Semanario Universidad, No. 1675
Julio, 2006

 

En su glamoroso tour por Europa, Óscar Arias se acercó a dos personalidades: Alexander Guimaraes, con quien confidenció en un camerino tras el juego con Alemania, y Benedicto XVI, quien lo recibió algunos minutos. Del primer cruce no se sabe mayor cosa, aunque son conocidos los resultados para Costa Rica de la fiesta futbolera y resultó también motivo de bochorno la posterior petición de Arias para que Dios (o sea el Vaticano) apoyara su tratadito con Estados Unidos. La duda sobre esta reunión primera es si ambos se aconsejaron.

El abucheo causado por la privada solicitud de Arias a Dios oscureció el que la mayor parte del trato del Premio Nobel con Benedicto XVI se dedicó no al libre comercio y otros fraudes sino al hecho de que el costarricense quería que la jerarquía católica cambiara su opinión respecto del uso de condones y anticonceptivos por no ser moderna, perjudicar a la gente y generar conflictos que alejan a algunos o muchos de la iglesia. Aunque la cita fue a solas, agentes de Dan Brown (El Código Da Vinci) camuflados, uno como alfombra y otro como busto del Espíritu Santo (Deredia’s work), pudieron grabar y reproducir la plática. Según Brown, la parla fue así:

Arias: Mire, Benedicto, sobre esto de los anticonceptivos yo creo que ustedes tienen que cambiar de postura y rápido. La iglesia está desfasada y la gente ni la comprende ni la sigue. Autoricen el empleo de condones y pastillas como recurso de salubridad e invisibilicen el aspecto reproductivo. Todos saldremos ganando.

Benedicto XVI: (silencio extendido por casi 1 minuto 7 segundos).

Arias: ¿Me escuchó señor Papa?

Benedicto XVI (extiende el silencio todavía 19.4 segundos): Hijo… -dice, por fin.

Arias: Soy el presidente de Costa Rica, Benedicto.

Benedicto XVI (sonriendo): Sí, ya ví a su país en el debut contra Alemania (como Arias parece querer alegar a favor del Dream Team, lo ataja con un gesto de la mano): Usted no parece receptivo a la cuestión moral y teológica del don de la vida, la Creación, la gracia divina y su vínculo con la castidad. ¿Asistió usted alguna vez al catecismo, hijo?

Arias: Yo soy Premio Nobel…

Benedicto XVI (interrumpiéndolo): Estas doctrinas hablan de cosas eternas, hijo. Los anticonceptivos pasarán, pero la gracia de Dios y el humano pecado de soberbia son eternos.- Sin pausa, agregó -¿Usted es separado o divorciado, hijo?- No lo dejó contestar- La concupiscencia acecha, presidente. Esté atento a su alma.

Arias supo que el encuentro había terminado. Confuso (la pieza parecía haberse oscurecido y no atinaba con la estrecha salida) todavía escuchó que Benedicto XVI decía a otra persona: ¿El presidente de Costa Rica no era más alto? Alguien, a espaldas de Arias, acotó: “Ese era el señor Pacheco, Su Santidad”.

Afuera, la luz de sus amigos contribuyó a cegar al mandatario: “¿Cómo nos fue, Óscar?”, inquirían. Arias, todavía embrollado, contestó: “Bien. Sodano o alguien así nos hará una carta diciendo que es pecado no usar preservativos en el libre comercio”.

(© Dan Brown y asociados).