Universidad, diciembre
2015.

   El Gobierno de Costa Rica, primero por medio de su Ministro de Relaciones, al que se sumó el Presidente Luis Guillermo Solís, acusa principalmente al Gobierno de Nicaragua por la presa de miles de emigrantes cubanos que han visto cortado su tránsito hacia Estados Unidos porque el país vecino les niega el ingreso y con ello su tránsito por su territorio.

   Lo primero es lo primero. Se trata de un drama humano porque las familias cubanas no desean ser ciudadanos cubanos sino inmigrantes en Estados Unidos, luego residentes legales allí y, por último, si cumplen requisitos,  ciudadanos estadounidenses. Si ellos no lo logran, desean lo consigan sus hijos. Desplazarse por distintos territorios para alcanzar mejor existencia es un derecho humano y debería respetarse. Así lo asume el gobierno de Cuba, país desde el cual los cubanos iniciaron su viaje. Así lo acepta Ecuador, país en el que los mismos no requieren visa de ingreso.

    La situación se complica porque desde su salida de Ecuador estos emigrantes se transforman en ilegales al no cumplir con los trámites que exigen, por ejemplo, Colombia y Panamá, para su ingreso y tránsito. Como ilegales, las familias sufren el acoso (y la venalidad) de las autoridades y también contratan servicios ilegales de tránsito (coyotaje) sin los cuales no podrían moverse. El colapso parcial de este  servicio ilegal en Costa Rica (probablemente por la denuncia o soplo de “coyotes” competidores, quizá tributarios de funcionarios corruptos) trastornó el funcionamiento del flujo ilegal y se trasformó en concausa de una precaria residencia de los emigrantes en el país. La otra causa inmediata es la negativa del gobierno de Nicaragua para colaborar con el flujo ilegal de personas que, reiteramos, es un frente del delito organizado al punto que comparte rutas con el narcotráfico.

   De manera que el gobierno de Nicaragua tiene razones legales (y también la soberanía) para negar el acceso y paso de estos emigrantes cubanos. Si la legalidad concede legitimidad, también tiene razones legítimas. Si no es así, el gobierno de Nicaragua puede alegar otras razones. Para empezar, Costa Rica no le informó de sus intenciones. A diferencia de Costa Rica, el gobierno de  Nicaragua puede ser juzgado negativamente por sectores del Gobierno de Estados Unidos si acepta un tránsito de ilegales y sin duda los gobiernos de L. Chinchilla y de L. Solís han hecho de los malos modos contra el gobierno de Nicaragua, no de su mano de obra barata, un punto de su política regional. Su criterio sesga el trato inevitable entre vecinos por la pugna sostenida en circuitos jurídicos internacionales. Los malos modos no le dieron a Chinchilla popularidad interna. Tampoco Solís la logra. No es propia ni entrega créditos. Debería replantearse sin por ello perder firmeza en el litigio fronterizo.

   La posición de Nicaragua (además de una hostilidad emocional) puede alegar, en la situación del tránsito de emigrantes ilegales por su territorio, otra razón para no aceptarlo. Aunque los emigrantes hayan debido sufrir acosos financieros, por ejemplo en Colombia, su tránsito por Guatemala y México, y especialmente por la frontera de este último con EUA, puede terminar con la muerte violenta o el secuestro brutal de un número indeterminado de ellos. Se trata de una posibilidad real. Si la tragedia ocurriera, Nicaragua sería concausa del crimen. Y por “izquierdista” (que no lo es) terminaría, vía los medios, siendo responsable, junto al gobierno cubano, de los sucesos.

   En el tránsito de las familias cubanas la principal responsabilidad no ideológica la tiene el Gobierno de Estados Unidos. Los cubanos emigrantes no desean ser ciudadanos cubanos. Rompieron su ‘contrato’ con ese Estado. Desean residir y vivir y prosperar en Estados Unidos. Es un deseo respetable y ojalá su sueño se les cumpla. Al mismo tiempo se debe reconocer que el Estado cubano no tiene competencia jurídica ninguna en su drama actual. Ni tampoco desean las familias emigrantes retornar a Cuba. Su meta es vivir en Estados Unidos. EUA los atrae con legislación especial y también les convoca la noticia que de la existencia allí les dan familiares y amigos. Para Estados Unidos el gasto de transportar legalmente, sanos y salvos a estas familias, a su territorio, podría resultar factible por una vez. Centroamericanos y sudamericanos se comprometerían a terminar con el negocio ilegal. Y todos, excepto los delincuentes, felices.
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   Maritza (Costa Rica).- Entiendo que el problema se suscitó porque la policía costarricense desarmó la banda de "coyotes" que operaba aquí y extendió una visa temporal a los cubanos.

   HG.- Gracias por escribir. La primera parte de lo que usted dice es la versión pública que entregan el MInisterio de Relaciones Exteriores y la policía costarricense. Contiene vacíos. Puede que la policía costarricense haya desarticulado una banda de "coyotes", pero no desarmó el coyotaje local, ya sea porque existen varias bandas o porque no capturó a todos los miembros de la única banda. Esto se evidencia ya que siguieron llegando migrantes cubanos al país. Incluso alguna prensa informó sobre aspectos de la red que sigue funcionando en Costa Rica después de la denominada "desarticulación". En otro ángulo, ni el Ministerio de Seguridad ni el Organismo de Investigación judicial locales han dado información sobre los capturados. Esto último es extraño. El segundo aspecto es que la autoridad costarricense entrego un documento legalizando temporalmente a los emigrantes, pero ni ellos solicitaron autorización para ingresar a Nicaragua ni tampoco, que se sepa, se informó a la autoridad nicaragüense sobre su paso a ese país. Un comentarista permanente de la prensa costarricense (La Nación) opina que las autoridades nicaragüenses se molestaron porque les tocaron su "negocio", pero es una hipótesis poco probable porque una vez en territorio nicaragüense, con o sin documento costarricense, los emigrantes ilegales quedaban en manos de autoridades y eventuales "coyotes" del país vecino. El papel costarricense no influye para nada en este aspecto. 

   Malley (Costa Rica).- El paroxismo que viven los cubanos por su situación migratoria en nuestro país está tocando las fibras más profundas del ser costarricense. Son muchas las escenas publicadas por los medios de información que denotan la angustia y el dolor que ellos viven. Grupos de la población civil y autoridades gubernamentales empezaron a ayudar a los cerca de dos mil emigrantes. Esta lamentable situación nos pone en el concierto del mundo como un país pobre materialmente, pero millonario en solidaridad. Mientras el gobierno de Nicaragua cerró sus fronteras para que pasen los isleños y más bien acusa a nuestra administración de causar la crisis.

   HG.- El enfoque humanitario sin duda ocupa un lugar y ha de figurar en cualquier apreciación que se haga de estos emigrantes. Pero la situación de ellos no se agota en el desafío humanitario que expresan, sino que su tránsito compromete legalidades e ilegalidad, soberanías estatales, relaciones entre países vecinos y hasta una geopolítica que estuvo determinada por la Guerra Fría. Tampoco se pueden esfumar estos últimos aspectos. En su comunicación completa usted escribe "Conmueve, por ejemplo, la portada de La Nación del domingo 22, donde un padre está en el suelo con su hijo y este se aferra a su cuerpo para dormir". ¿Usted cree que dormir en el suelo y abrazado a un hijo es solo una estampa de emigrantes? Costa Rica produce este tipo de situaciones y otras más dramáticas en San José y en las áreas rurales y un sector de quienes las padecen nacieron en Costa Rica, no son emigrantes. Aquí pobreza y miseria sin más futuro que una mayor degradación afecta a más de un 20% de la población. Ese cubano durmiendo en el piso con su hijo se ve en el futuro llenando su 'sueño americano'. Dicho como usted lo hace pareciera que "las fibras más profundas del ser costarricense" son selectivas. Se activan positivamente con cubanos emigrantes y negativamente contra el gobierno de Nicaragua. En cambio se muestran indiferentes (en el mejor de los casos) contra su propia producción de connacionales (muchos de ellos emigran hacia Estados Unidos) pobres y miserables. Es cierto que estos últimos no merecen una campaña en los medios y que lo de los cubanos ha sido transformado en "espectáculo". Pero esto solo habla del carácter especulador de los medios y de la ingenuidad de algunos costarricenses. En lo de los cubanos varados en Costa Rica existe responsabilidad del Gobierno de Costa Rica. Y especialmente de su Ministerio de Relaciones Exteriores que inventa sobre la marcha una "salida humanista" y "concertada" regionalmente que (casualmente) aísla a Nicaragua. Nadie se la acepta entre otras cosas porque cualquier "salida" de la situación tiene que contar con el visto bueno de EUA. No se trata entonces de un desencuentro solo entre Nicaragua y Costa Rica. Tiene mayor complejidad. Que un ciudadana de a pie no la vea, es aceptable. Pero que un Ministro la ignore debería implicar su salida del cargo.

     Mario (Costa Rica).- Creo que varios puntos de los señalados por usted son apreciaciones, validas, por demás, pero subjetivas al fin. Sí creo que omite una al parecer coincidencia bastante manifiesta: una vez que se desenmascaro en nuestro país, por cierto,el trafico ilegal en que participaron todos los países involucrados y por supuesto el nuestro, es cuando Nicaragua aduce sus razones legales y legitimas. El numero de cubanos migrantes varados a raíz de ello nos indica la magnitud del trafico que existió, sabrá dede hace cuanto tiempo y al parecer todos los países involucrados padecen de una inocencia o un cinismo merecedor de otras causas para no haberlo notado. Totalmente de acuerdo con Usted en que la principal responsabilidad recae en el gobierno Estadounidense: ofrece algo que ya no quiere cumplir. Siempre he pensado que pasaría en nuestro país si se nos ofreciera el mismo trato, si quedaríamos suficientes personas para apagar las luces.

   HG.- Gracias por leer el artículo y comunicarse. A la fecha, 12 de diciembre, la situación ha empeorado. Guatemala y Belice, como Nicaragua, se han negado a cooperar. El presidente Solís parece haber declarado que estudiaría retirar a Costa Rica del Sistema de la Integración Centroamericana porque no se responde adecuadamente a la solicitud de ayuda humanitaria. Algunas municipalidades costarricenses estiman que no se les pide ayuda de manera adecuada para albergar a los emigrantes y la niegan. Y, por supuesto, los más vulnerables que son las familias cubanas y sus niños pequeños, comienzan a tener malos sentimientos. El Gobierno de Costa Rica recién ahora advierte que podría pedir ayuda a Naciones Unidas y la OEA. No admite tampoco que cometió un error al conceder visas unilateralmente e intentar forzar a Nicaragua a aceptar el tránsito. Tampoco busca conversar con EUA que quizás podría resolver con menor incomodidad y más rápido el entuerto. Y usted lleva toda la razón al indicar que el crimen organizado podría tener más peso que el que se le asigna. Transparencia hay poca. Aunque se dice que la policía costarricense desbarató a una banda, la prensa no informa que existan acusados ante los tribunales. Ni tampoco dónde están detenidos. Mi opinión, que no resuelve nada, es que el Ministro que armó esta "fiesta" (nada alegre) debería renunciar o ser despedido, aunque sea después que se resuelva, ojalá para bien, este mal paso.

   Mario (Costa Rica).- Interesante, verdad. Cómo se utiliza un  fenómeno para diferentes fines: para ciertos noticieros para casi hacer otra versión del cuento de Navidad, obviamente se demuestra que informan lo necesario, para ellos; para nuestro y los otros países, para impulsar sus diferentes agendas y buscar su ganancia. ¿Necesitábamos este publicitado problema justo antes de la decision de la corte de La Haya? ¿Será uno de esos escándalos necesarios? ¿Llegará la distracción hasta que comiencen las fiestas “cívicas” ¿Será que sabemos sabemos algo???

   HG.- Mario Solano estimado: Pues algo sí sospechamos y tal vez podemos llegar a saber: que nuestras sociedades no son transparentes y que su opacidad incluye procedimientos, intereses y referentes político-culturales cuya crítica (examen apasionado y riguroso en cuanto eso es factible) ha recorrido poco terreno entre nosotros.