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Semanario Universidad, N° 1681
Septiembre del 2006

 

De repente la Virgen de los Ángeles sí hace milagros. En el último 2 de agosto el presidente Arias, romero en Cartago, renunció a sus tesis de no hablar con “caracoles” (obispos locales o Álvarez Desanti, v.g.) y de rehuir opositores, ya por su perfil de águila ya porque “gana fácil”. El Arias de ahora, dice la prensa, oró por un “diálogo pacífico” en el país. No se arrepintió de pecados previos ni los reparó, pero los milagros políticos van de a poco. Primero el diálogo sincero, después los hechos mostrarán contrición y penitencia.

Sin embargo no faltan blasfemos que estiman se trató de una plegaria de cocodrilo. Si fuera cierto, dicen, ya el Ministerio de Comercio Exterior hubiera recibido la instrucción de prescindir de las ‘asesorías’ de miembros del grupo que maltrató el “libre” comercio con Estados Unidos. “No se trata de nada personal”, opinan, “pero esa gente genera mal ambiente”. “Muchos sectores que apoyan el libre comercio, Notables incluidos, han explicado que se negoció mal y se comprometió seriamente la integración y la historia del país”. “Regalarles asesorías prueba que el deseo de diálogo no es sincero”.

Si se les dice que tal vez no hay otros y que más vale malo por conocido (y políticamente controlado) que bueno por conocer, los impíos menean la cabeza, y agregan: “No es solo ese detalle. La gente que se hace llamar Partido Liberación Nacional funciona por todas partes y en particular en la Asamblea Legislativa como si aquí no hubiese pasado nada. Y aquí ya se descubrió que las fallas de los servicios públicos y el trato deficiente que en ellos recibe la población obedecen tanto al modelo empresarial de exportación, que algunos llaman neoliberalismo, como a una conjura de argollas para privatizar con beneficio propio el país y a la cultura de corrupción y venalidad que articula a empresarios privados y funcionarios públicos desde hace décadas”. “Las filólogas del millón de dólares y los tres expresidentes indagados son la punta del iceberg. El problema es la generalización del amafiamiento y de la cultura del chorizo”. “Sin ponerse los pantalones en ese campo no existe transparencia y sin transparencia (que en Costa Rica quiere decir castigar a muchos poderosos) no puede haber diálogo sincero. Por ahí no se da el milagro.”

Una de las escépticas más fieras insiste: “En la Asamblea los que se dicen de Liberación insisten en dar atolillo con el dedo a quienes los adversan. Mientras tanto cocinan nuevos ‘combos’ privatizadores para votarlos echando mano de todo tipo de trucos y componendas. No hay arrepentimiento ni cambio de actitud.” Otra se indigna: “No faltan quienes pugnan para que en la próxima elección se enfrenten Calderón y Figueres. Solo mencionarlo constituye un irrespeto obsceno”.

Todos coinciden: “Hace rato tocamos fondo. Este ‘milagro’, está en manos de Pisuicas”.