Universidad Omega,
N° 61, julio 2018.

 

   Mientras la principal iniciativa del Ejecutivo para medio atacar el déficit fiscal (insospechablemente defendida por especialistas neoliberales) parece destinada a naufragar, desvirtuarse o postergarse en la Asamblea Legislativa (el Espíritu Santo la mira con recelo y el PLN también y constituyen mayoría de diputados) otro “escándalo” determinado por ‘ondas tropicales’ amenaza la fementida democrática paz del país. Se trata ahora de la manipulación ideológica que habría invadido al Ministerio de Educación Pública (MEP) desde que el Partido de Acción Ciudadana gobierna. Esta maniobra incluso contiene dibujos de un cubano que, al parecer miente sobre determinadas características del comercio internacional (sobre él ya acumuló calumnias la CEPAL (Naciones Unidas) a mitad del siglo XX cuando propuso su programa de sustitución de importaciones para avanzar hacia el desarrollo; en ese tiempo se tuvo sus tesis por atendibles. La isleña caricatura y otras manipulaciones son acompañadas de interrogantes peculiares: “…la ciudadanía es ‘consiente’ sobre la importancia de mantener las instituciones estatales”; y “… el ‘estado’ es ‘cociente’ de los problemas y da respuesta a ‘estos’ mediante la privatización”. La curiosa redacción u ortografía de estas fórmulas provendría, según los investigadores de La Nación S.A., de “docentes y asesor en Estudios Sociales” (La Nación S.A. digital, 26/07/2018). La manipulación incluye, qué duda cabe, un esfuerzo por reconstruir bárbaramente la ortografía buscando que los costarricenses sean más brutos o cómicos, el lector elija.

   Una de las respuestas del Ministerio de Educación ante las acusaciones de manipulación ideológica (de la ortografía no se publican defensas) es que esos materiales son “antiguos” y los utilizan al parecer solo “los colegios técnicos”, cenicientos abandonados por Hadas Madrinas y Espíritus Santos. El “cementazo” de la ideologización, a diferencia del original, tiene ribetes jocosos aunque, como el primero, tiene por función teñir al PAC, ahora vía MEP. Tarea nada complicada. Cito cinco reacciones de ‘lectores’ de La Nación S.A.: “El punto es la hipocresía y el fariseísmo del PAC”. “Se confirma con esto la mentalidad socialistoide del PAC ¿Con este ejercicio se desea sacar de su ostracismo a la muy mediocre educación pública? No se ve por ningún lado la luz al final del túnel”. “Sigan votando por el PAC y eso es lo que obtendrán”. “Los que votaron por el PAC fueron los empleados públicos, los pensionados de lujo, los "estudiantes", los socialistas, los comunistas y los "progres. El restante 40% no”. “…pero se supone que el PAC era diferente. Esto que está pasando no hay forma de justificarlo”.

   La incidencia de la manipulación ideológica por parte del satánico PAC, sin embargo, podría precipitar un improbable debate significativo. ¿Quién educa, en realidad? ¿La escuela, hoy despedazada ortográficamente por cubanos y el PAC, o la sociedad con sus instituciones y su existencia cotidiana? Obviamente la familia educa, la calle educa, los medios masivos educan, viajar en bus educa, las iglesias educan, etcétera. Y visiblemente el aula formal intenta educar, los baños de la escuela o colegio educan, los recreos en patota o aislados educan. El peso más fuerte en la socialización directa y difusa (transmisión de sensibilidades, por ejemplo) la tiene la sociedad. La razón es que los individuos pueden ignorar de diversas formas la escuela en todos sus niveles, pero no pueden escapar de su sociedad. La sociedad educa (y de paso permanente,  “manipula”). Si la escuela resulta ‘artificial’ no educa, aburre. Una buena escuela (liceo, universidad, etcétera) no se debería apartar/compartimentar de familias, existencia cotidiana, sexualidad vigente, etcétera, sino que ilustrada (nadie sabe cómo, en la versión más negativa, causalmente guiada por el Espíritu Santo o la Virgen de los Ángeles, en versión compleja porque Espíritu y Virgen también concurren, aunque de maneras variadas, en la sociedad) contribuye a desaprender lo aprendido en la ideológica sociedad omnipresente y a reaprender. Para qué se usará el nuevo aprendizaje (proceso y actitud, más que contenido), es otro cuento. Para América Latina este cuento lo narró, por ejemplo, Paulo Freire. La función de la educación en la especie humana consiste en aprender a desaprender. Vale para todos. Espíritus zozobrantes lucharán para crecer desde sí mismos y con otros y para otros.  Ausencia de espíritu, además de delirios ortográficos, verá la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Es evangelio humano. Aprende a desaprender con otros y para otros y serás tú mismo. Además, podrás decir amén porque ahora indica procesos de los que te haces responsable.
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Conversación

Esther (Costa Rica).- El presidente Alvarado debe leer su página porque desde Nicoya declaró que no está de acuerdo en que la enseñanza sea utilizada para ningún tipo de adoctrinamiento.

HG.- Aunque sé que usted lo dice en broma, estoy seguro que el señor presidente no lee mi sitio. Está ocupado en exceso porque sabe que el inicio del proceso determinará en gran medida el éxito o fracaso de su gestión y además tiene los títulos académicos suficientes para pensar el tema por sí solo. Pero si se expresara así como usted lo refiere, entonces convendría aclarar que existen numerosas formas de “adoctrinamiento” en las instancias estatales y  sociales. En español ‘adoctrinar’ solo quiere decir “inculcar a alguien determinadas ideas o creencias.” La parte negativa es “inculcar” porque tiene alcances autoritarios (inducir, enseñar, aleccionar, por ejemplo) y no tanto el valor-contenido de ideas y creencias. Sin embargo a los futuros policías sin duda los “adoctrinan” para que sean buenos policías y no matones o delincuentes con uniforme estatal. Además les imponen protocolos. Y a los niños la pía iglesia católica los adoctrina cuando van hacer su primer comunión. Y también a los novios cuando van a casarse esta iglesia los adoctrina. Se trata de procesos de aprendizaje que incluyen asimismo protocolos. Un cura que nunca se ha casado (así se supone) les dice a los novios qué hacer y qué no hacer cuando estén casados. Nadie protesta por esto, que se sepa. Luego el presidente tiene que estar hablando de otra cosa o quiere distanciar de inmediato su gobierno de algo que husmea negativo. Por ejemplo no desea que el MEP aparezca ideologizando a sus  estudiantes obligados. Pero éste es un tema distinto. Modernamente “Ideología” es un término con alcances variados y no compatibles. Positiva o descriptivamente ‘ideología’ quiere decir justificación o promoción de un sistema político u orden social y esta fórmula usualmente se inserta en una visión de mundo. Por eso el PLN alguna vez realizó congresos ideológicos. El PUSC, tuvo o tiene, su ideología. Y el PAC la tiene o tiene varias. En la década de los noventas alguien inventó la muerte de los “ismos” y con ello la muerte de las ideologías. Lo que se quería era que ya no hubiera más ‘marxismo’. Pero el cristianismo es también una ideología y nadie quiso declararlo muerto. Mal que bien Occidente se considera ‘cristiano’. Y muerto el comunismo apareció el terrorismo, que también contiene y expresa muchas ideologías. La otra gran vertiente de comprensión de ‘ideología’ está en el marxismo original. Quiere decir conciencia falsa o conciencia política falsa, es decir una subjetividad que no puede alcanzar lo que dice querer alcanzar. Pero se utiliza poco con este sentido (que le confiere su perfil negativo o crítico). Ni Lenin, la emplea así. Para Lenin “ideología obrera” quiere decir visión/concepción obrera del mundo. Es decir emplea la vertiente descriptiva. Si existe personal docente en el MEP que propagandiza al PAC o al PLN lo único que conseguirá es que los estudiantes, ya jóvenes, no adhieran ni al PAC ni al PLN. Es raro que los jóvenes sientan a sus profesores como líderes. Sobre el PAC y el PLN los jóvenes aprenden en la calle y en su casa y hablando con otros jóvenes. ¿Estima la mayoría de ellos que PAC y PLN se comportan corruptos? Desde luego que sí. Toda Costa Rica se los dice así. Prensa, televisión, cómicos, bares… Costa Rica adoctrina a sus jóvenes, le parezca o no a su Presidente. Escribe hoy (26/07/2018) el sociólogo Jorge Vargas en su columna de los jueves en La Nación S.A.: “En este país también tenemos un problema de expectativas. Con ánimo de simplificar (hoy no estoy para florituras, disculpen ustedes), creemos <que nada nos saldrá bien>. Aplicamos esa expectativa a cualquier iniciativa de interés colectivo, sea un proyecto nacional, por ejemplo, una nueva carretera, reformar el transporte masivo, o a un proyecto comunal. No importa lo que se esté haciendo, creemos de antemano que no funcionará”. Este fatalismo viene con la lluvia de la época de lluvia y con  la brisa de la época seca. Y con el agua de mar y con el agua potable. Esto vale en mayor o menor medida para todas las ideologías entendidas como sensibilidad desde la que se emiten juicios. En parte es este fatalismo del que habla Vargas el que indica a los estudiantes que los políticos del PLN son corruptos y también lo son los del PAC. Tiene poca importancia si el juicio les hace justicia. Como se advierte, no existe necesidad de andar adoctrinando a nadie y cuando los adultos (profesores) lo hacen en clase el resultado es como lanzar un búmeran. En la especie la mayor parte de los adoctrinamientos resultan inerciales. Esto nos torna una especie social boba y también violenta.

Flora, Roberto (Costa Rica).- Pero, ¿usted también estima que PLN y PAC y todos los políticos son corruptos?

HG.- No. Es un estereotipo uno de cuyos referentes en Costa Rica está en una guerra civil, la del 48, en la que algunos perdieron algo, no todo, a manos de “políticos” que cambiaron la Costa Rica tradicional. Pero en el PLN, el PAC, etcétera, y en la administración pública hay gente decente y también sinvergüenza o individuos que se van tornando sinvergüenzas porque el Estado es el gran comprador-proveedor nacional y en el sector privado también existen gentes decentes y otras que no lo son y esta realidad hace que las instituciones puedan corromperse y, además, se de venalidad. Pero este doble proceso, corrupción-venalidad, se da en todas las instituciones humanas y hay que trabajar todo el tiempo (o sea tener políticas permanentes) para evitarlas y legislación para castigarlas. Piensen en la iglesia católica. En ella se dan corrupción (es obvio que en muchos de sus espacios no se vive el evangelio o se lo interpreta peculiarmente, la discriminación de las mujeres es una situación) y venalidad (abuso sexual, sacralidad que se abre a violaciones de derechos humanos, negocios indebidos, etc.). Se trata de los efectos de una concentración de poder social casi incontestable en las sociedades latinoamericanas, pero no afecta a todos los individuos de la institución. Hay curas y monjas maravillosos/as,  valientes, solidarios/as. Y también individuos infumables y socialmente perniciosos. Aquí la fuente es una concentración de poder casi incontestable porque descansa en último término en una trasferencia que realizan las gentes no ordenadas (laicos) a la institución. Tiene que ver con ganar la vida eterna. Y ese conquista se transforma en una maldición. Pero no para todos.

Esther.- En el artículo del sociólogo Vargas que usted mencionó (corrí a leerlo) también se dice que los costarricenses somos propensos a que a cualquier cosa nueva le busquemos el “gato encerrado”, o sea no ‘puede ser que esto sea realmente tan bueno’, la desconfianza.

HG.- Jorge Vargas Cullel escribe una columna que debe respetar un número de caracteres o un determinado espacio. Lo que quiera decir tiene que decirlo en ese espacio y de manera que un lector de periódicos se sienta interesado. Hace años atrás otro analista latinoamericano intentó una fenomenología de los tipos básicos que se darían en América Latina ya que el tiempo o esperanza/sueño de una revolución habían terminado o colapsado. Era hora del triunfo total y último del capitalismo. Los temples del período para los latinoamericanos, según este autor, eran “provisoriedad” (para quienes jugaban en el mercado mundial sin poder controlarlo) y “precariedad” para quienes eran producidos por ese mismo mercado como vulnerables. Un vulnerable lo era porque en cualquier momento iba a enterarse que el pan de su desayuno de la mañana próxima se había pagado con un dinero que provenía de su hija de 13 años, recién ingresada a la prostitución callejera. El autor sostenía que tanto quienes personificaban la provisoriedad como a quienes les correspondía la precariedad debían aprender a experimentarse felices con su condición. No había de piña. Vargas por su parte introduce el ‘gatoencerradismo’, es decir un recelo, como temple costarricense porque en las sociedades latinoamericanas a sectores importantes de la población les va casi siempre mal, cambien o no las situaciones. Hay quienes hinchan por Saprissa y aunque no van al estadio lo siguen en la televisión pero al primer gol en contra se retiran a la cama porque estiman su equipo será derrotado y no quieren sufrir su derrota. Ellos quieren verlo ganar siempre porque en eso consiste su única felicidad, una experiencia que les resulta rara. Es un temple de temor-desconfianza en sociedades donde a algunos parece irles siempre bien (caen parados) y a otros siempre mal (caen de cabeza). Creo que estos temples son propios de sociedades oligárquicas y neo-oligárquicas, sociedades de status donde muchas suertes o destinos se resuelven por nacimiento, no por esfuerzo o mérito. Si esto es así, existe al menos otro temple entre nosotros: quien no acepta reveses ni derrotas porque él o ella nació superior, triunfador, vencedor. De aquí que nuestros grupos dominantes sean "hacia adentro" vengativos, crueles, inmisericordes, insaciables y,  al mismo tiempo, algunos entre ellos, cálidos (mientras no sufren derrotas o se experimentan amenazados). También este acercamiento explica nuestros ‘artistas’ e ‘intelectuales’ oficiales’ cuyo oficio es elogiar el orden existente y abonitar su violencia. Para poder sostener la esperanza escritores radicales inventaron el ‘realismo mágico’, o sea la posibilidad de que lo no factible ocurra. En este campo complejo de las identificaciones latinoamericanas creo se inscribe la reflexión de Vargas Cullel. Se la puede discutir.

Esther.- ¿Y quién es el que nos vaticina o provisorios o precarios?

HG.-  Martín Hopenhaym, chileno. Es famoso.

Celia, César (Costa Rica).- Nos quedó zumbando eso de que los profesores no son  líderes y que por ello cuando intentan adoctrinar el tiro les sale por la culata.

HG.- Ni los profesores ni el espacio de la Educación Media suelen ser valorados como líderes o espacios positivos por los jóvenes. En la escuela primaria tal vez sea distinto y puedan darse buenos “tíos” y “tías” o “madres” y “padres sustitutos”. Ignoro si existen estudios sobre este último campo. El Liceo suele resultar en exceso artificial y burocrático/autoritario para que se den relaciones empáticas entre adultos y jóvenes, excepto quizás fuera de las aulas y de su administración. Pero acabo de leer esta mañana (28 de julio) que un estudio de Unicef, publicado el 2017, informa que el 65% de padres o cuidadores de niños en Costa Rica estima que el castigo físico es “a veces o siempre” el mejor medio para disciplinar a los niños, o sea para “adoctrinarlos”, en la verdad de la existencia. “La letra con sangre entra”. Los varoncitos encabezan el ranking de golpeados: 52%. Las niñas sólo alcanzan un 39%, pero tal vez la cifra sea baja porque temen decir que son agredidas por los adultos. Además, después de los 10 años las chicas “mejoran” sus cifras debido a la violencia sexual. Obviamente golpes y abusos no enseñan nada excepto temor, sumisión, desprecio y odio. También deseo de ser “grande” para poder golpear niños y maltratarlos “porque se les ama y la letra con sangre entra” o se les experimenta vulnerables. En escuelas y liceos no suelen discutirse estos temas. Tampoco en el seno de las familias. No se desea reconocer la barbarie implicada por estas cifras y la violencia que ejercemos e introyectamos y cuyo castigo es una economía, una sociedad, un entretenimiento, más violentos y crueles. También la cifra de violencia directa y masiva contra los niños falsea por completo el tema del “adoctrinamiento” que desea evitar el presidente Alvarado y que hace rasgar vestiduras a parlamentarios y políticos del PLN. Los “adoctrinamientos” se dan, sin duda, pero los principales son en violencia y barbarie ‘legítima’ contra los producidos como vulnerables. En esto, escuelas y liceos suelen ser ejemplares.  La discusión costarricense es, lo sepan o no sus protagonistas, una cortina de humo o espuma sobre un infierno efectivo que nos quema hasta los huesos a todos. Lo curioso es que exista gente que se asombra de nuestra latinoamericana masiva estupidez e hipocresía y, a la vez, de la incisiva pero fina y estupenda sensibilidad de muchos de nuestros artistas, entre los que se cuentan deportistas, maravillosos y solidarios. Pero dibujan universos paralelos.

Cecilia, Álvaro, Jorge y otros (Costa Rica).- El exministro de Educación Leonardo Garnier ha asegurado que la administración Solís anuló su esfuerzo de reformar programas (Educación Cívica y Estudios Sociales) que estaban ideologizados y que en el 2014 se aprobó su reforma. Debió luchar previamente contra la oposición de académicos y expertos que habían elaborado esos programas y que su reforma fue anulada por la ministra del ramo durante la administración Solís (2014-2018).

HG.- Sí eso publicó la prensa este 27 de julio con el título “Garnier atribuye al pasado Gobierno los textos ideologizados”. Pero el cuerpo de las declaraciones de Garnier no está bien expresado por el título. Garnier remata sus observaciones con un “No quiero ser ingenuo en esto: no hay historia neutral: cualquier interpretación histórica llevará los sesgos de sus proponentes, pero aún reconociendo esto, debemos ser muy cuidadosos en que las visiones históricas con las que se formen nuestros estudiantes sean lo más respetuosas posibles del mejor conocimiento histórico con que contemos” (itálicas no están en el original). Vemos que el título colocado por los funcionarios del periódico presenta al lector un determinado contenido para ‘textos ideologizados’. En cambio, desde lo que afirma Garnier: todo texto o cualquier texto “llevará los sesgos de sus proponentes” y no existe, entre los seres humanos “historia neutral”. Y habría que discutir cuál sería la base del “mejor conocimiento histórico con que contemos”. Un buen número de entendidos podría elegir, por ejemplo, Wallerstein y sus seguidores. Lo que el PLN quiere es que se elija sus criterios y La Nación S.A. estima que ellos podrían servir de base pero hay que condimentarlos con sus observaciones neoliberales.  

Hace medio siglo atrás los costarricenses repetían orgullosamente que todos eran igualiticos porque los igualaba la pobreza (‘labriegos sencillos’, reza su himno). Sospecho que eso se los enseñaba no solo el canto nacional sino la escuela y el liceo y, en general, el país. Hoy nadie se tragaría la rueda de carreta de la “igualdad”, porque las diferencias (y las repulsas que traen consigo) son palpables: existen miserables urbanos y rurales y millonarios cosmopolitas, peatones y quienes se desplazan en helicóptero. Mujeres y machos. También hace medio siglo se enseñaba en escuelas y liceos que los costarricenses eran “pacíficos” y que eso los distinguía del resto de centroamericanos. También era una rueda de carreta, pero así se imaginaba la población: pacífica. Curiosamente, provenía de una Guerra Civil.
Ya en el detalle ideológico, el año 2001, bajo la administración Rodríguez Echeverría, el Ministerio de Educación Pública, eliminó la que un buen número de estudiosos considera mejor novela escrita por un costarricense, Marcos Ramírez, de Carlos Luis Fallas, comunista. En el mismo acto se tornaron de lectura oficial (ideología buena, digamos) obras de autores liberacionistas o aceptables ideológicamente para este partido: Cuando el abuelo le dijo cómo era el arco iris (Jorge Charpantier); El sétimo círculo (Daniel Gallegos); Y diay (Carmen Naranjo). Aquí no se dio campaña de protesta alguna. Por supuesto, se trataba de literatura y nadie la lee.

Entonces habría que separar la ideología partidaria con que el entrevistado desea desmerecer la administración Solís (con justicia o sin ella) de su apreciación de ideología como sentido cultural explícito o difuso, cuestión que, reconoce el mismo entrevistado, siempre “llevará los sesgos de sus proponentes”. A La Nación S.A. y sus funcionarios esta distinción no les interesa: están en campaña para mantener arrinconado y encogido al nuevo Presidente. Y puede que a éste le gusta que lo arrinconen. Pero es dudoso que desee mantenerse encogido.

Marta (Costa Rica).- Hoy 31 de julio apareció un nuevo incidente sobre la ideologización que estaría introduciendo el PAC en la educación. Está en el editorial de La Nación. Ahí se insiste en que “Los textos no solo falsifican datos históricos para implantar en los alumnos la mentira de un país próspero y feliz hasta 1980, cuando supuestamente comenzó a deslizarse por la pendiente de la pobreza. También faltan a la más elemental lógica y ni siquiera logran fidelidad a normas básicas de redacción”. El editorial también narra que su periodista solicitó información  y se la negaron, pero el Ministerio les quemó posteriormente la noticia al publicar el material solicitado en su Facebook. Dice que su periodismo sale fortalecido del desencuentro (empezaron poniendo en la picota al actual Ministro de Educación) porque “el buen periodismo se fortalece como los salmones, cuando se ve obligado a nadar contra corriente”. Usted, qué opina.

HG.- El editorial que usted menciona no cambia el panorama básico dibujado en estos intercambios. El párrafo final, que usted cita en parte, el de los salmones,  se alarga de esta manera: (al buen periodismo) “Negarle una información de interés público es como rogarle redoblar esfuerzos para obtenerla, y “quemarle” la noticia es un bienvenido estímulo para el enfoque novedoso y creativo, solo constreñido por el respeto a la verdad.” Este texto puede traducirse así: existe una pelea o pugna (o guerra) y de un lado está el PAC y sus gobiernos y funcionarios y del otro La Nación S.A. Este último bando expresa al ‘buen periodismo’ y en el otro bando están ‘quienes ocultan información’ o la ‘maquillan’ y ‘queman noticias’ para soslayar o evitar el impacto negativo en la población. Como se advierte, buenos y malos. En el ejemplar electrónico el editorial mencionado se ilustró con una imagen del Ministro de Educación actual. Encarna al Segundo Malo en esta guerra. El Primer Malo es el Presidente que lo designó. Contra estos malos y La Maldad (que para este caso reside en el PAC) se moverá con más fuerza el periodismo “novedoso y creativo, solo constreñido por el respeto a la verdad”. No resulta necesario nombrar la única encarnación de ese periodismo en Costa Rica. Así La Nación S.A., diferencia de lo que opinó Garnier, no expresa ideología alguna: es un actor novedoso, creativo y verdadero. Sus balas no matan. Purifican.

Para mostrar que esta última auto caracterización, además de ingenua, es fantasiosa, tomaremos material del mismo editorial referido y en el que se reseña así el núcleo de la situación que discute: “Los textos no solo falsifican datos históricos para implantar en los alumnos la mentira de un país próspero y feliz hasta 1980, cuando supuestamente comenzó a deslizarse por la pendiente de la pobreza”. Por supuesto la sola redacción de una pregunta de un cuestionario o ejercicio es prueba débil de manipulación ideológica. Habría que analizar todo el cuestionario y mostrar su lógica interna para decir algo con sentido. Pero el punto es otro. Por supuesto el texto propuesto por personal del MEP no es apropiado si de pobreza y miseria se trata. En la década de los 70 del siglo pasado pobreza y miseria en el país llegaban al 50%. En este siglo oscila alrededor del 20%. Sin embargo, las décadas de los sesenta y setenta en su mayor parte expresan un “figuerismo” (José Figueres Ferrer) que aspira al desarrollo en su versión latinoamericana (crecimiento económico con justicia social). Por lo tanto existía en la década de los 70 un proceso alimentado por un ethos que permite entender la disminución de miseria y pobreza del país. En este momento, Chile y Costa Rica son los países con menos pobreza y miseria del subcontinente. El Banco Mundial le concede la cifra del 11% al primero. A Costa Rica (medición del 2016) la misma institución le indica un 20.5%. Esta es una parte de la verdad. Una de las otras partes es que la desigualdad, que se mide por el coeficiente Gini, pasó en Costa Rica, entre 1990 (cuando se acabó el figuerismo político original) y el  2013, de un 0,374 a 0,524. Aquí, ascender en puntaje indica mayor desigualdad entre los opulentos y los que ingresan menos. Luego, disminuyeron pobreza y miseria, pero aumentó y mucho la desigualdad. El punto se asocia, entre muchos alcances, con un aumento de la criminalidad. No es el único factor causal, por supuesto. Curiosamente, La Nación S.A. publicó el 31 de julio del año 2017 este aumento del coeficiente Gini en el país (Nicaragua tiene un Gini de 0,340), pero sin dar cifras e incluyó en su crónica la siguiente declaración del Director del Departamento de Economía de la OCDE, Álvaro Santos Pereira: “… uno de los factores que influye en el aumento de los recursos de las personas de más altos ingresos es el crecimiento en los salarios del sector público, en especial, en instituciones públicas fuera del Gobierno Central”. O sea, la propiedad de empresas y terrenos, edificaciones, etcétera, y la acumulación de capital no influyen en la desigualdad: ¡son los salarios del sector público! Nótese la distancia ‘ideológica’ entre esta declaración de un “tecnócrata” y la de una investigadora local del Estado de la Nación, Natalia Morales, referida en la misma nota ‘periodística’: “Para Natalia Morales, investigadora del Programa Estado de la Nación, algunos factores que explican el aumento en la desigualdad en nuestro país son: la falta de mano de obra capacitada en algunos sectores productivos y el exceso de personas no calificadas disponibles en el mercado”. O sea, se requiere aumentar y diversificar la oferta laboral e invertir mejor y más en educación (incluyendo capacitación permanente). Cuando La Nación S.A. se ocupa, en relación con el tema de la manipulación ideológica, exclusivamente de pobreza y miseria para hablar de que el país está mejor hoy que ayer sin mencionar el campo de la desigualdad o, lo que se le asocia, la distribución social de la riqueza, tuerce la realidad porque le conviene, pero incurre en los que los bien hablados llaman falacia de énfasis. O sea, en este caso, mienten. No están exactamente cumpliendo con su auto identificación: hacer periodismo “novedoso, creativo y verdadero”. Transmiten la ideología de sus propietarios y principales accionistas porque de ellos dependen sus empleos. Se comportan como expresión laica de un neo pentecostalismo. Solo que aquí el Gran Espíritu toma la forma de codicia acumulativa y ausencia de piedad hacia todo lo que no la fortalezca. Su periodismo, o propaganda, es un subproducto de una guerra que debe ganar la acumulación de capital. Cualquier obstáculo a esta acumulación resulta ideología de los “malos”. Lo que favorece la acumulación de capital, en cambio, resulta novedoso, creativo, y respeto a la verdad. Los términos se utilizan como conviene para ganar una guerra. Lamento la extensión de la respuesta. Cuando se trata de pensar y explicar situaciones sociales las palabras suelen extenderse.

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