Universidad Omega, N°30
Diciembre 2016.

 
  El sermón fue realizado, como toca, por su Sacerdote, Armando González R. En columna dominical del 4 de diciembre sentencia que las redes sociales no pueden sustituir a periodistas y al periodismo (LN: “Redes sociales”, 04/12/2016). La razón es que el periodismo es serio: pregunta después de investigar. Las redes sociales las utilizan los políticos para evadir preguntas de la prensa. Los periodistas se ganan la vida recabando información. Quienes participan en los redes hacen crítica pero ella “por lo general, no pasa de la maledicencia y se confunde con defensas igualmente caprichosas. El conjunto se convierte en ruido”. Además las redes son negocio del duopolio publicitario de Google y Facebook. El monopolio de la prensa escrita por La Nación S.A. en Costa Rica no preocupa a González. Tampoco la orquestación oligopólica con alguna televisora y radios. Los duopolios ajenos son malos (embolsan mucho dinero) y los monopolios propios son óptimos. Desde su pulpito, lleva razón González.

   El mismo día en que el Sacerdote desnuda a las redes sociales el empleado de La Nación S.A. Jorge Hernández S. escribe, en su “Página Negra” de la Teleguía, sobre Fidel Castro: “El mundo fue su escenario. Durante medio siglo “vivió del cuento” y cuando se le acabó, a los 90 años, lo único cierto de su vida fue que todo era mentira”. ¿Dónde investigó esto el funcionario Hernández? ¿Dónde se informó que “La salud, la educación y la asistencia social estatal (en Cuba) cayeron en picada”? Que se sepa, en el 2015 todavía los estudiantes cubanos eran los ‘menos peores’ entre los latinoamericanos presentes en las mediciones internacionales. Por ello recibe cierta piedad internacional. Cuba tiene, en el mismo año, la tasa de mortalidad infantil más baja de América (4.5 por mil). Canadá tiene 4.6. EUA 5.8. 67.2 médicos por cada 10.000 habitantes es la cifra cubana. Tercera en el mundo. Segunda en número de estudiantes (10) por docente, detrás de Noruega. Si el funcionario Hernández no investiga, ¿por qué tiene un espacio permanente en La Nación S.A.? ¿Por qué miente (en el sentido de hablar sin investigar) con igual facilidad que algunos participantes en redes sociales? Un medio es tan serio y riguroso como su columnista menos serio y riguroso. Se dirá ¡pero es en la Teleguía! Sí, en un suplemento dominical escrito para informar y entretener a la familia.

   Por lo demás, solo este ejemplo es de la Teleguía. La seriedad periodística de La Nación S.A. incluye el fotoshop y la manipulación permanente de los titulares. Hoy se sabe que adversa la candidatura del hijo de la señora Olsen y lo embarrará en lo que pueda. Y con el caballero se puede mucho. Lo serio del “periodismo” de La Nación S.A. es que transfirió su línea editorial (favorable a negocios y preferencias políticas de sus dueños) al área de información, que debía estar en manos de periodistas. Al hacerlo viola derechos profesionales y humanos de estos periodistas, pero si ellos no reclaman (y tampoco lo hace el Colegio respectivo), pues ni modo. Lo del fotoshop es nota pintoresca. El punto lo probó el poco fumable dirigente sindical Albino Vargas en una entrevista que le hizo la funcionaria del periódico Mercedes Agüero el 4 de noviembre pasado. Ella quiere imponerle la línea empresarial que atribuye el déficit fiscal a los salarios del sector público. Vargas se sacude: “Lo primero que debe hacerse es dejar de mezclar la discusión de salarios con el déficit fiscal”. La funcionaria recula: “No la estoy mezclando, estoy preguntando por los pluses.” Vargas mata: “Con mucho respeto, ustedes, como medio de comunicación, expresan una posición ideológica que ha quedado clara en esta discusión del empleo público”. La funcionaria, sin avergonzarse de su intento de manipulación, concede: “Dejemos la discusión del déficit y enfoquémonos en la forma cómo se han creado esas políticas salariales”. Lo cómico del cinismo es que la funcionaria edita tal cual la entrevista y a quien la supervisa ¡se le pasa! O, peor, como tienen la verdad en el bolsillo, no les importa.

    González lleva razón. El periodista investiga, conoce el asunto más que su entrevistado. Si su dicho implica a otros, consulta a esos otros, para cotejar. Hace ya mucho que La Nación S.A. abandonó esos criterios. Miente porque sesga la información y la unilateraliza. Se diferencia de mentiras y atropellos en algunas redes solo porque se autodeclara periodismo independiente y serio. La Nación. S.A. defiende a Uber porque la tecnología cambia los negocios. Cuando se trata del monopolio de la mentira en cambio rasga vestiduras. ¡Las nuestras son mentiras verdaderas! Las de los otros son mentiras mentiras. Estará de Dios. Y de sus sacerdotes.
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