Universidad Omega,
N°25, octubre 2016.
 

 

   En este octubre del año 2017 La Nación S.A. cumplió 70 años. En sus páginas de opinión lo recordaron el historiador Iván Molina (LN: 12/10/2016) y su exDirector Eduardo Ulibarri (LN: 13/10/2016). Molina da un soplo tierno a su comentario al recordar que cuando aún no sabía leer (1963-64) llamaba al periódico “Poscópodo”. Era el primer “lector” en el hogar donde sus padres lo criaban. A veces trozaba alguna página o la manchaba. Quizás fue crítico desde pequeño. Pero su artículo en este aniversario es descriptivo. Caracterizable como piadosamente elogioso. De circunstancias, digamos.

   Por ejemplo, dentro de los rasgos que le asigna al “principal periódico del país”, señala que la empresa estableció temprano lazos vitales con agencias publicitarias y ello le dio una fuente estable de ingresos. Pudo añadir que La Nación S.A. es un periódico y también una empresa interesada en los negocios de sus principales propietarios y accionistas. También, más hoscamente, que su nexo estratégico con empresas de publicidad le facilita ‘ahogar’ a otros medios que podrían competir con el periodismo que hace La Nación S.A. E incluso señalar que este aspecto del setentañero niega su autocalificación de “independiente”. De los negocios de sus dueños no se ha emancipado.

   En otro ejemplo, el historiador menciona que, en un estadio de agudización de la Guerra Fría, La Nación S.A. combatió el plan de Paz del Presidente Óscar Arias (el que le valió el Nobel) y califica la postura de ‘controversial’. Adjetivo tímido (Molina usualmente no lo es, por eso es un magnífico historiador y comentarista) si se omite señalar que la alternativa a los planes de paz de Contadora y Esquipulas era una Guerra Regional que comprendía una invasión del área por tropas gringas. La posición de Ronald Reagan en ese tiempo era que en Centroamérica se disputaba el poder sobre el mundo. O la URSS o EUA. Demencial. La Nación S.A., atada a sus pasiones, iba con Reagan. A Arias La Nación S.A. lo retrataba en caricaturas con orejas de burro. Sutil periodismo. Años después hizo amistad con él y el Nobel perdió la oportunidad de considerarlo una ofensa. Le valió una segunda presidencia.

   Molina también estima que La Nación S.A. mantiene una relación apropiada con partidos políticos y gobiernos y que nunca se ha plegado a un partido. No lo hace en realidad porque el medio es el único partido permanente con que cuenta un país sin ciudadanía. En cuanto a los gobiernos, fue feroz contra el de Abel Pacheco y lo es hoy (aunque opta por ridiculizarlo) contra la administración Solís. En estos días hace foto-shop favorable a su paladín, el diputado Otto Guevara, y negativo, por ejemplo, con el desaparecido José María Villalta.

   El otro saludo lo firma Eduardo Ulibarri. Se debe reconocer que su paso por Naciones Unidas logró que Ulibarri adquiriese alguna destreza antes difícil de advertir. Su texto se centra en lo que valora ADN de La Nación: independencia periodística, apego a la libertad y justicia, tolerancia, responsabilidad, visión, capacidad de innovación. O sea, desempeño perfecto. Hagamos solo un reparo: hoy La Nación S.A. lleva al límite la invasión de los contenidos informativos por su línea editorial. Esto viola derechos profesionales y humanos de los periodistas. Y lesiona a sus lectores. Un ejemplo: entrevista a Hernando Chindoy, dirigente indígena colombiano antes del referéndum sobre el acuerdo de paz Farc-Gobierno/Estado de Colombia. Un empleado titula: “El conflicto va a seguir en Colombia” (LN: 26/09/2016). Pero al leer la nota se advierte que Chindoy juzga con ardor el acuerdo de paz, lo considera decisivo para indígenas, campesinos empobrecidos y afrocolombianos y, además, aprecia su valor para la vida del planeta. Habla del acuerdo como “un momento histórico”. El título ‘periodístico’ anula por entero lo dicho por Chindoy (que abarca la mayor parte de la entrevista) y se centra en su referencia a que existen otras guerras, como la del ELN. Chindoy habla de ella porque el empleado se lo pregunta directamente. Chindoy desea que el Gobierno/Estado firme un acuerdo de paz también con el ELN. El funcionario de La Nación S.A. titula: “El conflicto va a seguir en Colombia”. ¿Periodismo responsable, tolerante? ¿Periodismo? Curiosamente, al momento de revisar estos abrazos de aniversario, ninguno de ellos había recibido comentario alguno por parte de los lectores. Tal vez la gente hoy solo mira la muy anciana Mafalda. O lee únicamente a los briosos J. Sagot, J. Gutiérrez Góngora y al dominical C.A. Montaner. Se titularon de Trump con el periódico.
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