Universidad,
diciembre 2015.
  

   El 25 de diciembre La Nación S.A. abre títulos con un “Cubanos sucumben ante coyotes para evadir bloqueo nica”. No es titular corto, pero sí lo es su verdad. Los emigrantes cubanos vienen sucumbiendo ante “coyotes” desde su salida de Ecuador e imaginariamente, excepto algún despistado, desde que resolvieron dejar Cuba. Todo el camino, desde que abandonan Ecuador, lo hacen como ilegales. Seguirán ilegales hasta que parte de sus cuerpos toque tierra estadounidense que es donde desean llegar. Allí, excepto tropiezo con un grupo armado ilegal, que los hay, serán legales gracias a normas especiales de USA.

   Aunque el titular del periódico busca sumar al tópico del imaginario tico acerca de la “perversidad animal de los nicas” las notas al interior del diario muestran que los “coyotes” ante los que ‘sucumben’ los cubanos son costarricenses (o residen aquí) y esto quiere decir que la policía local nunca desmanteló las bandas de coyotes que operan en este territorio. Tal vez apresó individuos, pero la prensa no informa de su traslado a los circuitos judiciales. Pero que los mismos u otros han seguido operando, pues siguen. El punto no favorece para nada la posición del gobierno costarricense al hablar de una efectiva acción policial local como factor en la crisis actual de los emigrantes cubanos. O no existió tal acción o fue insuficiente o, quizás, corrupta.

   Los coyotes existen porque el tráfico ilegal de gente es buen negocio. Alimentan el mercado no solo caribeños sino también asiáticos, africanos y, también, costarricenses meseteños. Como es mercado permanente, los coyotes son asimismo emprendedores ilegales permanentes. En lugar de “emprendedores” se les puede llamar ‘empresarios ilegales’. Por ilegales, determinan la mayor parte de las reglas del negocio. Por ejemplo, engañar y estafar clientes poniendo incluso en riesgo su vida. En el cuerpo del periódico La Nación S.A. del 25 de diciembre se muestra que más de 120 cubanos fueron abandonado por sus “coyotes” en un monte de Nicaragua. Embolsaron el dinero y los dejaron a su suerte. Su acción pudo terminar peor. En Guatemala y México un abandono así avisa una tragedia. En Nicaragua militares y policías los retornan a Costa Rica y los paisanos les ayudan. Eso al menos dice la crónica.

   Llamar a los “coyotes”” empresarios ilegales no resulta en exceso preciso. Tampoco lo sería decirles solo “delincuentes”, aunque lo son. La razón es que muchos de los empresarios sin apellidos, o sea solo emprendedores que “arriesgan su capital” (según su propio discurso), también estafan a sus clientes y engañan al Estado que protege la seguridad de sus haberes y contratos. El empresario ‘legal’, por ejemplo, puede achicar el tamaño de sus pollos asados tornándolos yigüirros enanos y mantener ¡o subir sus precios! Sin duda una estafa, pero al menos en CR no se pena. Una envasadora de papas tostadas rebaja hasta un 1/3 del contenido de sus bolsas regulares para las fiestas de fin de año sin temor a ser socialmente repudiado o apresado por “coyotear” papas. Muchos otros propagandizan “viernes negros” todo un mes para deshacerse de mercadería impropia, obsoleta o de calidad cacal. No es legal, pero se hace y queda impune. La distancia entre el coyote y el emprendedor comercial “honesto” es que el primero, si no transfiere lo que le pide la autoridad va preso y el otro no. De hecho, si un policía honrado (dejo en paz a funcionarios de Hacienda y Economía porque están ocupados en otras cosas) denunciara a un “empresario “honesto” por sus estafas, probablemente quedaría sin empleo y el delincuente ni siquiera perdería su tiempo en reírse.  

   Si algo odia un empresario legal es pagar impuestos. Inventa leyes o las burla con artimañas contables o jurídicas, hace campaña contra impuestos en los medios aliados, clienteliza autoridades, etcétera. Para los coyotes los impuestos no pueden eludirse: consisten en sobornos en vivo y en directo. Tampoco existe aquí una distancia sideral. Los empresarios legales también sobornan.

   ¿Existen emprendedores honrados, legales e ilegales? Sí. Hay coyotes que llevan a sus clientes al sitio convenido. También existen empresarios que pagan impuestos, no estafan con sus productos ni sobornan autoridad pública. Hay decentes y buenos y de los otros. Como en toda experiencia humana. Estos emigrantes cubanos no han tenido la suerte de topar con los primeros.
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