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El texto incluye el artículo original, editado por ALAI, y dos reacciones
provenientes de Santiago de Chile y Chiapas,
México, respectivamente, diciembre 2006.

 

    Aunque explicable, es también grotesco alegrarse por la muerte del ex senador vitalicio y militar Augusto Pinochet. En la especie humana todavía la muerte biológica acontece a todos y a cada uno y por ello es dato generalizado y lugar común. Pero lo decisivo no es la trivial observación anterior, sino el hecho de que Pinochet vive entre los chilenos y también más acá. Pinochet personificó el inicio de los regímenes neoliberales (versión latinoamericana) de gobierno, y por ello la dictadura que condujo no fue puramente militar sino empresarial-militar y corporativo-militar. Pinochet vive en el 'éxito' de los empresarios, corporaciones y tecnócratas que, asentados en Chile, han hecho "clavos de oro" desde 1973 sobre la base de fragilizar y desagregar la fuerza de trabajo y consolidar el territorio para la depredación de las transnacionales. A esa tragedia humana, social y ecológica se le llama internacionalmente y con estupidez "crecimiento sostenido".

    Como detalle obsceno, Pinochet vive además en la institucionalidad chilena porque la Constitución de ese país (1980), hoy apenas limada en su articulado más soez (garantizar constitucionalmente los golpes de Estado militares, por ejemplo), se la redactó la extrema caverna católica y los gobiernos de la concertación, neoliberales y autoritarios, se sujetan a ella. Es este ethos jurídico el que facilita a las Fuerzas Armadas 'chilenas' rendirle tributo al cadáver del individuo que encabezó la impunidad de los asesinatos, la tortura y las desapariciones y, además, les concedió (y autoconcedió) un régimen económico y previsional de excepción. Los torturadores y asesinos gozan hoy en Chile de privilegios en su relamido e impune retiro anciano. Y su corporativo tributo al cadáver de Pinochet muestra a estos militares prologando su descaro e irredimibilidad.

    Por supuesto, Pinochet vive especialmente en la sensibilidad de muerte que instaló en Chile, acompañado y aplaudido por empresarios, tecnócratas, jerarquía clerical, políticos, sectores medios frágiles y codiciosos, y cuyo horror-temor-impunidad fue factor decisivo para entorpecer su juicio en los tribunales no ya por su miseria moral y delitos de lesa humanidad sino por la rapacidad venal que lo hizo millonario junto a su familia. Esta sensibilidad de muerte destruyó el antiguo Chile y es parte constitutiva de los "buenos negocios" de sus actuales dueños que maltratan a la mayoría de su población, en especial a los jóvenes, y destruyen irreversiblemente su medio natural. Nada de esto desaparece con la muerte de Pinochet. Su ruindad se prolonga como muerte del pueblo chileno y depredación comercial de su Naturaleza. Los gobiernos civiles no hacen sino extender esta miseria humana y natural que el discurso oficial valora como "éxito". No puede omitirse aquí que, sobre la base de la ignorancia o la mentira reiterada, o ambas, el Pinochet 'cultural' tenga admiradores incluso en Costa Rica. Jaime Gutiérrez Góngora, un profesional, viene pidiendo a gritos la "solución Pinochet" (masacre cruel e impune a los opositores) para que el TLC con Estados Unidos sea cimiento de la verdad, el bien y la belleza de los costarricenses 'bien nacidos' (LN: 27/11/06). Por supuesto, Gutiérrez publica sus extremos en La Nación S.A., versión local de la caverna chilena. Pero no está solo. Ante la cercanía de la aprobación de este TLC comienza a agitarse en los medios que el empresariado costarricense encuentra obstáculos competitivos en los 'altos salarios' de los trabajadores (una obrera local tiene ingresos "excesivos" de 240 dólares al mes, mientras que en Nicaragua ganaría 72 dólares. En El Salvador y Honduras alrededor de 150). Esta "pinochetada" continental se escuchará cada vez más en Costa Rica una vez que el TLC sea aprobado.

    Para que Pinochet, no el individuo sino su ethos sociocultural neoligárquico, muera, en Chile y en todas partes, sería necesario que los opulentos (a quien nadie quiere perseguidos, torturados ni desaparecidos) decidieran redistribuir parte significativa de la riqueza que ingresan en beneficio de oportunidades para los más vulnerables de la población, en especial jóvenes, mujeres e indígenas, y que ello no fuese obstruido por idiotizadas y enardecidas capas medias como "comunismo". También, que se reconstituyese las Fuerzas Armadas como aparato de servicio ciudadano y, donde y cuando se pueda, se las haga desaparecer. Debería imponerse a las transnacionales un código de comportamiento amable con la Naturaleza. Y que los tecnócratas privados y públicos trabajaran un día y medio a la semana la tierra y viajaran en buses colectivos. Curas y pastores podrían entrar en una dieta de agua bendita para eliminar su hipocresía y, después, salir del templo a acompañar y servir sin dogmas a la gente. Los sectores populares aprenderían a trabajar en cooperativas. Los políticos, a crecer desde su gente.

    Lo anterior no es posible sin que los sociohistóricamente explotados, objetivados y humillados, se autotransfieran el poder y el prestigio que les permitan crear las instituciones y lógicas que vengarán y honrarán a sus muertos, torturados y desaparecidos y alimentarán en sus hijos la esperanza de un mundo distinto para todos. Así será legítimo hacer fiesta por la muerte efectiva de Pinochet. Esto quiere decir que los humildes y decentes tienen que organizarse políticamente para matarlo. A él, a su familia, a sus socios y amigos. El mundo sin Pinochet es necesario y posible.



    INTERVENCIONES A "PINOCHET VIVE".

Francia Jamett (Santiago de Chile)

    Estimado Helio y recordado...claro que me gustó y lo difundiré.... y estoy completamente de acuerdo con lo que planteas, por eso acá lo que decimos es que eran sensaciones encontradas, de rabia y alegría. De rabia por la impunidad que se fue con sus crímenes y robos. Alegría porque era esperable ese momento, claro que no de muerte natural, pero había que salir a celebrar como una demostración del odio que le tenemos en Chile, si no había justicia, hay odio y no perdón. Había que mostrarlo para Chile y el mundo, ya que los pinochetistas - esa adscripción politica fuerte - estaban llegando en masa al hospital militar, y se vería tristeza y homenajes con todos los medios de comunicación a su favor. Entonces espontáneamente llegaron unos veinte a la Plaza Italia, y de ahí se empezó por celular a avisar que se fueran para allá. En una hora la Alameda se empezó a llenar, a sonar bocinas, a salir con disfraces, bailes y mostrar carteles hechos con cartones y plumones. Y no paraban de llegar gentes y camiones con sonidos carnavalescos. Te digo que era impresionante ver a las viejitas con las caras de sus familiares ejecutados y desaparecidos en sus pechos no llorando sino con todos sus años de lucha saltaban, bailaban cueca, se abrazaban. Se bailó con nuestros muertos y muertas.

    Luego salió una marcha hacia la Moneda, que por supuesto fue reprimida duramente antes de llegar, pero la gente se enfrentó a la represión. En la Población La Victoria todo el día hubo celebraciones, en la Villa Francia hubo manifestaciones toda la noche y así por todo Chile.

    Ayer en la Plaza de la Constitución, mientras lo enterraban, había un acto de derechos humanos y unos jóvenes con un cajón lo tiraron al Mapocho. Para mi lo mejor fue dos compañeros y una compañera que fueron a la Escuela Militar, hicieron la fila y frente a su ataúd lo escupieron. La guardia les sacó la cresta, pero los compañeros sabín lo que hacían. Pucha, Helio te digo esto, es que vó sabí nos picamos...

    Bueno, a lo mejor ya estás enterado, pero te la escribo en primera persona, esta minicrónica.

    Tienes mucha razón con lo que planteas y hay que asesinar a Pinochet en su modelo que en el fondo es una propuesta de vida o mejor de muerte. Creo que hay que hacerlo con alegría y pasión.

    Bueno querido cumpa, espero verlo pronto por acá y como dicen siempre los políticos… "estamos trabajando para ello".
 

Emma Villalba (Chiapas, México)

    Hola Helio, ¿cómo estás? Espero que muy bien. No sabes como extraño tus conferencias. En estos días les he tenido muy presentes a ti, a Francia y demás amig@s chilen@s, por aquello del fallecimiento del Pinochet.

    Leí también tu escrito al respecto y que nos hizo favor de reenviarnos Gaby Miranda. Entiendo que tu preocupación mayor va en el sentido de no bajar la guardia contra el fascismo, no desarraigado aún en Chile y AL. Y estoy completamente de acuerdo.

    Sin embargo, te quería compartir algo que he experimentado junto a los pueblos tseltales de Chiapas, en torno a no perder ocasión alguna para festejar. La Celebración creo que es algo fundamental de su cosmovisión. Y una diría, pero ¿celebrar qué? Yo creo que la Vida, a pesar de tanta muerte, muchos de ustedes lograron sobrevivir no sólo biológicamente, sino también en lógica de construcción de pensamiento crítico, de sensibilidad diferente y de accionar en Resistencia.

    Yo un día le decía a Francia: Gracias por sobrevivir... por su terco aferramiento a la Vida... y a pesar de las amarguras también en Alegría.

    Una vez que tuvimos presos a cuatro compañeros, y que finalmente fueron liberados, la gente se juntó, bajó de las comunidades con chenekwuaj (tortilla de frijol) por todo aprovisionamiento y recibió a sus compañeros recién puesto en libertad en un punto llamado Cabeza Maya y de ahí se marchó al centro de Palenque, (municipio selvático de Chiapas). Y justo enfrente de la Alcaldía, se protestó, hubo mitin y baile. Uno de los compañeros recién liberados y que no es indígena, no quería bailar, pero los principaletik (los más ancianos) le insistieron. Finalmente comprendimos que de toda la manifestación de protesta el elemento de mayor rebeldía era bailar frente a los uches (zorros) porque no pudieron aplastarles ni la Vida ni la Alegría.

    Por otra parte, si bien es cierto que la muerte es un dato que la humanidad lleva enclipada en el momento mismo de nacer, realmente creo que Pinochet y sus secuaces ya están muertos y muertas hace mucho, pues otro dato que habría que tomarse en cuenta es que han dejado, según tus propios términos y si te entendido bien: de "producir humanidad" hace mucho tiempo ya.

    Y por último, sé que eres libre pensador, pero desde esta mi Fe en el/la Dios de la Vida, te quiero compartir mi profunda Paz (que no desafane), en relación a que el multicitado se haya ido sin enfrentar los cargos que se le hicieron. Creo que con su muerte física ahora sí y de una vez por todas ya no pudo escapar esta vez a la cita con su Juicio Final... donde los jueces (y no sólo testigos) son esos miles de desaparecid@s, torturad@s y asesinad@s.

     Pues eso era todo, que estés muy bien y te deseo lo mejor.