Universidad Omega, N° 47,
enero del 2018.
  

   Durante el año 2017 La Nación S.A. dedicó primeras planas, páginas en su interior y editoriales a mostrar que un “emprendedor” local de mediana trayectoria (negociaba, e hizo parte de su dinero cuando el PAC no era gobierno), Juan Carlos Bolaños, era un agente del mal y probable o seguramente un delincuente. El primer embate se debió a que el “emprendedor” Bolaños se quiso competidor del duopolio del cemento en Costa Rica (Cemex y Holcim, 98% del mercado). La guerra pudo ampliarse por la concesión a Bolaños de préstamos de trámite dudoso, principalmente del Banco de Costa Rica. Un tercer frente se abrió por gestiones de varios diputados para que al “emprendedor” se le agilizaran trámites de desembarco de ‘su’ cemento en aduanas. Aquí la denuncia se centró en un diputado del PAC, Morales Zapata, determinado como “amigo” del Presidente Solís. A Solís se le adjudicó el mote, algo abusivo, de Gran Jefe, para indicar que él regía todo el proceso del ‘nuevo cemento’ desde Zapote. Un último frente quedó abierto (y finalizó con la salida de los jefes de la Fiscalía General de la República) al evidenciarse que en esta dependencia pública se ocultó datos para evitar se conocieran los nexos entre el “emprendedor” Bolaños y los políticos que lo palanqueaban. El Poder Judicial ya estaba en apuros por la viciosa proximidad de un Magistrado de la Sala Tercera, Celso Gamboa, con el “emprendedor” en desgracia. Gamboa fue suspendido. Se le investiga y denuncia. Este frente fue al parecer aplastado con la aparición de una Fiscal de Hierro que rápidamente metió en prisión preventiva al otrora “emprendedor” y a los funcionarios del Banco Nacional que le concedieron préstamos en condiciones que propiciaban un timo. Por ahora solo el frente de gestores políticos ha tenido nuevos meneos. A varios diputados y a un viceministro se les incautó documentación. Pero nadie más fue a prisión. Las principales claridades son que el diputado Morales Zapata (quien no aceptó renunciar pero ya no hace parte del PAC) mintió a la Comisión de la Asamblea Legislativa al menos en una ocasión y que el juez Gamboa y el ex Fiscal General, de apellido Chavarría, enfrentarán acusaciones en los circuitos judiciales. La acusación podría comprender a otros funcionarios.

    Con lo anterior sobraba material para llenar primeras planas, predicar desde editoriales, sesgar páginas interiores, etcétera. Pero llegado el remanso resuelto por la Fiscala de Hierro, qué hacer. Estaban las gestas presidenciales y un peligro: un brusco Juan Diego Castro lideraba mínimamente los sondeos arriba del “joven” empresario y millonario Antonio Álvarez, apadrinado por Óscar Arias y candidato de La Nación S.A. ¡Y ya se estaba en enero! Se vota a inicios de febrero. Y el novel Álvarez sin repuntar. ¿Qué hacer para asegurar hegemonía y manejo plutocrático en un país que se derrumba? Todos mudos, hasta que a un barredor, pagado a destajo, se le ocurrió: hagan de Jota D un nuevo Bolaños. No le dieron más salario, pero le cedieron 12 minutos de descanso adicional.

   En eso está La Nación S.A. ahora. Todos los días un titular de primera plana desnuda al felón de Jota D y asociados y adentro se acentúa que JD miente, falsifica, rehúsa dar declaraciones, plagia programas, coquetea con el comunismo (para el periódico el Frente Amplio es comunista), sus cercanos tienen deudas con la Caja Costarricense, lleva en la billetera un autógrafo de Maduro. Si persiste en ir a la cabeza se revelará que ha sido íntimo de Bolaños, le visita y lleva confites a la cárcel. Eduardo Ulibarri, a quien la pérdida de cabello en la ONU le ha facilitado entrever ideas, escribe en su columna que solo existen 3 figuras (entre los 13 candidatos) por los que se puede votar: Carlos Alvarado (PAC), Antonio Álvarez (PLN) y Rodolfo Piza (Unidad Social Cristiana). El primero no puede ganar porque ciudadanos analfabetos difícilmente volverán a votar PAC (La Nación S.A. le ganó el pulso a la administración Solís). El tercero carece de votos. Solo queda el “joven” millonario. A Jota D., Ulibarri lo ubica entre los candidatos “excluibles”.

   Por desgracia la pérdida de cabello solo facilita entrever ideas. No desarrollarlas. Costa Rica requiere, al menos desde la década de los 90, un acuerdo nacional de largo plazo. Incluso Ulibarri escribe: “… construir acuerdos en un entorno política y socialmente fragmentado” (LN: 10/01/2018). Esto no va a lograrlo un millonario respaldado por La Nación S.A. Excepto que traicione sus orígenes. Un millonario traicionando orígenes sería un atractivo turístico efímero. Los ataques biliosos de La Nación S.A. lo despedazarían. Como a Bolaños. Con el dinero de la plutocracia no se juega.
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   Conversación

   Esther (Costa Rica).- ¿Vio ya el periódico La Nación S.A. de este miércoles 17 de enero? Me huele que a usted le llegan las ediciones con anticipación o que está asociado con un brujo colombiano.

   HG.- ¿Usted se refiere a la portada casi entera y a las 8 páginas adentro que la plutocrática Nación S.A. le dedica al candidato Juan Diego Castro? No recuerdo que el emprendedor Bolaños recibiera tantas páginas en un solo día. Quizás es muestra que el joven Álvarez Desanti, a poco más de dos semanas, todavía no alcanza en las encuestas una ventaja decisiva sobre el abogado Castro. También es cierto que en una riña de patio entre La Nación S.A. y el candidato Castro no hay donde elegir. Por ejemplo, el candidato Castro parece haber dicho que los periodistas del periódico son ‘psicópatas’. No recuerdo que entre sus títulos esté el de médico o psiquiatra. Y en realidad los gacetilleros de a pie solo son funcionarios de la empresa. Pudiese ser que la permanente tensión entre su formación y lo que aparece publicado con su firma les provoque algún daño emocional, pero si el daño les incapacitara sus familias los obligarían a renunciar. Psicópatas entonces es poco probable. Funcionarios que deben colaborar con sus familias se acerca más a la situación.

   Ahora, las nueve páginas que La Nación S.A. le dedica este 17 de enero al candidato Castro muestran que parte de lo que afirma éste del periódico es verdad. Por ejemplo, el periódico miente sacando referencias de contexto. Tanto en portada como en la página interior 5A se enfatiza la declaración de Castro (tal vez efectivamente proferida) “No pasará un año de mi gobierno de que ese periódico impreso deje de circular”. Se busca dejar la impresión que el Castro-Presidente cerrará el medio. Pero el Castro candidato dijo esto hablando de la crisis que en todo el mundo tienen las ediciones escritas de los medios. La Nación S.A. quiere enfatizar el “deje de circular” y lo que candidato enfatizó fue “periódico impreso”. La Nación S.A. juzga que sus lectores verán el titular y no leerán o son del todo tontos y se tragarán el cambio de énfasis que implica que Castro arremeterá contra la “prensa libre”. Dicho sea de paso esta asociación (Castro-autoritario-dictador) también está entre las 9 páginas. Si Castro no baja en las encuestas, La Nación S.A. sugerirá que es pariente de los Castros cubanos. Ya antes lo vinculó con los “comunistas”.

    Para no alargar esto, las 9 páginas que se le dedican al candidato que le hace sombra a su preferido constituyen básicamente lo que en periodismo suele llamarse “refritos”. No es noticia ni comentario editorial. Se vuelve sobre lo mismo ya publicado en ediciones anteriores normalmente con el ánimo de intensificar una dimensión negativa sobre alguien o algo. Obviamente no es periodismo. Se trata de un medio en campaña electoral que ni respeta a sus lectores ni representa a la libertad de expresión. Por supuesto los refritos son selectivos. Castro también los utiliza, pero él no posee un periódico. Suele mencionar que la empresa La Nación es “defraudadora fiscal”. Desde luego esto no aparece en los títulos de las 9 páginas porque contiene algo de verdad. La empresa fue acusada en los tribunales por no pagar los impuestos debidos por una maquinaria importada. Simuló unas transacciones y fue descubierta y acusada. No resultó condenada porque llegó a un arreglo de pago o legal que, me imagino, la legislación contemplaba. Luego, la empresa intentó un fraude, fue descubierta y acusada pero llegó a un arreglo judicial. Intentar un fraude no es idéntico a ser condenado por el fraude. Como se advierte el abogado también abusa del lenguaje y los conceptos. Por eso es que en la riña no conviene tomar partido. Habría que condenar con penas ciudadanas a los dos bandos y sus personificaciones. Lo que ocurre es que para ganar una elección presidencial a La Nación S.A. le parece que a su poder todo le está permitido.