Universidad Omega, 
N° 29 , noviembre 2016.

 

  Si se lee el editorial de La Nación S.A. del domingo 27 de noviembre y se tiene  paciencia para continuar con el artículo de su ‘intelectual’ dominical, Carlos Alberto Montaner, “La historia no lo absolverá” (LN: 27/11-2016), queda la impresión que Fidel era Dios. Actuó con entera libertad en el mundo (fue causa de sí), hizo lo que su capricho le dictó (todo le salió mal, como al Dios judeo-cristiano, más modesto, el ornitorrinco, el Diablo, Eva, Adán y la serpiente o Donald Trump) y su gestión fue “desastrosa” (para el editorialista los logros cubanos en salud y educación hieden porque hicieron que parte de la población cubana apoyara al régimen ¡qué brutos! Además son mentira oficial) y hasta la cremación de su cadáver simboliza el deseo de destruir todo. Castro sería un Dios invertido: Dios todo lo creó y lo halló bueno, dice la Biblia. Castro todo lo destruyó, envileció y defecó y ¡no quiso dejar rastro de su placer! ¡Ni siquiera se le colgará de un farol, como a otros! Suprema malignidad del Supremo Destructor. Morir en la cama. Y autoincinerarse.

   Montaner es menos teológico puesto que ofrece al lector un panorama de la vida de Castro y de su carácter, tal como los ve Montaner. Botones: narcisista, histriónico, paranoide, ego insaciable, arrogante, delirante, conspirador dispuesto a cambiar el mundo a tiros, ganstercillo, admirador de las victorias alemanas en la Segunda Guerra… ¿será necesario seguir? De paso y sin quererlo, desmiente al editorialista: “Confirma el fracaso de un sistema con mucha gente educada y saludable incapaz de producir”. Los costarricenses sabían esto porque el paso masivo de emigrantes cubanos entre el 2015 y el 2016 los mostró profesionales o técnicos (mujeres y hombres) y saludables. También vivamente deseosos de mostrar su formación y empuje en EUA.

   Si la teología tiene algo, o mucho, de magia, el editorialista de La Nación S.A. y Montaner empatan en el enfoque: Castro fue un Individuo Maldito que hizo y deshizo a su antojo en este mundo. Una versión chanflona del estereotipo los Maravillosos Grandes Hombres hacen la Historia Buena y los Malditos Miserables Hombres hacen la Historia Mala. Según quien interpreta, Napoleón y Lutero, e incluso Darwin, pueden hacer parte de uno u otro bando.

   Ninguno de los textos que “analiza” al muerto Fidel menciona que fue un político que expuso la vida para botar una dictadura. Que liquidar ese régimen (que satisfacía al gobierno y empresas estadounidenses) implicó acciones económicas que llevaron a Estados Unidos a sanciones que los cubanos bautizaron como “bloqueo” y otros llamaron “embargo”. Ese embargo o bloqueo se mantiene hasta el día de hoy. El recién fallecido Castro fue también un político en el marco de la Guerra Fría (liquidada en 1991, con alto costo para Cuba). En ese contexto, y para enfrentar a EUA y que su pueblo sobreviviera, el dirigente cubano debió elegir entre la URSS y China (en ese momento enemistados), o sea el mundo socialista. Este Fidel hoy cadáver escogió la Unión Soviética, pero como su lucha política se inscribía también en los procesos de descolonización y emergencia tercermundistas (pueblos preteridos, despreciados, humillados, deshechos) estimó adecuado adherir sólidamente a sus luchas. Las consideró parte de la emancipación de los sectores humildes de Cuba. Quizás erró en sus apreciaciones. Quizás cometió errores estratégicos y tácticos en sus decisiones. Es humano. Fidel Castro no fue Dios, sino un ser humano y un dirigente político, líder dicen muchos, inscrito en luchas antiimperialistas, anticapitalistas. Tuvo enemigos y arriesgó existencia y liderazgo en el empeño. Una parte de su pueblo dio la vida en combates solidarios. Miles de profesionales cubanos asistieron en pueblos tercermundistas para que sus vidas crecieran. En Cuba se formaron o tuvieron refugio y asistencia médica y humana cuadros políticos revolucionarios o sus familias a quienes se perseguía, torturaba y asesinaba en sus países de origen. Por supuesto, se puede estar a favor del otro lado. Donald Trump está del otro lado. El presidente Obama no juzgó adecuado estar enteramente del otro lado. Trump y Obama son políticos que toman decisiones. No son Dios.

   Fidel Castro tampoco lo fue. Fue un político que tomó decisiones en relación a entornos que él no generó y en los que consideró obligatorio intervenir. Como Truman que ordenó el ataque nuclear contra Hiroshima y Nagasaki. Si existe alguna diferencia con Fidel Castro es que éste resolvió teniendo como referente a los despreciados del mundo. Así pasará a la historia, con sus logros y fracasos. Pero dios, lo que se dice Dios, no era.
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   Conversación

   Ofelia (Costa Rica).- No se puede tapar el sol con un dedo. Cuando el señor Montaner dice que el dictador acabó con "uno de los países más prósperos de América Latina" lleva razón. Y también cuando prometió libertad a los cubanos y los traicionó aplicando en Cuba el modelo soviético. El pueblo cubano merece otra suerte. Y tal vez esta otra suerte ha dado un primer paso con la muerte del tirano.

   HG.- Cuando se tiene poder mediático y espíritu de "público de Guerra Fría" no se requiere de dedo alguno para tapar el sol. El público de Guerra Fría lleva lo que oscurece el entendimiento en el alma. Y el articulista Montaner es una fuente de credibilidad disputable. En el momento de la dictadura batistiana (1959) no se calculaba un Índice de Desarrollo Humano por parte del PNUD porque la medición se inició en la década de los noventa del siglo pasado. En este indicador, Cuba obtiene actualmente el puesto 67, detrás de Argentina (40) y Chile (42). En América Latina, Cuba llega tercera. Costa Rica ocupa el lugar 69. Y esta información no la levantan cubanos. La prensa española, para nada castrista, adjudica a Cuba la tasa de mortalidad infantil más baja de América (4.5 por mil). Canadá tiene 4.6. EUA 5.8. La misma fuente señala que Cuba tiene 67.2 médicos por cada 10.000 habitantes. Es tercera en el mundo. En número de estudiantes por docente es 2° en el mundo, detrás de Noruega, con 10 estudiantes por docente. En Cuba o no hay niños de la calle o son escasos (no existen mediciones confiables). El sistema de salud cubano combina su funcionamiento con Investigación y Desarrollo. Es considerado ejemplo mundial por señalar la vía apropiada en este campo. Cuba dedica el 52% de su presupuesto a educación y salud. Y sus estudiantes, en las pruebas internacionales pertinentes, resultan los menos malos entre los muy malos de los otros países latinoamericanos. Es el menos peor, así como Uruguay es el país latinoamericano que distribuye de menos peor manera la riqueza que produce. De Cuba se dice, en cuanto a rendimiento educativo, que es "el país que más se acerca a los países más eficaces". Las chicas y chicos estudiantes ¿podrían tener este rendimiento si Cuba fuese solamente un "reino del terror" como suele sugerir por ejemplo la activista Yoani Sánchez? ¿O como declara un artista urbano costarricense, Raúl Alejandro Solano Jiménez, cuya estancia en La Habana coincide con el anuncio de la muerte de Fidel Castro? Dice: "El pueblo parece estar dividido, pues comentó que se ha topado con cubanos que dicen estar tristes por la muerte del comandante y otros que la celebran, pero no hablan al respecto en público por temor a represalias por parte de las autoridades"(LN: 29/11/2016). Él está participando en una competencia de deporte de destreza y agilidad física, pero se da su tiempo para hacer sociología a partir de información muy superficial. Los rendimiento cubanos a que hice referencia (son del 2015) se dan después del colapso total de su mercado mundial, el socialista, producido entre los 80 y 90 del siglo pasado. Se trata de rendimientos excepcionales para un país caribeño. Y tienen otros. Pero tal vez usted padezca de un espíritu semejante al del artista urbano Solano Jiménez. Escucha algunos comentarios, o lee algo en la prensa que la informa, o vive la presencia masiva de emigrantes que desean radicarse en EUA y juzga que eso es toda Cuba. Tal vez usted padezca de un espíritu semejante. Donald Trump declaró que va a devolver a los cubanos la libertad de culto. Pues no va a poder hacerlo porque no la han perdido nunca. Quienes estuvieron en cuarentena fueron los fieles católicos hasta la década de los noventa, por la participación de su jerarquía eclesial en la invasión de Playa Girón. Pero en Cuba existen todo tipo de iglesias y cultos religiosos y hay iglesias a favor del régimen, otras en diálogo, como la católica, y otras distantes o adversarias. Y están todos los cultos populares de inspiración africana. Si uno combina ignorancia con psicosis imperial, entonces habla como Trump. En cuanto a Montaner no es un interlocutor serio. Él odia a Castro y ya. Pasó los últimos treinta años pronosticando la muerte ya de Fidel Castro. Ahora que se le da, no encuentra mejor inspiración para el título de su artículo que un texto de Castro: “La historia me absolverá” que, dicho sea de paso, tiene sentido porque se trata de un alegato de Castro ante un tribunal que lo juzgaba por el asalto fracasado al Cuartel Moncada (1953), no como lo utiliza Montaner con su alcance de juicio metafísico/moral último. Los historiadores serios no realizan ese tipo de juicios. Y las gentes comunes tienen memoria estrecha y muchas veces difusa por fragmentaria.

   Sergio (Costa Rica).- Usted mencionó a Yoani Sánchez, una bloguera que reside en Cuba y hace también periodismo, entiendo. Ella se interesa centralmente en el tema de los valores socio-políticos inherente al régimen democrático de gobierno y a derechos humanos. Ella no está en el mismo plano que Alberto Montaner, es una crítica, no una enemiga. Sin embargo su trabajo y su opinión son reprimidas en Cuba.

   HG.- He leído algunos textos de Yoani Sánchez y coincido enteramente con usted en dos puntos: ella hace su trabajo residiendo en Cuba. Propone o sugiere alternativas al actual sistema socio-político cubano. No puede ser valorada como una “enemiga” cerril sino como una crítica. Es bueno que exista. También muestra valentía. Su estilo no siempre me gusta porque veces destila o sugiere un temor que la existencia cubana generalizada creo no justifica. Esto no equivale a decir que ella, y otros, no pueda experimentar ese temor. En Cuba, la legislación solo permite “hacer política” al Partido Comunista de Cuba. Si usted tiene opiniones políticas y desea que adquieran la fuerza que les permita incidir, entonces debe canalizarlas por medio del Partido o, si se pretende llegar a la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba, vía los Comités de Defensa de la Revolución. Intentar hacer política por otros medios resulta ilegal o puede ser interpretado como ilegal. La autoridad se reserva el derecho de interpretar. Esto potencia excesos autoritarios y restricciones civiles. Podría ser corregido y resuelto mediante, por ejemplo, mesas ciudadanas de trabajo permanente que entrasen en diálogo crítico y constructivo tanto con los Comités mencionados como con el Partido. Sería un avance, pero entiendo nunca se ha hablado de esto. La cultura política ha ido por el lado del monopolio y del autoritarismo con beneficios sociales, pero con severas restricciones político-culturales. El asunto contiene obviamente una fuerte tendencia a la corrupción, en el sentido de perdida de carácter, de una “vanguardia organizada de la nación cubana, fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado” que es como se autodefine el Partido. La burocratización es uno de los alcances de esta corrupción. La minoría de edad permanente de la ciudadanía es otra. Creo que a Yoani Sánchez le irrita esto y lleva razón porque la marcha al socialismo no resulta incompatible con una refrescante y sólida participación ciudadana. Considerando la experiencia histórica más bien beneficia esa marcha. Es mi opinión, pero yo no vivo en Cuba.

   Un segundo aspecto es que Cuba ha sido una experiencia agredida desde 1959. Entiendo que Fidel Castro figura en el Libro de Records Guinness con dos menciones. Por el discurso más largo y por ser la personalidad a quien se ha intentado asesinar en más ocasiones. Nunca he mirado ese Libro para corroborar el cuento. Cuba ha sido un proceso agredido por su carácter antiimperialista, anticapitalista y tercermundista. No resulta extraño que sus dirigentes hayan buscado protegerlo. Se puede hacer ficción: si Yoani Sánchez residiera en Jerusalén e hiciera campaña permanente y abierta a favor de los derechos del pueblo palestino, tal vez estuviese presa o muerta, cosa que no deseo, o sería severa y constantemente investigada y aislada. En Cuba, recibe coacciones y se busca aislarla. Pero obtiene reconocimiento internacional y premios por su lucha y trabajo. Si residiera en Israel y apoyase las reivindicaciones palestinas, es poco probable que alcanzase un reconocimiento semejante. Ahora, los gobernantes de Israel son muy celosos (y duros) respecto de la continuidad de su Estado y su carácter. El régimen cubano también lo es. No son situaciones idénticas ni las formas de intentar proteger la continuidad de las experiencias son tampoco idénticas, pero tienen en común la violación de derechos humanos y fuertes restricciones ciudadanas. La prensa occidental no es particularmente crítica con Israel, pese a sus claros excesos. En Israel y Cuba se realizan elecciones, pero los dirigentes israelíes son casi siempre los mismos (excepto muerte) y en Cuba solo ha gobernado un partido y a la cabeza han estado dos hermanos. Reitero: no estoy tratando de excusar atropello alguno. Solo muestro facetas poco comentadas de un tema con el que se me interpela. Personalmente me inclino por regímenes político-culturales con sólida y permanente participación ciudadana (democracias republicanas), sin costos sociales unilaterales (si se hacen presentes todos deben cooperar para su eliminación) y que avanza en una cultura de derechos humanos, no en su mera judicialización. No voy a intentar caracterizar el tipo de Estado que corresponde a esos caracteres políticos. Sólo diré que hoy no existe en parte alguna.

   Sergio.- A fin de cuentas, ¿acepta o rechaza el trabajo de Yoani Sánchez respecto del régimen cubano?

   HG.- Ese trabajo resulta de sus convicciones, supongo. No soy quien para juzgar esas convicciones. Como toda opción personal es legítima y ella, Yoani Sánchez, responde y corre riesgos por sus opciones. Ya señalé que no me ha parecido que la población cubana, o su mayoría, viva aterrorizada y en silencio, pero tampoco conozco todo el trabajo de Sánchez de modo que ignoro si eso hace parte de su sensibilidad permanente o solo surge esporádicamente y por razones específicas. Personal y políticamente me parece ella debía tomar alguna distancia crítica respecto a los elogios y premios que recibe. No cambiar de opinión, sino tomar una distancia crítica. Podrían estarla usando para causas que tal vez no sean las de ella. Tampoco digo que deba rechazar esos reconocimientos. Hablo de cautela crítica. El Occidente capitalista y democrático, con las excepciones que no incluyen ni a Estados Unidos, ni al Reino Unido ni a España o Francia, por hacer cuatro referencias, tiene la altura cultural y moral para dar galardones. Tiene una historia pesada de eurocentrismo, racismo, colonialismo y patriarcalismo que sigue entendiendo y practicando como "civilizatorios" y por cuyos crímenes no ha expiado ni reparado nada. Está orgulloso de sus hazañas.

   Sergio.- ¿No valen nada esos premios entonces?

   HG.- No digo eso. Un Premio Nobel de la Paz a Henry Kissinger, por ejemplo, resulta absurdo. Pero un Nobel de Literatura a Bob Dylan o a García Márquez tal vez nos ayudan a crecer humanamente a todos, si se discute y asume el valor de sus obras.

   Flora (Costa Rica).- Usted, como dijo Ofelia, intenta tapar el sol con un dedo. En Cuba hay una dictadura brutal y por eso la gente huye.

   HG.- En Cuba existe un régimen constitucional igual que en Costa Rica. Y ese régimen favorece algunas cosas y perjudica a otras. Igual que en Costa Rica. Política alternativa a la oficial no puede hacerse en Cuba. Pero opinar distinto o hablar mal de la autoridad, lo que antes en Costa Rica se llamaba "derecho al berreo", se puede hacer en Cuba y se hace porque no creo exista poder humano ni divino que haga que los cubanos se queden callados. Derechos humanos pueden entenderse de distintas maneras y en Cuba se reconocen algunos (a la educacion y salud, por ejemplo)  y se limitan sensiblemente otros (los ligados a derechos políticos) como ya he indicado. Pero mencionando otro país del área, Haití, en él Estados Unidos desbancó a un dictador, Baby Doc, en 1986, y desde entonces los haitianos eligen o desmontan presidentes y, obviamente todos sus ciudadanos tienen todos los derechos que usted quiera adjudicarles... pero eso no los saca ni de su miseria extrema (es la población con más pobres y miserables del subcontinente) ni evita que los haitianos intenten emigrar de su isla y llegar, pasando por República Dominicana, a Estados Unidos. Imagino que sus terrores objetivos les vienen de ser "negros" y "ex-esclavos" así como las privaciones cubanas les vienen de los hermanos Castro "comunistas". Si en Costa Rica se otorgara sin impedimentos a los costarricenses visa de ingreso a EUA, el país de repente quedaría subpoblado. Aun con los impedimentos un buen número hace un esfuerzo ilegal por llegar hasta allá. No huyen de terror sino porque el "Pura Vida" local no satisface sus necesidades o deseos. Hay que intentar informarse para entender algunas de las complejidades de este mundo. Por cierto, no conozco ninguna figura que haya recibido reconocimiento mundial por su denuncia permanente de la violación de derechos humanos, los más elementales, a alimentarse o a la salud, por ejemplo, en Haití. Debe ser la mala suerte que persigue a los haitianos desde hace ratito.
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