OJO Censurado,

N° 19 diciembre 2011.

 

   La prensa nos informa que un filósofo francés anduvo por estas tierras, invitado al parecer por la Universidad de Costa Rica, y dio dos charlas sobre su especialidad. La misma prensa le dedicó una página completa a este “filósofo”. Como no la desmintió, suponemos que dijo lo que se le atribuye. Pero tal vez Yves Charles Zarka, ese es el nombre, no lee prensa tercermundista o español. ¡Vaya a saber uno lo que ocurre en el mundo de la filosofía y del periodismo!

   En todo caso, Zarka no se guardó opiniones. Destaquemos algunas. Para él las movilizaciones sociales últimas (Túnez, Egipto, Libia, España, Italia, Grecia y EUA; al parecer no se ha enterado de las de Chile y México, por ejemplo) tienen algo en común: la necesidad de un cambio. Bueno, descubrió el té en bolsitas. Seguro nos hacía falta en un país que produce café. Sin embargo, Zarka da un paso más atrevido (no, no es endulzar el brebaje): esos movimientos son “revoluciones”. Para eso al parecer sirve la filosofía, en este caso francesa. Cubre movimientos disímiles por muchos aspectos (en algunos casos hubo miles de combatientes armados, en otras conspiraciones, en otros ni lo uno ni lo otro, etc.) con un vocablo: “revolución”. Pero Zarka es también precavido: son revoluciones pero la balanza puede inclinarse para el lado negativo. Si seguimos su vocabulario y su “pensamiento”, en estas revoluciones pueden ganar los “contrarrevolucionarios”. Sería el caso de Túnez, donde Zarka tuvo la suerte de nacer. Zarka da una explicación sencilla de por qué sus ‘revoluciones’ pueden terminar en ‘contrarrevoluciones’. “En (Túnez) la única potencia organizada era la de los islamistas”. No le preguntaron por Wall Street, porque ahí (y en el mundo) la única potencia organizada expresa al frente amplio aunque excluyente de la acumulación de capital, de preferencia financiero. De modo que ya se sabe la “suerte” que correrán las “revoluciones zarkianas”.

   Quizás si en Francia, o al menos en la Universidad París-Descartes, se introdujera la categoría de “proceso revolucionario”, las imaginaciones de Zarkas podrían alcanzar otro sentido, pero ignoramos los impuestos que deben pagar allí las importaciones de ideas que ayuden a pensar, aunque sea un poco.

   Pero por el momento a Zarkas no lo inquieta el pensar. Sus “revoluciones” tienen un frente “progresista”, “ilustrado” y “democrático” (esto último es otra de sus especialidades), pero este frente puede ser derrotado porque no tiene “potencia” y a su vez esta potencia falta porque los progresistas ‘carecen de ideología o doctrina’. Se nota que Zarkas no conoce a fondo el pensamiento de Óscar Arias (adiós ideologías, lo que importa es que el gato cace ratones), aunque hay que reconocer que Zarkas parece utilizar “ideología” como sinónimo de ‘ideas’ y ‘doctrinas’. Ya se ve: un movimiento revolucionario sin ideas. Patético porque podría traducirse que no sabe para donde va. Revoluciones que ni siquiera intuyen para donde van serían revoluciones muy curiosas. Casi hegelianas. Bueno, el “pensamiento” de Zarkas es curioso pero no necesariamente hegeliano.

    En un momento, Zarkas se resiente: ¿qué es eso de llamar “indignados” a quienes protestan? ¡Son rebeldes! Como se advierte, el “filósofo” tiene una fijación en que las cosas o eventos sean llamados por lo que son. Aunque es algo primitivo, sigámosle la corriente. “Indignados” puede ser un nombre que se dan a sí mismos los manifestantes o puede ser un nombre que les asignan los medios masivos. Si es el segundo caso, no se necesita una amplia explicación: CNN, por ejemplo, reportará “indignados” para los países capitalistas occidentales y “rebeldes” para todos aquellos países que no quepan dentro de los designios de la acumulación mundial de capital. El punto se puede extender pero aquí no es necesario. Solo advertir que CNN no coincide con el “filósofo”: los nombres se utilizan dentro de un proyecto político y es en ese río o mar donde “son” o parecen ser. Misterios del “filosofar” de CNN y otros medios.

   Si, en cambio, son los “indignados” quienes se autoconfieren ese nombre, pues hay distintas posibilidades. Refiramos tres: sienten indignación por la situación que sufren (desempleo, por ejemplo) aunque no tengan claro qué es lo que los ha llevado a esa situación. Se trata de ‘individuos’ indignados y el nombre les parece propio por comprensivo de las diferencias individuales en el colectivo. Han internalizado el sistema a tal nivel que “indignados” les parece mejor que “rebeldes” porque este último nombre podría atraer a la OTAN. Hay más, pero con ésas basta.

    Como este artículo no puede ser tan amplio como las declaraciones de Zarkas, recojamos solo una más. Según el filósofo francés, el problema político actual se sigue de que “los gobernantes no entienden lo que sucede”. Por eso “soltaron las riendas” al mercado “…"y las riendas las tomó un poder antipolítico (sic) que es el poder de la finanza (sic)”. Ya se ve, cuando los gobernantes (Laura Chinchilla o Ángela Merkel, por ejemplo) ‘entiendan lo que sucede’ (suponemos que para ello deberán leer la revista Cités, dirigida por Zarkas), se arreglará todo. Se trata de una versión digital de una idea no por antigua menos falsa: quien sabe, hace lo correcto. Como el asunto es tanto “filosófico” como de crítica de la economía política, no lo extiendo.

   La periodista tituló las declaraciones de Zarkas “Vivimos tiempos insensatos”. Depende: son sensatos para quienes obtienen ganancias del modelo. Son duros para quienes quieren acceder al reino de los “ganadores” en el modelo. Y ni siquiera son “insensatos” para las poblaciones sobrantes. Éstas tratan o de sobrevivir o de malmorir con alguna dignidad o sin dignidad alguna. Las acciones humanas nunca hasta el día de hoy han sido universalmente sensatas o insensatas. Siempre han favorecido, con mayor o menor crueldad, a grupos particulares. Éstos han visto sus acciones como racionales o propias, es decir sensatas. Por supuesto quienes sufren la violencia de esta ‘insensatez’ a la vez metafísica y política seguramente querrán darle otros nombres. Pero no tiene mucha importancia porque ellos no inciden en la OTAN, CNN, la Eurozona, Naciones Unidas, y ni siquiera en el gobierno de la pequeña y maltrecha Costa Rica. Así, pueden llamar a sus desdichas "¡Frunchis Loquis!", por ejemplo, "Reino de Dios" o "Tiempos Insensatos". Cuando uno es menos que cola de ratón muerto, el nombre carece de importancia.

   Tal vez por eso tampoco pueda aplicarse el juego de ‘sensatez/insensatez’ a quien invitó a Zarka a dar conferencias filosóficas en la Universidad de Costa Rica. Quienes lo invitaron tienen poder para hacerlo. Eso es todo, o casi. Como se advierte, el saber y el conocer tienen poco o nada que ver con el asunto.
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   Intervenciones

 

       Luisa (Colombia).- No me queda claro por qué ironizar sobre la filosofía al llamar "revoluciones" a los procesos ocurridos en Túnez, Egipto o Libia. Allí se derrocó a dictadores y se han hecho posibles nuevas condiciones de existencia para la población. Lo que ha ocurrido ha sido bueno para la gente.

    HG.- Gracias por interesarse. Hay al menos dos cuestiones distintas en su intervención. Si "filosofar" consiste en dar un nombre común a procesos diversos, entonces ese "filosofar" opera con abstracciones y los argumentos que pueda construir carecen de valor positivo en una discusión. Esto ultimo quiere decir que fuerzan a quienes discuten a volver una y otra vez sobre el carácter y alcance de los términos que se emplean. Por supuesto, superar una dictadura corrupta, castigar a los corruptos y abrir paso a elecciones ciudadanas y ojalá republicanas puede ser considerado como un paso revolucionario, especialmente si las dictaduras corruptas forman parte de una tradición político-cultural, como en el caso de los países que usted menciona. Esta es una cuestión. Su corolario inevitable, sin embargo, es que esas dictaduras fueron apoyadas por Occidente, en particular la de Egipto, y entonces habría que preguntarse, por ejemplo, qué aportaba Occidente al carácter de esas dictaduras y si ese vínculo va revisarse, romperse o mantenerse sin cambios en lo nuevo que aparecerá. Se trata de cuestiones de economía política y geopolítica. También de institucionalidad político-cultural. La noción más sólida de "revolución" contiene también estos campos. Si usted los elude, entonces su terminología (libertad, igualdad, dignidad...) resulta más "floja", más periodística o emocional, menos 'filosófica', por abstracta, en su sentido de indeterminada.


    La segunda cuestión es de contenido. En Túnez y Egipto se han realizado durante este 2011 elecciones. Y el resultado ha permitido ver que las movilizaciones de protesta popular, las 'revoluciones' de Zarka, se han transformado en movilizaciones electorales que dan el triunfo a grupos islamistas, Al Nadah en Túnez, la Hermandad Musulmana y los salafistas en Egipto. Y no se trata de que unos tengan 'ideas' y los otros no. Estos 'partidos' islámicos' estaban prohibidos durante las dictaduras o eran reprimidos. De aquí que construyeran organizaciones desde su aparato religioso especialmente entre los sectores más humildes. Es decir tenían presencia socio-política y cultural y también orgánica y existencial en la base social. No eran recién llegados para nada. Estos sectores organizados a su manera vieron en el derrocamiento de los dictadores un triunfo de sus opciones religiosas, es decir ligaron el alimento que escaseaba, junto con los empleos, con su fe religiosa y dieron el voto a los islamistas conservadores y no a quienes 'encabezaron' las protestas agitando cuestiones politicistas como 'libertad, igualdad' o 'dignidad'. Los sectores religiosos pueden desear estos valores pero los sienten e imaginan desde su universo religioso que no es idéntico a un posicionamiento ciudadano. No se trata entonces de 'ideas' en el aire sino de estructuras orgánicas e ideas/sentimientos socio-históricos. Zarka en este sentido no atina ninguna. Los islamistas conservadores constituyen una fuerza social mayoritaria no solo porque tengan ideas sino porque forman parte de estructuras orgánicas político-culturales con fuerte arraigo social. En ese marco tienen 'ideas'. Si le hacemos caso a Zarka habría que hacer la "revolución liberadora", modernizante, contra esta gente, que es mayoría. Ese tipo de emprendimiento 'revolucionario' ha fracasado siempre.

    Creo que se entiende mejor por qué se rechaza que palabras reemplacen el análisis de situaciones sociohistóricas. Se puede sintetizar así: no es lo mismo una movilización ciudadana que comprende sentimientos religiosos que una movilización religiosa que tiene alcances ciudadanos. En las sociedades modernas occidentales esta discusión conduce al menos a Rosseau y Locke, por citar dos "filósofos". En las formaciones sociales africanas del Magreb es una discusión que asumirá otras características porque en ellas no se han dado procesos de construcción de pueblos-nacionales-republicanos, con énfasis en la identidad ciudadana. Allá el énfasis es la identidad étnico-religiosa. Por supuesto a un tunecino occidentalizado esto puede parecerle "retrógrado", pero es la socio-historia de Túnez.

 

   Y queda pendiente que las crisis que expresan las movilizaciones de los "indignados" o "rebeldes" se inscriben en procesos más amplios y determinantes como una crisis de civilización en Occidente y una crisis financiero-productiva que parece aterrizar en una fase depresiva larga y para la cual la dirigencia política efectiva carece de respuesta. En ninguna de estas crisis existe espacio para "revoluciones modernizadoras" occidentales en países como Libia (que también posee diferencias específicas), Egipto o Túnez. Resistencias, protestas y luchas, sin duda. Pero combinan probablemente sectores de "población sobrante" con "modernizadores" y "demócratas". Ya señalamos que allí estos últimos son electoralmente minoría y que seguramente lo seguirán siendo porque política y culturalmente no es fácil ni cómodo moverse contra sentimientos religiosos o étnicos en tiempos de penuria impune, porque los 'poderosos de verdad' no han sido castigados.

 

   Humberto (Costa Rica).- ¿Por qué las revoluciones de Zarka serían "casi" hegelianas?


    HG.- Es una alusión o chiste filosófico. Serían casi "hegelianas" porque los socialmente movilizados no sabrían, en sentido estricto, por qué ni para qué se movilizan. Estarían movidas por el Espíritu de la Historia  y su astucia o, mejor, por una Filosofía de la Historia. No habría sujeto social revolucionario sino una necesidad metafísica de cambio. Obviamente sería moderno-ilustrada, democrática, "libre", aunque no necesariamente humana. El "casi" también puede entenderse como que la revolución tiene la "obligación" de fracasar (su momento islámico, o étnico, digamos) para poder triunfar en un sentido 'racional'.
   
    Pero Zarka, en la entrevista que citamos al menos, no parece hegeliano, porque no se vislumbra ahí ninguna "astucia de la historia" que opere a espaldas de los seres humanos y que éstos podrían asumir haciéndose hegelianos. Por el contrario Zarka enfatiza un empirismo chato al que combina, contradictoriamente, con un tutelaje de las ideas que él cree proclamar: libertad, igualdad, democracia. Pero en él éstos son solo términos sin examen sociohistórico. Muy pobre.

 

       Luisa (Colombia).- Voy a insistir. No veo claro cómo el pensamiento de Zarka resulta a la vez empírico y abstracto. O lo uno o lo otro.

    HG.- Lo empírico, o sea lo que se capta por medio de los sentidos se presenta siempre puntual y por ello resulta, en tanto experiencia empírica, indeterminado (abstracto) o insuficientemente determinado. Nadie puede ver con los ojos de la cara o escuchar con los oídos los procesos que constituyen presencias. Tampoco nadie puede "ver" u "oler" o "palpar" instituciones. Ni sus lógicas (o espiritualidades). Todos estos referentes hay que pensarlos. Esto último es lo que no hace Zarka, al menos en la entrevista.

    Voy a dar un ejemplo, que tal vez le interese. Afirma Zarka: "No puede haber democracia donde no hay igualdad entre hombres y mujeres". Lo dice al señalar que en Libia se puede esperar lo peor porque Libia "no conoció nunca... la libertad para las mujeres". Ahora, "democrático" y "democracia" se puede decir de varias maneras y Zarka lo sabe. Refiero dos que no son mutuamente excluyentes: democracia como régimen de gobierno y democracia como estructura social y dimensión cultural. La primera es la que domina durante el siglo XX y en los medios masivos actuales. Cuando se habla de 'libertades democráticas' el referente es una poliarquía, o sea un régimen de gobierno que ha sido electo y que puede ser cambiado mediante nuevas elecciones "libres". El otro alcance de 'democracia', el estructural-cultural, está políticamente en desuso. Supondría centros de trabajo democráticos, por ejemplo. Y familias democráticas.

    Ahora, si se habla de un régimen democrático de gobierno se está hablando de ciudadanos, no de mujeres y varones. Los ciudadanos son tratados como iguales por la ley porque los ciudadanos carecen de sexo. Son ciudadanos porque portan legalmente una cédula y ello los faculta para tener obligaciones y capacidades/fueros jurídicos. El referente de un ciudadano es el Estado de derecho. Modernamente este Estado no puede discriminar debido al sexo ni al sexo-género. O no debería, si es que ha comprometido su firma en los pactos internacionales de derechos humanos.

    Si en cambio hablamos de mujeres y varones, salta a la vista que no pueden ser iguales. Son diferentes pero su diferencia no debe traducirse como inferioridad. Las leyes no deberían considerar las diferencias como inferioridades. Esto quiere decir que si existen leyes que transforman las diferencias sociales en dominaciones legítimas, ellas deberían ser nulas o abolidas. Pero hablando de seres de carne y hueso (y de sus relaciones sociales) mujeres y varones no son iguales y nunca lo serán. La legislación tampoco puede hacerlos iguales. Lo que puede hacer la legislación es castigar duramente las discriminaciones contenidas en las leyes y, desde luego, las prácticas de discriminación y sus instituciones, como la familia con dominio patriarcal, en la existencia social. Luego, los conceptos que dominan en las relaciones entre mujeres y varones son el de la no-discriminación derivada de la diferencia y la legitimidad social y humana de la diversidad. No el 'hecho' de 'la' igualdad, de por sí no factible, excepto en el plano jurídico. El efectivo trato ciudadano igualitario se sigue de la no discriminación y la aceptación de la diversidad. Esto si usted piensa el desafío.

    Espero se advierta la enorme distancia entre lo que avisa el segundo enfoque y el vínculo que Zarka "establece" entre democracia e igualdad entre mujeres y "hombres". El enfoque de Zarka es a la vez empírico y abstracto. Se trata de un posicionamiento que no facilita 'pensar'. Esto es malo incluso para un filósofo francés.

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