F-1020 Filosof'ía y derechos humanos

PRESENTACIÓN


   Se advertirá que el título del seminario es ‘Filosofía y derechos humanos’. La mayúscula del primer término se debe a que inicia la expresión. Las minúsculas de ‘derechos humanos’ son voluntarias. Se deben a que quien propone el seminario estima que en las sociedades actuales (contemporáneas, digamos) “derechos humanos” se entiende y dice de maneras diversas. Suele escribirse, por ejemplo “Declaración Universal de Derechos Humanos” donde abundan las mayúsculas que enfatizan la majestad de estos derechos y también de la declaración. En este documento ‘derechos humanos’ constituyen únicamente una propuesta o, si se desea, si se desea una intención. Bella, pero intención. Lo central es que esta intención se plasme en normas jurídicas que puedan ser reclamadas por los ciudadanos en circuitos judiciales nacionales e internacionales. Y, obviamente, que las decisiones de estos tribunales se cumplan apropiadamente en sus términos. Costa Rica recientemente ha experimentado la complejidad de esta realidad jurídica de derechos humanos: fallos de distinto tipo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre fecundación in vitro y respecto a la existencia de familias, en plural, y no de una única familia (lo que tiene alcances para la legitimidad de las minorías sexuales y su identidad) han resultado polémicos para la ciudadanía costarricense. Políticos notorios (como diputados y candidatos a la presidencia del país) han rechazado estos señalamientos de la CIDH alegando, entre otras razones, que ellos violan la soberanía de Costa Rica. En realidad, las observaciones jurídicas de la Corte Interamericana pueden irritar, pero deben cumplirse. Resultan vinculantes ya que los gobiernos de Costa Rica previamente acordaron que fueran vinculantes. La salida fácil para estos disgustos es abandonar la CIDH (implica no reconocerle competencia). Puede hacerse (por ejemplo, EUA nunca ha formado parte de la CIDH), pero tiene costos de imagen que pueden extenderse a costos materiales.

   Retorno al punto central. Las minúsculas para indicar ‘derechos humanos’ buscan resaltar que ni han existido siempre, ni son sagrados, no provienen de una ‘naturaleza’ humana ni tampoco han sido voluntad del Creador. Derechos humanos constituyen una creación o invención político-cultural de las sociedades modernas y su internacionalización (pretensión mundial) es relativamente reciente: 1948: Declaración Universal; 1966: Pactos Internacionales (Derechos Civiles y Políticos, y Derechos Económicos, Sociales y Culturales), 1976: inicio del cumplimiento de los Pactos y con ello  de la Declaración. Los protocolos facultativos que permiten la ejecución de estos Pactos son del 2013 para los segundos y de 1976-1991 para los primeros). No cumplen ni medio siglo. No hay más derechos humanos que éstos y los contenidos en protocolos afines posteriores (sobre niños, mujeres,  víctimas de la tortura, personas con discapacidad y pueblos indígenas, por ejemplo) que se han ido agregando.

   Conviene precisar tres alcances sobre estos derechos. La Declaración Universal de Derechos Humanos (Naciones Unidas, 1948) tiene exactamente ese título, o sea sin el “los” (Derechos…): que, por tosquedad o intención, les adjudica mucha literatura. La ausencia del “los” se sigue de la inexistencia de acuerdo entre los representantes de los distintos Estados sobre el carácter de estos derechos (o ‘naturales’ o procesuales y progresivos) y a que esta distancia se inscribió en el marco de la Guerra Fría (el Oeste capitalista contra el Este socialista-comunista) que recorrió la mayor parte del siglo XX. Una segunda cuestión es que la Declaración se dio en el marco de la derrota alemana/italiana/japonesa (fascismo genérico) en la Segunda Gran Guerra y específicamente en relación con el Holocausto (o Shoá o Solución Final) que significó el genocidio de judíos (unos 6 millones), polacos, comunistas, homosexuales, gitanos, discapacitados físicos o mentales y prisioneros de guerra soviéticos. Los asesinados se calculan mínimamente en 11 millones. Así, la Declaración, sin proponérselo, reproducía una ideología que acompaña DsHs desde su gestación (sus primeras avances se dieron en la Declaración de Virginia y la de Independencia de los EUA, ambas en 1776; también la francesa Declaración de los Derechos del hombre y del Ciudadano, 1789): escindir a los humanos en humanos y no-personas (este último lugar lo ocupaban aquí los nazis). Inicialmente las no-personas fueron mujeres, no-propietarios y razas inferiores o pueblos no civilizados, niños y jóvenes). Pero, en la práctica, cualquier individuo o sector puede ser producido como portador de una vulnerabilidad tal, que lo transforma, o tiende a transformarlo, en no-persona. Un tercer alcance para asumir los desafíos que van asociados con derechos humanos es que ellos se aplican a una sociedad civil cuya base es una economía (local-mundial) y una sexualidad, por hacer dos referencias, con principios de dominación no factibles de revertir dentro del sistema. Un ethos universal de derechos humanos resulta así negado y ellos se reclaman solo, y no en todos los casos, cuando resultan violados.
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