Universidad Omega,
N° 50, enero 2018.

   El 17 de enero de este año 2018 La Nación S.A, se equivocó y publicó un artículo atractivo, por su mira alternativa, de María Laura Fernández, teóloga y profesora. Tituló su trabajo “Yo defiendo el modelo de familia de Jesús”.  En él dice que no encuentra en el Nuevo Testamento una opción por la familia nuclear consanguínea que muchos hoy consideran todavía “la” familia o la única familia (padre, madre, hijos comunes, dominio unilateral del varón) y que Jesús de Nazaret más bien se aleja de esta familia y la resitúa en el marco más amplio de una comunidad humana cuya espiritualidad tiene como eje la noción de prójimo. Refuerza su opinión citando al evangelista Marcos quien cuenta que compartiendo Jesús con mucha gente en su nativa Galilea vinieron por él  madre y hermanos y alguien le informó de su presencia. Escribe Marcos: “—Tu madre y tus hermanos están afuera y te buscan. Él les respondió diciendo: — ¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? Y mirando a los que estaban sentados alrededor de él, dijo: —Aquí están mi madre y mis hermanos,  porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre” (Marcos, 3). La mención vale, aunque no es la mejor. La propuesta es más nítida en la parábola del samaritano (Lucas, 10).

   La cita de Fernández vale pero no es la mejor ni única porque si bien Marcos desea enfatizar la novedad situacional, o sea histórico-social, de la práctica de Jesús (alejándola de su focalización político-religiosa judía) usa el giro “la voluntad de Dios”, lo que permite situarla en una religiosidad autoritaria trascendente. El texto del samaritano habla en cambio de una relacionalidad humana por la que diversos/encontrados se reconocen/aceptan uno al otro como legítimamente humanos. El desprecio o rebajamiento socio-histórico de unos por otros resulta expulsada en Lucas 10. Judíos y samaritanos se distanciaban por razones centralmente religiosas. Pero la propuesta abarca todas las discriminaciones.

   En la versión digital de La Nación S.A. las reacciones al artículo de Fernández (dos días después de aparecer) son en su mayoría negativas. De 12 referencias, solo dos la estiman provechosa. Una nota agradece que presente distintas posibilidades de familia. Otra muestra sorpresa porque cuando alguien intenta hablar de amor, las reacciones son de odio. El odio no le parece propio de cristianos. Esta nota recibió la siguiente réplica inmediata: “ODIO es asesinar bebés antes de que nazcan, ODIO es asesinar ancianas antes de que mueran por causas naturales, ODIO es desechar embriones en la FIV, odio es quemar iglesias como hoy en Chile, ODIO es envenenar la mente de nuestros hijos y nietos con las ideas anticientíficas de la nefasta ideología de género”. Los juicios negativos mezclan burla y desprecio hacia la autora (“vende una idea deformando la fuente”, “un poquito perdida la teóloga, je, je”, “En la Biblia está demasiado claro ni los fornicarios ni los que se acuestan con varón ni las lesbianas (con uve) entrarán en el Reino del Señor”, “…al costarricense no le interesa con quien conviva ud o se acueste sea lesviana y playo” etcétera.

   La agresión más curiosa es la siguiente: “Dónde estudiaría María Laura teología que no sabe un texto básico como "6. Pero, al principio de la creación, Dios los hizo hombre y mujer; 7.y por eso dejará el hombre a su padre y a su madre para unirse con su esposa, 8.y serán los dos una sola carne. De manera que ya no son dos, sino uno solo” (Evangelio según San Marcos, 10:6-8)”. Es especial ya que el texto citado no habla sin más de la familia sino del repudio a la esposa propio de  la ley mosaica. Escribe Marcos: “Se acercaron los fariseos y le preguntaron, para tentarlo, si era lícito al marido repudiar a su mujer.  Él, respondiendo, les dijo: — ¿Qué os mandó Moisés? Ellos dijeron: —Moisés permitió dar carta de divorcio y repudiarla. Respondiendo Jesús, les dijo: —Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento; pero al principio de la creación, hombre y mujer los hizo Dios. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno. Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. En casa volvieron los discípulos a preguntarle sobre lo mismo, y les dijo: Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra ella; y si la mujer repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio”. El agresivo crítico acomodó el texto a su capricho. Ciertos expresidentes de Costa Rica resultarían adúlteros de acuerdo a la ley mosaica, pero ello no les impediría constituir familia. Eso sí: el Dios de Israel los fulminaría si esa ley rigiera. El punto resulta vistoso porque a la hora de hablar uno encuentra en la Biblia, al menos en Costa Rica, lo que se le antoje. Palabra de Dios, tal vez. Pero demanda discernimiento.
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   Conversación

   Mayra, Elena (Costa Rica).- ¿Cómo es posible que se den lecturas tan distintas de los textos evangélicos?

   HG.- La respuesta más obvia es porque “el” texto no existe. Existen textos-para-lectores. Y estos lectores son todos situados. En la ilustración del crítico agresivo costarricense que transforma un texto sobre el adulterio y el repudio de alguno de los cónyuges para exaltar su criterio sobre la familia la situación podría determinarse por su machismo y la consiguiente mala voluntad hacia una mujer que comete dos “trasgresiones”: tiene una opinión (lo que ya le resulta insoportable), y esa opinión no coincide con la de él. Por ello, con conciencia o sin ella, manipula el texto aunque además quizás en su iglesia esa parte del evangelio se lea así. Ese lector se inserta entonces en una tradición de lectura. Y la intención textual puede perfectamente esfumarse. 

   Mayra, Elena.- ¿Cómo es eso de una tradición de lectura?

   HG.- Los evangelios sinópticos intentan mostrar y exaltar la figura de Jesús de Nazaret teniendo como referencia ciertas líneas del pensamiento/acción judío en el que Jesús se inserta y teniendo en cuenta diversos destinatarios, judíos y no judíos. En este sentido no se trata de textos cristianos, sino de textos políticos judíos insertos críticamente en una tradición. El cristianismo va a forjarse después a partir principalmente de la interpretación religiosa que de Jesús hace Pablo de Tarso. En él ya no se trata de Jesús de Nazaret sino de Cristo Jesús y del esbozo de asambleas de fieles que podrán proyectarse en una o varias iglesias. Resulta difícil, y por el momento casi no vale la pena intentarlo, reconstruir la vida del Jesús de Nazaret histórico. En cambio del Cristo paulino se han hecho propietarios las iglesias. Por ejemplo, existe una línea de un pasaje de Mateo 22 que se ha transformado en un lugar común. El pasaje muestra a los fariseos intentando enredar a Jesús: “¿Está permitido dar tributo a César, o no?  Pero Jesús, conociendo la malicia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis, hipócritas? Mostradme la moneda del tributo. Ellos le presentaron un denario.  Entonces les preguntó: ¿De quién es esta imagen y la inscripción?  Le dijeron: — De César. Y les dijo: —Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios”. Al menos la iglesia católica, que lee a ‘Cristo Jesús’, entiende que existe un mundo de la fe religiosa (Dios es su referente) y un mundo histórico en el que manda la autoridad política (César). Cada mundo tiene su lógica y se puede discutir cómo se relacionan. Para el de Dios se tiene la fe religiosa con sus liturgias y plegarias. Y para el de César la obediencia política que puede incluir la sumisión. Clarísimo. Pero para leer así hay que olvidar del todo que quien habla es Jesús de Nazaret, un judío que sufre, con su pueblo, el dominio imperial romano (tornado factible en parte por la sumisión de la autoridad religiosa judía a Roma). Si se hace esta consideración se tornan factibles interpretaciones muy distintas de esa frase tan manida: contesta Jesús de Nazaret: a Dios debe dársele la fe religiosa judía que nos quiere libres de toda esclavitud y sumisión. Y al maldito César opresor debe dársele una guerra de liberación. El Cristo Jesús de las iglesias no desea ver a Jesús de Nazaret ni a su Dios (judío) emancipador. La línea católica y su institucionalidad rinden incluso culto a una María cuyo lema es “Aquí está la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra”. Un importante sector católico llega a traducir: “María contestó: "Yo soy la esclava del Señor” (véase, por ejemplo, http://es.catholic.net/op/articulos/37140/he-aqu-la-esclava-del-seor.html).

   Como se advierte una expresión atribuida a Jesús de Nazaret no se traduce igual que la misma proferida por Cristo Jesús. Algunos estudiosos, no son mayoría, ven en Jesús de Nazaret un judío político que lucha contra el imperio romano y consecuentemente contra quienes se han aliado con su dominio. El inevitable planteo religioso, puesto que se trata de judios, va de la mano con una opción política. Quienes se apoyan en el Cristo Jesús de Pablo de Tarso desea entenderlo como el Hijo de Dios que llevaría a su Reino trascendente a quienes tuvieran fe religiosa en él. El evangelista Lucas, centrado en la figura de Jesús de Nazaret, narra un episodio extraño en el que Jesús, ya detenido, no contesta las interpelaciones del romano Herodes Agripa. Este último participó del asesinato de Juan el Bautista (a quien se liga con un grupo religioso-político, los esenios) o sea de quien bautizó a Jesús de Nazaret. Juan el Bautista parece haber coincidido con los esenios. Y entonces ya tenemos el Cristo Jesús de Pablo de Tarso, un discrepante Jesús de Nazaret religioso-político y el Jesús de Nazaret luchador político. De sus distancias proviene la distinción entre fe en Jesús y fe de Jesús. El cristianismo que hizo parte sustancial del medioevo occidental y que adorna con hálito religioso el Occidente moderno y contemporáneo se centra en la fe en Cristo Jesús.

   No les extrañe entonces que existan lecturas muy dispares respecto del evento Jesús. 

     Marcia, Hilda, Abel (Costa Rica).- En todo caso este 24 de enero el Tribunal Supremo de Elecciones ordenó a las iglesias abstenerse de difundir manifiestos que directa o implícitamente representen un llamado para votar por ciertos partidos debido a sus posiciones religiosas.

   HG.- Entiendo lo hace apoyándose en el artículo 28 de la Constitución. Dice: “Nadie puede ser inquietado ni perseguido por la manifestación de sus opiniones ni por acto alguno que no infrinja la ley. Las acciones privadas que no dañen la moral o el orden público, o que no perjudiquen a terceros, están fuera de la acción de la ley. No se podrá, sin embargo, hacer en forma alguna propaganda política por clérigos o seglares invocando motivos de religión o valiéndose, como medio, de creencias religiosas”. La redacción tiene un hueco conceptual que ya se ha comentado anteriormente: torna paralelas fe religiosa y existencia política. No se tocarían. Se trata de algo no factible a la experiencia humana. De hecho viola derechos humanos de religiosos (que son también ciudadanos) y seglares con una determinada fe religiosa. Por lo demás, la orden del TSE remite a “manifiestos” (en apariencia proclamas escritas), pero ellos, o declaraciones, opiniones, etcétera, podrían darse en el interior de los templos que constituyen espacios privados de los fieles y para los fieles y para ser socializados de boca a oreja por estos fieles. E incluso en papeles escritos. Lo harían en la calle como ciudadanos. No intento moverme contra la orden del TSE sino solo mostrar parte de las dificultades del mandato. También en las mismas fechas en que apareció esta disposición, la prensa masivamente publicitó que las transnacionales de asesoría en finanzas Bloomberg y Moody’s, depreciaron los bonos de venta externa costarricense debido a que solo Álvarez Desanti asegura un plan fiscal que rescataría la estabilidad del país y su capacidad de pago y quienes va a la cabeza de los sondeos son otros: Fabricio Alvarado y Juan Diego Castro. En su campo, Moody’s y Bloomberg constituyen iglesias. La Nación S.A. es uno de sus fieles y dio dos páginas a sus declaraciones. Creo recordar que también le concedió portada. Por qué estas agencias pueden presionar el voto y las iglesias o los fieles religiosos no. Un dato hasta cierto punto jocoso: apenas Moody’s y Bloomberg se pronunciaron, el candidato Álvarez decidió que priorizaría el tema económico en sus apariciones. “Compadre hablado” le llaman a este trío Moody’s-Bloomberg-La Nación-Álvarez. Por supuesto las intervenciones de iglesias, periódicos y agencias en los procesos electorales tendrían que ser juzgados por ciudadanos maduros y responsables. La Nación S.A. al menos los estima inexistentes.
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