Universidad,
diciembre 2015.
 
   Cómo será de torpe y fétido el accionar del Canciller de Costa Rica, señor Manuel González, que hasta Eduardo Ulibarri puede criticarlo ¡y dar razones! Inédito y espectacular. Algo así no se había visto desde que George H. W. Bush trituró la administración de su hijo George W. Bush por su retórica belicista y el comportamiento “halconado” de sus colaboradores más cercanos. Ulibarri se expresa tajante: “Costa Rica no debería romper con el SICA (Sistema de la Integración Centroamericana) bajo ninguna circunstancia y considero que fue un error retirarse de la mesa política…” (LN: 24/12/2015).
 

   Como se sabe, el señor González (y el Presidente Solís) decidieron un abandono parcial del SICA por parte de Costa Rica porque la política del primero hacia el desafío planteado por las familias emigrantes provenientes de Cuba no fue acogida por ese organismo. El Canciller, se supone un diplomático, argumentó que el SICA se ha dado autoridades que no lideran y por ello resulta ineficaz ante situaciones como “la migratoria cubana” (LN: 20/12/2015). Concluyó, sin que nadie se lo preguntara, con toque contundente: “Sobre la base de la intransigencia no se puede construir más integración centroamericana”. González califica como “intransigentes” a quienes difieren de sus criterios respecto de los migrantes cubanos. Él se considera, en cambio, “reflexivo”.

    Los ‘intransigentes’ que se aprovechan de la “falta de liderazgo” en el SICA son Belice, Guatemala y Nicaragua. Pero González rompe con todos aunque parece desea establecer bilateralmente un mini-SICA con Panamá, Honduras, El Salvador y República Dominicana. Ulibarri, casi certero, ataca: “Se está reaccionando contra el todo por la acción de una parte”. Bueno, ni siquiera Ulibarri puede ser perfecto porque en realidad el malestar del diplomático González no se refiere solo, ni principalmente tal vez, al asunto de los cubanos.

   Sus tiros son más amplios: desea que el SICA se dé “… una mejor distribución geográfica de los puestos de alto nivel”. Y que entregue “… información de los salarios de los funcionarios” y de “… con cuáles criterios se nombran a los que ocupan puestos de poder”. Se indigna: ¡Costa Rica nunca ha tenido un Secretario General! Para lo de los salarios podría contratar a Otto Guevara, periodista experto en ingresar a planillas secretas.

   Pero el diplomático no se detiene en salarios y honores. Le entra espeso a una señora salvadoreña, Victoria Marina Velásquez de Avilés, Secretaria del organismo cuestionado. Con tacto, determina sobre sus posaderas: “… uno no llega a la Secretaría solo para calentar la silla”. Tras nalguearla, la valora incompetente o vagabunda: “… los presidentes le pidieron que en el plazo de un mes entregara su plan de trabajo y, tres meses después, lo que nos mandaron, después de insistir mucho, era el plan del año anterior”.

   Lo cómico (siempre existe algo cómico en lo grotesco) es que González, diplomático del año, concluye: “La salida (de Costa Rica), aunque dolorosa, fue en buenos términos”. Tal vez lo haya sido cuando golpeó la puerta detrás de sí, pero después de sus declaraciones “oficiales” ya no lo son. Sugerir corruptelas, incompetencias, vagabundería… en una instancia donde concurren 6 o 7 Gobiernos, y hacerlo públicamente cuando se lo abandona y no en su seno, para ver si las denuncias tenían fundamento y superarlas entre todos, se acerca peligrosamente al chiste costarricense: “Lo malo de las argollas es no formar parte de ellas”.

   En todo caso el Canciller habla de estas cosas y La Nación S.A. lo adorna con fotos que lo muestran en actitud de prócer. Bueno, tal vez lo sea. Si Ulibarri sorprende al planeta entero con crítica sensata, ¿por qué el diplomático González no podría salirse con la suya?

    Lo que sí es cierto es que si lo de las familias cubanas no se resolvía discutiendo en el SICA, menos se hará abandonando el SICA. A menos que se piense en incorporar al debate del problema al Gobierno de EUA el que, tal vez, podría, directa o indirectamente, dar solución al deseo profundo de estos emigrantes.
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