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Universidad Omega, N° 68
Febrero 2019.

¿QUIÉN O QUÉ AMARRARÁ A MACONDO?

   Como es sabido “Macondo” alcanzó popularidad, perpetua quizás, por la imaginación,  talento y sudor de un Gabriel García, pero hoy  se reanima de la mano y los pies de políticos de turno quienes, faltos de ingenio y tino y, en los peores casos, suicidas, llenan titulares de la prensa que les consiente declaraciones como que el calentamiento global es “invención de China para perjudicar la economía de EE.UU” (Donald Trump) para después desdecirse, pero solo para confirmar que no se tomará prevención alguna respecto a ese calentamiento porque los científicos no coinciden sobre sus causas y que, “a la corta” el calor excesivo aminora los sufrimientos de los estadounidenses ante la crudeza de los últimos inviernos. Gracias al régimen “democrático” estadounidense, Donny caotiza con solo tener posibilidades de  reelegirse por otros insostenibles 4 años. No existe capacidad planetaria para internarlo en hospital sellado o cárcel clandestina. Si es esta última habría que solicitar no se le violen derechos humanos (¡!)

   En Costa Rica, país al que alguna vez se honró con un Premio Nobel para una personalidad hoy, por merecida desgracia, en desgracia (no faltarán jueces que quieran salvarlo pero, el daño ya está hecho), su gobierno en curso reconoce como gobierno legítimo de Venezuela al encabezado por el diputado Juan Guaidó, quien se autoproclamó como tal casi en el mismo momento en que el Tribunal Supremo de Justicia venezolano ratificó la inconstitucionalidad de la Asamblea Nacional de ese país (presidida por Guaidó) y pidió a su Ministerio Público ubicar (y suponemos detener) a los responsables del órgano legislativo por usurpar funciones del ejecutivo. Por supuesto el Tribunal Supremo de Justicia se ubica en el bando madurista y Guaidó en el del enemigo. El país se divide en amigos y enemigos (que, como se sabe, luchan a muerte). Venezuela carece de toda tradición democrática y por ello el gobierno de Maduro sin duda incluye sectores ineptos, corruptos y etcétera pero también lo hacen sus enemigos. La fuerza decisiva del gobierno de Maduro la configura el apoyo de sus militares. Hasta el momento no han  optado por un golpe de Estado que, excepto las muertes inevitables, no resolverá mayor cosa. La posibilidad de una guerra por invasión (más acongojante aún que un golpe de Estado porque arrasaría sectores populares con mayor bestialidad) se ha acentuado por las elecciones de presidentes neoligárquicos en Brasil y Colombia (vecinos geopolíticos de Venezuela) quienes caen en éxtasis eróticos si se aprieta el gatillo o se atiza el garrote que veja-veja-reveja civiles indefensos. Macondo es lírica.

   El afamado gobierno de Costa Rica debería haber, desde siempre, encabezado los diálogos por una salida negociada para los sufrimientos venezolanas. Por el contrario, y reforzando una dudosa línea del anterior gobierno del PAC, apoyó con entusiasmo al “presidente paralelo” Guaidó, y dio credenciales como legítima representante de su gobierno en Costa Rica a una joven dama, al parecer llamada María Faría, quien en su primera acción pública asaltó el recinto de la Embajada (madurista) de su país. Su acto violó normas internacionales (y locales) delicadas de violar y la administración Alvarado se vio forzada a declararlo “inaceptable” (lo hizo un funcionario de menor rango), pero sirvió como muestra de lo democrático y republicano que es el sector guaidista apoyado por los gobiernos de Estados Unidos y el  ¡de España! (el último mantiene presos a los dirigentes independistas catalanes). En fotografía de la alocada acción encabezada por Faría no se ve en su grupo de trabajo (o comando de asalto, vaya a saberse) ningún afrovenezolano ni “moreno” (esta es una categoría ‘racial’ creada por los venezolanos que no quieren ser llamados “negros”. Razones han de tener). Afroamericanos y “morenos” constituyen, por margen estrecho, la mayoría de la población venezolana. Negros e indígenas son los sectores históricamente más castigados de esta población. Suave, Macondo, suave.

   Por si faltara, el gobierno de Costa Rica tampoco se esfuerza por una salida negociada en Nicaragua. En el país vecino el espíritu de Somoza se apodera de sus gobernantes de modo que la guerra de los setentas (y en parte de los 80s) las libró su heroica población en vano. Hoy “gobiernan” Daniel Somoza y Rosario Murillo de Somoza. Antes lo hicieron Arnoldo Somoza Alemán y Violeta Somoza viuda de Chamorro. La salida negociada en Nicaragua no es factible si los adversarios del perpetuo Somoza no abandonan sus acusaciones de delitos de lesa humanidad contra la parejita somociana. Esos delitos no permiten a Daniel-Rosario Somoza pactar su fuga porque facilitan acusaciones y expropiaciones internacionales en su contra. Por lo tanto no se ha de mencionarlas y conviene retirarlas. Cuando las nuevas formas corporales de Somoza abandonen, millonarios, Nicaragua, se verá. Estados Unidos (uno de los mayores violadores de derechos humanos de la galaxia, pero que no acepta ir a los tribunales por estas violaciones) podría arrinconarlos. Esto, si lo desea. También tiene hoy el poder de asfixiar su economía ya paupérrima. No lo hace. La administración Alvarado, en diálogo secreto, podría preguntar por las razones. Se adivina Macondo. Solo que aquí los elefantes no se nutren de cocodrilos, sino que los políticos se abanican con ladrillos y rocas de hielo para ahuyentar el frío. Desde la cárcel que merezcan el Nobel Arias y el político zahorí que administra el país podrían contarle a sus conciudadanos por qué tanto brinco y oscuridad cuando parejas de todo tipo sobran y el país es conocido cósmicamente por el éxito de sus frecuentes y constructivos debates internos.
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Conversación

Aída, Gloria (Chile).- Nos pareció un exceso que le quitase el segundo apellido a Gabriel García Márquez. Hay que respetarlo. Algunas otras cosas resultan difíciles de entender, desde Chile.

HG.- Gracias por escribir, desde tan lejos. El nombre completo del Nobel de Literatura de 1982 fue en realidad Gabriel José de la Concordia García Márquez. Para escribir, él se separó del José de la Concordia. Una perspectiva para leerlo es entenderlo como un latinoamericano desacralizador y re-sacralizador. Mi texto tiene mucho de ironía o quiere tenerlo. Creo que cualquier latinoamericano que lea algo entenderá que se trata de García Márquez y tal vez quiera pensar que coloco su genio en un corriente García. Traslado mi respeto a todos los García de América Latina y del mundo en un momento en que se hace necesario saludar (por primera vez en la historia) a todos los individuos con todos sus apellidos. Solo no se respeta de la misma manera a quienes hacen del irrespeto una actitud política. Creo García Márquez habría coincidido con este enfoque aunque le hubiese dado otra expresión. Pero él era un escritor e ideador genial y yo no. Así, irrespeto  para él, ninguno. Y a quienes hoy grotescamente destruyen el mundo tampoco se les puede irrespetar porque son muy poderosos, dicharacheros, torpes y ciegos.

Gloria, Aída (Chile).- Una de nosotras vivió un tiempo largo en América Central. Se ha dado tiempo en explicar que la sensibilidad costarricense hacia Estados Unidos es muy distinta a la que existe en los sectores medios y populares chilenos. Tal vez por eso nos ha costado entender.

HG.- Creo puede haber mucho de ello. La población urbana y meseteña de Costa Rica, en particular la urbana, experimenta mucha admiración por el Estados Unidos que imaginan y de alguna manera sueñan. De manera pintoresca un buen número de diputados en estos días quiere legislar una tenencia de armas que se parezca algo a la muy peligrosa que es la legal en Estados Unidos. Por supuesto se ligan la negligencia desinformada y los negocios de quienes venden armas. Pero es solo un ejemplo. En el Chile en que residí, en el siglo pasado, había más influencia inglesa que estadounidense y el aislamiento del país, flanqueado por el mar y una montaña, permitía que prosperasen “chilenidades” variadas tanto urbanas como rurales. América Central, en cambio, se ubica en la Cuenca del Caribe y resulta por ello zona estratégica para el poderío mundial de Estados Unidos. Uno de los vecinos es Panamá, con su canal, que enfrió el papel de Valparaíso como puerto. Entonces cualquier reivindicación ‘nacional’, desde los pueblos centroamericanos y que moleste o cree ruido al gobierno de EUA, ha de destacarse. Por eso en mi artículo se menciona un Premio Nobel de la Paz concedido a un Presidente de Costa Rica (Óscar Arias) en 1987. Su plan funcionó para detener guerras internas brutales aunque no avanzó en crear condiciones para la paz. Pero Estados Unidos (Ronald Reagan) quería la guerra y alcanzar todos los objetivos que con ella se proponía. A la larga se detuvieron las guerras, se legalizó a los insurgentes pero las fracturas internas derivadas de la economía, la política y la cultura se mantienen. En el área hay dos economías, Honduras y Nicaragua, que están entre las más débiles de América (solo las supera Haití), El Salvador sostiene la suya con las remesas de sus emigrantes y Guatemala practica un régimen oligárquico y militar genocida y etnocida ante el cual todo el mundo se finge ciego. Es una “democracia”. Su situación actual tiene su gestación en un golpe militar (1954) auspiciado por la United Fruit (que controlaba entonces un 50% de la tierra del país). Guatemala desde hace mucho debió ser expulsada de Naciones Unidas por su terror de Estado, pero se la considera ‘democracia’ porque realiza elecciones. Se trata de un área compleja, insisto, con claras diferencias con lo que fue el despliegue de Chile hasta el golpe de 1973. Chile pudo cultivar el mito de su independencia y manifestar inquietudes ‘nacionales’. Aquí, en esta área, esa ingenuidad o candor, fue prohibida desde siempre. Mayor razón para felicitar medidas que expresen algún grado menor de dependencia con determinaciones nacionales  y que potencien una integración regional centroamericana y caribeña. Suelen ser escasas y usualmente precipitan guerras. Sospecho que parte de la población las considera “extravagantes”.

Mirna, Pablo,  Lizbeth (Costa Rica).- ¿En verdad, de qué trata su artículo, ya sin ironía?

HG.-  En verdad no trata sobre nada, sino que realiza invitaciones sobre asuntos latinoamericanos de fondo. Fue escrito para cierta prensa (que ignoro si lo publicará) y aparece en el momento en que una “ayuda humanitaria” enfrenta a sectores venezolanos en las fronteras de Colombia y Brasil con el Estado-gobierno venezolano vigente y, consecuentemente, con su aparato militar y legalidad. Creo necesario recordar que la situación actual fue iniciada por el intento bolivariano en el inicio de este siglo para articular continentalmente un contrapoder regional al dominio de las trasnacionales (y agencias internacionales), principalmente estadounidenses, en América Latina. Se le llamó Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y tuvo alcances menores (en relación con sus objetivos) en vida de Hugo Chaves (1954-2013). Es poco probable en cambio que muchos latinoamericanos conozcan el llamado “Corolario de Roosevelt”” a la Doctrina Monroe. Fue anunciado el año 1904. Este ‘roosevelt” es Teodoro. Hay otro. La Doctrina Monroe (1823) establecía que cualquiera intervención europea en América se consideraría un acto de agresión contra EUA y ameritaría su intervención. Solo EUA podía “colonizar” en América Latina. Era el dueño de esta parte del mundo. Si Europa quería colonias que las buscara en África y Asia. El “Corolario o ‘enmienda’ de Roosevelt” añade que América Latina y el Caribe constituyen espacios ‘naturales’ para la extensión de los intereses comerciales de EUA. O sea estas ‘colonias’ debían redituarles ganancias a las empresas gringas. En la Venezuela que hoy enfrenta una “ayuda humanitaria” se concentran estos intereses mezquinos y hegemónicos, a los que la “oposición democrática” venezolana sirve (con total prescindencia de sus voluntades que pueden ser blancas, estrelladas o verdes, etcétera). El periódico El País, español, habla de 4 asesinados (por los maduristas) y 285 heridos en esta tragedia de la ‘ayuda humanitaria’. No se sabe en cuanto potenciaron los futuros estragos los cantos del Puma Rodríguez y de Carlos Vives que entretuvieron, con  otros artistas, con  música y mensajes, a las gentes que solidarizaban con la “ayuda”. El episodio de la “ayuda humanitaria”, que no ha terminado, tiene un corolario que a la gente normal podría parecerle positivo. Gobiernos como los de Perú y Chile, y también sospechosamente Colombia, así como el Congreso de EUA, rechazan una invasión “gringa” (resuelta por la administración Trump) a Venezuela. Pero si ella se produce, la deplorarán y a otro asunto, brother. América Latina es región que contiene muchos países desagregados cuya población interna, por país, también está física y político-culturalmente desagregada. Población total de Chile: algo más de 18 millones. Población de su capital, Santiago: más de 5 millones y medio. Casi un tercio de la población reside en la capital. Población de México: unos 130 millones. Población de su capital: entre 20 y 21 millones (Gran Distrito Federal). Población de Costa Rica: unos 5 millones. Y residen en San José: unas 400 mil personas. Y en la provincia de San José de este país pequeño: 1 millón y medio de personas. Las capitales concentran servicios y oportunidades. Es solo un ejemplo físico y bruto de nuestras malas agregaciones y desagregaciones. De este tipo de realidades latinoamericanas es que habla el artículo. La ‘maldad’ venezolana chavista (dejo afuera a Maduro) ha consistido en intentar desafiar el poder devastador por desagregador que en América Latina ejercen transnacionales estadounidenses de todo tipo articuladas con minorías oligárquicas y neoligárquicas ‘locales’. Dominación irreversible hasta el momento de místeres y ‘señores’. Obviamente escribo para que los lectores del sitio estimen la necesidad de organizarse para cambiarla. Lo de Venezuela actual es historia de sobra conocida en América Latina. Recuérdese solo las experiencias frustradas de la Revolución Mexicana, el Movimiento Nacional Revolucionario boliviano (1952-1964), Perón en Argentina, el proceso revolucionario cubano, la revolución chola de Velasco Alvarado (Perú, 1968), Torrijos en Panamá, Allende en Chile. La insurgencia popular nicaragüense. Nadie dice que esos movimientos carecieron de errores y corrupciones. Pero intentaron mostrar un rostro nacional y popular y ponerle el hombro a una América Latina que nunca ha existido desde sí misma. De esta memoria habla mi artículo y de la necesidad de situarla en una mundialización actual que no considera seres humanos a nuestras gentes. No es asunto de otros. Es asunto ‘nuestro’. De un ‘Nuestro’ que nunca hemos sido. Como se advierte, transité, de un solo salto, desde la ironía a la furia en la historia. Pero si yo me leyera, costumbre que no tengo, le prestaría atención a ambas.

Luis (Costa Rica).- En una parte de su conversación usted habla de “… felicitar medidas que expresen algún grado menor de dependencia con determinaciones nacionales  y que potencien una integración regional”. No entiendo bien qué significa.

HG.- Debí  escribir "felicitar y acompañar" medidas. En términos geopolíticos se puede ser periferia dependiente, colonia o neo-colonia. Para la política estadounidense, como se advierte en la Doctrina Monroe y su Corolario Roosevelt el área latinoamericana resulta para ellos una periferia neo-colonial a la que se le concede un aparente régimen democrático, o sea un gobierno que formalmente surge de su ciudadanía, y un falso Estado ‘nacional’ que está obligado a ser instrumento de ‘desarrollo’ capitalista mundial o un garante de cumplimiento de contratos internacionales que no operan en beneficio para nuestras poblaciones. Estas últimas son figuras de una situación neocolonial. Para ir contra de ellas he utilizado el giro dependencia (porque la independencia efectiva inmediata parece poco factible) nacional. Se trata del primer paso de un proceso de autonomía (o independencia) en que empezamos a darnos valor y asumimos proyectos de países y poblaciones articuladas desde nuestras realidades, aunque sin romper con el mundo. Crecemos desde raíces. Nos instalamos desde ellas.En el mundo de hoy ni pronunciamos bien el inglés ni tampoco pensamos con propiedad en español o portugués, menos en lals lenguas de nuestros pueblos originarios, ni avanzamos en instalarnos en el mundo desde nosotros mismos como región de diversos pero a la vez singulares e independientes.
 

Sebastián, Ilfredo, Mario y otros (Costa Rica).- Nos parece que usted es el último de los (...) conunistas sobre la tierra. No quiera tapar el sol con un dedo. La brutal dictadura venezolana/cubana caerá y sus líderes serán apresados.

HG.- Faired Marlen me envió, desde Chile, hace dos días, el siguiente comunicado. Está en la línea de lo que he comentado:
"Somos artistas y creadores, académicas y académicos, profesores y profesoras chilenos. Suscribimos la presente declaración porque queremos señalar al pueblo de Chile y a nuestro actual gobierno, nuestra aspiración universal por la paz, por la soberanía y por una solución de diálogo democrático y transparente frente a la actual injerencia de Estados Unidos en Venezuela. Estados Unidos tiene una larga historia de intervenciones en ese país, en sus esfuerzos espurios para ganar control sobre la riqueza petrolera, habiendo apoyado la dictadura de Pérez Jiménez en la década de 1950 y más recientemente en abril de 2002, año en que orquestó un fallido golpe militar contra el gobierno de Hugo Chávez. Hoy, la interferencia norteamericana ha sido encabezada con el liderazgo del Gobierno de Sebastián Piñera a través de la auto proclamación de Juan Guaidó, claramente resuelta desde Washington. Se evidencia que su autonombramiento solo oscurece cualquier salida democrática y transparente en Venezuela. Quienes aquí adherimos rechazamos fehacientemente esta política exterior de Chile en connivencia con Estados Unidos.

Venezuela está hoy en el corazón del mundo. Estados Unidos acaba de sabotear un acuerdo laboriosamente alcanzado entre el gobierno y la oposición venezolana en los diálogos de Santo Domingo. Donald Trump decidió unilateralmente escalar la situación en Venezuela, sin esperar la decisión de la secretaría de la ONU, quien por estos días se declaró neutral. Reconocemos, esperanzados, las declaraciones de Uruguay y México en nuestro continente, así como los llamados a la no intervención violenta por parte de Angela Merkel en Alemania y de Shinzō Abe en Japón. La desinformación mediática es aguda. Sólo se escucha una versión: la de USA y la del Grupo de Lima, incluido el gobierno de Chile. El gobierno de Chile está actuando como si los tiempos de intervenciones golpistas y guerras sucias por parte de Norteamérica no hubiesen quedado atrás para los pueblos latinoamericanos.

Nosotras y nosotros, intelectuales y artistas chilenos, ciudadanas y ciudadanos de una tradición imbuida en valores por la paz y humanismo, representada por la voz y la acción de nuestros más grandes escritores, músicos, pintores, actores y creadores de todas las disciplinas, nos dirigimos al Presidente de la República para exigirle condenar la escalada de violencia contra el pueblo hermano de Venezuela en línea con la política exterior de nuestros gobiernos democráticos en casos como los de Irak y de Siria.

Un grupo de estados latinoamericanos y europeos celebrará por estos días la primera reunión internacional sobre Venezuela en Montevideo. El grupo incluye a ocho países de la Unión Europea (Alemania, España, Francia, Holanda, Italia, Portugal, Reino Unido y Suecia) y cuatro países latinoamericanos (Bolivia, Costa Rica, Ecuador y Uruguay). Hacemos un llamado a las voces creadoras y conscientes de nuestro país a expresarse en torno a acciones por la paz inmediata, así como una solución democrática y dialogante para resolver la actual crisis del pueblo hermano de Venezuela. Rechazamos decididamente otra intervención militar en nuestro continente. Parece que, como una vez dijera José Martí, en Venezuela está llegando “la hora de los hornos y no se ha de ver más que la luz.”

Santiago de Chile, 5  de febrero, 2019".

Pude contar 49 firmas. Entre ellas hay varios Premios Nacionales de ese país. Si los 49 que firman son "comunistas", cosa que dudo, no soy el último de esos 'malditos' sobre la tierra. Y si ninguno de ellos lo es, pues tampoco, si yo fuese comunista, soy el único que piensa distinto de ustedes. En esta última sentencia cometí un error voluntario. En realidad ustedes no piensan. Decir que ladran sería injusto con los canes. Y poco grato hacia las focas.

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