, por quien habla su Secretario General, Nabil El Arabi,  no apoya una intervención militar en Siria si no existe una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en ese sentido. El grupo de países árabes rechaza la intervención unilateral de Estados Unidos y Francia para resolver en contra del gobierno sirio una guerra de la que son factor desde su inicio. Es obvio que la Liga Árabe sabe que el acuerdo que exige del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas no se producirá debido a que Rusia y China respaldan al gobierno sirio en el conflicto. El periódico La Nación titula sin embargo contra el cuerpo de la información de EFE. ¿Casualidad? ¿Error?

   La agresión militar contra el gobierno de Siria y su población (un bombardeo provocará daños “colaterales”) y a favor de los insurgentes (que si no fuesen el bando de Estados Unidos serían llamados “terroristas” porque combinan todas las formas de lucha, terrorismo incluido, en su guerra) la valora justa y necesaria el presidente Obama porque su gobierno posee información ‘cierta’ de que el gobierno sirio habría empleado armamento químico contra sus enemigos. Para invadir Irak, el año 2003, el entonces presidente Bush Jr. repitió, durante dos años, que ese país poseía armamento de destrucción masiva y avanzaba en la producción de una bomba nuclear. Añadía que era socio de Al Qaeda.  Hoy se sabe que mentía en todos estos rubros y que sabía que mentía. La prensa mundial orquestada para difundir la mentira fue una de las armas empleadas para invadir Irak, impedir su política petrolera autónoma, linchar a Sadam Husein y respaldar la presencia y  política del Estado de Israel (no de su pueblo) en la región.
 
   Las muertes determinadas por las mentiras del gobierno de Estados Unidos, y su “prensa” fiel no fueron menos de 500 mil y podrían superar el millón. El costo de la guerra para el pueblo de EUA puede estimarse entre 3 y 5 billones de dólares. Después del retiro de las tropas estadounidenses (año 2011), Irak ha agravado sus conflictos internos y su población sigue castigada por la inseguridad, la corrupción y la muerte y la destrucción de su infraestructura. Bush y su equipo político han quedado impunes. Igual su prensa mentirosa. El gran vencedor es el petrodólar.

    Hoy un nuevo presidente de EUA, Obama, jura que posee evidencia de que el gobierno sirio habría utilizado armamento de destrucción masiva química en los combates contra sus enemigos. La historia de su país no facilita creerle. Sus gobiernos siempre han mentido para justificar el racimo de sus intereses económicos y geopolíticos. El gobierno ruso, que apoya al otro lado de la guerra, ha declarado que el uso de armas químicas no existe por parte del gobierno sirio y que una acción estadounidense pone en peligro una ya muy frágil paz mundial. El gobierno ruso tampoco posee credibilidad sobre armas de destrucción masiva, pero su advertencia sobre el alcance mundial de la intervención geopolítica de Estados Unidos debe tomarse en serio. Ni Putin ni Obama se asemejan a Mandela o Gandhi.

   ¿Por qué Estados Unidos, o sea sus grupos de poder económico, arriesga tanto en un área a la que quiere empujar a una “primavera” democrática culturalmente no factible? Se puede al menos indicar dos factores concurrentes: mantener su “solidez” económica interna centrada hoy día en los petrodólares. Para ello requiere que el Oriente Medio se fragmente en pequeños Estados religiosos y mutuamente hostiles e incapaces de levantar una alternativa a la hegemonía mundial que se sigue de los petrodólares. Ayer fueron Irak y Libia. Hoy Siria (no significativo en términos de petróleo, pero sí en clave de poder regional). Mañana será Irán. Aprovechando sus diferencias religiosas, los pueblos árabes han de ser fragmentados para que sus gobiernos no sean una amenaza. Un segundo factor, derivado del anterior, es mantener el poderío geopolítico del Estado de Israel en la región. Es gendarme regional de sus intereses mundiales y locales. Como lo fue, a escala pitufa y bruta, para América Central, el régimen de Somoza en Nicaragua. Para lograr estos sus objetivos en Siria, EUA se asocia con Al Qaeda.  

    Por ello Putin lleva razón. Seguir con el proyecto de balcanizar el Medio Oriente y mantener el codicioso y suicida imperio del petrodólar, lleva los niveles de violencia mundial a una situación insostenible. Por eso hay que ganar en Siria aunque ninguno de los bandos en lucha sea ni virtuoso ni bello. Hay que elegir contra el peor. Mañana quizás volverá a ser el día de los hijos de Gandhi, Mandela y el Che Guevara.
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