Universidad Omega,
N° 51, febrero 2018.
 
   El joven político Álvarez Desanti (joven lo vio Óscar Arias quien decretó era tiempo de la renovación generacional y lo bendijo) ha hecho méritos para ser nominado al premio de peor político presidenciable del siglo. Inició su desempeño el 2006 cuando obtuvo el 2% de apoyo ciudadano con “Unión para el Cambio”, tanteó terreno dirigiendo la campaña de Johnny Calamidad Araya quien renunció a una segunda vuelta tras enterarse que las encuestas lo daban perdedor (¡hombre, se trabaja para revertirlas!) y porque ya había gastado (o derrochado) todo el dinero disponible para atraer ciudadanos. Ahora, Álvarez obtiene la peor votación recibida nunca por un candidato del Partido Liberación Nacional al menos desde 1970: 18.62%. Johnny, sin jugar, tras su fuga, consiguió 22.19%. Y conste que el candidato Piza le obsequió un enjuague bucal de modo que el rechazo no proviene de un mal aliento. Pesó esta vez el fantasma de Figueres El Bueno. Y la incompetencia. Álvarez terminó aplastado.
 

   El apaleado fue candidato de La Nación S.A. A ésta no la hunde ni una guerra civil, pero quedó groggy. Excitada por el joven millonario y viendo sondeos que ponían a la  cabeza al abogado Juan Diego Castro, el medio lanzó una maratónica (la más amplia de la que haya memoria) para destruirlo. Castro, además, reunía  energía propia como para autoliquidarse. Suprimido Castro y aterrada cuando Fabricio Alvarado tomó la punta, La Nación S.A. dio páginas a declaraciones de las transnacionales Bloomberg y Moody’s pidiendo votar Álvarez por su mayor experticia económica. Como si la bola de nieve fiscal generada por los hermanos Arias pudiera ser revertida por “expertos”. Requiere políticos de talla. Talla y capacidad de estadistas. Curiosamente, Álvarez es uno de los políticos del PLN que ha impulsado utilizar a parlamentarios evangélico-carismáticos, o a sus partidos, para controlar puestos de dirección. Johnny es otro. Los parlamentarios evangélico-carismáticos no suelen darse perfil de estadistas. Y pueden nominarse “cristianos” solamente porque el término es polisémico. En su origen se llamó “cristianos” a seguidores de Jesús de Nazaret que encarnaban una visión bíblica de justicia, igualdad, sencillez, amor y vida digna para todos. Su testimonio los hacía personificaciones de luchas contra los prejuicios, la corrupción y las violencias, en particular las que se consideraban en su tiempo irreversibles al ser determinadas por el imperio romano. Por supuesto elijo una de las versiones del cristianismo. Los creyentes carismáticos protestantes de hoy en América Latina no suelen interesarse en las injusticias, desigualdades, y violencias que bloquean una vida digna para todos. El Espíritu Santo proveerá. Los que sufren lo hacen a causa de su pecado y ceguera/estolidez. Quienes se han puesto bajo la tutela de Dios y su Espíritu nada han de temer. Lo deseen o no, estos puntos de vista los conducen a un conservadurismo vivido como íntima exaltación o entusiasmo individual. El Espíritu entra en ellos y los torna colectivos gratos, hermanos. Su conservadurismo hace que otros conservadores latinoamericanos, los opulentos, puedan utilizarlos. Para los establecidos lujuriosos el Espíritu es la Codicia que reside en ellos. Resulta difícil discutir o incluso conversar con estas minorías ávidas. Riquezas excesivas tapan oídos, ciegan y devienen estolidez. Hay que jaquear a estos codiciosos con persistentes y trabajadas mayorías ciudadanas o populares. A los opulentos (un bloque con pocas grietas porque la riqueza crea vínculos y une: los opulentos se desposan entre ellos) su conservadora producción de violencias y disfrutes les parece el único mundo habitable. Cada quien recibe lo que se merece. El conservadurismo carismático, en cambio, no admite cegueras. Permite y hasta potencia-exige oír y ver. El bíblico Espíritu Santo apodera para reconocer que el sufrimiento humano se sigue de lógicas e instituciones sociales y que ellas pueden cambiarse, en el caso de los creyentes religiosos, mediante una conversión colectiva sin prejuicios hacia el deseo de una existencia digna, plural, religiosa y no religiosa, para todos. No resulta fácil esta conversión y, además, es procesual. No puede decretarse. Implica abandonar ensimismamientos sin renunciar a las euforias que esta vez se inscriben en un proyecto de fe sin discriminaciones (aunque se las haya padecido). El proyecto político carismático pasa por orar por todos y con todos. Primero hasta con repugnancia y al final, cuando se vea con más claridad lo que ilumina la luz, con tenacidad. Acción humana pero que contentará al Espíritu. Por supuesto, atraerá furias. Pero en este momento están groggys.

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   Conversación

     Manuel, Luis (Costa Rica).- Sabemos que personas activadas por el fallo de la Corte Interamericana votaron por Fabricio Alvarado porque él cree en valores en aparente coincidencia con las creencias cristianas de la mayoría de costarricenses. Además les parece que Alvarado defiende la Constitución de intromisiones internas. Pero el movimiento religioso en el que él se inserta es la Nueva Reforma Apostólica. Este movimiento se mueve contra las instituciones actuales porque las cree dominada por demonios. Por ello su guerra espiritual se orienta a instaurar el ‘Reino de Dios en la Tierra”. Son peligrosos. Sus ideas provienen de fanáticos de América del Norte.

   HG.- Es probable que uno de los factores que influyó en la votación de Fabricio Alvarado haya sido el movimiento de la jerarquía católica para asociarse con neo pentecostales o carismáticos en manifestaciones públicas ligadas con la incidencia de la declaración de la Corte que ustedes mencionan. La aproximación o coincidencia de los obispos no creo haya sido consultada al Nuncio Papal. La jerarquía católica tiene más que perder en esos vínculos de fe religiosa militante que asociándose con el Gran Dinero como lo hace de preferencia en situaciones de crisis (del gran dinero, no de la iglesia). Ahora, ignoro si el candidato ciudadano Alvarado alinea a sus fieles con el movimiento Nueva Reforma Apostólica que en efecto surgió en Estados Unidos en la segunda parte del siglo pasado y más específicamente ahí mismo en la década de los noventas. Las actividades de este tipo de grupos seguramente están en la mira de las instituciones que se ocupan de la Seguridad Nacional de ese país ya para utilizarlas en favor de los poderosos ya para desmantelarlas como sediciosas. En Costa Rica correspondería a la polémica DIS a cargo del señor Mariano Figueres informar al gobierno y a la ciudadanía de la situación. Siendo generosos, si no lo hacen es porque o no trabajan o porque no los ven peligrosos. Esto si efectivamente un número significativo de quienes votaron por el Partido Restauración Nacional se han embarcado en ese tren. Hablar en lenguas puede parecernos a muchos extravagante pero es parte del relato bíblico (Hechos, 2). Se explica este don del Espíritu Santo porque los apóstoles iniciales no sabían los idiomas de las gentes que acudían a escucharlos. Si está en la Biblia, pues grupos fundamentalistas, carismáticos o neopentecostales lo utilizan con independencia del contexto. Lo que habría que pedir a quienes hoy hablan en lenguas es que sea alguna que se entienda y que sus palabras no contengan profecías tenebrosas ni amenazas. Las lenguas eran para avisar a más gentes la Buena Nueva, no una Guerra. Por supuesto algunos pueden entender la nueva llegada de Cristo como una Guerra. Ahora, sobre la peligrosidad eventual del movimiento que hoy, en opinión de ustedes,  parece liderar Fabricio Alvarado, habría que preguntar a la Dirección de Inteligencia y Seguridad y también al Tribunal Supremo de Elecciones. Ellos tienen la obligación de estar enterados del asunto. Los rumores suelen abundar en los procesos electorales. Estos son comunistas y ¡peor! Chavistas. Los de allá pringados de cemento, etcétera. Un detalle en la intervención de ustedes: la declaración de la Corte Interamericana no supone intervención externa en la soberanía del país. Está perfectamente apegada al derecho internacional. Ningún futuro Presidente podría ignorarla porque cuando se dio Costa Rica estaba, y sigue estando, bajo su jurisdicción. Desde luego Costa Rica podría retirarse de la jurisdicción de la Corte e incluso salirse de la OEA, pero esa acción le traería más desventajas a sus ciudadanos y a su imagen que ‘independencia’. Perú y Venezuela se han retirado de esa Corte y Estados Unidos no ha formado nunca parte de ella, pero los casos resueltos para los primeros antes de su retiro siguen teniendo vigencia. En relación con Derechos Humanos además Costa Rica tiene compromisos derivados de su vínculo con Naciones Unidas. También son vinculantes. Salirse de ellos tendría asimismo efectos negativos. De imagen e internos. 

   Luisa, Elsa, Diego (Costa Rica).- Nos llama la atención que usted mencione un acercamiento o alianza entre sectores protestantes fundamentalistas y la jerarquía católica y que vea en esto un desafío mayor que los posicionamientos carismáticos. Nos gustaría lo explicara.

   HG.- Si se trata de coincidir entre distintas corrientes cristiana habrá que recordar que los diversos sectores protestantes siguen siendo minoría en Costa Rica y que quienes se reconocen católicos se acercan al 70%. El 25% alcanzado por el Partido Restauración Nacional sin duda contiene votos católicos y en ellos tiene responsabilidad la Conferencia Episcopal que se ha pronunciado, probablemente sin haberlas estudiado, contra unas Guías de Sexualidad del Ministerio de Educación y ha llamado a participar en manifestaciones amplias con sectores protestantes fundamentalistas a su propia feligresía católica. Un comentarista califica de “furgón de cola” al catolicismo dentro de estas manifestaciones religiosas públicas. Ahora, el catolicismo latinoamericano es para la mayoría básicamente una fe que se vive dentro del templo, en sus liturgias. Se trata de liturgias para masas. Los neo-pentecostales, en cambio, tienden a hacer de su religiosidad el eje de su existencia diaria y sus pastores se vinculan personalmente con cada fiel y su familia. En términos de movilización e incidencia política los fieles católicos quedan en desventaja. Este es un plano de la cuestión. Pero además si se mira la letra de la Doctrina Social de la Iglesia Católica se dan en ella posicionamientos que en apariencia no coinciden con las defensas cerradas y en bloque que la Conferencia Episcopal parece compartir con los neo-pentecostales. Cito el artículo 169 de esa Doctrina: “En un Estado democrático, en el que las decisiones se toman ordinariamente por mayoría entre los representantes de la voluntad popular, aquellos a quienes compete la responsabilidad de gobierno están obligados a fomentar el bien común del país, no sólo según las orientaciones de la mayoría, sino en la perspectiva del bien efectivo de todos los miembros de la comunidad civil, incluidas las minorías” (itálicas no están en el original). Si lo cito aislado, este texto se mueve a favor tanto de la fecundación in  vitro, como de lesbianas y gais y transexuales y también podría utilizarse a favor de las denostadas Guías de Sexualidad. Pero si sigo leyendo, el parágrafo 170 dice: “El bien común de la sociedad no es un fin autárquico; tiene valor sólo en relación al logro de los fines últimos de la persona y al bien común de toda la creación. Dios es el fin último de sus criaturas y por ningún motivo puede privarse al bien común de su dimensión trascendente, que excede y, al mismo tiempo, da cumplimiento a la dimensión histórica”. Se trata de una redacción que hace que los intereses de las minorías queden sobredeterminados por una dimensión trascendente que es la voluntad de Dios (o sea de su Iglesia). El conjunto configura una redacción mañosa, sin duda. Un artículo 169 progresivo porque parece apuntar a la mayor felicidad para el mayor número. Esto sirve a las minorías. Y un artículo 170 que supedita toda felicidad al plan de Dios. Esto lesiona la diversidad legítima de la sociedad civil. Sin embargo, pese a la maña, el artículo 169 existe. Y por ello se puede discutir, desde él, el 170. Esto quiere decir se puede afirmar la legitimidad de las opciones sexuales de los diversos y también el patriarcado que inferioriza a las mujeres. Se trata de un fundamentalismo o, mejor, naturalismo, que ofrece flancos democráticos a la discusión. Resulta posible imaginar que la historia tornará factible los derechos de minorías y que se podrá arribar a un mundo donde ser mujer no implique sometimientos. Para los neopentecostales, en cambio, el Espíritu está en ellos, los habita como individuos. Entonces quien desea discutir es el Demonio que busca la perdición de ese individuo. Lo que resulta en que nada se puede discutir. Esta aparente solidez individual es una segunda razón por la que de esta alianza la Conferencia Episcopal pierde cuando cree ganar.

   Jorge, Fernando (Costa Rica).- Somos más prosaicos. ¿Quién cree usted ganará en segunda vuelta?

   HG.- No participo en ningún grupo de análisis de coyuntura (entiendo además no existen) de modo que mi opinión tiene menos valor que la de algún vecino cualquiera. Menos porque ni siquiera voto debido  mi condición de extranjero. Pero ya fue derrotada la ciudadanía (debido a la abstención y porque debió elegir entre personalidades y no por programas) y por referentes puntuales (el matrimonio homosexual, por ejemplo) que chocan con una vaga cultura inercial y no decidir por asuntos de fondo, como el déficit fiscal, que podrían tocar esta cultura pero en función de dificultades específicas. ¿Por qué el diálogo político no resulta factible en el país? Esta no factibilidad, alimentada por todas las corrientes, puede conducir al suicidio político y lo lamentarán todos o casi. Luego, ya existen derrotados. La elección no nombró Presidente, pero resolvió la composición de la Asamblea Legislativa. Fue sepultado el Movimiento Libertario y el Frente Amplio se redujo y quedó con jadeos asistidos. Una de las fracciones, la de Restauración Nacional, que no es pequeña, seguramente va a dividirse porque está compuesta por individuos sin experiencia de debate parlamentario y otros grupos, o sectores de ellos, no se pasan unos a otros. Asamblea fragmentada que no dialoga es mala noticia, aunque no novedad. En la situación costarricense la elección de esta Asamblea (entera o parcial) debería darse después de la elección presidencial. Hay suficientes contrapesos institucionales y el Gobierno central podría intentar mejores concertaciones para aprobar proyectos claves en este parlamento. Los diputados asimismo deberían elegirse por méritos ciudadanos o sea políticos, directamente. Su elección por lista no potencia la calidad del debate y la responsabilidad en la asamblea. Si se los elige por voto directo, la ciudadanía podría removerlos si enloquecen por arrogancia o delinquen.


   Ahora, si me dejo llevar por mis lejanas impresiones personales, estimo que la votación propia de Restauración tocó techo o casi. Su piso es 25%. Ahora tiene que conseguir votos ‘afuera’, entre los ciudadanos. La candidatura del PAC se instaló en un segundo lugar pese al “cementazo” con que quiso enterrarlo alguna prensa descocada y, en mi opinión, no alcanzó todavía su techo. Esto, porque siempre habla a ciudadanos, sean dirigentes o votantes. Depende de sí misma, o sea de su trabajo, para ganar porque su oferta de un gobierno nacional tiene más consistencia y credibilidad que la de un actor nuevo que va dividirse, aunque todavía no, porque individualismo y caudillismo hacen parte de sus genes. Ganar depende del talento del PAC para negociar con los grupos empresariales (es el frente más duro porque éstos podrían preferir embaucar a los pentecostales), vía Ottón Solís, y con los trabajadores del sector público por medio de varios interlocutores que ya están legitimados. Existe además una opinión amplia entre los dirigentes políticos, que comprende incluso a sectores cristianos, acerca de que los temas puestos por la Corte Interamericana de Derechos Humanos no deben ser centro del debate en esta segunda vuelta. Sin embargo, Restauración podría estimar que ahí está su fuerza y mantenerlos. Si no tiene el respaldo agitativo de los medios, fracasará. Y si los medios le entran crítica y responsablemente a esta agitación, ello va en beneficio del PAC. El tema del “comunismo” está en estos minutos agotado. Y los obispos podrían advertir que un vínculo estrecho y permanente con Restauración Nacional rema en su contra y recordar que su iglesia tiene un discurso social que es parte de la mejor tradición de Costa Rica. La fecha de la elección, el domingo 2 de abril, día de Resurrección, podría desmovilizar el voto ‘católico' y alentar el voto restauracionista. Léase templos católicos semivacíos con ciudadanos disfrutando de las playas y centros pentecostales llenos con pastores que dicen cómo votar. Luego el PAC debe llamar al voto ciudadano responsable. Y una orgánica PAC-otros partidos podría ofrecer una movilización de electores que anule significativamente la desventaja que supone un Domingo de Resurrección. Este trabajo también está en manos de políticos con experiencia. Pueden no hacerlo o hacerlo mal y ser derrotados. Entiendo la fecha dominical no puede cambiarse. El Tribunal Electoral debió reflexionar el asunto. Pero el sentido común dice que los perjudicados por la fecha harán su trabajo bien y el resultado quizás sea un Gobierno de Articulación Nacional. El PAC puede ofrecerlo. Bien llevado sería excelente para el país. Por supuesto todas mis opiniones podrían resultar equivocadas en un 50.000%. Por ejemplo que triunfe Restauración, baje presuroso el Espíritu Santo y todos los que aquí residimos pasemos a disfrutar del Reino. De paso nos burlaríamos del resto del mundo. Nunca se sabe

   Jorge, Fernando.- Con independencia de su sentido del humor, ¿cómo entrarle a esta mala disposición de los grupos protestantes hacia los homosexuales y su deseo de constituir familias? Porque sus creencias, imaginamos, no las van a cambiar.

   HG.- En realidad estos malos sentimientos no son exclusivos de algunos grupos protestantes. También están en la doctrina católica que valora las acciones homosexuales como “depravaciones graves” y les recomienda castidad. Y existen sentimientos homofóbicos en sectores no determinados por creencias religiosas, como los policías. Ahí se trata del poder que se sabe impune ante el producido como vulnerable. En cuanto a su inquietud, los grupos con fe religiosa no requieren cambiar sus creencias sino hacerlas más fuertes todavía. Pero no para perseguir y discriminar y envilecer y hasta odiar a quienes no son como ellos y al mismo tiempo lo son porque no cometen delito alguno al amar y ser amados. Lo que tienen que hacer los grupos religiosos es orar por ellos y solicitar a su Dios o Espíritu, que los acompaña siempre, su conversión. Orar y esperar la respuesta divina es su fuerza. Pues aplíquenla a lo que les disgusta. Orar, que es su fuerte, es lo que deben hacer. Orar y esperar. No perseguir, acosar y maldecir. Dios no tiene sexo. Y el Demonio se aposenta en cualquiera: mujer, varón, policía, candidato presidencial, juez de la República, futbolista. Las personas con fe religiosa sólida tienen en sus manos la respuesta: la oración. ¿O solo se reza por los iguales? Mi opinión es que no. Se reza por todos, iguales y no iguales. Que se sepa, Dios no transforma en estatua de sal a pecador alguno hace ya milenios. La respuesta obvia está en la oración por los distintos. Es una manera de reconocerlos y al mismo tiempo de separarlos sin discriminarlos.

   Luisa, Carmen, Erick (Colombia).- ¿Cómo ve el panorama una semana después de la primera votación?

   HG.- Borroso, y en esto concurren los grandes diseñadores de la disputa electoral, una orquestación de medios con fuerte presión empresarial no ha empujado todavía las líneas del debate, el gran derrotado en las urnas, Álvarez Desanti, declaró inicialmente que dejaría en libertad a los votantes que no lo favorecieron (estima que su sector empresarial y de negocios controlarán sin apuro una Asamblea Legislativa ya electa y conservadora) y el segundo en las urnas no ha avanzado en capacidad para crear una mesa ciudadana de trabajo permanente que se ocupe del proceso de superar, sin costos unilaterales para ningún sector, un déficit fiscal que puede ahuyentar la inversión y deprimir los mercados laborales. La forma actual de este déficit tuvo su gestación clave en la última administración Arias (2006-2010), pero fue siempre factor de una sociedad cuya población no siguió la sentencia del fundador de su régimen democrático contemporáneo, José Figueres Ferrer (1906-1990): “Esa es nuestra lucha (…) con la fe de nuestro pueblo, estamos desarrollando en Costa Rica un programa de gobierno de múltiples aspectos, destinado a enriquecer al país, no como un fin en sí mismo, sino con una finalidad superior: proveer los medios para que a medida que avanza el tiempo, más y más ciudadanos, libres de la miseria, puedan modelar mejor su personalidad” (Cartas a un ciudadano, itálicas no están en el original). Las ideas de enriquecer (económica y culturalmente) a los ciudadanos para hacerlos responsables dueños de su destino, no se cumplió para nada. En este 2018 y en cifras oficiales un 20% de la población vive en la pobreza o miseria. La ciudadanía, incluyendo los sectores con más educación formal y opulencia, no asume (porque ni siquiera desea entenderlo) sus responsabilidades y derechos. En frase abrupta: como fenómeno socio-cultural, no existe ciudadanía ni proyecto-conversado-de-país aunque se den algunos individuos ciudadanos. En las últimas décadas del siglo XX los sectores opulentos tradicionales (que no resultaron aplastados en una Guerra Civil (1948) fueron re-apoderándose del país y generando una neoligarquía en parte parasitaria financiera, en parte inserta en circuitos mundializados de la economía, es decir asociados del gran capital transnacional, que vende la imagen cultural del consumo, el juego, el espectáculo y un tipo de catolicismo. Estos factores constituyen la referencia identitaria de sectores medios urbanos de la Meseta Central. Consumen con tarjetas de crédito, deliran por vivir como “ricos y famosos” y participan de la idea que pagar impuestos o preocuparse por el país (sus parques, carreteras, convivencia) como conjunto humano y ciudadano es propio de comunistas o, más recientemente, de arreligiosos aberrados sexuales. El país transitó en medio siglo del mito de una igualdad de los costarricenses por su pobreza al mito de que el país se constituye por la satisfacción de cada individuo y que la producción de empobrecidos y miserables determinada por el egoísmo social y los gobiernos clientelares no caerán sobre las cabezas de todos bajo la forma de crisis. Un dicho del imaginario idiosincrático urbano meseteño inauguró la época “¡Porta a mí, mae!” (Qué me importa a mí, maje). El actual dicho idiosincrático es menos terrible, pero implica lo mismo. El costarricense se autodetermina como “Pura vida”. Las dos costas, atlántica y pacífica, que son zonas de turismo internacional, albergan a los más pobres del país, y también a los étnicamente despreciados. En la capital se dan asimismo enclaves de pobreza y miseria. Las capas medias no sumergidas o por sumergirse en la pobreza huyen de estos miserables como del Demonio. Las capas medias profesionales y “educadas” se han encargado más de medio siglo de un Estado que devino, en un mismo movimiento, patrimonialista y clientelar, en caída casi libre de baja vocación y capacidad de servicio y con rubros como educación (muy retrasada y autoritaria pero con buena cobertura básica), infraestructura (inatendida y erosionada por la corrupción) y salud (de ser ejemplo en América pasó a ser drama para los asegurados). En este marco apenas dibujado, al que debe sumarse la incomprensión del desafío radical del narcotráfico, se gesta un déficit fiscal que el sector plutocrático desea resolver unilateralmente castigando al empleo público y avanzando en la privatización (que ya existe desde los noventas) de energía, salud y de todo negocio que resulte rentable (sin renunciar al apoyo estatal). En breve, quieren desalojar del Estado a los sectores medios y ubicar ahí a sus gerentes y funcionarios especializados. Es decir, pujan por privatizar para su gula al Estado. En el bando opuesto se posicionan los sindicatos del sector público (los únicos permitidos aunque constante y variadamente injuriados) y sectores medios más politizados aunque sin mayor arraigo ‘ciudadano’ que desean que los impuestos existentes se cobren bien, sean más universales y algunos tengan tasas más altas. De esto no se discutió en el proceso electoral porque hablar de ello, cualquiera sea la posición que se tome, implica perder votos. Pero la crisis fiscal que empieza a extenderse como crisis económica y social es el eje de todas las pugnas. Debería avanzarse en su resolución mediante una Mesa Permanente de Trabajo y Concertación con tres patas: empresarios, Gobierno/Estado, trabajadores, pero un país de individuos “pura vida” no se ha dado la sensibilidad política para siquiera intentarlo. En cambio se rasgan vestiduras por el matrimonio homosexual y se agitan furias porque a adolescentes (entre 15 y 17 años normalmente) del último curso de Educación Media (Liceo) se les informará sobre realidad sexual humana. En la Meseta Central un 20% de las chicas inicia su vida sexual con penetración a los 13 años. Este tema, la educación sexual, es caballo de agitación y batalla del candidato carismático y de la Conferencia Episcopal. Se da una considerable variedad de arrogancia suicida en el país. Sin partidos políticos efectivos (solo de mueven para las elecciones y porque existe financiamiento público) se corre hacia una crisis (que recaerá más brutalmente sobre los más pobres y sobre aquellos más próximos a ellos) de la que los opulentos saldrán más opulentos y los otros sectores deberán asumir que la existencia no resulta “pura vida” para las poblaciones de países subdesarrollados (periféricos) que no aprenden, como deseó Figueres Ferrer, a constituirse como comunidades humanas centradas más en un buen vivir que en el consumo, la codicia y la arrogancia individuales. Cualquiera sea el resultado de esta segunda ronda no cambiará esta realidad si no se avanza hacia un acuerdo de coexistencia que incluya a la gran mayoría (con vistas a que sea a todos) saliéndose del esquema centro y latinoamericano donde los países son solo para algunos y todo el tiempo. Por el momento, segunda semana de febrero, el Gran Dinero apunta a gobernar desde la Asamblea Legislativa con la complicidad de la prensa y del poder judicial. El entorno trumpeano también ayuda. La zona centroamericana es entera propiedad geopolítica de Estados Unidos y Costa Rica no puede excluirse de ella.
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