Los artículos de esta sección no eliminan
la lectura del libro sobre el trabajo de Hinkelammert
"La maldición que pesa sobre la ley..."
 

SOBRE EL TÍTULO DEL LIBRO A DISCUTIR

1.- Hinkelammert dio a su discusión un título compuesto. “La maldición que pesa sobre la ley” es la referencia inicial. “Las raíces del pensamiento crítico en Pablo de Tarso” su prolongación. ‘La maldición que pesa sobre la ley’ es que su cumplimiento, el de la ley, genera la injusticia o podría generarla. La ley, o natural o positiva, es decir lo socialmente debido, legitimado, permitiría dañar, oprimir o violentar radicalmente a otros. Quien sufre el daño está condenado desde siempre. No se le hace daño circunstancialmente, sino que él convoca el daño. La injusticia no resulta injusticia, sino lo debido. O sea justicia.

1.1.- Cuando se habla de legislación (las leyes) la referencia es a un orden legal o natural o sociohistórico. ‘Natural’ remite a un orden o cósmico o derivado de la voluntad de un ser sobrenatural cuyo carácter ha de ser expresado por las normas jurídicas que se aplican en las relaciones sociales. Así, la Ley Mosaica, por ejemplo, tendría dos planos: uno sobrenatural (orden cósmico o divino) que se pondría de manifiesto en las leyes positivas (existencia del pueblo de Israel) El primero sería matriz del segundo. Si Moisés, en el ejercicio de su poder, mataba era porque el deseo de Dios lo facultaba. Dios habla por medio de Moisés. Entre la voluntad del Dios de Israel y las acciones políticas de Moisés no existía distancia. En Éxodo 32 se narra que Moisés hizo matar a 3000 judíos por adorar un becerro de oro. Con las muertes, estimó interpretar la voluntad  de Dios. Este Dios se lo confirma. Cuando Moisés le explica la escena, Dios contesta: “Al que peque contra mí, lo borraré yo de mi libro. Ve, pues, ahora, lleva a este pueblo a donde te he dicho. Mi ángel irá delante de ti, pero en el día del castigo, los castigaré por su pecado”. Aquí, el Dios del Antiguo Testamento aprobaba matar y él mismo mataba por medio de la autoridad que Él había designado. El del Nuevo Testamento, en cambio, no aprueba matar a nadie: “»Oísteis que fue dicho a los antiguos: “No matarás”, y cualquiera que mate será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga “Necio” a su hermano, será culpable” (Mateo, 5). En 1 Juan, 3, aparece la misma idea ampliada: “Hermanos míos, no os extrañéis si el mundo os odia.  Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, porque amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano permanece en muerte. Todo aquel que odia a su hermano es homicida y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él. En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad”. Antes la norma ‘natural’ decía: quien ofende a Dios, merece la muerte. Ahora la norma natural señala: “…quien asesina, se suicida, es decir no tendrá vida eterna”.


1.1.1.- En las sociedades modernas y contemporáneas existe otra manera de hablar de derecho ‘natural’. Aquí la matriz natural no se sigue del orden cósmico o de una Voluntad Divina sino de la ‘naturaleza humana’. En el segundo capítulo de su Ensayo sobre el gobierno civil (1689) John Locke (1632-1704) declara que el individuo humano es libre, racional, igual y propietario. Si un individuo con estas características agrede estos caracteres de algún otro, se ha  puesto en estado de guerra contra toda la humanidad (crimen de lesa humanidad) y puede ser muerto por cualquiera. Quedan así sentadas las bases de derechos humanos desde la referencia a caracteres individuales que constituyen la matriz de todo orden jurídico. En este último caso, y ya que la existencia-trabajo-propiedad y racionalidad de cada quien son inviolables incluso la intención de atacar estos caracteres deja la existencia del agresor en manos de todos los otros (puede así ser esclavizado o liquidado). La ley positiva (sociohistórica o jurídica y de hecho) contiene la pena de muerte y da a cada individuo o Estado la facultad de ejecutarla. Quedan así justificadas tanto la muerte del agresor como su esclavitud (que se sigue de una ‘bondad’ del amo). La ley natural y la positiva contienen la pena de muerte que se  deriva modernamente de la idea de que el trabajo produce valores que pertenecen exclusivamente a quien trabaja (constituyen una extensión de su cuerpo biológico) para su consumo o para intercambiarlos mediante el comercio. La máxima injusticia (según Jesús de Nazaret) se sigue de una justicia ‘natural’ determinada por una economía política (que consiste en el estudio de los vínculos existentes entre propietarios (terratenientes y empresarios) y no propietarios (trabajadores) en las sociedades modernas. El término ‘economía política’ fue utilizado por primera vez en el inicio del siglo XVII (1615) y abandonado por el término ‘economía’ a finales del siglo XIX. La economía (o Economía) ya no se ocupa de las clases sociales sino de la utilidad que los bienes producidos generan en los individuos. Se trataría de una ciencia matematizable mientras la Economía Política resultaría de una interdisciplinariedad cuyo objeto es el vínculo nacional e internacional entre economía y poder político. La economía internacional hace parte de la Economía. Así, el vínculo entre producción económica e injusticia no se sigue de la Economía (una ciencia) sino de la Economía Política (esta última expresaría ideologías, o sea un interés no-científico).

2.- La segunda parte del título del libro de Hinkelammert habla de las raíces del pensamiento crítico (moderno y contemporáneo) en Pablo de Tarso (ejecutado probablemente antes de cumplir los 60 años, en Roma, y nacido entre los años 5 a 10 d.C.). El término “raíces” es desafiante o polémico porque la ‘raíz’ de algo le resulta a este ‘algo’ un factor indispensable para su vida y crecimiento: la ‘raíz’, normalmente, es algo oculto pero de lo cual procede lo que se ve. Por ello puede resultar sinónima de ‘causa’ u ‘origen’. El pensamiento de Pablo, o sus convicciones, posee como raíz propia la resurrección de Cristo Jesús y su próxima segunda venida para llevar a quienes tienen fe en Él a una vida eterna. La raíz del pensamiento crítico moderno-contemporáneo es la existencia efectiva de un actor social cuya lucha política abre la posibilidad de una existencia sin dominaciones sistémicas. En esta última la trascendencia resulta interior a la inmanencia (función de un actor que ocupa un sitio privilegiado en el sistema económico-político). Este sitio epistémico-económico-político cultural es el movimiento obrero. La revolución depende de su existencia, caráacter y lucha. El pensamiento de Pablo de Tarso no se orienta a cambiar este mundo, sino a abandonarlo mediante la fe en Cristo Jesús (no por la fe de Jesús de Nazaret). Esta última determina la projimidad (proceso y no dato) como eje de toda política emancipadora y liberadora o ‘redentora’. La ‘redención’ puede perder aquí su referente trascendental, sin abandonarlo.
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HINKELAMMERT: DOS CAMPOS TEMÁTICOS


1.- La extensa producción intelectual de Franz J. Hinkelammert (n. 1937, sus primeros libros en español son de 1970) admite reconocer en ella dos grandes campos temáticos. Uno se configura mediante el vínculo entre emancipación y redención. ‘Emancipación’ remite a una plural socio-historia humana marcada tanto por los esfuerzos de insertar a las poblaciones en determinadas formas de imperio como por las luchas de resistencia (políticas y culturales), protagonizadas por sectores de esas poblaciones (dentro de las cuales pueden destacarse personalidades), afectados por las determinaciones sistémicas que les impiden desplegarse como sujetos (personales y colectivos). Estas determinaciones (instituciones y sus lógicas o ‘espiritualidades’), bloquean o desvían procesos conducentes a una efectiva subjetividad de grupos y personas que podrían empeñarse en transformaciones políticas emancipadoras. El referente central de estas dominaciones y resistencias emancipadoras es siempre la totalidad social. Para el mundo actual Hinkelammert (mundialización capitalista) suele hablar de ‘mercado total’. El pecado (la codicia, una anti-espiritualidad) que inspira a las instituciones contemporáneas, y muchas veces las satura, resulta una ejemplificación de esta histórica y política sensibilidad de desagregación, degradación y muerte que torna necesarias luchas emancipatorias.
 1.1.- ‘Redención’, por su parte, apunta a una instalación trascendental (algo que rompe los límites impuestos por la sociohistoria; el más reconocido es la muerte). En la tradición católica sería ‘ganar el cielo’. Del Cielo trascendental o Reino de Dios no se puede afirmar humanamente nada seguro. Se tiene la ‘resurrección’ de Jesús de Nazaret, pero es polémica. Sin embargo los seres humanos pueden imaginar este Cielo Trascendental. En opinión de Hinkelammert, Jesús, lo determina como una fiesta, como un gran banquete al que todos están invitados, pero no todos llegan. Fiesta y banquete terrestres son anticipaciones posibles del Cielo. La propuesta de Jesús fue narrada por Mateo, el evangelista: «El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo una fiesta de bodas a su hijo. Envió a sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero estos no quisieron asistir. Volvió a enviar otros siervos con este encargo: <Decid a los invitados que ya he preparado mi comida. He hecho matar mis toros y mis animales engordados, y todo está dispuesto; venid a la boda>. Pero ellos, sin hacer caso, se fueron: uno a su labranza, otro a sus negocios; y otros, tomando a los siervos, los golpearon y los mataron. Al oírlo el rey, se enojó y, enviando sus ejércitos, mató a aquellos homicidas y quemó su ciudad. Entonces dijo a sus siervos: <La boda a la verdad está preparada, pero los que fueron invitados no eran dignos. Id, pues, a las salidas de los caminos y llamad a la boda a cuantos halléis>. Entonces salieron los siervos por los caminos y reunieron a todos los que hallaron, tanto malos como buenos, y la boda se llenó de invitados. Cuando entró el rey para ver a los invitados, vio allí a un hombre que no estaba vestido de bodas, y le dijo: <Amigo, ¿cómo entraste aquí sin estar vestido de bodas>. Pero él guardó silencio. Entonces el rey dijo a los que servían: <Atadlo de pies y manos y echadlo a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes”, pues muchos son llamados, pero pocos escogidos.»” (Mateo, 22). El mensaje central es aquí: el Cielo Trascendental ha de ser avisado en esta tierra. Jesús lo presenta como una fiesta, como un casamiento (esponsales) y su cena. Todos pueden llegar, ‘excepto quien no viste apropiadamente para la boda’. O sea quien no da muestras de entender ni acoger el espíritu del evento.

1.1.1.- El mismo Mateo ofrece una explicación para el hecho de que Jesús hablase en parábolas. Con los otros discípulos pregunta a Jesús: “— ¿Por qué les hablas por parábolas?”. “Y él contesta: “—Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no les es dado, pues a cualquiera que tiene, se le dará y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden” (Mateo, 13). Tras esto, según Mateo, Jesús remite a Isaías, un profeta judío que rechaza las alianzas con pueblos no judíos y exalta la articulación identitaria con Jehová. Quien no tiene ojos para ver y carece de oídos para escuchar es porque se ha separado del Dios del pueblo judío. Carece de fe. Pero es factible al menos otra interpretación: Jesús habla con parábolas a quienes no hacen parte inmediata de su comunidad porque desea que ellos hagan crecer su identidad desde sí mismos. Que se sientan tentados a reflexionar y crecer como personas (en su caso como judíos históricos) desde circunstancias sin abandonar su imaginario trascendental. En América Latina esta actitud fue asumida como actitud de existencia por el brasileño Paulo Freire (1921-1997).  El mensaje de Jesús sería: “Aprópiate de ti y de tu comunidad de vida. Sois prójimos”. Paulo Freire hace de la propuesta una metodología para alfabetizar adultos y, más ampliamente, para hacer de las aulas espacios colectivos de aprendizaje, no recintos de enseñanza.  En aprender a crecer desde sí mismos, con otros y para otros, consistiría la Buena Nueva.
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HINKELAMMERT Y LA OPCIÓN POLÍTICO-CULTURAL POR LOS EMPOBRECIDOS: TEOLOGÍA LATINOAMERICANA DE LA LIBERACIÓN I

1.- Solo en función de estereotipos que se hacen pasar por sentido común puede discutirse y negar la función política de los sentimientos religiosos y su usual decantación, en las condiciones de existencia latinoamericanas, en instituciones religiosas. No se trata de afirmar que las iglesias, en particular la católica, agoten su sentido en lo político y la política, sino de indicar que religiosidades experimentadas individual y colectivamente e instituciones religiosas (nombradas usualmente como ‘iglesias’) juegan un papel que, en condiciones específicas, alcanzan un papel político que se quiere determinante en coyunturas precisas. Si pueden hacerlo, es porque hacen parte significativa del sistema de ‘orden’ y de su reproducción. Ejemplo de esto es la incidencia del escrito Libertatis nuntius  (Congregación para la Doctrina de la Fe, 1984) en la guerra centroamericana sobredeterminada por la intervención estadounidense en la década de los 80 del siglo pasado. El documento vaticano “congeló” la simpatía por sandinistas y farabundistas que, hasta ese momento, atraían hacia su causa a creyentes religiosos de distintos sectores, laicos y ordenados (lo hacían bajo el manto de una cordialidad difusa respecto a una Teología latinoamericana de la liberación y su opción por los pobres/empobrecidos y el socialismo). Un palmario segundo ejemplo es el apoyo, en 1974, de las principales iglesias evangélicas de Chile al golpe militar de 1973. Además de justificar las violaciones de derechos humanos por la existencia de un “estado de guerra” sentenciaron: “El pronunciamiento de las Fuerzas Armadas (…) fue la respuesta de Dios a la oración de todos los creyentes que ven en el marxismo la fuerza satánica de las tinieblas en su máxima expresión”. Posteriormente estos sectores protestantes se dividieron en afines al terror de Estado y críticos agudos de él, pero esta división, que habla bien de los segundos, confirma las concurrencias políticas de los sentimientos religiosos en los asuntos ciudadanos y públicos. Un tercer ejemplo se puede dar con la cercana Honduras. El golpe de Estado de junio del 2009 (rapto y expulsión del Presidente constitucional por sus subordinados, los militares) fue grotescamente negado principalmente para evitar una sanción internacional. Pero encabezó y publicitó esa mentira absurda el entonces cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga. Incluso esta autoridad apareció en cadena nacional de televisión, con todas sus vistosidades clericales, en un set producido para él, para amenazar con un “baño de sangre” al presidente derrocado, Juan Manuel Zelaya, si osaba retornar al país. La Conferencia Episcopal de Honduras votó mayoritariamente la sentencia de ausencia de golpe de Estado en Honduras. Inicialmente uno de sus miembros rechazó la mentira. Un día después el obispo disidente se plegó a la mayoría.

2.- Aunque Hinkelammert no es acogido con fervor excesivo por algunos teólogos profesionales de la Teología latinoamericana de la liberación (ningún artículo suyo figura en Mysterium Liberationis, de Ellacuría y Sobrino, pese a tratarse de dos gruesos tomos) conviene recordar que su tesis: “así en la tierra como en el cielo”, y su inversión: “así como en el cielo, en la tierra”, en los que coincide con la crítica de Marx a la religión, prolongada en una crítica de los fetichismos y de los ‘sábados’ (instituciones) que empequeñecen y matan a los seres humanos, contienen un mensaje teológico: “Si deseas realmente el Cielo, avísalo en esta tierra”. Si el Cielo será habitado por prójimos (incluye a Dios) compórtate como prójimo en la familia, en la economía, en la cultura, en las relaciones internacionales, por hacer cuatro referencias de existencia.

2.1.- El punto amerita analizar el capítulo 9 del libro que es el centro de este seminario. Lleva como título este capítulo: “A propósito de Clodovis Boff”. Este Boff es el hermano menor de Leonardo Boff y fue, con él, uno de los fundadores del Movimiento de TLL. Sin embargo, el encuentro de Aparecida (CELAM, mayo del 2007) y la breve alocución en él del efímero Papa Benedicto XVI, lo convencieron de que lo único que podía hacerse con esta teología era fumigarla, como una mala hierba. Hinkelammert estima que aquí “fumigar” es sinónimo de “exorcizar”. Es decir el Gran Productor de TLL era el Diablo. Pintoresco, por decir lo menos.

3.- Hinkelammert centra su análisis acerca del espectacular vuelco de Clodovis Boff respecto a la TLL que contribuyó a fundar en que ahora Boff vuelve a aceptar la antiquísima doctrina que sostiene que la institución católica obtiene su legitimidad directamente de Dios (p. 263). Así, una eventual opción por los empobrecidos, fundamento de la TLL, no resulta obligatoria para una institución con carácter divino. Puede prescindir de ella y seguirá siendo una institución absolutamente legítima por su carácter sobrenatural. No importa lo que dice-haga sino lo que es. Su esencia. El criterio para determinarse así se sigue del tomismo aristotélico o de Platón. La opción por los empobrecidos es, en cambio, enteramente sociohistórica y ha de ser desplazada y reemplazada por una central opción por Cristo: “…de Cristo se va necesariamente al pobre, pero no necesariamente del pobre a Cristo”. En efecto, la opción por los empobrecidos no es monopolio de los cristianos, aunque lo fuera en un principio (por esto existe una Buena Nueva), sino también de criterios antropológicos y políticos no cristianos que la postulan desde sus propias racionalidades socio-históricas. En Marx, por ejemplo, se sigue de una crítica de la Economía Política. Pero este empobrecimiento se sigue de la explotación. Ella media en el efecto de empobrecimiento. La opción por sí mismos pueede generarse entre los propios empobrecidos.

3.1.- Las dificultades de un posicionamiento que se aleje de Marx en este punto se presentan por las referencias que tanto Hinkelammert como Alain Badiou hacen de Pablo de Tarso para probar argumentos que apoyen el punto de vista de una universalidad de la opción por los empobrecidos que revindique políticamente a estos empobrecidos. Badiou remite a Gálatas, 3:28: “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús”. Este texto no habla de una universalidad humana solo factible por la reivindicación de los empobrecidos, sino de una comunidad/secta de diversos articulados por su fe religiosa en Cristo Jesús. Ella los hace iguales y su recompensa será la inmortalidad. El texto que elige Hinkelammert es 1Corintios, 1,17. Pero este texto habla igualmente solo a una comunidad de fe, no a todos: “…a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro”, dice en su introducción. Y más adelante: “…de tal manera que nada os falta en ningún don mientras esperáis la manifestación de nuestro Señor Jesucristo; el cual también os mantendrá firmes hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor” (itálicas no están en el original). En la pequeña comunidad, los fieles resultan perfectos por su fe, no por ser humanos-sociales. La insuficiencia pare resolver necesidades básicas no se menciona. Si se muestran opulentos o pobres tampoco. Y en lo que particularmente interesa a Hinkelammert: “No me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo. La palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios, pues está escrito: «Destruiré la sabiduría de los sabios y frustraré la inteligencia de los inteligentes.» este texto tampoco habla de los empobrecidos y de las instituciones que los producen sino de quienes optan por la cruz y resurrección de Jesucristo porque de esta fe obtendrán sus cuerpos vida eterna. No existe palabra alguna para quienes cultivan la projimidad fuera de la comunidad de fe religiosa. De modo que Hinkelammert tiene razón cuando señala que la opción por los empobrecidos no es monopolio de la institución católica, ni de un cristocentrismo institucionalizado, pero tampoco ella se sigue de la comunidad de fe propuesta por Pablo de Tarso. No al menos en los textos que se citan. Sí se sigue en cambio de una para nada religiosa crítica de la economía política en parte citada en la página 260 de su libro. Aquí el empobrecido es el explotado. El punto muestra que las decisiones políticas propuestas por referentes religiosos existen, e incluso pueden mostrar afinidades con sectores sociales populares, pero al mismo tiempo, al menos en América Latina, contienen serias mistificaciones.
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HINKELAMMERT Y LA OPCIÓN POLÍTICO-CULTURAL POR LOS EMPOBRECIDOS: TEOLOGÍA LATINOAMERICANA DE LA LIBERACIÓN II


1.- Que una opción por los empobrecidos puede conducir política y culturalmente  a Jesús de Nazaret mientras que escoger a la institución católica o a Cristo Jesús y a su superación de la muerte (esto último parece ser la apuesta de Pablo de Tarso) 'solo' nos lllevaría, fregados pero contentos, al cielo, señala  con claridad a dos interlocutores diferenciados en la propuesta de Hinkelammert. Uno es abiertamente Marx, desde su crítica de la religión que culmina, en la lectura que de él hace Hinkelammert, en su crítica de la economía política. El punto central es aquí: ninguna institución animada por una espiritualidad que rebaje a los seres humanos o potencie su explotación, esclavitud o dependencia irreversible, resulta legítima. Escribe Hinkelammert: “En su crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel de 1844 Marx formula: <La crítica de la religión desemboca en la doctrina de que el ser humano es el ser supremo para el ser humano y, por consiguiente, en el imperativo categórico de echar por tierra todas las relaciones en que el ser humano sea un ser humillado, sojuzgado, abandonado y despreciable” (p. 182, itáalicas no están en el original). El texto exacto (Hinkelammert lo ha citado desde un trabajo de E. Fromm) es: “La crítica de la religión culmina en la doctrina de que el hombre sea lo más alto para el hombre; en consecuencia, en el imperativo categórico de subvertir todas las relaciones en las cuales el hombre es un ser envilecido, humillado, abandonado, despreciado; relaciones que no se pueden delinear mejor que con la exclamación de un francés a propósito de un proyecto de impuestos sobre los perros: "¡Pobres perros! ¡Os quieren tratar como hombres!"// También desde el punto de vista histórico la emancipación teórica tiene una importancia específica práctica para Alemania. El pasado revolucionario de Alemania es justamente teórico: es la Reforma:. Como entonces el monje, ahora es el filósofo en cuyo cerebro se inicia la revolución.// Lutero ha vencido la servidumbre fundada en la devoción, porque ha colocado en su puesto a la servidumbre fundada sobre la al convicción. Ha infringido la fe en la autoridad, porque ha restaurado la autoridad de la fe. Ha transformado los clérigos en laicos, porque ha convertido los laicos en clérigos. Ha liberado al hombre de la religiosidad externa, porque ha inserto la religiosidad en la intimidad del hombre. Ha emancipado al cuerpo de las cadenas porque ha encadenado al sentimiento”. Al ser humano rebajado o enajenado por una institución religiosa, Marx opone el ser humano sujeto (o sea, dador de carácter) de todas las instituciones y sus lógicas y con ello sujeto en una sociedad compleja que es matriz de realidades y posibilidades. En el mismo movimiento, los relacionamientos fundamentales y situacionales (o sea la sociedad) aparecen desde relacionamientos factibles donde la libertad/creatividad de cada individuo contribuye con la creatividad objetiva y subjetiva de todos. En lenguaje de Hinkelammert, Marx ha dibujado la ruta para transitar a un humanismo de la praxis. O, desde la opción universal por los empobrecidos de todo tipo (obreros, niños y ancianos, mujeres, ‘razas’ inferiores, explotados urbanos y rurales, naciones oprimidas, etc.), a una sociedad tendencialmente emancipada. Aparece así un Marx que no se reduce a la lucha obrera (una de sus imágenes estereotipadas con las que se dice conocerlo) sino que puede resultar útil a todas las luchas por la emancipación: nacionales, obreras, campesinas, de mujeres, de  esclavos, de razas despreciadas, de jóvenes. Se revela un Marx situado que no se reduce a una crítica de la economía política sino a una crítica de todos los relacionamientos sociales e instituciones que rebajen a los seres humanos. No desaparece el Marx obrerista, sino que su obrerismo reaparece con otra luz: el de una articulación exigible por necesaria de las luchas populares. La lucha revolucionaria plural se mueve contra una dominación/rebajamiento que se pone socialmente de manifiesto en muchos frentes que parecen desagregados e incluye las religiosidades, pero que expresan una totalidad en la que los seres humanos han sido bloqueados para ser ‘los dioses’ de sí mismos en condiciones que nunca controlarán del todo. Se entiende aquí la necesidad y urgencia que muestra Clodovis Boff por fumigar la TLL: lo que está en juego es el poder político de su iglesia sobre los seres humanos.

2.- El segundo interlocutor de Hinkelammert en estos alcances de una opción epistémico-político-cultural por los empobrecidos es Pablo de Tarso. Éste crea comunidades de fieles en Cristo/Jesús cuya carne parece superar la muerte. En ello consiste la fe de los fieles. Su fe los hará vivir para siempre. En el espacio de esta comunidad de fieles no deberían darse relaciones autoritarias que disminuyen a algunos en beneficio del dominio o poder de otros. Es lo que reclama la opción epistémico-política por los empobrecidos u oprimidos, la universalidad que surge desde ellos. Esta universalidad supone la conversión de quienes dominan desde la sabiduría humana (cálculo de beneficios) hacia la ‘locura de Dios’. Si no realizan esta conversión, mueren. La conversión es una opción por los empobrecidos que 'ahora' son los disminuidos por cualquier institución. Pero los textos de Pablo de Tarso que refiere Hinkelammert (1Corintios 1, 2, 3), no parecen confirmar la propuesta. En 1Corintios 1 aparecen individuos diferenciados por su poder: “Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Sóstenes, a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo”. No es lo mismo ‘apóstol’ que llamado ‘a ser santo’. El ‘enviado a predicar’ no resulta tampoco idéntico o por entero semejante a quien resulta ‘ser santo’ porque acoge esa prédica. En la asamblea existen disímiles por su poder. Tampoco son todos saludados como ‘hermanos’. Y en un párrafo siguiente, el tercero, se afirma la unidad de los convocados como abstracción, no como articulación de diversos. “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y un mismo parecer,  porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloé, que hay entre vosotros contiendas” (itálicas no están en el original). El principio de articulación desde las diferencias (inevitables) mediante una aproximación horizontal (prójimidad) aparece negado por la autoridad de una abstracción (unidos en una misma mente y un  mismo parecer). La misma mente y el mismo parecer se muestran exigidos por la sabiduría de Dios (prédica de Pablo) que dará existencia eterna a esos cuerpos diversos. El criterio trascendental borra las diferencias. Quien exista para siempre en Cristo Jesús no será quien vivió en esta tierra. Será otro. Y la distancia no la hará la existencia eterna sino una sumisión. 1Corintios 2 redondea exactamente esta propuesta de Pablo: “Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría,  pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado.  Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor;  y ni mi palabra ni mi predicación fueron con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder,  para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios” (itálicas no están en el original). El texto resulta arbitrario. El apóstol se declara “con temor y temblor” pero, al mismo tiempo, hablando “con demostración del Espíritu y poder”. Es el Poderoso. Y quienes lo escuchan son otra cosa. No importa si mejor o peor, más alta o más baja. Otra cosa. La autoridad trascendental, sabiduría implacable remata en 1 Corintios 3: “Así que, ninguno se gloríe en los hombres, porque todo es vuestro: sea Pablo, Apolos o Cefas, sea el mundo, la vida o la muerte, sea lo presente o lo por venir. Todo es vuestro,  y vosotros sois de Cristo y Cristo es de Dios”. Adiós socio-historia con sus temores, temblores y rutas que no llevan a parte alguna. O tal vez sí.

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HINKELAMMERT Y LA OPCIÓN POLÍTICO-CULTURAL POR LOS EMPOBRECIDOS: TLL III

1.- En la hoja de trabajo precedente del seminario, Pablo de Tarso se declara “… “con temor y temblor” pero, al mismo tiempo, hablando “con demostración del Espíritu y poder”. Es un Poderoso. Lo apodera Dios. Y quienes lo escuchan son otra cosa. No importa si mejor o peor, más alta o más baja. Otra cosa. La autoridad trascendental, sabiduría implacable, remata en 1Corintios 3: “Así que, ninguno se gloríe en los hombres, porque todo es vuestro: sea Pablo, Apolos o Cefas, sea el mundo, la vida o la muerte, sea lo presente o lo por venir. Todo es vuestro,  y vosotros sois de Cristo y Cristo es de Dios”. Adiós socio-historia con sus temores, temblores y rutas que no llevan a parte alguna. “O tal vez sí.” ‘Todo es vuestro si sois de Dios’ (‘os abandonáis a Dios’, dice Pablo de Tarso). Se puede traducir, nada es vuestro sino todo es de Dios aquí en la tierra como en el cielo.
 
1.1.- El punto aclara el contexto de la defección que Clodovis Boff realiza de la TLL y que discute Hinkelammert en el capítulo 9 de su libro: de una opción por los empobrecidos (que C. Boff exactamente en esos términos no hace) él retorna a la iglesia católica donde nada fue nunca de los fieles sino todo de la iglesia jerárquica hasta el Concilio Vaticano II (1959-1965). Este concilio dividió a la iglesia católica porque transfirió poder de un modo no tradicional en la iglesia católica. El Concilio Vaticano I se había realizado en 1869-70. Básicamente determinó la infalibilidad del Papa. Como esta infabilidad parecía disminuir (o anular) el poder de los obispos en sus respectivos dominios (y con ello el poder nacional podía resquebrajarse) se le restringió a cuando hablase ex cátedra (o sea como papa/autoridad y a todos los creyentes). La infalibilidad papal descansa en que es el sucesor de Pedro, el apóstol, y a que éste recibió su nombramiento jerárquico de Cristo Jesús, o sea de Dios. No aceptar esta infalibilidad es valorado anatema (implica expulsión de la institución): “Por lo tanto, si alguno dijere que no es por institución del mismo Cristo el Señor, es decir por derecho divino, que el bienaventurado Pedro tenga perpetuos sucesores en su primado sobre toda la Iglesia, o que el Romano Pontífice no es el sucesor del bienaventurado Pedro en este misma primado: sea anatema”. En español, ‘anatema’ significa específicamente excomunión y más generalizadamente ser ‘maldecido y exterminado’. Este Concilio Vaticano I del siglo XIX reforzó entonces el centralismo, verticalismo y autoritarismo clerical institucional católico. La transferencia se movía entonces desde las diócesis, inscritas en algún territorio nacional, al Vaticano. Era un movimiento en el seno de la institución.

1.2.- El Concilio Vaticano II (1959-65) también transfiere poderes. Los documentos que en él se aprueban resultan de discusiones amplias y de votaciones informadas que podrían valorarse democráticas, por ejemplo. Pero lo más importante es que la iglesia es determinada como el pueblo de Dios a quien la iglesia acompaña. Puede interpretarse que como pueblo de Dios los laicos, la gente, su sociohistoria entra en la iglesia y ésta sale de ella a su encuentro. O a la inversa. El templo deja de ser la iglesia. El mundo es ahora la iglesia. O la iglesia es ahora el mundo. La iglesia está fuera y dentro del templo. Este imaginario no puede sino generar tomas de partido, polarizaciones, enfrentamientos, resistencias. Argumenta, en texto reciente (abril 2019), J. Ratzinger, papa emérito, hablando del Concilio Vaticano II y del período post-conciliar: “Hasta el Concilio Vaticano II, la teología moral católica estaba ampliamente fundada en la ley natural, mientras que las Sagradas Escrituras se citaban solamente para tener contexto o justificación. En la lucha del Concilio por un nuevo entendimiento de la Revelación, la opción por la ley natural fue ampliamente abandonada, y se exigió una teología moral basada enteramente en la Biblia”. La oposición es aquí entre ‘ley natural’ eterna, y las Sagradas Escrituras que manifiestan situaciones que deben ser interpretadas. Añade Ratzinger: “Al final, prevaleció principalmente la hipótesis de que la moralidad debía ser exclusivamente determinada por los propósitos de la acción humana. Si bien la antigua frase “el fin justifica los medios” no fue confirmada en esta forma cruda, su modo de pensar sí se había convertido en definitivo./ En consecuencia, ya no podía haber nada que constituya un bien absoluto, ni nada que fuera fundamentalmente malo; (podía haber) solo juicios de valor relativos. Ya no había bien (absoluto), sino solo lo relativamente mejor o contingente en el momento y en circunstancias”. El punto ya había sido planteado por Juan Pablo II en la encíclica Veritatis splendor (El fulgor de la verdad). Escribe ahí Juan Pablo II: “Llamados a la salvación mediante la fe en Jesucristo, «luz verdadera que ilumina a todo hombre», los hombres llegan a ser «luz en el Señor» e «hijos de la luz», y se santifican «obedeciendo a la verdad». // Mas esta obediencia no siempre es fácil. Debido al misterioso pecado del principio, cometido por instigación de Satanás, que es «mentiroso y padre de la mentira» el hombre es tentado continuamente a apartar su mirada del Dios vivo y verdadero y dirigirla a los ídolos, cambiando «la verdad de Dios por la mentira»; de esta manera, su capacidad para conocer la verdad queda ofuscada y debilitada su voluntad para someterse a ella. Y así, abandonándose al relativismo y al escepticismo, busca una libertad ilusoria fuera de la verdad misma” (# 1). Más adelante, en el # 6, cita el evangelio de Mateo: “El diálogo de Jesús con el joven rico, relatado por san Mateo en el capítulo 19 de su evangelio, puede constituir un elemento útil para volver a escuchar de modo vivo y penetrante su enseñanza moral: «Se le acercó uno y le dijo: "Maestro, ¿qué he de hacer de bueno para conseguir la vida eterna?". Él le dijo: "¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Uno solo es el Bueno. Mas, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos". "¿Cuáles?" le dice él. Y Jesús dijo: "No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo". Dícele el joven: "Todo eso lo he guardado; ¿qué más me falta?". Jesús le dijo: "Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; luego ven, y sígueme". Añade Juan Pablo II: “Es necesario que el hombre de hoy se dirija nuevamente a Cristo para obtener de él la respuesta sobre lo que es bueno y lo que es malo. Él es el Maestro, el Resucitado que tiene en sí mismo la vida y que está siempre presente en su Iglesia y en el mundo. Es él quien desvela a los fieles el libro de las Escrituras y, revelando plenamente la voluntad del Padre, enseña la verdad sobre el obrar moral. Fuente y culmen de la economía de la salvación, Alfa y Omega de la historia humana” ((# 8).

2.- Utilizando otra terminología, desde la existencia efectiva, sectores de la TLL quisieron materializar Comunidades Eclesiales de Base, una iglesia (poder) paralela. Sería el lugar epistémico-político-cultural de la enteramente nueva manera de entender la fe cristiana. Clodovis Boff redacta su defección después de la Conferencia de Aparecida (2007). En esa fecha el discurso de TLL se veía derrotado y los católicos mayoritarios retornaban a sus templos en donde se les enseña la moral natural que ha de regir sus existencias.
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