Semanario Universidad, No. 1665
Mayo, 2006

 

Como se sabe, el periódico La Nación S. A. y sus sucursales fueron quienes más quisieron al presidente Pacheco. Sus editores y funcionarios lo quisieron para acosarlo, insultarlo, pellizcarlo, burlarse, denigrarlo, zaherirlo, ridiculizarlo, ningunearlo y hasta para persignarse como damillas al borde de un ataque de nervios o como quien ve a Satán. Consultaron incluso a Walter Mercado para que explicara zodiacalmente por qué Pacheco era tal tipo de semoviente-zorrillo-ameba-orangután. Por $ 75.000, Mercado informó que el odiado encarnaba al Anticristo (versión centroamericana, hecho en Taiwán) y que por tanto era Pichís con Cáncher e incrustaciones azufrosas de Escorpio-Plutón (Mercado le restó una letra). Probada su intuición, empresarios y empleados de La Nación S.A. se dieron a la tarea de dar el Golpe Final a la más ruin administración de las galaxias existentes, posibles y probables desde que, según tradición judía, la Serpiente fue electa presidenta del Paraíso con 14.56 puntos de ventaja sobre el Fruto Prohibido (hizo una apetitosa campaña que mucho después intentaría imitar Otto) y 47 puntos sobre Dios (¡sí, llegó tercero!) quien no pudo apelar a la Sala Cuarta ni al Tribunal Supremo de Elecciones porque, error imperdonable, no los había creado.

El Golpe Final consistió en comparar las cifras de la gestión Pacheco con las del país que recibió (LN: 01/05/06). Unimer certificó que los números de La Nación S. A. eran sólidos, confiables y objetivos (con un margen de error del 73%) y que en nada influyó el odio que el medio y los empresarios que representa experimentaron, experimentan y experimentarán por el exmandatario en cuestión.

Aquí las cifras: Inflación: Buenos: 11%. Pacheco 14%. Pobreza: Óptimos: 20.3%. Pacheco: 21.2%. Crecimiento anual PIB: Virgen de Los Ángeles: 5.3%. La Bestia (referencia bíblica): 3.2%. Desempleo: Saprissa: 6.1%. Lord Voldemort: 6.6%. Salarios reales: ¡Empate! (se despidió al funcionario que trajo esta información y a quien la transcribió sin trucarla). Hidalgamente (obvio, es un chiste), La Nación S.A. reconoce (esto es una imposibilidad ontológica) que Saty Pacheco redujo el déficit financiero del gobierno central y el consolidado a solo un 2.5% del PIB (era poco menos del 3%), pero a continuación lo amonesta porque no gastó en infraestructura, educación ni salud. O sea, por neoliberal.

Hay que aportar gasolina a esta justa hoguera. Pacheco apoyó la invasión de Irak y con ello generó la especulación corporativa con el precio del petróleo. ¡Caín terrible! Más importante, Pacheco, a este día, quebró la jugosa tradición nacional de que presidentes y cercanos abandonen Zapote en perrera judicial. ¡Mal costarricense! ¡Eso no se hace!

La duda sobre la vileza de Pacheco proviene de Newton. Si una personalidad se mide por sus enemigos, a la cabeza de ellos estuvo el pitufísimo Julio Rodríguez. Y aquí el principio mecánico: algo tan ínfimo no puede ser causa única de tanto daño. Juzgue la historia. O la física cuántica.