Universidad, N° 1776,

septiembre 2008.

 

   En EUA llaman “zar antidrogas” al normalmente militar que concentra poder y lo ejerce autocráticamente en la guerra que ese país ha declarado al tráfico de drogas ilegales. Tal vez es un nombre irónico porque remite a una guerra no factible de ganar por medios humanos y también porque los “zares antidrogas” de otras lados suelen ser fichas del narco.

   En Costa Rica, con modestia, esta administración ha también tenido un zar, solo que antivisas. Se llama Mario Zamora. Tuvo su instante de fulgor cuando aparecía cohonestando las deposiciones de Fernando Berrocal, entonces Ministro de Seguridad (?). Con el paso de Berrocal a la tareas insurgente en el seno de las ‘bases’ liberacionistas, los cargos berrocalianos sobre “visas farcistas” y “chinas”, a los que se añadían los de Zamora sobre colombianos dudosos (¡cuándo no!) y cubanos “in love” dispuestos a casarse a como hubiera lugar y con quienquiera, el zar costarricense ha pasado a un discreto segundo o tercer o quinto plano. ¡Cuán efímera es la gloria de este mundo!, suele exclamar Porcionzón de Kempis, pero en latín.

   Y eso que el pasmoso Alfredo Ortuño (AO), el capo de las finanzas de los Arias y también su hombre ante el BCIE, ha puesto en estos días al antiguo zar allí donde las papas queman. En efecto, AO tramita visas para ejecutivos y otros ciudadanos chinos desde el BCIE. Según los chinos, ellos saben que el BCIE “tiene el poder de conseguir visas” y que basta con darle los formularios para que el BCIE y AO las tramiten. AO y el BCIE, por su lado, tienen la expectativa de “hacer negocios” chinos. Conseguir visas forma parte del oficio de una “banca de desarrollo”.

   El punto transforma al BCIE y a AO en Grandes Gavilanes. En efecto, los gavilanes con minúscula tienen también ‘poderes’ para tramitar visas (facilitados por el caos de Migración, a cargo de Zamora, e impericia del ICE, siempre laxo con sus deberes) solo que sus ingresos se cuentan en devaluados colones mientras que los de Gran Gavilán se miden en millones de dólares y sobre todo abren esperanzas de ganancias insospechadas.

   Por supuesto, suponemos gavilanes de a pie y Gran Gavilán no cometen delito  por sus tratos visales. ¿Pero y el trabajo del Zar antivisas? ¿No le corresponde que la ley se cumpla irrestrictamente e incluso un poco más allá, como lo persiguió con los cubanos en celo matrimonial? ¿O el zar carga contra polluelos de gavilán y gavilanitos y simula no ver ni oir el aleteo del Gran Gavilán?

   Por lo pronto Gran Gavilán, encorbatado, ya declaró, sabiendo que se encuentra por encima de toda sospecha (al menos mientras reinen los Arias), que seguirá presionando visas “las veces que sea necesario”. Así las cosas, los tiempos del zar Zamora parecen idos.

   Eso sí, la administración Arias cada vez más semeja una trama ornitológica. Al comienzo fue Gran Águila que no habla a caracoles. Hoy Gran Gavilán ingresador de chinos poderosos. En el origen, Paloma de la Paz. Es de desear que desde aquí no se de para los costarricenses un horizonte de cuervos y grajillas, “aves despreciables aun con espíritu” según reporta la Biblia.