Universidad, N° 1881,

diciembre 2010.

 

     El conflicto con Nicaragua ha deparado en el campo costarricense, entre justas indignaciones y estridentes jingoísmos, ostentosas ausencias de instancias que deberían estar presentes en situaciones delicadas como ésta. Por ejemplo, el notorio aparato de espionaje conocido como DIS (Dirección de Inteligencia y Seguridad Nacional) ¿ha rendido algún informe sobre las andanzas del actor nicaragüense antes de la invasión o durante ella? ¿O también sus miembros fueron sorprendidos mientras lamentaban las derrotas del Saprissa? Es cierto que ahora se dedica a combatir el “crimen organizado”, pero la ¿planificación y ejecución de una invasión al territorio de Costa Rica no califica como una emergencia de “seguridad nacional” ni tampoco de “ilícito organizado”? Al parecer la DIS carecía de una carpeta “Nicaragua”. Tenía en cambio las de “Espionaje a figuras locales hostiles”, “Intervención de teléfonos de políticos adversos al patrón” y una especial: “Coordinación con delincuentes comunes para ingresar a cuentas bancarias”. ¿O es hoy tan secreto el perfil de la DIS que no se informa a la ciudadanía de su sólido papel en las cautelas sobre el invasor extranjero?

    Otra ausencia rumbosa es la del Departamento de Estado (EUA) activísimo durante el golpe en Honduras. ¿Tan mal va la guerra de Afganistán que no tiene ni siquiera una opinión independiente sobre el conflicto Costa Rica//Nicaragua (mencionados por orden alfabético)? ¿O es porque está, como siempre, siniestramente detrás de la pugna? ¿Contra su gran aliado, Costa Rica, férvido compañero hasta en la invasión de Irak? ¿No podrían decir algo aunque fuera en inglés? ¿No tiene intereses en el asunto? ¿Ha resuelto no intervenir nunca más en América Central y América Latina? ¿Hillary Clinton hizo votos de silencio y parálisis? La DIS podría ocuparse de este enigma. Ya que no se interesa en Nicaragua (desprecio comprensible aunque algo suicida), podría fijarse en los meros meros. ¡Ándale! Échenles una espiadita.

   ¿Y qué se hizo el Patrullaje Conjunto, al mando del Comandante Tijerino, y sus 7.000 guerreros , portaaviones, helicópteros, aviones de guerra y equipos para destruir hasta el más minúsculo gramo de cocaína, crack y, de paso (daño colateral le llaman), a quienes anden cerca. Nicaragua alega que el sitio ‘que no han invadido’ es el más importante lugar de trasiego de droga del Universo. La respuesta obvia es el Patrullaje Conjunto al mando de comandantes ticos y nicas. Nicaragua nombrará al ingeniero, ex comandante, Cero. Costa Rica no debe quedarse atrás. Podría nombrar, por ejemplo, a la comandante Viviana. Nadie la extrañará en la Asamblea Legislativa.

    No solo las ausencias han sido ostentosas. Se ha dado al menos una derrochadora presencia. La protagonizó la bancada del que llaman Partido Liberación Nacional. Puede caracterizarse como el berrinchón del año. El motivo no fue la cólera por la invasión nicaragüense. Se trató de la diferencia de opiniones entre Óscar Arias (estoy seguro que todos recuerdan al expresidente) y el funcionario de la Nación S.A., Julio Rodríguez, sobre el camino a seguir por el gobierno de Costa Rica ante el atropello. Óscar sentenció: Se debe ir a Naciones Unidas (un eufemismo por “cascos azules”). Julio replicó: no tiene idea. El camino correcto, como lo ha indicado el gobierno de Chinchilla y lo ha explicado Enrique (embajador de Costa Rica en la OEA) pasa por recurrir hasta agotar la primera instancia. Óscar chilló (fue un chillido largo): ¡¡Nadie logrará callarme!! ¡¡Me han insultado!! Y, entre sollozos, ¡¡Julio nunca me ha querido!! Los intelectuales estertores llegaron hasta Cuesta de Moras. Un solo rugido surgió de la bancada “liberacionista”: ¡¡Han profanado al hermano del patrón!! ¡¡Del Boss!! ¡¡Del Amo!!

    Lo cómico vino después de la resaca: “Oye, mae, pero Julio apoyó a Chinchilla”. Todavía varios aullaron “¡¡Pero injurió al hermano del Hombre!! Tras varios litros de tisana lograron reunirse. Resolvieron, en la reyerta, apoyar enérgicamente al hermano del Jefe y también lealmente a Chinchilla, o sea a Julio.

   Con eso lograron una presencia que podría atraer más turistas que una explotación aurífera declarada de “interés público”: un partido ideológicamente cadáver que todavía vocifera y levanta el ansioso brazo para golpear. Lázaro es nada.

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