En Universidad, N° 1737

noviembre 2007. 

 

            
   En entrevista cortesana, el presidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, obispo José Francisco Ulloa, se dejó decir que esa instancia clerical no ‘claudicó’ en el reciente proceso que enfrentó a ciudadanos partidarios del No contra ciudadanos partidarios del Sí. Frase rara. En Costa Rica la jerarquía católica es un poder social, quizás, junto al dinero, el más legitimado, y no se ve qué o quién podría forzarla a ceder. Aunque se juzgue que uno de los bandos en pugna reunió Gobierno, dinero, prestigio, medios masivos y mañas, a los obispos los alienta el Espíritu Santo y podrían, con él, resistir. El otro grupo poseía solo dignidad organizada lo que despierta, entre poderosos, únicamente hilaridad o desprecio. Si son muchos, temor e ira.
 

   En su génesis latina, ‘claudicar’ quiere decir cojear. Si bien los obispos no son acosables, sí en cambio renquearon (por rara liga de cadera y visión, también bizquearon) durante el referendo. Como se recordará, se auto designaron tutores éticos del proceso (por encima del Sí y el No, pericia que concede el Espíritu ya mencionado). Querían decir que se ocuparían de la verdad/virtud o mentira/vicio del asunto. Pero la pugna les dio muchas oportunidades para “iluminar éticamente” y los obispos absortos mudos. Renquearon y bizquearon.

 

   Cito oportunidades: la misiva Casas/Sánchez no era, obviamente, compatible con la doctrina católica. ¿O sí? Los obispos, mudos. Tan mudos que Casas voló por presión del Movimiento Libertario y Sánchez sigue de diputado con escapulario. El memo implicó a los Arias. ¿O éticamente se permite violar deberes constitucionales y, sobre todo, restarles importancia públicamente? No se le escuchó palabra a la Conferencia de Obispos. Tal vez lo están pensando.

 

   Otra: quien quiso presenció la violación de la ‘tregua publicitaria’ obligatoria de los últimos tres días. Villanos: los gobiernos de Estados Unidos y el de Costa Rica, los medios, y la conducción del Movimiento del Sí. El Tribunal Supremo miró para Guatemala. Los obispos no. Su presidente, el ciudadano Ulloa, ocupó casi una página de La Nación S.A. el sábado anterior a la votación en entrevista cuyo objetivo periodístico formó parte de la propaganda del Sí: romper el sentimiento de que la iglesia estaba con el No. Imagino que el obispo Ulloa sabía que La Nación militó (confesión propia) por el Sí. Ulloa se dejó utilizar o pidió que lo utilizaran. Algo lo turbó. Claudicó. O quizás no.

 

   Se puede abundar en episodios que ameritaron “luz ética”. La pequeña mayoría del Sí estoy seguro aportaría algunas perversidades (o muchas) en que incurrió el No. No tener dinero y aspirar a ganar, por ejemplo.

 

   Algo más curioso: desde la experiencia costarricense sorprende que la Conferencia Episcopal de Venezuela arremeta furiosa contra las reformas constitucionales promovidas por el Gobierno de Hugo Chávez (LN: 20/10/07) ¿No era que estas conferencias ‘flotaban’ sobre las particularidades sociohistóricas? La CEV se lanza de cabeza en política partidista. No renquea. Muestra claramente su opción por el dinero, la propiedad y la neoligarquía.

 

   Lo que deja mal sabor de boca en las renqueras obispales locales no es la coherencia de su opción: siempre apuestan al sistema, sino su hipocresía. Esperemos que el Día del Juicio alguien se la cobre.