Universidad Omega, N° 52,
 febrero 2018.
  

   Me acerco a la Clínica Bíblica para acompañar a un médico operado de urgencia por una hernia estrangulada y que, tras el susto, se recupera ahora bien del suceso. Me piden aguarde un tiempo para verlo. Está con visita profesional. Me sorprende encontrar un ejemplar de La República sobre una de las mesitas del espacio de espera. Es del día (9/02/2018), y no ha sido leído. Quizás el hospital adquiere periódicos y los distribuye en el edificio o el medio los regala para que su publicidad sea conocida por gente pudiente y menos pudiente. En su página 6 de “Nacionales” topo con otro referente imprevisto: un sexy Otto Guevara (su fotografía) a quien se dedica toda una página de entrevista. El diálogo se titula: “Podemos fusionar al Libertario o crear otro partido”. Cinco veces se ha postulado Guevara a la Presidencia del país (desde el 2002) y la última, en este mes, resultó la peor. Con poco más del 1% de los votos, se ubicó entre los aspirantes vetados, y los sufragios no rindieron ni para un diputado. El flaco perfil final no le da acceso al financiamiento estatal de gastos electorales. En los tiempos inmediatos los trucos para captar fondos (estafas en perjuicio del Supremo Tribunal Electoral) llevaron a la condena de seis años de cárcel a su extesorero (diciembre, 2017). En sus inicios de ortodoxia severa (1994-2000), el Movimiento Libertario rechazó el financiamiento público de sus campañas. Terminó usándolo (2005), que es legal por norma constitucional (# 96), y trucándolo, que no lo es. Guevara lideró el cambio de enfoque. Pero no fue acusado en el proceso que llevó al extesorero del Movimiento a 6 años de monitoreo electrónico (en lugar de llana cárcel).

   En Costa Rica las finanzas electorales de los partidos tienen tres fuentes. Una es pública y puede solicitarse por adelantado, otra proviene de aportes privados y la tercera se genera por ingresos determinados por el partido mismo vía sus empresas. Para acceder al dinero público el partido ha de captar al menos un 4% (regional o nacional, según sea el caso) de los sufragios válidamente emitidos o, en la elección provincial, conseguir al menos un diputado. En este 2018 el Movimiento Libertario no pudo con esas metas.

   La responsabilidad central por el fracaso probablemente deba recaer en el personalismo que ha impreso Otto Guevara al Movimiento. El personalismo se alimenta de triunfos que convocan en torno a un liderazgo y Guevara no parece tener ese carisma. En lugar de convocar, anula y asfixia los aportes de otros quienes, en algún momento, se van. Y los éxitos, sobrios, se han ido perdiendo. Los últimos son del 2010. Guevara obtuvo casi el 21% de los votos para su postulación presidencial y colocó 9 diputados en la Asamblea. En ese período se iniciaron también los problemas legales. Le consulta, quizás ingenuo, el cronista de La República: “¿Sería mentor de otra persona más joven del partido?”. Salta de inmediato el candidato eterno: “Sí, ¿pero de quién? En estos momentos no veo a nadie en el partido”. Cómo podría divisarlo si él no deja que nadie crezca y le “haga sombra”. Su mirada está petrificada por un espejo que muestra solo su propio rostro: “Espejito, espejito, ¿quién puede ser el único líder y candidato del partido?”. Si el espejito no da la respuesta correcta termina desbaratado.

   El Líder Máximo le quita peso a la derrota. No estima “exorbitantes” las deudas económicas y valora que la baja producción electoral se debió a que la justa se hizo referéndum respecto al matrimonio igualitario y la “ideología de género”. Dice no son los únicos derrotados.  A la pregunta del periodista respecto a si será otra vez candidato, contesta con imagen curiosa: “Estoy como la mujer recién parida, no quiero que me pregunten si voy a tener otro hijo en estos momentos (…) tal vez en el futuro me vuelva a meter en esa vaina”. Confirma su horizonte con una aseveración: “… el apogeo de la vida útil de un político va de los 45 a los 70 años” (él tiene 57). Se ve con tres nuevas aspiraciones calendarias.

   Como otras de sus locuacidades, la imagen de la mujer que acaba de dar a luz es impropia. Su cuerpo sufrió, sin duda, pero su espíritu se concentraba en el horizonte sito por esos dolores: ser madre. Parir no constituye fracaso para casi ninguna mujer. Ser repudiado civilmente requiere asumir responsabilidades por el descalabro. Guevara prefiere imaginar que puede volver a reunirse con otros liberales a los que nunca ofreció ni siquiera una silla para sentarse si estimaba que perjudicarían su jefatura. Él es el Man, y donde hay un Man, no se gestan alternativas.

   Conversación 

   Leonidas (Costa Rica).- Sí, se trata  de un político curioso que solo para su molino personal rema. No es el único, desde luego. En la reciente elección presidencial hubo varios. El punto me interesa porque desde inicios del 2006 existe un Partido Liberal Progresista que, sin constituirse en adversario directo del Movimiento Libertario, tiene un enfoque más amplio y menos oportunista y personalista (en términos organizativos) del liberalismo y de la libertad de los individuos. Está a favor del acceso de las técnicas de reproducción asistida y el matrimonio igualitario, no aceptan el clientelismo político, se inclinan por el mercado y nunca por un Estado clientelar y patrimonialista. Diríamos que son de derecha (por su inclinación por el capitalismo) pero no se disfrazan de liberales para después salir con ocurrencias que solo se proponen cazar votos.

   HG.- Se agradece su aporte. Imagino el candidato Guevara cree tener la misión histórica o de ser candidato presidencial o de ser Presidente del país. El Espíritu Santo a veces induce comportamientos con estas bromas identitarias. Ahora, entiendo el principal dirigente del grupo Liberal Progresista es Eliécer Feinzaig, un economista. Creo tuvo problemas de salud y eso entorpeció la participación de estas gentes en las elecciones de diputados en este 2018. Habría resultado interesante, si hubiesen conseguido los votos, ver su actuación en una Asamblea Legislativa que quizás resulte igual o más deficitaria todavía que la actual en parte debido a un énfasis polémico con escaso o ningún estudio de muchos diputados. La polémica es sana, pero una discusión para entrarle al déficit fiscal no se da a gritos y para sobresalir sino en mesas de trabajo insertas tanto en la historia social de Costa Rica como en la trama económica. Ambas constituyen referencias objetivas y deben aportar estabilidad al proceso en el mediano y largo plazo, porque las medidas para resolver situaciones y desafíos inmediatos podrían no dársela, por forzosa o deliberadamente unilaterales, pero si están insertas en procesos políticos, e incluso político-culturales, de más largo plazo, horizontes, podrían reconfigurar, para las diversas comunidades costarricenses y para sus individuos, valores identitarios ligados a una riqueza que procede del trabajo, una paz determinada por una solidaridad que no iguala pero tampoco discrimina y un régimen democrático de gobierno sostenido por ciudadanos activos. Hoy lo que se vive es muchas descomposiciones. Y una parte grande de responsabilidad en ella la tienen sus políticos. En este sentido cualquiera agrupación que se proponga elevar el nivel de la discusión y arribar a acuerdos político-culturales que se cumplen debería resultar bienvenida.

   Grace (Costa Rica).- ¿Cómo se generó el Movimiento Libertario?

   HG.- Tras la Guerra Civil del 48 el escenario democrático del país estuvo dominado por las figuras de esa guerra y su ideologización caudillista: figueristas y calderonistas y sus formas partidarias: Partido Liberación Nacional y Partido Social Cristiano o Unidad Social Cristiana. Estos partidos adoptaron la forma y lógica de una pirámide con un líder en la cúspide y para llegar hasta ella los “de abajo” tenían que contentar a “los de arriba”, en especial al circuito generado en la cúpula. Había que subir nivel a nivel o peldaño a peldaño. Quienes tenían prisa debían salirse de la pirámide o reconfigurarla. La lógica de esos partidos mostraba ya signos de agotamiento a finales de la década de los 80s. Algunos interpretaban esos signos como procesos de democratización interna y otros como un desplazamiento de argollas tradicionales por otras argollas. Estas interpretaciones no eran incompatibles. En su primera campaña por la Presidencia (1985) Óscar Arias  generó un lema para esta ‘renovación’: “Nuestro Presidente Luis Alberto Monge es uno de esos hombres, con fe inquebrantable en la democracia interna como el único camino para recobrar la grandeza que Costa Rica exige al partido. Recuerdo haberle escuchado a Luis Alberto que él no requería muletas para triunfar en la convención. Como él lo hizo en el pasado, hoy yo me presento sin padrinos. ¡Ni muletas, ni padrinos! Fe en la democracia y confianza en el pueblo liberacionista: esos son nuestros aliados”. Otto Guevara militaba en el PUSC y la escalera hacia la cúspide tenía probablemente excesivos peldaños para su urgencia. Abandonó el PUSC.  En la década de los 90s la prensa y las oligarquías latinoamericanas con sus tecnócratas inventaron un ‘Consenso de Washington’ que consolidó en el subcontinente un neoliberalismo con antifaz democrático porque el primer neoliberalismo del mundo lo practicó la dictadura chilena de Seguridad Nacional (1973-1990) jefeada por Augusto Pinochet. No daba buena imagen. Los 90s ya eran la época del acabamiento de las sociedades del socialismo histórico. Se vivía el triunfo del capitalismo y aunque los grupos poderosos de América Latina tienen más aprecio por el Estado directamente patrimonialista que por el Estado que asegura reglas del juego universales, fueron los tiempos de una derecha incontestable que contó con una moda sociológico-filosófica: la postmodernidad. Las ideas libertarias, un tipo de liberalismo, existían ya en Estados Unidos desde la década de los 70. Podían compatibilizarse con el pensamiento del Friedrich Hayek (1899-1992) también vigoroso expositor del individuo libre. El ‘libertarismo’ promueve el ejercicio de la libertad del individuo sin más límite que la libertad de los otros individuos. La economía que mejor expresa a este individuo libre es la capitalista que supone un discernimiento racional y también la proactividad (hacer que las cosas sucedan). Individuo libre y mercado capitalista son naturalezas cuyo enlace no resulta superable para la especie. La intervención del Estado en la economía es negativa y siempre el individuo ha de sospechar que el Estado desea coartar su libertad. Por ahí, con sus detalles situacionales, se gestó el Movimiento Libertario. Entre los fundadores del Movimiento en Costa Rica estaba un libertario, entiendo que cubano-estadounidense, director de Economía para Todos, Raúl Costales, un afrocostarricense doctorado en Economía Internacional, Rigoberto Stewart y Otto Guevara quien ganó una Maestría en Derecho en Harvard, Cambridge (EUA). Su ligamen se rompió en el 2005. Desde entonces los vaivenes u ocurrencias del Movimiento Libertario tienen el rostro y cuerpo de Guevara. Su persistencia acrítica y voluntarista (de 'ocurrencias' dicen en Costa Rica) es  una de las señales de la debilidad política (ciudadana) del país. 


   Pedro, Froylán y otros (Costa Rica).- Creemos notar varias omisiones en su descripción del momento en que aparece el Movimiento Libertario. La realidad centroamericana había alcanzado una paz a la que se calificó de “firme y duradera” (Esquipulas II, 1987) y los países del área pensaban que se podría dejar atrás su historia de violencia, discriminación y dependencia. Tampoco se mencionó el papel de las redes sociales en el nacimiento de nuevas organizaciones políticas.

   HG.- La paz firme y duradera centroamericana tiene un frente positivo que fue el final de las guerras internas gestadas por desafíos propios y también por la intervención directa de EUA. Fueron conflictos durísimos que en Guatemala al menos incluyeron genocidio. Pero en otro frente, el de las reformas económico-sociales y político- culturales que fundan y sostienen una nueva espiritualidad de convivencia ha habido poco o nada. Se acabó una forma de guerra pero no se avanzó en las transformaciones económico-sociales y político-culturales desde las que se construye la paz. Más bien en la transición entre siglos se abre en el área otro conflicto también armado: las guerras desatadas por el narcotráfico, guerra que los países centroamericanos no pueden financiar con recursos propios. Y el auge de las redes sociales multitudinarias (Facebook, por ejemplo) es posterior, Facebook se creó en el 2004. Por supuesto sectores populares especialmente ya estaban “enredados” vía Internet desde antes, pero por el momento las redes pueden culminar en orgánicas, sin lograr desplazarlas. Para ello concurre, en parte, que resulta muy sencillo manipularlas e incluso inventar movimientos-red, corrientes de opinión, manifiestos, personalidades, etc. Entiendo el Partido Liberal Progresista ya mencionado surgió de la configuración de un grupo de profesionales que intercambiaba puntos de vista por Internet y que, desde el clima generado por ese intercambio, decidieron conformar un partido. Por supuesto este panorama básico que describo podría variar en el próximo futuro. 

   Grace, Hilda, Marisela (Costa Rica).- Usted indica que, bajo la dirección de Guevara, el perfil político del Movimiento Libertario, se fue diluyendo por sus “giros oportunistas”. ¿Cómo se entiende esto en el fracaso que sufrió el libertario en esta campaña?

   HG.- El oportunismo consiste en adecuar, o simplemente saltarse/olvidarse, los planteamientos programáticos básicos del partido para proponer y decir lo que se supone la gente quiere escuchar en la coyuntura electoral. Cuando este oportunismo es resuelto desde una sola personalidad el efecto puede resultar más dañino. Esto porque la organización pierde conciencia de que se trata de oportunismo. Por ejemplo, Guevara, en la entrevista que dio inicio a esta conversación consideró que la derrota sufrida se debió a “…un tsunami que barrió con varios partidos, y no solo el nuestro, que fue la discusión del matrimonio igualitario y la ideología de género”. Nombra después otros partidos que fueron “barridos”: El Frente Amplio, el PASE (Partido Accesibilidad sin Exclusión) y Alianza Democrática Cristiana. Si lo que dice tiene peso, y lo advirtió a tiempo, su candidatura debió pronunciarse ante el tsunami que polarizaba la campaña electoral. Pero, cuando en su momento, la Conferencia Episcopal realizó un encuentro con varios candidatos, para que se pronunciaran sobre la respuesta de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que generó el  tsunami, La Nación S.A. sintetizó así su respuesta: “Otto Guevara: Hay una duda jurídica en relación con el carácter vinculante. Hay una resolución de la Sala (IV) que le da cierto carácter vinculante. Si es vinculante, debe respetarse. Lo que he dicho yo es lo que yo voy a hacer en los próximos 4 años. Yo voy a concentrarme en lo urgente: trabajo digno, que la plata alcance, parar abusos de los sindicatos, bajar costo de la luz, de los combustibles. Cuatro años son muy poco, todo el tiempo voy a estar concentrado en eso, no voy a avanzar en agenda LGBTI aunque la Corte lo diga” [https://www.nacion.com/el-pais/politica/candidatos-debaten-sobre-matrimonio-gay-en-debate/3JQGU5BBDRFW3PTRNKYDYTKV6Q/story/].

   Durante su eventual mandato no va a “…avanzar en agenda LGBTI”. Está hablando ante los Obispos y dice que lo que ellos quieren oír. Tiene la mínima astucia del abogado: “Hay una duda jurídica en relación con el carácter vinculante. Hay una resolución de la Sala (IV) que le da cierto carácter vinculante. Si es vinculante, debe respetarse”. Él sabe perfectamente que la resolución debe cumplirse. Es vinculante. Pero dice que como Presidente no le hará caso, porque estará muy ocupado en “…trabajo digno, que la plata alcance, parar abusos de los sindicatos, bajar costo de la luz, de los combustibles”. Estos es lo que ciudadanos trabajadores quieren oír, lo que los consumidores asalariados quieren oír, lo que los empresarios quieren oír, lo que los consumidores de energía quieren oír. En esto consiste el oportunismo. Dice lo que los obispos quieren oír: que no se avanzará en el reconocimiento ciudadano de homosexuales. Y también lo que muchos sectores de ciudadanos quieren oír. Ahora, un político libertario, por definición, tiene que estar, en asuntos de sexualidad y familia, con los individuos que tienen identidades de minoría, con ellos porque la sexualidad hace parte de la identidad de los individuos y éste ‘individuo libre’ es piedra de toque de su inserción político-cultural. Mi opinión es que en esto último no hay quite. Guevara, estimo, no se quita, pero relativiza: “Hay una duda jurídica en relación con el carácter vinculante” y pospone o patea la bola para adelante: “…no voy a avanzar en agenda LGBTI aunque la Corte lo diga”. No es bruto. Se comporta oportunista. Una vez que lo elijan Presidente verá qué hace. O que le resulta más útil intentar hacer. El oportunismo fracasa cuando no tiene logros en el corto plazo. Y también en el largo plazo porque no atiende, o atiende de manera inadecuada, las cuestiones estructurales o sistémicas.

   Quiero tocar otro aspecto aquí mencionado. El oportunismo político tiende a llevar agua para su molino. Guevara declara que otros partidos también fueron barridos: El Frente Amplio, el PASE y Alianza Democrática Cristiana. Pero la común identidad de “ser barridos” no necesariamente pasa por el tsunami. El PASE, por ejemplo, fue barrido porque hacía parte (un diputado electo) de una Bloque Cristiano que ya no lo necesitaba porque tenía sus fichas propias y el PASE va muy poco más allá de su único dirigente. El Frente Amplio fue barrido porque sus diputados se fraccionaron (sectarismo interno), se creyeron alternativa política sin trabajar contemporáneamente sus bases, no generaron frentes sociales ‘amplios’ y politizados, pese a su nombre, etcétera. Como se advierte, hay oportunismos más sagaces y otros más brutos. Y también en política se dan doctrinarismos que alimentan sectarismos. Guevara califica como oportunista de alguna ‘sagacidad’. Pero es poco probable que esa sagacidad soporte 5 candidaturas presidenciales. Se torna cómico-trágica. Pintoresca y suicida. Ahora, Costa Rica tiene las condiciones para que un movimiento o partido libertario (tipo Tea Party estadounidense, centrado en cuestiones económicas y limitaciones al Estado/Gobierno y no-personalista oportunista) prospere como corriente de opinión pública. Pero de ahí a ganar la Presidencia hay un trecho.
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