1.- En filosofía (y en su impacto cultural) John Locke, es destacado por sus propuestas en dos campos: el del conocimiento, en el que se le caracteriza como empirista (no existen ideas innatas) o realista representacional (los ingresos sensoriales son transformados por la razón en conocimientos), y el de la política-cultura (origen del Estado/gobierno en el consenso de los individuos, régimen democrático, derechos humanos, ethos categorial). Sus obras centrales en estos campos son el Segundo Tratado sobre el gobierno civil (1690) y el Ensayo sobre el entendimiento humano (1690).

   2.- En filosofía de la política, Locke rechaza la propuesta que hacía de la monarquía absoluta el resultado de una voluntad divina. Afirma en cambio que gobernados y gobernantes se ligan mediante derechos y deberes recíprocos. Entre las obligaciones de los gobernantes se encuentran las de proteger existencias y propiedades de los gobernados y respetar las decisiones de la mayoría ciudadana (el ‘pueblo’, en su versión liberal). Esta decisión mayoritaria, y de alguna forma ‘natural’, produce un gobierno y una ordenanza y es también cimiento de su continuidad o reproducción. Por ello, puede cesar a un gobernante, pero no a la sociedad política como tal. Esta última sociedad ha reemplazado a un hipotético estado de naturaleza. Locke entiende el poder político como “…el derecho de hacer leyes, con penas de muerte, y por ende todas las penas menores, para la regulación y preservación de la propiedad; y de emplear la fuerza del común (commonwealth: autogobierno para el bienestar común) en la ejecución de tales leyes, y en la defensa de la nación contra el agravio extranjero: y todo ello sólo por el bien público” (#3, ST).

   2.1.- Locke es uno de los pensadores que propone un contrato en la gestación del orden social: commonwealth. De aquí que se opine que posee una interpretación individualista de la sociedad.

   3.- La antropología que está en la base del orden social que Locke propone se configura así: el ser humano es por naturaleza libre, racional, propietario e igual. La propiedad se sigue del trabajo personal y por ello es enteramente apropiable (consumible, disfrutable) por quien la ha producido bajo condiciones específicas (alta disponibilidad de tierra sin propietario). En cuanto los productos perecibles (cebada o sandías) pueden ser cambiados por productos no perecibles (metales), el atesoramiento de estos últimos, como toda propiedad, resulta tan inviolable como la vida. La radicación singular en cada individuo de vida, libertad, racionalidad, trabajo y propiedad, determinan su apreciación de derechos humanos. Escribe N. Bobbio: “Los derechos naturales (…) Nacen al inicio de la Edad Moderna, junto con la concepción individualista de la sociedad” (TdD, p. 14). La naturalización individual de la especie le permite a Locke, asimismo, avanzar un imaginario de no-personas.

   4.- Así como el Locke individualista y contractualista ha distinguido entre el origen del valor (el trabajo humano) y su extensión como riqueza (atesoramiento), el Locke gnoseológicamente empirista separa los planos del origen del conocimiento (las experiencias sensoriales) de su producción en cuanto tal. El conocimiento se consigue mediante una actividad racional, o sea mediante procesos mentales que conectan experiencias y las transforman en ideas. Así, las experiencias están en la base de las ideas, pero el conocimiento es determinado por la razón. Su empirismo no resulta por ello incompatible con el racionalismo cartesiano (Descartes, 1596-1650) ni con la posterior ‘revolución copernicana’ de Kant (1724-1804) propuesta en 1781. Esta revolución kantiana consiste básicamente en determinar que no son los objetos los que determinan las ideas, sino que es nuestro modo natural de conocer (sensibilidad –espacio y tiempo-, y categorías –sustancia y causalidad) lo que genera la posibilidad del conocimiento de fenómenos (no lo que las cosas son [noúmenos], sino cómo podemos conocerlas). De esta manera, empirismo moderno, racionalismo e idealismo trascendental tienen al menos un referente común: una proactividad humana (hacer que las cosas ocurran mediante la acción de sujetos). De cierta manera, los individuos son libres. Por ello pueden alcanzar su mayoría de edad. No es raro que la época sea acusada de matar a (algún) Dios.
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F-0010 Antecedentes... de la concepción liberal del mundo.