Universidad, N° 1924,

noviembre/diciembre 2011.

 

   Dos misterios han preocupado intensamente a los costarricenses durante las últimas lluvias: uno, la razón por la que Jr. Díaz sigue siendo nominado para la selección de fútbol (e incluso aparece en el campo con atuendo futbolero) y dos, quién o quiénes financian el educativo vídeo contra el plan fiscal que presenta a los políticos costarricenses como payasos corruptos, encabezados por la presidenta Chinchilla. Como el país posee, desde hace casi medio siglo, un aparato oficial de espionaje y seguridad (DES, también DIS), al que se añadió una Unidad Especial de Intervención (paramilitar), un grupo de ciudadanos quiso entrevistar a uno de los jefes de la unidad que defiende la soberanía costarricense y el orden constitucional. Se reserva el nombre del comandante por razones obvias. Llegó a la cita puntualmente, a pie, con casco de Darth Vader y una capa invisibilizadora tipo Potter que la agencia adquirió en un remate en Miami.
 
   - Resulta increíblemente útil – nos confidenció, aunque todos lo veíamos. Reparó en nuestra perplejidad y añadió – Le tengo apagadas las baterías. Es gastona, y andamos con problemas de presupuesto ahí en Casa Presidencial.

   De inmediato, y como venía a cuento, alguien le preguntó por el financiamiento del vídeo sobre Costa Risa.

   - Esa cuestión ya está resuelta, dijo el Comandante-. Como en todo lío, hay algunas mujeres involucradas e incluso varios diputados…

   - ¿Ministros de Gobierno?, lo cortó alguien, ansioso.
   - La oficina prohíbe citar nombres en estos asuntos, precisó Darth Vader. Al resentir la frustración de sus interlocutores, añadió – Podría haber algún político importante. Se sorprenderían si doy sus señas.

    Dos quisieron averiguar por la situación de Junior Díaz, pero otros los acallaron. Al final se terminó consultando al comandante cómo se sentía en su trabajo.

       Darth Vader pareció cómodo con la pregunta. – Desde nuestros principales éxitos hemos venido ganando terreno en Casa Presidencial, dijo.

   - ¡¿Éxitos?! La pregunta casi fue un grito unánime.
   - Ustedes no están en nada –sonrió el jefe de comandos. - Nuestro ciclo comenzó cuando filtramos el memo Casas/Sánchez, el del miedo. El prestigio se lo llevó el semanario Universidad, que lo publicó, pero la hazaña fue de la agencia. Uno de los autores del memo era un agente encubierto nuestro. El propósito fue siempre liquidar a Casas por motivos superiores que constituyen secreto de Estado. Logro fulminante. Ningún rastro.

    Los ciudadanos, desconcertados, se miraban entre ellos. Su estado era jorgepintesco al ver ganando a su equipo.

   - Pastora, el comandante Cero, también es agente nuestro –añadió Darth, quizás contento de haberlos sorprendido- Lo de Calero es un plan de la agencia con fines que no se pueden compartir, pero tenemos total control del asunto. La identidad de Pastora se puede revelar porque Ortega va despedirlo después de su reelección. Vendrá a Costa Rica y tendrá un alto cargo público. Se le concederá una segunda nacionalidad costarricense y una medalla en una ceremonia en el Estadio Nacional-Chino.

   - ¡No puede ser!- La frase pareció exhalada.

    Sin duda el comandante estaba de buen humor. – El juego político y geopolítico es un asunto más complejo del que ustedes pueden imaginar –dijo-. Una de nuestras agentes encubierta le tendió una trampa a la inversión extranjera y prontamente las empresas inescrupulosas serán llevados a Cortes Locales e Internacionales. No les perdemos pisada. Somos más rápidos y eficaces en la defensa de nuestra soberanía que el motor de Chang. A él también lo tenemos bajo observación permanente. Nada se nos escapa. Ni una gota de agua cae en territorio tico sin que la fichemos. Eduardo (Doryan) es de los nuestros. Lo infiltramos en jefaturas públicas para que los enemigos enquistados se hagan visibles. Eddy no falla. Fíjense no más en la Caja.

   - ¿Por qué nos cuenta esto? – reaccionó alguien- A mí se me hace que usted es un farsante.

    Darth Vader no pareció molesto. – Usted puede creer lo que quiera, amigo – pronunció, distraído. – Y ahora arrojen sus cédulas de identidad al piso. Están arrestados. Los que no tengan suerte serán desaparecidos-. Se frotó uno de los guantes – No es conveniente querer enterarse de todo.

    Activó las baterías de la capa invisibilizadora. Desde algún rincón del salón su voz gruñó una orden. La UEI hizo su ingreso. Los ciudadanos quisieron despertar. Pero continuaron dormidos.


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